Mientras que en México la concepción de la ciencia como un lujo dispensable no cambie, el país tendrá pocos elementos para poder atraer/retener a sus “cerebros”. Por otra parte, mientras que el sector privado no muestre un mayor compromiso con el sector, será prácticamente impensable que nuestro país genere un ecosistema más armónico de innovación, en conjunto con el gobierno y la academia.