Conahcyt: crónica de un desastre anunciado

En los prolegómenos del sexenio escribí en este mismo espacio una nota con los primeros disparates de la nueva administración del entonces Conacyt (Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología) como es el caso de nombramientos estrambóticos; el intento de cancelar ministraciones de proyectos ya en curso; el menú carísimo al gusto de la directora, entre otros; y sobre la desaparición de la publicación Ciencia y Desarrollo. Desafortunadamente, aquellos episodios fueron peccata minuta en comparación con lo que veríamos durante el resto de la administración federal.

Ilustración: Víctor Solís

Comienzo con el empecinamiento —completamente ideológico, que no científico— de la directora, María Elena Álvarez-Buylla de evanescer de la faz de nuestro país el controvertido herbicida glifosato y los organismos genéticamente modificados. Ciertamente existe un puñado de adeptos que comparten las fobias de la directora, pero su activismo está lejísimos de comprobar —como pretenden— que ambos son dañinos o cuando menos peligrosos para el ser humano. Numerosos y respetados científicos mexicanos (como el investigador Francisco Bolívar Zapata, por mencionar a alguien muy conocido en el campo de la biotecnología) han argumentado la falta de veracidad de dichas fobias y la necesidad de su empleo para cubrir los requerimientos alimenticios de la población mundial. En el ámbito internacional, la Unión Europea recién ha extendido por diez años el uso del glifosato, toda vez que los supuestos efectos cancerígenos no han sido demostrados. Le coup de grâce al sospechosismo de la directora fue asestado por el propio titular del Ejecutivo, quien reconoció que actualmente no existen herbicidas alternos. Este anuncio constituye un doble golpe a Álvarez-Buylla por cuanto descalifica sus argumentos ideológicos e indirectamente reconoce que el “desarrollo” de herbicidas alternos por parte del ahora Conahcyt (Consejo Nacional de Humanidades, Ciencias y Tecnologías) fue un fiasco.

Otro episodio del Conahcyt que finalmente culmina con un doble revés es el “desarrollo” de respiradores artificiales y vacunas contra el covid. En el primer caso, el Conahcyt prometió desarrollar en tiempo récord y a precios competitivos internacionalmente respiradores para atender los casos graves de covid. Me consta —por ser especialista en diseño y control de dispositivos electromecánicos y conocer ampliamente a la comunidad científica relacionada en el país— que la directora puso a trabajar a diversos grupos de los Centros Públicos de Investigación (CPI) en un proyecto que no tenía ni pies ni cabeza, que carecía de financiamiento adecuado y hasta de un plan ejecutivo. Entonces, ocurrió lo previsible: el proyecto fracasó. El Conahcyt argumenta que se construyeron 1000 respiradores en una colaboración entre el Cidesi y la empresa privada Dydetec. Cabe mencionar que, en su momento, la demanda nacional se estimó en 30 o 40 000 respiradores y que un cierto número de los respiradores producidos fueron obsequiados a Cuba. Entonces, la producción es realmente una gota en el océano. El Conahcyt no informa, desde luego, cuál fue el monto invertido, la fuente de financiamiento y el costo comercial de los mismos.

El segundo caso es aún más escandaloso: Álvarez-Buylla ha prometido en innumerables ocasiones que “ahora sí” la vacuna Patria estará pronto disponible. Se trata de otro engaño monumental. Primero, de desarrollo de la ciencia mexicana tiene lo que yo de bailarina del Bolshói. La vacuna fue diseñada por la escuela Icahn de Medicina de Mount Sinai de Nueva York. La única aportación de México fueron los recursos económicos a través de Avimex (que es una empresa privada que creó su división de salud humana apenas en 2021). En todo caso, la vacuna fue diseñada para proteger contra la primera cepa del virus. Después de todas las mutaciones sufridas, dicha vacuna es completamente obsoleta. Ahora bien, la vacuna no ha llegado a estudios de tercera fase y no existen resultados publicados que avalen su eficacia. Para terminar esta comedia de enredos, resulta que el pasado viernes 26 de enero de 2024 el Comité de Moléculas Nuevas y la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios avalaron el uso de la vacuna Patria como medicamento de emergencia. Sí, de emergencia, cuando el propio titular del Ejecutivo decretó que la pandemia había terminado en el año 2022. Entonces, ¿cuál emergencia? Si no tuviera repercusiones, el episodio sería hasta divertido.

