Sin duda, la inserción de la tecnología en el aula no es un tema nuevo; desde hace algunos años, se ha vuelto una preocupación y ocupación latente de las autoridades educativas de México. El plan de estudios vigente (2011) es un fundamento clave de la atención que se le da al uso de las TIC’s en la escuela; puesto que lo enfatiza en el principio pedagógico 1.6: “;usar materiales educativos para favorecer el aprendizaje. Audiovisuales, multimedia e internet, los cuales articulan códigos visuales, verbales y sonoros, y generan un entorno variado y rico de experiencias a partir del cual los estudiantes crean su propio aprendizaje” (p. 30).

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Por lo anterior, es usual que se aborde el tema entre los profesores para debatir las diversas posturas que se derivan de éste. En general, coexisten dos clases de docentes enfrentándose ante la tecnología: los que se resisten a su uso y los que ya la utilizan. Sin embargo, en cada grupo se encuentra un sentimiento de miedo y desconcierto ante los nuevos avances que se van presentando; mismos progresos que inevitablemente son parte de la vida cotidiana de los niños y jóvenes que en estos momentos se atienden en el aula.

No basta con mandar hacer un documento en Word o una presentación en PowerPoint para asumir que ya se está cumpliendo con las exigencias de los alumnos del siglo XXI, quienes son pertenecientes a la “Generación Z”; al respecto, Jiménez (2016) nos dice lo siguiente: “Por primera vez en la Historia, emerge una generación que ha disfrutado de Internet para sociabilizar y aprender desde edades tempranas. Autodidactas, creativos y sobreexpuestos a la información; así son los jóvenes que forman la Generación Z.

Aplicaciones en Android o en iOS, surgieron para dejar las páginas de internet a un lado y tener un acceso rápido al entretenimiento, pero también al conocimiento. Existen cientos de aplicaciones educativas para todas las edades; algunos padres de familia ya las usan para el desarrollo cognitivo de sus hijos; sin embargo, aún se sienten intrigados por cómo pueden aprovecharse en el sistema escolar.

Usar aplicaciones con la finalidad de alcanzar los aprendizajes esperados en los alumnos, es sin duda un nuevo reto para el docente que se ha propuesto innovar y hacer parte de su planeación diaria a la tecnología. No es una opción ser observador de cada avance y no detenerse a su análisis y aplicación; tampoco es una opción escudarse en el miedo y en la inseguridad que puede provocar el rechazo de las nuevas ideas por parte del magisterio, alumnos o padres de familia; cuando se tiene el objetivo claro, no debería haber lugar para el rechazo. Trabajar con aplicaciones en el aula o fuera de ésta, no provocará más adicción a internet de la que ya tienen muchos niños y adolescentes. “En México, […] 45% de los usuarios de internet son jóvenes que tienen entre 13 y 24 años de edad.  Además 8 de cada 10 niños de padres internautas usan Internet, principalmente en las escuelas, y para actividades de entretenimiento”.

Lo que se pretende, es entrar al mundo del alumno que ya no pone atención a los maestros que sólo exponen; esos alumnos que no hacen la tarea por ocupar su tiempo en la ociosidad de las redes sociales o aplicaciones de entretenimiento; lo cual sucede porque ni ellos mismos saben cómo adecuar la tecnología a sus tareas escolares. Buscar una aplicación, descargarla y abrirla para usarla no es algo del otro mundo, simplemente se necesita tiempo para investigar cuál es la mejor para el objetivo educativo que se pretende; así como una buena conexión a internet y –desde luego– un buen plan de clase que permita explotar sus bondades.

Es importante recordar que los diferentes contextos en los cuales convergen los actores educativos, son pieza clave para la adecuación de una aplicación como parte del trabajo escolar. Mientras en la ciudad puede haber una escuela donde todos los alumnos tengan acceso a su propia aplicación en su celular, habrá otros donde el internet se limita a unos cuántos; sin embargo, no es excusa para apartar la tecnología del alumno, sino para sorprenderlo con lo posible ante lo imposible para algunos. Existen aplicaciones que únicamente necesitan internet para descargarse, pero no para trabajar con ellas; por lo cual, los maestros que se desempeñan en escuela rural, pueden bajarla cuando le sea posible y buscar la forma de compartirla con sus alumnos. No debería de haber límites imposibles entre la tecnología y la educación, el único límite es el que se ponga el profesor.

