La Reforma a las Escuelas Normales es un tema no sólo urgente, sino una exigencia de los diferentes actores que intervienen en el hecho educativo. La manera en que se gestará la propuesta, los mecanismos para el tránsito hacia esta reforma, así como su puesta en marcha, son las preguntas que debemos plantear para no caer en los errores del pasado.

Cotidianamente se recibe información sobre la importancia que guarda la formación de docentes y su vínculo insoslayable para alcanzar la calidad de la educación. Este último elemento es considerado desde 1990 en la Declaración Mundial sobre Educación para Todos y retomado por la UNESCO en el informe de 2005, con el imperativo de la calidad en una educación para todos1 y en 2013 con la premisa: para acabar con la crisis de aprendizaje, es imponderable brindar apoyo a los docentes, a través de la capacitación antes del empleo y durante sus carreras.2

reforma

En México, derivado de la Reforma Educativa y de su marco normativo relativo a la formación inicial de los docentes, gobierno, autoridades educativas, actores políticos, sociedad civil, magisterio y el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), han expuesto elementos y opiniones relacionados con la relevancia de la formación y el acompañamiento docente, con la transformación de las Escuelas Normales y con la imperiosa necesidad de armonizar los cambios propiciados por la reforma, y con una formación inicial de docentes de calidad.  Parece que en este tema, existe en principio, un acuerdo.

Hay avances al respecto. El Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE), ha redactado las bases para la reforma de las escuelas normales, bajo el supuesto de que la calidad de los docentes en las aulas, depende en gran medida de su formación inicial y por ende, de lo que se gesta en las escuelas normales. Se cuenta ya con el histórico de la educación normal y un diagnóstico global de su situación,3 además de los criterios que definirán la transformación de las escuelas normales.4

Por su parte, la Secretaría de Educación Pública (SEP) ha bosquejado el modelo de educación normal con una serie de acciones clave,5 entre las que figuran los foros de consulta. Uno de ellos –promovido por el SNTE– logró integrar opiniones de los docentes de todo el país, interesados en el sistema normalista de México.  A diferencia de la reforma en curso, estos foros se celebraron previo a la publicación de cualquier iniciativa de ley -al menos en esto hay avance-, pero falta que estas opiniones sean verdaderamente tomadas en cuenta por las autoridades educativas, en una lógica de generar sinergias estratégicas, para que no queden como letra muerta.

En esta propuesta, el INEE señala la necesidad de profesionalizar a los docentes de las instituciones normalistas, de brindarles oportunidades de calidad, mismas que hasta el momento han obtenido por sus propios medios.  Surgen no obstante, cuestionamientos sobre si la lección ha sido aprendida, ya que en la reforma en curso, la tutoría y el acompañamiento a los docentes de nuevo ingreso y a los que han obtenido alguna promoción, son incipientes o simplemente no se llevan a cabo, ¿ocurrirá lo mismo en la educación normal?

La evaluación de docentes de educación básica, presenta importantes asuntos por resolver,6 tales como la eficacia de la comunicación entre los involucrados (INEE-SEP) y hacia los evaluados, la validez misma de los instrumentos –reconocida por el propio INEE–, la organización de los procesos, entre muchos otros. ¿Serán estas situaciones superadas en la evaluación que se prevé para los docentes de educación normal?

La modificación de los planes curriculares, constituye uno de los ejes de las propuestas INEE/SEP, siendo la promoción de la práctica reflexiva, la actualidad de la currícula, la vinculación teoría-práctica y la armonización con lo que el servicio profesional docente requiere, cualidades obligadas en su conformación.  Cabe la pregunta de: si aún no se han evaluado a los profesores que ingresaron al servicio en el marco de la reforma educativa, ¿cómo armonizar los planes de estudio de las escuelas normales con esquemas aún no evaluados y debidamente consolidados?7 Es innegable la necesidad no sólo de reestructurar los planes de estudio sino de una reforma integral de las Escuelas Normales, aunque valdría la pena preguntar cuál sería el marco de referencia válido para garantizar su viabilidad.

Además, esa reforma tendría que contemplar la misma capacidad de autonomía de la gestión que en las escuelas de educación básica, ya que en todas estas instituciones resulta preponderante para su desarrollo. Lo anterior, implicaría la posibilidad de ejercer sus recursos sin encontrar dificultades administrativas, la verdadera conformación de cuerpos académicos, la articulación institucional a través de una nueva organización interna, etc. no así, su transformación en Organismos Públicos Descentralizados, deslindándose con ello, el Estado de su responsabilidad por la formación de docentes en franca transgresión a la filosofía8 y principios de la escuela normal pública.  El tránsito, debería ser en un sentido sí administrativo para generar verdadera autonomía, no así con un rumbo carente de la ideología de formación ciudadana propia de nuestro país.

El Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación, no es ajeno a este proceso, ya que se coordinó en los meses de noviembre y diciembre de 2015, la realización de cinco encuentros regionales en donde participaron prácticamente todas las Escuelas Normales del país, mismas en las que se recabaron los aportes, experiencias y aportes de quienes asistieron y dialogaron en dichas sesiones de trabajo, de las cuales emana un documento que contiene las propuestas recabadas y que será entregado a la SEP para su consideración.

La reforma al normalismo mexicano es ineludible e impostergable. Los países con mejores resultados educativos han puesto énfasis en ello y han logrado grandes avances.9 México no se puede quedar atrás en esta ruta; debe, no obstante, andar con paso firme, tomando los aprendizajes adquiridos para mejorar y para no volver a transitar por caminos que no favorecen su desarrollo.

 

Claudia Gisela Ramírez Monroy
Profesora Investigadora de Educación Superior en el Centro de Actualización del Magisterio en Guadalajara


1 UNESCO. Educación para todos.  El imperativo de la calidad. Francia, 2004.

2 UNESCO.  Informe de seguimiento de la EPT para el mundo. Enseñanza y aprendizaje: Lograr la calidad para todos.  Francia, 2014

3 INEE. Los docentes en México. Informe 2015.  México, D. F., 2015

4 INEE.  Directrices para mejorar la formación inicial de los docentes en México. México, septiembre de 2015.

5 SEP-CONAEDU XXXVII Reunión Nacional. Plan integral.  Diagnóstico, rediseño y fortalecimiento de las escuelas normales (presentación electrónica). Junio de 2015.

6 SNTE. Analizan SNTE e INEE proceso de evaluación magisterial.  Comunicado 01-2016.  México, D. F. 13 de enero de 2016. Consulta en:  http://www.snte.org.mx/2015/vernoticias/11187/32/analizan-snte-e-inee-proceso-evaluacion-magisterial

7 Ramírez, Claudia. Transitar hacia la reforma de educación normal. Reflexiones sobre los elementos bases ya construidas (presentación electrónica). Ciudad Guzmán, Jalisco, diciembre de 2015.

8 Perrenoud, Philipe. La formación de los docentes en el siglo XXI. En Revista de Tecnología Educativa, XIV, No. 3. Santiago de Chile, 2001

9 UNESCO. Modelos innovadores en la formación inicial docente.  Santiago de Chile, junio de 2006