En el actual contexto global, la diplomacia científica es herramienta fundamental para el bienestar económico y social de las naciones. La cancillería no puede desaprovechar la oportunidad que la ciencia representa para la evolución de las relaciones internacionales y la diplomacia contemporánea. Sería inaceptable que México, con todos los recursos necesarios para ello, quede a la deriva mientras otros gobiernos y sociedades avanzan.