El 25 de enero del año en curso, el Instituto Nacional de Evaluación Educativa (INEE) presentó los resultados en matemáticas y lenguaje y comunicación obtenidos en Planea 2017 por los alumnos de tercero de secundaria. Lamentablemente, los resultados no fueron buenos ni mejores en comparación con los resultados obtenidos en la misma prueba en 2015. Un porcentaje amplio de estudiantes, tanto en la prueba del 2015 y 2017, se concentró en los niveles de logro I y II (un 75%, aproximadamente), que son los más bajos y que demandan habilidades básicas; en contraste, en los niveles III y IV (un 25%, aproximadamente), que son los más altos y que demandan habilidades más complejas, se encuentra un porcentaje mínimo de alumnos. En lenguaje y comunicación se obtuvieron los siguientes resultados de acuerdo a los cuatro niveles de logro educativo que considera la prueba:

Nivel de logro

Porcentaje de alumnos 2015

Porcentaje de alumnos 2017

IV

6.1

8.3

III

18.4

17.9

II

46.0

40.1

I

29.4

33.8

Tabla 1 Elaboración propia con base en los datos de INEE

En matemáticas los resultados se expresaron de la siguiente forma:

Nivel de logro

Porcentaje de alumnos 2015

Porcentaje de alumnos 2017

IV

3.1

5.1

III

7.5

8.6

II

24.0

 

21.7

I

65.4

64.5

Tabla 2. Elaboración propia con base en los datos del INEE

En términos concretos, no hay una diferencia significativa entre los resultados que se obtuvieron en 2015 y 2017; la Reforma Educativa está en curso y, en ese sentido, se requiere tiempo para percibir los resultados esperados. Sin embargo, es importante analizar los resultados obtenidos a partir de ser contextualizados a través de algunos de los factores con los que se les puede asociar.  La reforma en su continuo discurso apela por la calidad educativa y la mejora del desempeño docente. Los resultados de los aprendizajes en los alumnos es una de las posibilidades para traducir tal aspiración. En ese tenor, hay tres elementos importantes que pueden ayudar a entender los resultados obtenidos: la idoneidad de la docencia, la gestión local, y la práctica docente. A continuación, se explora cada uno de ellos.

En primer lugar, se debe explorar la relación entre idoneidad en la docencia y logro educativo. La política basada en la meritocracia no genera una mejora en la calidad del servicio educativo, pues la relación entre bienes y servicios no es lineal  (Pedró y Puig, 1999). Es decir, un docente mejor cualificado no siempre tiene una mejor práctica (Santibáñez, 2007). La idoneidad de los docentes no siempre se traduce en calidad educativa. Aunque los resultados de ingreso a la docencia señalan que hay un incremento en el número de docentes idóneos —por ejemplo, en 2015 se señala que hay un 45% de docentes idóneos normalistas y un 33% de universitarios (CNSPD, 2015), contra un 67% de docentes idóneos normalistas y un 53% en 2016 (CNSPD, 2016)—. Esto nos permite cuestionar; entre otros aspectos, si el medio que se utiliza para la identificación de la idoneidad es realmente sensible a las características de una formación específica para el trabajo en el aula, pues pareciese que la prueba puede no medir lo que pretende medir, lo que se traduce en una supuesta idoneidad (Cordero y Jiménez, 2018) que no se refleja en la práctica docente ni en los logros de aprendizaje. Esta cuestión nos permite señalar la necesidad de reflexionar sobre la estructura de las pruebas a gran escala y de los mecanismos que acompañan su operación, pues al parecer la idoneidad se construye en términos administrativos, de requisito y no pedagógicos, pues en un primer momento es lo que se percibe en los resultados de Planea. Sin embargo, hay otra percepción en la relación de idoneidad y logro educativo. Por ejemplo, en Sonora, los resultados de Planea en 2017 manifestaron un cambio importante en la entidad, pues presentaron resultados de mejora significativos, con un puntaje superior a la media nacional. En lenguaje y comunicación se presentó un puntaje en 2017 de 505 (la media fue de 495) y en 2015 un puntaje de 476 (la media fue de 500). En matemáticas el puntaje fue en 2017 de 500 (la media fue de 497) y en 2015 fue de 473 (la media fue de 500) (INEE, 2018). Puede establecerse una posible correspondencia entre el incremento significativo que Sonora tuvo en cuanto a sus logros educativos y el incremento de porcentaje de docentes idóneos, (más del 90%) además de pasar del lugar 29 al primero (La Jornada, 13 de octubre 2017). En este caso no podemos referir una supuesta idoneidad que se identifica a partir de la prueba, sino a los mecanismos que se utilizaron en la entidad para acompañar a los profesores en la evaluación para el servicio educativo. Los resultados no son casuales. Sonora pudo haber trabajado para el “acompañamiento docente” y no para la preparación o entrenamiento para la prueba. Parece que aquí se sitúa un punto clave que pudiera coadyuvar a la mejora de la política de ingreso y permanencia al servicio educativo, si de verdad se aspira a mejorar la educación.

