Hoy vivimos en un mundo complejo e interconectado, cada vez más desafiante, que se transforma a una velocidad inédita. En muchos sentidos —más que una era de cambios— nos encontramos frente a un cambio de era.


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Por esta razón emprendimos una Reforma Educativa, la cual elevó a rango constitucional la obligación del Estado mexicano de brindar una educación pública con calidad y equidad. El objetivo de esta transformación es que todos los estudiantes se formen integralmente y alcancen su máximo logro de aprendizaje, a fin de que puedan desarrollar con éxito sus proyectos de vida en un contexto complejo y globalizado, como lo exige la sociedad del siglo XXI.

Como parte de los mandatos de la Reforma Educativa, tal como lo establece el artículo 12º transitorio de la Ley General de Educación, fue preciso realizar una revisión del modelo educativo en su conjunto, incluyendo los planes y programas, los materiales y los métodos educativos. Por ello, en 2014, se realizaron foros de consulta nacional para la revisión del modelo educativo sobre la educación básica, media superior y normal. Derivado de este ejercicio, la SEP realizó un replanteamiento del mismo. Un esfuerzo de esta magnitud no partiría de cero. Se tomarían en cuenta aquellas aportaciones, además de las experiencias educativas y de colaboración exitosas tanto nacionales como internacionales, así como los hallazgos de la investigación educativa.

A partir de estos elementos, la SEP presentó en julio de 2016 una propuesta para la actualización del modelo educativo que se conformó por tres documentos: la Carta sobre los Fines de la Educación en el Siglo XXI, El Modelo Educativo 2016 y la Propuesta Curricular para la Educación Obligatoria 2016 .

Con objeto de robustecer, adecuar y contextualizar dicha propuesta, la SEP sometió los documentos al análisis y discusión de todos los actores involucrados en la educación, a través de foros en todo el país. Estos fueron revisados también en los Consejos Técnicos Escolares de la educación básica, en las Academias de la educación media superior, en los Consejos Escolares de Participación Social y en una consulta en línea. Al término de este ejercicio, el Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE) sistematizó en un informe los más de 298,200 comentarios, además de 28 documentos externos.

Con aquellas aportaciones en mano y tras un periodo de compilación y reflexión, el pasado 13 de marzo presentamos el Modelo Educativo para la Educación Obligatoria, el cual se compone de: La carta de Los Fines de la Educación en el Siglo XXI , que presenta las características de los mexicanos que queremos formar y los traduce en un perfil de egreso por nivel educativo; el

Modelo Educativo , que articula los componentes del sistema en 5 ejes para lograr el máximo logro de aprendizaje de los estudiantes y; la Ruta para la implementación del Modelo Educativo , es decir la normatividad, las líneas de acción y los tiempos que habrán de seguirse para que esta transformación educativa llegue de manera efectiva a cada aula de nuestro país.

En suma, el Modelo Educativo se sustenta en el principio de educar para la libertad y la creatividad y alinea los esfuerzos del sistema educativo con el objetivo de que todos los niños, niñas y jóvenes, sin importar su condición o contexto, cuenten con una educación que les proporcione aprendizajes y conocimientos significativos, relevantes y útiles para la vida.

I. El planteamiento curricular

Como expresan los Fines de la Educación, el egresado de la educación obligatoria debe expresarse correctamente –oralmente y por escrito– con confianza, eficacia y asertividad, tanto en español como en una lengua indígena, en caso de hablarla, y en inglés. Debe emplear el pensamiento hipotético, lógico y matemático para formular y resolver problemas, además de ser competente y responsable en el uso de las Tecnologías de la Información y la Comunicación. Debe también cuidar su salud física y mental, orientarse a partir de valores y ser empático al relacionarse con otras personas y culturas, entre otros rasgos.

Esta visión implica un cambio de paradigma en el currículo, en las prácticas educativas, y una mejor articulación entre niveles educativos. Hasta hoy, la escuela tradicional había privilegiado la memorización y la transmisión de conocimiento. Ahora se busca facilitar y guiar al alumno para que desarrolle aprendizajes significativos, aprenda a pensar, a resolver problemas y tenga la capacidad y el deseo de seguir aprendiendo de forma autónoma durante el transcurso de su vida.