Abordo, por último, el caso de la tristemente célebre Ley General en Materia de Humanidades, Ciencias, Tecnologías e Innovación. La Ley fue diseñada y defendida a capa y espada por la directora del Consejo y finalmente fue aprobada por la bancada oficialista en el Senado de la República el 28 de abril de 2023, en el llamado “viernes negro”. Esto porque, al igual que otras leyes, fue aprobada de manera muy desaseada, por decir lo menos, y se encuentra sub iudice (sujeta a discusión) dado que su constitucionalidad fue impugnada ante la Suprema Corte de Justicia. Entre otras contrahechuras, la ley de marras elimina de la Junta de Gobierno a los representantes de instituciones académicas, tales como la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), al Instituto Politécnico Nacional (IPN), al Centro de Investigación y de Estudios Avanzados (Cinvestav), a la Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Educación Superior (ANUIES), entre otras instituciones que antes participaban en la gobernanza del sector científico. En su lugar, tienen asiento todas las Secretarías de Estado, incluyendo las Fuerzas Armadas.

En un asunto que considero de franca regresión, la Ley elimina el compromiso del gobierno federal de acercarse paulatinamente al 1 % del PIB como meta para inversión en Ciencia y Tecnología, algo que ya se había alcanzado en la época “neoliberal”. Lo anterior se puede documentar ampliamente con el reporte “Evolución de los Recursos Federales Aprobados para la Ciencia y el Desarrollo, 2012-2021” elaborado por el Centro de Estudios de las Finanzas Públicas, dependiente de la Cámara de Diputados. En dicho estudio se muestra que, durante el sexenio anterior, los recursos aprobados para la ciencia y el desarrollo fueron del 0.3 % del PIB y el presupuesto del Conacyt llegó a 42 176 millones de pesos en 2016, mientras que en el sexenio actual la inversión en ciencia y desarrollo se ha mantenido en 0.2 % del PIB y el presupuesto del Conahcyt bajó en 2021 a 26 573 millones de pesos. Evidentemente, el discurso de Álvarez-Buylla de que “se ha apoyado a la ciencia como nunca en la historia” cae por su propio peso.

Quedan varios asuntos en el tintero, que no es posible detallar por razones de espacio. En un listado a vuelo de pájaro, menciono las acusaciones penales que el Conahcyt pretendió enderezar contra científicos y exfuncionarios del Consejo, los cuales fueron rechazados por los tribunales; el lamentable caso de un numeroso grupo de becarios que quedaron varados en Reino Unido por falta de sus pago oportuno de sus becas; o el controvertido nombramiento de Alejandro Gertz, fiscal general, como investigador nacional nivel III.

Termino esta reflexión con mis votos porque la persona que sea designada como nueva director o directora haga a un lado su ideología y conduzca el Consejo apoyada en verdaderas bases científicas; que privilegie la defensa de sus propios colegas, quienes trabajamos en condiciones muy difíciles; que, si decide dar batallas políticas, sean para lograr exenciones fiscales para las instituciones científicas y que se incorporen los emolumentos pagados por el Consejo como parte de nuestro salario; que luche por planes de retiro digno para los investigadores y las investigadoras; que sean abolidos de su lenguaje términos tan absurdos como la ciencia “del pueblo” y la ciencia “neoliberal”; que se regrese el apoyo a la Academia Mexicana de Ciencias (AMC) y asociaciones hermanas. Asimismo, que nunca más se persiga judicialmente (aquí sí, como Torquemada) a los científicos y las científicas; que se reconozcan los derechos laborales de los colegas que ocupan Cátedras Conacyt (o Investigadoras e Investigadores por México, como ahora se les llama); que algún día alguien responda las extensiones telefónicas del Consejo; que nunca más tengamos que pasar penurias porque un iluminado decidió cambiar de plataforma y los datos se perdieron; que el Consejo de Salubridad General vuelva a tener el peso que antaño tuvo en las decisiones del Ejecutivo federal; que los Institutos Nacionales de Salud, “joya de la corona”, vuelvan a tener los presupuestos y condiciones de operación que nunca les debieron ser regateados; que regresen los “Veranos de la investigación científica”; que los Investigadores notables (como el Dr. Matos Moctezuma, quien recibió el Premio Princesa de Asturias 2022 y fue ignorado por el Ejecutivo) reciban los homenajes que merecen; que las comisiones evaluadoras vuelvan a ser votadas y no seleccionadas por tómbola.

Soñar no cuesta nada, con la mitad de esto yo estaría contento.

 

Eduardo Aranda Bricaire
Investigador titular del Departamento de Ingeniería Eléctrica del Cinvestav

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Publicado en: Política científica

13 comentarios en “Conahcyt: crónica de un desastre anunciado

  1. Es una pena confirmar una vez más , con todo lo que acabo de leer, que, en efecto, el actual gobierno nos ha arrastrado hacia atrás en material de educación e investigación, lo que me angustia muchísimo y me aterra la idea de no saber qué sucederá con nuestros niños y jóvenes, qué será de ellos con éste sistema tan precario de educación.

