Para alumnos y alumnas en condición de pobreza material y alimentaria, sentarse a ver la televisión para acreditar la escuela es un chiste cruel —la acentuación de las brechas de inequidad acabará por expulsarlos del sistema.
María Elena Gómez Tagle Mondragón
Educación básica · Política científica
Silencio en las aulas: trabajo escolar de siglo XXI con derechos de siglo XX
Tal vez sea momento de repensar el sentido de la escuela y sus aprendizajes en momentos tan críticos como los que estamos enfrentando. Tal vez el mejor aprendizaje que pueda dejar la institución y sus docentes sea el propio valor de la vida de todas y todos, el reconocimiento real a la diversidad.
Los programas federales o de cómo la obligación estatal del financiamiento se convirtió en privilegio
Ningún programa (con reglas de operación o lineamientos) asegura al cien por ciento la satisfacción de las necesidades operativas y de mantenimiento de un plantel. Ello se debe a que sus recursos sólo pueden ser empleados en ciertos rubros especificados en el marco normativo. En consecuencia, las escuelas pueden recibir fondos públicos y aún así verse en la necesidad de conseguir más dinero por sus propios medios para atender todo aquello que el programa no contempla.