Está demostrado que los efectos de los avances tecnológicos en la pérdida de empleos pueden variar dependiendo de la calidad de los sistemas educativos de cada país. Países como México pueden contrarrestar los impactos negativos de la automatización si aseguran la calidad de la educación, orientando sus esfuerzos hacia el desarrollo de habilidades cognitivas y no cognitivas selectas.