La matrícula en educación superior (ES) en la Ciudad de México (CDMX) y su zona metropolitana (ZM) es de 74% y supera la media nacional (32%), en gran medida por la amplia oferta existente en la capital del país y la reciente expansión de instituciones públicas en toda la región (De Garay, 2011). Incluso la SEP estima que actualmente la oferta de lugares es mayor a la demanda a nivel regional.1 Sin embargo, la desigualdad socioeconómica y el rezago educativo entre los habitantes de la ciudad persisten. Como exploraré sucintamente, la distribución de oportunidades de acceso a la ES local tiene una dimensión geográfica difícil de ignorar.


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De acuerdo con el DENUE-INEGI, la mayoría de las universidades públicas y privadas de la ciudad se localizan en la región centro–sur, entre las delegaciones Benito Juárez, Coyoacán, Cuauhtémoc y Miguel Hidalgo. En las delegaciones restantes encontramos al menos 3 instituciones de educación superior (IES), en su mayoría institutos técnicos. En el caso de las delegaciones Gustavo A. Madero, Venustiano Carranza, Iztacalco, Iztapalapa y Tláhuac, y el municipio de Nezahualcóyotl, las IES son escasas no obstante que los porcentajes de jóvenes en edad pre universitaria (entre los 15 y 17 años de edad) en estas demarcaciones son de los más altos de la zona, especialmente en Iztapalapa. En una lectura rápida, la distribución de instituciones por delegación coincide con algunas características socioeconómicas de la ciudad. Por ejemplo, las mismas delegaciones en donde se aglomeran la mayor parte de las IES son las mismas en donde reside la población con los mayores ingresos y con los mayores niveles de escolaridad de la ciudad. Por el contrario, la población en la franja oriente se caracteriza por tener en promedio 10 años de escolaridad -educación básica- así como por sus altos índices de desigualdad salarial, de acuerdo con información tanto del INEGI como del CONEVAL.

Nicholas Hillman y Taylor Weichman (2016), ambos académicos de la Universidad de Wisconsin-Madison, señalan que nuestras oportunidades educativas se configuran en función del lugar en donde nacemos y crecemos. Tanto la calidad de la infraestructura educativa a nuestro alrededor como nuestra ubicación respecto de ésta influyen en nuestras trayectorias académicas. La presencia de una IES en cierta localidad tiene efectos positivos en la población circundante pues, entre otras cosas, estimula y facilita la demanda de ES entre los jóvenes. Es así que la relación entre los niveles de escolaridad de la población y la localización de las IES en la CDMX no es azarosa.

En los EE.UU. más de un 57% de los alumnos universitarios de nuevo ingreso se inscriben en una institución localizada en un radio no mayor a los 80 kilómetros de distancia de su hogar. De acuerdo con Hillman y Wiechman el nivel socioeconómico de los estudiantes determina la distancia que estos pueden costear para trasladarse entre su hogar y sus centros de estudio; a menores ingresos familiares, menor la distancia que se puede recorrer y por lo tanto mayor la dependencia hacia la infraestructura educativa local. La desigualdad de oportunidades de acceso se agudiza cuando el número de IES alrededor es reducido, o nulo por completo. Hillman y Weichman llaman a estos espacios “desiertos educativos”.

Algunos datos indican que en la CDMX y la ZM podríamos encontrar desiertos educativos. Es decir, delegaciones y municipios en donde las pocas instituciones locales no cuenten con la capacidad suficiente para absorber la demanda, y en donde los costos de traslado hacia las IES de mayor capacidad disminuyan o nulifican por completo las oportunidades de acceso a la educación superior de los jóvenes.

Un ejemplo de ello son las delegaciones Iztapalapa y Gustavo A. Madero, pues al mismo tiempo que poseen la población con mayor rezago educativo, son las que generan el mayor número de viajes para ir a los centros de estudios (INEGI, 2007). En el caso específico de la ES, la localización de las IES públicas parecen generar altos costos, tanto económicos como de tiempo. En promedio, seis de cada diez estudiantes de las distintas sedes de la UAM requieren de una hora y media de recorrido entre sus hogares y su campus universitario, y en algunos casos la distancia supera las dos horas (De Garay, Miller y Montoya, 2015). Respecto de los estudiantes de la UNAM, el recorrido en promedio supera la hora además de que requieren de al menos dos medios de transporte entre los que se gastan $16 pesos 2 Estos datos nos llevan a cuestionar en qué medida la distribución de IES en la ciudad y la ZM desfavorece el acceso a la educación superior debido a los efectos de distancia, especialmente entre los habitantes de menores ingresos. Además, con la reciente alza en los precios de la gasolina, se espera que haya un impacto muy negativo en los precios del transporte público, del que dependen los estudiantes universitarios de medianos y escasos recursos. La política de tarifa diferencial para estudiantes en el sistema Metro de la CDMX va en el sentido correcto; sin embargo, el deficiente acceso al transporte y la mala calidad del servicio revierten cualquier beneficio en los costos.

Desde los años 70 las universidades públicas han ampliado su cobertura territorial como consecuencia de las políticas de descentralización de la ES; sin embargo, esta expansión ha dejado de lado a las zonas rurales y de alta marginación del país (Mejía y Worthman, 2015). En la CDMX y la ZM, la mayoría de las universidades públicas tienen una presencia territorial significativa mediante sus distintas sedes y facultades, pero esta estrategia ha sido rebasada por la creciente demanda de ES y las concentraciones demográfica locales. Prueba de ello es la baja densidad de IES per cápita en la delegación Iztapalapa. En este sentido, sería recomendable profundizar nuestra información respecto a los efectos negativos que la geografía educativa de la ciudad genera en las oportunidades de acceso a la ES; todo parece apuntar a que se requieren políticas educativas con un enfoque territorial, demográfico y de movilidad urbana.

A la luz de lo expuesto, en marzo de 2016 la Secretaría de Desarrollo Económico (SEDECO) del gobierno capitalino publicó “La opinión de la ciudad”, un reporte sobre las condiciones socioeconómicas y de infraestructura actuales del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México y su área adyacente. Del documento destaca la última sección dedicada a conocer la opinión de los habitantes de las 39 colonias circundantes al aeropuerto. La mayoría de los encuestados (21%) se decantan por el desarrollo de infraestructura educativa a lo largo y ancho de las 710 hectáreas que estarían disponibles en 2020, con la finalidad de resarcir la falta de oportunidades en educación en esta zona. Bien planeado y ejecutado, una nueva ciudad universitaria al oriente de la ciudad podría producir un oasis educativo que ayude a reducir la desigualdad educativa y económica de sus habitantes más cercanos.

Diego Ángeles es estudiante de doctorado en el Institute of Education [Instituto de Educación] de la University College London en el Reino Unido.


1 De acuerdo con cifras de la Subsecretaría de Educación Superior de la SEP, en la ZMVM (incluyendo también a Hidalgo y Morelos) hay una oferta de 463 mil espacios, mientras que los egresados de bachillerato de la región suman alrededor de 341 mil estudiantes.

2 Datos del Departamento de Investigación Aplicada y de Opinión, Instituto de Investigaciones Jurídicas, UNAM.