    1. El desequilibrio mental de la Dra Bouya es de hace años sabido y sufrido por colegas y cercanos. Se sabe que ni sus hermanos la aguantan. Así elige AMLO a su funcionarios, desequilibrados o trastornados, manipulables. Dios los cría y ellos se juntan. Lo bueno es que ya se van y ha quedado demostrado que una panda de locos no puede con Mexico. En efecto, no somos Venezuela.

  2. Por supuesto que esta comprobado científicamente que el glifosato es cancerígeno, no es ético escribir mentiras y menos públicamente. Bolivar es biotecnologo no independiente y por ende no muerde la mano que le da de comer.

  3. lo del glifosato sí es cancerígeno, lo escribo con evidencias incluso en mi persona. Ya dejen de jugar con los grandes envenenadores del planeta.

  4. Faltó: Se otorguen nuevamente los estímulos económicos a investigadores de Universidades particulares de México!

  5. Un comentario excelente que refleja el sentir de quienes realizamos investigación en México.

  6. ojalá y solo fuera el conacyt el que fuera desmembrado. tristemente el sistema educativo está en el mismo cadalso.
    en la escuela de mi hijo por ejemplo, nos pasan charola para reparar ventiladores, chapas, pintar salones, no hay equipo de cómputo. en resumen, no existe un fondo para el mantenimiento de las escuelas. y ahunado a eso, libros con ocurrencias de reunión de borrachos adoradores de Castro

  7. Concuerdo con el análisis y agradezco que las posturas críticas por fin se expresen, porque si algo es inconcebible en el área de investigación científica es que no hayamos sido capaces de expresar nuestras opiniones por el miedo. Ya es hora de regresarle a la academia la posibilidad y sobre todo la dignidad de demostrar que somos una comunidad diversa y crítica. Esa es la naturaleza de nuestro oficio.

  8. ¿Cómo es posible que alguien que tiene una formación científica, a estas alturas, diga tantas sandeces? Dado que las sandeces como los bulos se las crean sin sustento alguno, torciendo o ignorando hechos, de manera fácil y torpe, y sin invertir tiempo en ello; y el refutarlas implica al menos el doble del tiempo (principio de Brandolini) solo trataré solo una. Bolívar Zapata, desde hace ya casi una decena de años, ha repetido una y otra vez una mentira: que los transgénicos y su pesticida asociado son seguros y no causan daño alguno. Y eso con base, según él, en el informe de 2016 de las Academias de Ciencias de los Estados Unidos. Cualquier individuo en la ciencia, con dos dedos de frente, iría inmediatamente a ver el informe (aún está en línea); y en el prefacio de tal publicación dice: «We received impassionated requests to give the public a simple, general, authoritative answer about GE. Given the complexity of GE issues, we did not see that is appropiate.» Bolívar miente y vuelve a mentir, y el individuo autor de esta nota miente. Pero aún más, este individuo carente de cualquier rigor científico ignora, lo que muchos en la institución en que trabaja no: las implicaciones de introducir transgénicos y el pesticida asociado a un centro de domesticación de plantas, Mesoamérica, de gran importancia mundial. Puede informarse desde las publicaciones realizadas por José Sarukhán y colaboradores de la conabio, sobre el tema; alguien que no tiene ninguna afinidad con la administración actual de la ciencia ni del país. Y no entremos en que el famoso pesticida mata todo (biodiversidad), considerando que también estamos en uno de los centros de mayor diversidad del mundo. Usted carece de cualquier intento de pensamiento crítico, de honestidad intelectual, y no digamos de ética; y esto se le demuestra con una sola de sus sandeces. Y como sandeces, no vale la pena invertir en el resto.

  9. Al Dr. Aranda debe agradecer esta nueva libertad; cuando Connacht destinaba cientos o miles de millones de pesos para apoyar a empresas privadas como Volkswagen o Kimberly Ck
    Lark por mencionar dos, jamás escribió algo al respecto.

    1. Aplica, si sabías que esos proyectos (Volkswage, Kimberly_Clark) fueron un fraude, ¿ por qué no denunciaste?

  10. Coincido en todo lo que afirma, a excepción de donde menciona a la Academia Mexicana de Ciencias (AMC) (puesto que, para el ingreso, según términos, se requiere recomendación de alguien que pertenezca a dicha Academia, es decir, se pertenece con base en el favoritismo y la creación de relaciones más que por el propio mérito, y esto se lo dice alguien que ha salido muy adelante por el trabajo y no por las amistades). De dicha situación me di cuenta hace un par de años, cuando fui postulado al reconocimiento que emiten (Premio Nacional), quedando defraudado al saber que el ingreso a dicha Academia está regido de manera, a mi parecer, apalancada.

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