La divulgación de los resultados del Módulo de Movilidad Social (MMSI) del INEGI ha generado controversia sobre los efectos del color de piel en la movilidad social de los individuos, lo que ha reabierto las discusiones sobre el racismo en la sociedad mexicana. En esta nota me concentro en un aspecto muy específico de la movilidad (la desigualdad de oportunidades en las transiciones educativas), a fin de explorar qué tanto incide el color de piel y, eventualmente, la existencia de mecanismos racistas en la estratificación educativa. Para ello, es necesario controlar/comparar los efectos del color de piel por/con la influencia de otras variables; dado que el origen socioeconómico es la principal variable asociada al logro educativo, presento un análisis que controla y compara mutuamente los efectos de ambas.

A partir de los datos del MMSI, construí una variable de origen socioeconómico de los entrevistados (NSE) utilizando los años de escolaridad acumulados por sus padres (o jefe del hogar) y un índice de bienes en el hogar de origen (en ambos casos, cuando los entrevistados tenían 15 años de edad). Para el color de piel de los entrevistados utilicé sus propias respuestas, con base en las opciones de la escala cromática PERLA (Proyecto sobre Etnicidad y Raza en América Latina) del MMSI.
El cuadro 1 muestra los porcentajes de acceso a cada nivel educativo (primaria, secundaria, media superior y superior), por quintiles de nivel socioeconómico (1 es el quintil de menor nivel de bienestar y 5 el de mayor nivel de bienestar) y cuatro categorías de color de piel, resultantes de agrupar la escala original de 11 categorías (1 es la categoría más “oscura”; 4 es la categoría más “clara”).
Para los niveles secundario a superior, además de los porcentajes absolutos de acceso, se reportan los porcentajes condicionales a la finalización del nivel previo —es decir— el porcentaje de alumnos que, habiendo finalizado el nivel educativo anterior (por ejemplo, primaria) logró ingresar a la secundaria. La relevancia de estos porcentajes reside en que permiten dimensionar la desigualdad en cada transición, libre de desigualdades acumuladas en momentos anteriores del curso de vida.
Cuadro 1. Porcentajes de acceso educativo y acceso condicional a la finalización del nivel educativo anterior, por quintiles de NSE y grupo de color de piel. Individuos entre 25-64 años. México, 2016.

Fuente: Elaboración propia con base en datos de MMSI 2016 (INEGI). n=25,634
*Colores se presentan únicamente con fines ilustrativos. Las categorías agrupan la escala PERLA de la siguiente manera: 1=1-5, 2=6, 3=7, 4=8-11. Para mayor información, consultar el cuestionario del MMS.
Como puede apreciarse, las desigualdades por nivel socioeconómico son particularmente intensas en lo referente al acceso a secundaria, media superior, y superior. Los individuos ubicados el quintil superior acceden 2.6, 9.6, y 29.9 veces más que los del quintil más bajo (en secundaria, media superior y superior, respectivamente). Si se consideran las transiciones condicionales a la finalización del nivel previo, la intensidad de la desigualdad se reduce, aunque continúa siendo elevada (1.7, 3.4 y 2.6 veces más, respectivamente).
Un ejercicio similar para los grupos extremos de la escala de color de piel revela, en cuanto al acceso no condicional, razones de 1.34, 1.92 y 2.67 a favor del grupo más “claro” contra el más “oscuro” (secundaria, media superior y superior, respectivamente). Las razones de las transiciones condicionales son, respectivamente, de 1.15, 1.37 y 1.30. En comparación con las diferencias socioeconómicas son considerablemente menores, pero, con todo, significativas.
¿Quiere decir esto que el sistema educativo mexicano es “racista”, o que el racismo se cuela de alguna manera en las decisiones educativas de los individuos (por ejemplo, ajustando anticipadamente expectativas de logro ocupacional)? El punto aquí es que, para ponderar adecuadamente el tamaño de los efectos del color de piel, deben controlarse por los efectos del origen social.
Para ello, construí un modelo de regresión logística para las transiciones educativas de interés (condicionales a la finalización del nivel educativo anterior), en el cual introduje, simultáneamente, el color de piel y el origen social, así como otras variables de control (sexo, edad y dominio de lengua indígena). A partir de este modelo calculé las probabilidades de realizar las transiciones para distintos perfiles de origen socioeconómico y color de piel: específicamente, de quienes se encuentran en los percentiles 10 y 90 de la distribución de cada una de las escalas1 (que en el modelo se introdujeron como variables continuas), manteniendo constante (en el valor promedio) la otra escala y el resto de las variables de control.
Los resultados de la gráfica 1 muestran las probabilidades no ajustadas (izquierda) y ajustadas (derecha) de realizar cada transición para los individuos en cada uno de estos perfiles.2 Como puede verse, las diferencias “brutas” asociadas al color de piel se reducen notablemente al controlar por el origen social. Como resultado, los efectos “netos” del origen socioeconómico superan ampliamente a los efectos “netos” del color de piel.
En lenguaje más claro: dos individuos ubicados en los extremos del espectro de color, pero semejantes en el nivel socioeconómico, apenas se diferencian en sus probabilidades de transición. En cambio, si tienen el mismo color de piel, pero están ubicados en los extremos de la distribución socioeconómica, tienen oportunidades muy desiguales.
Gráfica 1. Probabilidades de realizar transiciones educativas, condicionales a la finalización del nivel anterior, estimadas para individuos en los percentiles 10 y 90 de las escalas de origen socioeconómico y auto-asignación por color de piel, a partir de un modelo de regresión logístico: no ajustadas (izquierda) y ajustadas (derecha). Individuos entre 25-64 años. México, 2016

