Quienes gobiernan deben aprender que, si bien pueden creer a pie juntillas en su propia voz y en su propia verdad, pretender imponérsela a la ciencia lleva a situaciones graves y a veces irremediables.
Quienes gobiernan deben aprender que, si bien pueden creer a pie juntillas en su propia voz y en su propia verdad, pretender imponérsela a la ciencia lleva a situaciones graves y a veces irremediables.