En 2024 el gasto federal proyectado para ciencia, tecnología e innovación es 38 538 millones de pesos menor a 2015. Tal pérdida monetaria es mayor que todo el presupuesto asignado al Conahcyt en 2024; es más de cinco veces el presupuesto destinado al Sistema Nacional de Investigadoras e Investigadores, y casi triplica el presupuesto asignado al programa de becas de posgrado y apoyos a la calidad. De ese tamaño es el desmantelamiento.
Política científica
La divulgación científica en México:
de la (casi) nada al acceso universal al conocimiento
La divulgación científica puede brindar beneficios tanto a nivel personal como institucional. Por un lado, permite a quienes se dedican a la academia mejorar sus habilidades de comunicación y ampliar su impacto en la sociedad. Por otro lado, las instituciones que la fomentan pueden mejorar su imagen pública, aumentar su capacidad para obtener financiamiento y atraer a personas interesadas en la investigación académica.
Las finanzas del Conahcyt: entre la espada y la pared
El debilitamiento del Conahcyt no sólo ha sido presupuestario, sino también funcional. Hace diez años el Consejo operaba once programas presupuestarios para inversión en ciencia, tecnología e innovación, de los que sólo sobreviven tres: dos que están en crisis (SNI y Becas de Posgrado) y uno (Pronaces) que opera con los escasos recursos que restan tras cubrir los prioritarios.
Hacer ciencia sin ciencia
Tanto la Ley General HCTI como las políticas del Conacyt emulan la lógica thatcheriana de austeridad, rompiendo con un viejo compromiso (nunca cumplido) de aumentar la inversión en ciencia, tecnología e innovación.
Entre una iniciativa autoritaria y un Legislativo cómplice
En su “definición y diseño de la política pública y de sus instrumentos”, la iniciativa de Ley general en materia de humanidades, ciencias, tecnologías e innovación exhibe sus visos más autoritarios.