En la actualidad la práctica docente no es una labor fácil ya que se ha enfrentado a múltiples transformaciones. Esto lleva a la necesidad de contar en mayor urgencia con la presencia de un docente que acompañe el proceso de aprendizaje de sus estudiantes y que éste sea capaz de entender y coadyuvar con el crecimiento de sus educandos. Se debe  tener claro que se requiere de un perfil que esté a la altura de las circunstancias en el paradigma educativo, y que favorezca también el entorno social en el que se desenvuelven los futuros profesionales de la educación, sin dejar de lado el gran impacto que en la actualidad tiene el uso de tecnologías de información en la vida diaria y especialmente  de los jóvenes que se encuentran en formación académica docente.

pregunta

La tutoría diversificada es una acción estratégica que obedece no sólo a la política nacional que se establece desde hace más de 10 años en instituciones de nivel superior y en donde las escuelas normales se inscriben como parte de estas instituciones; también se implementan como una acción específica dentro de las propuestas de planeación estratégica y de desarrollo institucional en donde la propuesta que la Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Educación Superior (ANUIES) promueve para tal fin, representa una orientación para la construcción del programa institucional de tutorías de cada una de las  instituciones formadoras de docentes adecuándose a las condiciones propias de cada institución

Es por lo anterior, que, en mi opinión, se requiere hacer un análisis de las diferentes concepciones acerca del trabajo tutorial y repensar las prácticas desarrolladas hasta el momento y —si fuera el caso— hacer los ajustes necesarios para lograr las metas propuestas en dichos proyectos institucionales. Un ejemplo de este tipo de trabajo es la labor que el Sistema Nacional de Desarrollo Profesional (SINADEP) tiene como objetivo impulsar desde su ámbito de acción. Es importante tomar en cuenta que expertos en el tema como Baudrit (2000) Cid y Pérez, (2006) señalan que la tutoría es guiar, hacer un seguimiento y apoyar el proceso formativo para que el estudiante personalice el aprendizaje, incorpore a su funcionamiento cotidiano las habilidades y estrategias adquiridas aplicándolas a las distintas situaciones con eficacia, desarrolle habilidades para la obtención de información, etc. En el mismo sentido, otro de los expertos como Girbau (1990), mencionan que el tutor sostiene la función de referencia porque se constituye en el punto a partir del cual el educando puede construir un saber, y a partir del cual puede redescubrir, inventar, crear y recrear. De esta forma, analizamos que la tutoría se convierte en acompañamiento, aprendizaje compartido, entendimiento, empatía, construcción de conocimiento y crítica. Otras posturas como la de Álvarez (2010), identifican a la tutoría como una labor, esencialmente formativa y estrechamente vinculada a los procesos de enseñanza aprendizaje, destaca por su potencial educativo, social y humanista, al poner el acento en el apoyo, el seguimiento, el acompañamiento, la orientación vital, la conexión social, el aprendizaje funcional, la empatía, etc.

Ante estas aportaciones una postura interesante es la de Fernández (1998) al mencionar que es fundamental el referente a su capacitación profesional, el referente a sus cualidades personales, y a su actitud ante la propia tarea de ayudar y orientar. Es decir, se requiere de un perfil acorde para desempeñar la labor de tutor, no cualquier docente puede desempeñar este trabajo.

La educación normalista, como sistema de educación superior en México enfrenta varios desafíos, uno de ellos es transformarse a efecto de ser parte de la sociedad mundial del conocimiento y la información; dicha transformación tendrá que contar con un eje basado en una visión innovadora y un nuevo paradigma para la formación de los futuros profesores de educación básica.  Tal paradigma incluirá, entre otros elementos, la educación a lo largo de la vida, el aprendizaje auto dirigido, la formación integral con una visión humanista y la responsabilidad ante el desarrollo sustentable; situaciones que el acompañamiento académico (Tutoría) es fundamental y prioritario.

Como ejemplo de lo anterior, actualmente en la Benemérita Escuela Normal “Manuel Ávila Camacho” del Estado de Zacatecas, se ofertan 5 licenciaturas: Educación Preescolar, Primaria, Telesecundaria, Especial y Física, el total de alumnos es de 533 al cierre del ciclo 2016-2017.

Licenciatura

Alumnos

% de aprobación

Deserción

Eficiencia terminal

Educación Preescolar

103

100%

0%

92%

Educación  Primaria

109

100%

0%

93%

Educación Telesecundaria

100

100%

0%

90%

Educación  Especial

103

100%

0%

96%

Educación  Física

91

100%

0%

92%

Fuente: Control Escolar. BENMAC. Ciclo 2016

De acuerdo a los datos expresados en el cuadro anterior, pudiera parecer que la institución, en el marco de las políticas que desde la ANUIES se expresan en el trabajo de acción tutorial, no se requiere la tutoría académica, ya que no existen problemáticas en sus niveles de aprobación, deserción y por tanto en su porcentaje de eficiencia terminal. Sin embargo, institucionalmente, es importante la formación integral de los futuros docentes de educación básica, por lo que la diversificación del trabajo tutorial es una necesidad y una estrategia de mejora de la calidad de los servicios educativos, para así, seguir manteniendo las cifras que hasta el momento se tienen y además contar con perfiles deseables en la obtención de las competencias profesionales de los futuros profesores.

Por lo tanto, el perfil de tutor para la ANUIES (2000) habla de autenticidad del tutor, madurez emocional, buen carácter y sano sentido de la vida, comprensión de sí mismo, capacidad empática, inteligencia, cultura social, confianza inteligente en los demás, inquietud cultural, amplio interés y liderazgo. Tarea nada fácil de conseguir y si además consideramos otros temas que como dice Lucarelli (2012) se pueden mencionar las condiciones obstaculizadoras de la tutoría, por ejemplo, un presupuesto insuficiente; excesivo volumen de trabajo demandado; precariedad del lugar físico e infraestructura deficiente; falta de un lugar físico recomendable; desarticulación entre los miembros de la conducción; condiciones diversas que desdibujan el rol; los horarios y mala distribución del tiempo, además de la falta de comunicación directa; entonces el panorama se pone más complicado.

Por lo tanto, un tutor deberá tener siempre presente como idea central un elemento fundamental, el peso que le debe dar a la integralidad en la formación del tutorado, viéndose  favorecidas las representaciones sociales y la articulación con el currículo de formación profesional.

Finalmente, ante este reto al que se enfrenta la educación normal, existen tres dimensiones fundamentales para que la tutoría rompa esquemas y se inicie la construcción del nuevo paradigma en el perfil docente: el uso la información, la interacción real en el campo de representación, y  la revaloración de la actitud. No olvidemos que la tutoría, por sí misma, no es capaz de cambiar los entornos educativos, es necesario llevarla al campo de la interacción real y vivida; dejando de lado la postura de la acción tutorial en el papel, como proyectos institucionales que sólo cumplen con requisitos administrativos y de simulación; habrá la necesidad de ser creativos e innovadores para buscar y encontrar los usos positivos y sus fines académicos reales.

 

José de Jesús Reveles Márquez es docente de la Benemérita Escuela Normal “Manuel Ávila Camacho” del estado de Zacatecas.