Fuente: Elaboración propia con base en datos de MMSI 2016 (INEGI). n=25,624
Concretamente, las diferencias socioeconómicas controladas se asocian con incrementos en la probabilidad de transitar a secundaria, media superior y superior de 111%, 302% y 290% respectivamente, mientras que las diferencias controladas asociadas al cambio en el color de piel únicamente incrementan la probabilidad de transición en 2%, 8% y 12% respectivamente. El origen social tendría, entonces, una incidencia superior entre 24 y 56 veces a la del color de la piel, dependiendo de la transición considerada.
Estos resultados no descartan la existencia de discriminación basada en el color de piel en el sistema educativo mexicano (o asociada con otros rasgos relacionados con el color de piel, como la condición étnica o características fenotípicas). Lo que no puede afirmarse es que estas interacciones tengan efectos propios de magnitud considerable sobre las probabilidades de transición. La desigualdad de oportunidades educativas en México es, antes que nada (y por mucho), socioeconómica.
En futuras entregas abordaré la evolución de estas desigualdades en el tiempo, así como la situación educativa de la población hablante de lengua indígena.
Emilio Blanco es investigador del COLMEX
1 Los percentiles indican la posición de un caso cuando los valores de la variable se ordenan de menor a mayor. Por ejemplo, un caso con valor de percentil 10 en la escala de nivel socioeconómico tiene, por debajo de sí, al 10% “más pobre”; un caso en el percentil 90 tiene por encima 10% “más rico”. Ambos casos están separados por el 80% restante de los casos.
2 Por “no ajustadas” me refiero a las probabilidades calculadas sin controlar por el efecto de otras variables. Por “ajustadas” me refiero a las probabilidades controladas, es decir, manteniendo a las otras probabilidades en un valor constante (en este caso, el promedio). Son estas últimas las que resultan de interés principal, pues permiten estimar los efectos “netos” de cada variable, sin la interferencia de variables confusoras; permiten calcular la diferencia en la probabilidad de transición escolar de dos individuos que, siendo “iguales” en todo lo demás, sólo difieren en la variable de interés.
Muy interesante artículo, una de las cuestiones ahora es saber, ¿qué tanto corresponde el color de piel con nivel socioeconómico?…Saludos
Hola, buena tarde.
El análisis realizado por el Dr. Blanco confirma que estadísticamente se pueden establecer asociaciones entre desigualdad educativa y la desigualdad social. Destaca particularmente que en el análisis se incluya el color de la piel, justo porque se descarta en términos de un impacto mayor sobre las transiciones respecto al que se puede establecer en materia de origen social.
No obstante, no puede evitarse el pensamiento respecto al cómo operan las disposiciones en los estudiantes de tal suerte que se hace posible que el origen social termine efectivamente por manifestarse como el factor más relevante. Es decir, es a través de esas mismas disposiciones que los estudiantes operan sus decisiones, ya sea para continuar sus estudios, o para apartarse del sistema escolar. Por supuesto, entiendo que realizar este abordaje no es el objetivo del trabajo (lo que además requeriría de esfuerzos impresionantes justo porque el estudio se concentra en todos los tipos educativos), pero de pronto queda la sensación de necesidad respecto a conocer esa parte de la película.
Acepto parcialmente los resultados de este estudio, porque? Puesto que no se requiere demasiada ciencia para hacer notar que en la historia de Mexico y otros pueblos con parecidas caracteristicas (biotipológicas o antropomórficas) se puede rápidamente concluir que la clase que ostenta la piel blanca y yo agregaría, una talla elevada, son socialmente más propensos a ser elegidos para una cantidad de rubros de carácter social; llámese educativos, laborales, deportivos y en general en la sociedad occidental, humana. La mentalidad en estos paises está hecha para equiparar al individuo latino al anglosajón. Incluso la educación latina pretende igualar a la de los países del «primer mundo» aunque esto sea totalmente contrario al desarrollo de los individuos y de las sociedades latinas. Por favor, no le busquen mas! Ser blanco es sinónimo de desarrollo y de inteligencia, así lo dicta la historia de los pueblos occidentales! Ser negro o mestizo equivale a llevar una vida de miseria y no tener acceso a los niveles educativos desde el mismo sistema que se implanta en los gobiernos tipo México o de latinoamérica con algunas excepciones como el caso de Argentina. Saludos
Bueno el estudio muestra otra vez que la pobreza es el enemigo a vencer. Parece una obviedad, pero en el medio rural los más pobres tienen menos oportunidades porque el sistema no los apoya lo suficiente. Una comunidad pobre tiene peor infraestructura educativa, de salud, comunicaciones, etc. En el medio urbano esas deficiencias disminuyen algo pero no lo suficiente.
Sería interesante que el autor compara las poblaciones indígenas en el medio rural vs medio urbano.