noviembre 8, 2017

Evaluación e incentivos docentes: ¿zanahoria o garrote?

Dentro del debate sobre evaluación docente, conflictos magisteriales, el nuevo modelo educativo, y los bajos niveles de aprendizaje, un tema al que se le ha dado poca –o prácticamente nula– importancia son los incentivos docentes. En los últimos años, los gobiernos mexicanos le han prestado poca atención al docente como agente de cambio, a sus condiciones laborales y a los sistemas incentivos que se le ofrecen. Específicamente, con la aprobación de la reforma educativa este tema ha pasado prácticamente desapercibido, sin cuestionarse si estamos usando los mejores instrumentos, si estamos tomando en cuenta las herramientas más precisas o si estamos ofreciendo incentivos más atractivos, todo esto a pesar de los diferentes cambios incluidos en el sistema educativo recientemente.

Leer más

Leer completo

El presente texto discute la manera como la precarización del magisterio puede ser uno de los efectos del Servicio Profesional Docente (SPD), el cual regula cuatro aspectos del ámbito laboral de los docentes de educación básica: ingreso, movilidad, permanencia y reconocimiento. Se entiende la precarización docente, en tanto desestabilización de los trabajos estables (Castel, 2006) y degradación  social (Apple, 1995). En el caso de los docentes mexicanos, se identifican tres situaciones que están ocurriendo en la actualidad:

1. Intensificación del trabajo docente (nuevas tareas administrativas y pedagógicas). En cuanto a las primeras, los docentes trabajan bajo las siguientes condiciones: un control sistemático en las planeaciones (planeación didáctica argumentada), entrega de evidencias de la práctica docente y evaluaciones formativas. Todo ello se realiza en un tiempo acordado, en un formato de registro establecido, y bajo criterios técnicamente específicos. Los informes y los registros son necesarios para considerar la permanencia en el servicio educativo, es decir, no es garantía, pero es requisito fundamental. Los docentes están sujetos a un control de su tiempo y a una intensificación de horas de trabajo (horas extras en casa o escuela), sin remuneración. En este contexto existe una lógica que obedece al control técnico del trabajo docente; se pretende una sistematización de la práctica docente, aunque con algunos problemas técnicos en la implementación. Pareciera que es prioridad el cúmulo de actividades administrativas y que lo pedagógico es una simulación. A pesar de que las políticas educativas estén encaminadas a desarrollar didácticas y evaluaciones distintas, que exigen prácticas docentes diversas y complejas, éstas se diluyen ante la tarea de “llenar” los documentos y registros. Lo más importante es completar los formularios, pues de ello depende la permanencia en el servicio educativo.

1

2. Precarización salarial y política de la evaluación. En los últimos años se ha presentado un significativo deterioro salarial.  A partir de la década de los ochenta, los salarios de los docentes comenzaron a sufrir un deterioro considerable. Con la reforma educativa vigente la precarización salarial es notable, y es más “visible” por el poco número de horas que se les asignan a los docentes normalistas de nuevo ingreso, lo que alimenta las condiciones laborales inciertas. Los docentes reciben un número de horas inferior a lo que se les otorgaba anteriormente. En la década de los noventa se les otorgaba a los egresados de las escuelas normales un mínimo de 19 horas, lo que les permitía tener un salario más elevado. Actualmente, hay docentes con 5 horas y un salario insuficiente. El número de horas que se les otorga a los docentes es variable; depende de la especialidad y el número de grupos existentes en el centro escolar.  La precarización salarial de los docentes, como el caso del estado de México, está vinculada al perfil docente. Antes de la reforma educativa, el número de horas podía o no corresponder al perfil del docente, es decir, un maestro podía tener 19 horas e impartir clases de química y artes indistintamente (Compañ, 2016; Sandoval, 2000). Ahora, un maestro de geografía imparte exclusivamente clases de geografía, no se le puede asignar otra asignatura distinta al campo de la geografía, incluso aunque haya materias que tengan relación con el campo de conocimiento. Anteriormente se podía asignar un número indistinto de asignaturas, lo que generaba un salario más decoroso. Actualmente los lineamientos del SPD ya no lo permiten, ahora debe existir una clara correspondencia entre la formación inicial y la asignatura a impartir. Hay escuelas que cuentan con un grupo por grado, entonces, la asignación de horas a los docentes es mínima. Un docente de geografía, en estas condiciones, sólo puede recibir 5 horas y no más. La reforma educativa de 2013 se ha ocupado en reclutar a los “mejores docentes” sin crear las mejores condiciones laborales. Pareciese que los docentes idóneos son aquellos que sobreviven al reto de las precarias condiciones. Ser idóneo es equivalente a ser resistente a todas las pruebas físicas, emocionales e intelectuales. Antes de la reforma vigente, la evaluación era importante para mejorar los salarios de los docentes (en el caso mexicano, a través del programa de Carrera Magisterial). Todo indica que ahora la política de evaluación mejora los salarios de los docentes que resultan idóneos, y que ingresaron al servicio educativo antes de los nuevos lineamientos  –aunque hay muchas dudas sobre la entrega del estímulo–. Sin embargo, para los docentes de nuevo ingreso sirve para tomar decisiones por ellos haciendo uso de lo administrativo, por ejemplo, algo tan fundamental como seguir o no en el servicio educativo, o realizar la promoción; es decir, quedarse con un nombramiento “indeterminado” (de base, permanencia).