En segundo lugar: la gestión local como posible punto de inflexión. Se trata de un tema crucial, pues el desarrollo de la política educativa en aras de la calidad educativa requiere de atinadas tomas de decisión. ¿Qué y cómo le hizo Sonora para incrementar el número de docentes idóneos? ¿Qué hizo para mejorar los logros de aprendizaje en sus alumnos? Posiblemente algunas de las respuestas a estas preguntas tengan que ver con el impulso y la comunicación que existe entre los diferentes actores –el secretario de educación y cultura, Ernesto Hopkins y la gobernadora Claudia Pavlovich–  para llevar a cabo las diferentes acciones de política educativa, una de ellas, los cursos que ofrece el Centro Regional de Formación profesional Docente de Sonora (CRESON), como son: "Formación y acompañamiento para la evaluación del desempeño docente"; "Taller de fortalecimiento y acompañamiento para la evaluación del desempeño del personal con funciones de dirección". Es de llamar la atención el uso del término: “acompañamiento”, no es un tema menor dadas las implicaciones pedagógicas que dicho concepto tiene. Es posible que esta idea de “acompañamiento” que se mostró en los cursos esté fuertemente vinculado a los logros educativos de Sonora, tanto en los de Planea como en los de evaluación al desempeño docente. Tener cambios significativos de mejora en tan corto tiempo no es casual. No es lo mismo “acompañamiento” que “entrenamiento” y “preparación”, quizá, aquí está un elemento por el que se tendría que comenzar. La entidad tuvo dos aspectos importantes que pudieron incrementar sus resultados: apoyo de diferentes actores y una posible forma de concebir la evaluación y la práctica docente, quizá más pedagógica y pertinente.

En tercer lugar destaca la práctica docente. Uno de los aspectos que la evaluación retoma para poder captar la práctica de la enseñanza a través del ejercicio cotidiano es el expediente de evidencias. El elemento que permite –en términos de evaluación– percibir los efectos que tiene la práctica docente sobre los aprendizajes de los alumnos (SEP, 2015). Hay comentarios distintos de los docentes en cuanto a la valoración del trabajo cotidiano; por una parte, se menciona que el expediente de evidencias es lo que mejor refleja la práctica educativa; por otro lado, hay quienes la consideran como una simulación más de la política de evaluación, pues la evidencia se consigue con otro maestro, no se construye ni se realiza (INEE, 2016). Si de verdad se espera que la práctica docente tenga efectos en los aprendizajes de los alumnos, tendría que valorarse en términos pedagógicos y repensar sus limitaciones técnicas, que la convierten en una simulación. La supuesta idoneidad de los maestros en los resultados de los logros de aprendizaje, se traduce en los niveles más bajos: nivel I y nivel II. La práctica docente requiere poner en juego principios pedagógicos complejos, que se construyen con intencionalidad y en interacción con los otros. Los mecanismos de la política de la meritocracia se tienen que repensar, no se pueden desarrollar así, pues en términos de contenido y rendición de cuentas no se sostienen. Lo que es fundamental para el éxito de una política educativa.   

En suma, la calidad educativa, independiente de las diversas significaciones que pueda tener, es una aspiración que comparten las naciones a nivel internacional. Sin embargo, lograrla no es sencillo ni lineal. El incremento y la mejora en ciertos bienes –humanos y financieros– no necesariamente llevan en automático a un mejor servicio educativo ni a mejores resultados de aprendizaje, aunque en ocasiones coadyuvan a obtener mejoras significativas, como es el caso de Sonora. Los resultados de Planea, no solo nos permiten evidenciar los pobres resultados de los estudiantes, también, a  visualizar los mecanismos o acciones que limitan o impulsan el éxito de una política educativa.

Juan Rubén Compañ García es profesor de educación secundaria en el estado de México.