A partir de un enfoque humanista y con base en hallazgos de la investigación educativa, el currículo se concentra en el desarrollo de aprendizajes clave, es decir aquellos que contribuyen al desarrollo integral de los estudiantes. Nuestro objetivo es que el currículo no esté centrado únicamente en el desarrollo cognitivo, sino en que los alumnos tengan un desarrollo personal y social pleno, de ahí la importancia de innovar a través del desarrollo de habilidades socioemocionales y de dar lugar a que las escuelas puedan adecuar una parte del currículo acorde a las necesidades de sus estudiantes.

II. La Escuela al Centro del Sistema Educativo

Una de las principales preocupaciones de las escuelas de todo el país es que la carga burocrática y administrativa les ha impedido enfocarse en el trabajo pedagógico y generar ambientes propicios para el aprendizaje. Además, la falta de conocimiento de la realidad a la que se enfrentan los planteles había dado como resultado que las decisiones de política pública se tomaran en desconexión con lo que sucede en su entorno cotidiano.

Por esta razón, se plantea un sistema que concentra sus recursos en fortalecer a las comunidades educativas para conocerlas mejor y facilitar que atiendan sus necesidades particulares con mayor autonomía de gestión. Un aspecto importante para ello es la consolidación de espacios de comunicación y de deliberación, como los Consejos Técnicos y los Consejos Escolares de Participación Social, además del planteamiento y seguimiento de una ruta de mejora continua. El Modelo también considera el acompañamiento técnico y pedagógico a los maestros para que puedan transformar su práctica y establece mecanismos para la descarga burocrática a fin de que la comunicación entre los directores de las escuelas y las autoridades educativas sea más directa, al concentrar en una sola plataforma los datos necesarios para la planeación, administración y evaluación del sistema educativo.

III. Formación y desarrollo profesional docente

Para lograr el cambio de paradigma que propone el Modelo Educativo es preciso fortalecer la labor docente. Son los maestros quienes guían e inspiran a los alumnos. Bajo el Modelo, los docentes son profesionales que generan ambientes de aprendizaje incluyentes, comprometidos con la mejora constante de su práctica y capaces de adaptar el currículo a las necesidades y contextos de sus alumnos.

Para lograrlo, se plantea una formación continua que les permita el cambio en su práctica pedagógica, un Servicio Profesional Docente concebido como un sistema basado en el mérito, que considera a la evaluación como un elemento para la mejora continua, además de fortalecer y alinear la formación inicial.

IV. Inclusión y equidad

El Modelo Educativo tiene el objetivo de que todos los niños, niñas y jóvenes, independientemente de su género, origen, lengua, contexto o discapacidad, tengan la misma oportunidad de ejercer su derecho a una educación de calidad, como lo establece la Constitución.

Por ello, el Modelo plantea que, primero, se brinde una mejor infraestructura y recursos para los planteles que más lo necesitan, que las becas beneficien a los alumnos con mayores carencias, primordialmente a aquellos cuyas familias se encuentran en los deciles de ingreso más bajos, que los niños y jóvenes con discapacidad tengan la misma posibilidad de acudir, permanecer y concluir su educación y que las niñas tengan las mismas oportunidades que los niños. Propone una educación intercultural, que implica formar en el aprecio y el valor de la diversidad étnica y cultural de nuestro país y que todas las escuelas sean inclusivas.

V. La gobernanza del sistema educativo

Por último, el Modelo reconoce que cada uno de los actores involucrados en la educación tiene una importante responsabilidad como son el gobierno federal, el Poder Legislativo, las autoridades educativas locales, el INEE, el magisterio, los padres de familia y la sociedad civil.

El Modelo presenta no sólo un plan que incorpora un cambio de paradigma, sino que también considera un diseño coherente que lo articula y permite ponerlo en marcha. Cuenta con la flexibilidad necesaria para tomar en cuenta las diversas necesidades de los distintos contextos de nuestro país y reconoce que su implementación requiere de un proceso gradual.

Porque el Modelo Educativo contó con la participación de todos, el reto consiste en hacer que trascienda el horizonte temporal de un gobierno. Si nos unimos en torno a este proyecto, podremos transformar algo mucho más grande: a México.

Aurelio Nuño Mayer es el Secretario de Educación Pública (SEP).