3. Derechos laborales docentes (en relación con las políticas de ingreso y el sindicato). En la actualidad, la pérdida de derechos laborales conquistados por los trabajadores de la educación va en aumento. La antigüedad del trabajador en el servicio educativo pareciese que ya es algo inalcanzable o un sueño. El tipo de contrato eventual (cada seis meses) al que es sujeto el docente de nuevo ingreso imposibilita la acumulación de  antigüedad, ello es reemplazado por las políticas de evaluación (misma que se le realiza al docente cada seis meses y que es un requisito para su continuidad en el servicio educativo). A la política de  evaluación ahora se le asocia con un seguimiento constante a partir de la tutoría y la capacitación. El docente de nuevo ingreso, además de todas las actividades referidas, se le suma una más, contar con un tutor que da “seguimiento” (un requisito administrativo y que poco ayuda en términos pedagógicos)  y coadyuva a la práctica docente. La tutoría no es opcional, es un requisito para la evaluación y la continuidad del docente en el servicio. La incertidumbre y la inestabilidad laboral es lo que se vive, en lugar de promover lo contrario. Quien ingresa a la docencia es un sujeto con mínimos derechos y quien tiene enormes dificultades para irlos conquistando. El promocionarse para la asignación de más horas, y con ello mejorar el salario, es un asunto que no se mira tan próximo; las condiciones a las que está expuesto el docente poco lo permiten. Sin embargo, aunque la pérdida de derechos de los docentes es una realidad, hay cuestiones discrecionales que constituyen las condiciones bajo las que trabaja el maestro(a). Por ejemplo, aunque el control de algunas plazas docentes por parte del gobierno federal acota la maniobra del sindicato en términos legislativos, no lo hace en términos reales; o por lo menos, no en su totalidad,  pues se presume que el ingreso a la docencia se sigue dando por cuestiones discrecionales a través de la vía sindical (Compañ, 2016). La política de ingreso es en la letra rigurosa; en los hechos no se termina con la simulación. Lo que se percibe es que el reconocimiento al mérito no opera en su totalidad. El sistema educativo funciona no siempre en términos de las legislaciones, la realidad supera la regulación. 

A partir de la reforma educativa vigente, las condiciones laborales en las que se desempeña el docente que ingresa al servicio educativo son diferentes, tal vez más precarias, deplorables y controladoras.  Repito, ser docente idóneo es equivalente a ser resistente a todas las pruebas físicas, emocionales e intelectuales a las que es expuesto. En pocas palabras, las condiciones pedagógicas a las que se expone al docente son complejas y requieren de habilidades intelectuales intencionadas y sistemáticas. El llevar a cabo una planeación, una didáctica y una evaluación de acuerdo a la nueva política educativa, no es tarea sencilla, hay un desgaste intelectual considerable. Sin embargo, las cuestiones pedagógicas se diluyen cuando la premura de los documentos administrativos se presenta. Lo administrativo está por encima de lo pedagógico. Lo importante es la entrega de los informes, es lo que posibilita la permanencia en el servicio. Lo pedagógico puede esperar. El reto al que se enfrentan los docentes de nuevo ingreso es la permanencia en el servicio educativo. El transitar de un contrato eventual a un contrato permanente es un proceso largo y desgastante, las condiciones a cumplir para dar el paso representan toda una travesía para el docente; pero es la opción a seguir, si es que desea tener un trabajo “estable”. Hay que mencionar que no todo ha sido tan riguroso y sistemático. Hay situaciones discrecionales que permiten modificar las políticas de ingreso al servicio educativo. El sindicato es partícipe activo en dichas actividades.

Aunado a lo anterior, las pruebas emocionales a las que se expone el docente son difíciles. Vivir con un sueldo tan precario y ante constantes evaluaciones lo coloca en una situación de incertidumbre, presión, estrés y malestar que poco coadyuvan al desarrollo de una buena práctica docente. En síntesis, hay muchas exigencias intelectuales, físicas y emocionales para los nuevos docentes. Quizá convendría regular de forma más equilibrada y humana estas demandas, de lo contrario, avanzaremos de manera más rápida, agresiva y violenta hacia condiciones más adversas y precarias de esta profesión, lo cual no es conveniente, ni humano.

Juan Rubén Compañ García es profesor de educación secundaria en el estado de México.

Leer completo