Desde preescolar hasta niveles superiores se pueden encontrar diversas aplicaciones para nivel básico, a continuación, se ofrecen algunas recomendaciones:

Para el caso de preescolar las dos siguientes:

Juego preescolar niños gratis. Es una aplicación que contiene varios juegos para trabajar la identificación de colores, asociación de imágenes con sonido, conteo de objetos y coordinación. No se necesita internet para abrirla.

-Aprende a leer fácil. Esta aplicación muestra una palabra que generalmente es el nombre de un animal, así como las letras en desorden que conforman ese nombre. Mientras el niño las acomoda, escucha cómo se repite el sonido de cada letra, al acertar, aparecerá la fotografía de un animal, así como su sonido característico. No necesita internet para jugarse.

Las aplicaciones para preescolar son buenas y muy variadas; sin embargo, la mayoría pide que se compre el segundo nivel; por lo cual, es importante explorar varias hasta encontrar aquellas que se ajusten al aprendizaje que se busca reforzar.

Para el caso de primaria, me permito recomendar tres:

-Sopas de letras gratis y crucigramas conectados 2. Consiste en una aplicación que trabaja con los clásicos juegos de palabras, pero en digital, son sencillos y contienen pistas que ayudarán a una resolución más rápida.  No se necesita internet para resolverlos.

AnagrApp. Ésta consta de letras desordenadas, las cuales deben formar una, dos o tres palabras. Tiene varios niveles de dificultad, lo que la hace más interesante. No necesita internet para funcionar.

4 fotos, una palabra. Es una aplicación recomendada para reforzar la observación; ya que por medio de cuatro imágenes asociadas, se descubre una palabra. No se necesita internet para usarla.

En el caso de los alumnos que se encuentran en secundaria, recomiendo cinco:

Mindomo. Esta aplicación resulta ideal para repasos de un tema por medio de mapas mentales. Se pueden guardar y consultar en el momento que se ocupe. No se necesita internet para trabajarla.

Palabraz. Este recurso es excelente para trabajar la ortografía, ya que da una serie de palabras a completar con c, z, s, y, ll, b y v. Su ventaja es que se utiliza sin internet; sin embargo, una desventaja es que no da los significados de las palabras.

Duolingo. Consiste en una aplicación con actividades por niveles de dificultad en idiomas como inglés y francés. Contiene actividades de audio, redacción de oraciones, entre otras. Su desventaja es que necesita conexión a internet.

Los cazafaltas. Una aplicación divertida, competitiva y muy completa. El alumno podrá enfrentarse a un rival en línea donde avanzará casillas según el número del dado y de su respuesta a una pregunta de ortografía. La única desventaja de esta aplicación es que necesita conexión a internet para jugarla.

– PlantNet. Con esta aplicación el alumno descubrirá el nombre de las plantas que hay en su casa, en la escuela o donde sea que encuentre una; lo cual despertará su curiosidad. Basta con abrir la aplicación y tomar una fotografía de una hoja, una flor o una corteza para que el buscador dé el nombre científico de ésta. De igual manera, se puede buscar por nombre para observar fotografías y saber cómo es esa planta.

Todos los ejemplos anteriores pueden considerarse aplicaciones educativas, lo único que requerirán los profesores es darles un lugar dentro de la planeación de la clase; recordando que regular, informar y adecuar el uso de aparatos como computadora, tablet o celular para el trabajo escolar –ya sea en casa o en el aula– es una responsabilidad compartida entre los maestros y los padres de familia.

Finalmente, el mensaje claro para los maestros y los padres de familia es que la tecnología no debe ser un obstáculo, sino puede ser un aliado en el salón de clases. Existen recursos que pueden utilizarse y lo mostrado en este texto es tan sólo un ejemplo sobre algunas posibilidades para acercar a los maestros al mundo de la tecnología en el que los alumnos ya están inmersos. 

Profra. Karina Cabello Sánchez, docente de español en el nivel de secundaria en la ciudad de Querétaro, Qro.