El profesor Gerardo Noriega sólo conoce a sus estudiantes por las iniciales que se muestran en el recuadro negro de Zoom y por el ocasional “buenos días” al inicio de clase. Su historia personal en realidad es la del cuerpo docente a nivel nacional. Tanto en la Universidad Autónoma de Chapingo como en el resto de la República Mexicana, la educación en línea ha sido uno de los grandes retos de los últimos tiempos: nos ha forzado a confrontar la brecha digital, los límites de ciertas estrategias pedagógicas deficientes y la falta de una comunicación más horizontal entre estudiantes, cuerpo docente y autoridades educativas.

Ilustración: Víctor Solís
En los veinte meses que han transcurrido desde que se suspendieron las clases presenciales —considerando que en marzo de 2020 el Gobierno de México llamó a quedarnos en casa— obstáculos como los que afronta Gerardo han aparecido una y otra vez en los medios de comunicación tradicionales. Se leen reportajes, crónicas y notas que describen e ilustran historias de vida con múltiples perspectivas, algunas más oficialistas que otras, pero la sola voz con la que se narra la historia es la directa, la de la experiencia de vida en primera persona. Esto cambia y lo podemos ver y oír en nuevos formatos, sobre todo en los podcasts, en donde se destacan las voces de los protagonistas porque son ellos quienes nos las cuentan directamente al oído.
Inspirados en otros proyectos en audio, en Latitudes empezamos a contar historias desde 2019. El proyecto es un podcast universitario dedicado a realizar reportajes de investigación periodística sobre la Ciudad de México y el área metropolitana. El propósito consiste en que las y los estudiantes que cursen el quinto semestre de comunicación con especialidad en periodismo puedan aprender a realizar contenido sonoro basado en aspectos profesionales de la industria y con los mismos desafíos del periodismo en audio: escritura de guiones, diseño sonoro, investigación documental, entrevistas, verificación de información y montaje de audio, entre otras actividades. Este artículo tiene dos propósitos: por un lado, busca contar la experiencia de un proyecto universitario que durante la pandemia salvó a un grupo de estudiantes de tener “una clase más” al ofrecerles realizar un proyecto alternativo, interesante y atractivo. Por otro lado, este texto busca compartir lo más relevante de las historias sobre la pandemia que ciertas comunidades educativas compartieron con los jóvenes productores y guionistas de este podcast. Tiene, también, un tercer propósito: invitar a quien nos lee a escuchar directamente los episodios que preparamos.
Después de dos temporadas —la primera sobre el sismo del 19 de septiembre de 2017 y otra sobre el movimiento feminista impulsado por mujeres jóvenes— la tercera temporada de Latitudes reúne historias sobre los retos que conlleva la educación en línea durante la pandemia de covid-19. Son relatos que reflejan las experiencias y problemas estructurales en la vida estudiantil: una huelga virtual de estudiantes de la facultad de Medicina en la UNAM; profesores de la Universidad Autónoma de Chapingo quienes perciben en el estudiantado condiciones socioeconómicas menos que ideales para la educación en línea; y orfanatos en Veracruz que no tienen materiales educativos para cumplir con los objetivos de aprendizaje.
Y es que la pandemia actual no sólo ha impactado las condiciones en las que se imparte la educación pública y privada. Desde hace más de un año la educación en México se ha impartido detrás de pantallas. Una forma de enseñanza-aprendizaje montada en plataformas digitales que han tenido efectos en la salud emocional, mental y afectiva de quienes forman parte del cuerpo docente, principalmente.
Carolina, por ejemplo, es profesora en la Ciudad de México. Su historia tiene que ver con el estrés laboral que se desencadena cuando las redes sociales se convierten en una extensión de las redes laborales: “Llegó el momento en el que ya no quería calificar nada. Me sentía muy cansada, fastidiada, todo el tiempo el teléfono suene y suene y suene con notificaciones, de correos, de WhatsApp. Había personas que, a las diez, once, doce de la noche, estaban mandando mensajes”. Tanto las rutinas de trabajo como el tiempo de ocio ocupan más del tiempo esperado, sobre todo en una interacción que privilegia principalmente las imágenes y el video. Sin embargo, dicha dependencia del material visual nunca fue tan evidente hasta que llegó la pandemia. Y aunque hace poco más de una década comenzamos un proceso de digitalización sin precedentes, la realidad es que nunca estuvimos preparados para lo que venía.
La respuesta a dicha dependencia ha sido una creciente demanda por contenidos más orgánicos y cálidos, como es el caso del podcast. El audio permite salir de las pantallas, descansar la vista y aprovechar la oralidad, quitar los elementos visuales y privilegiar la voz ante la imagen. De hecho, de acuerdo con la Encuesta Pod 2021 —un estudio colaborativo organizado por podcaster@s para conocer a la audiencia de podcast en español— se estima que, durante la presente pandemia, 71% de las personas encuestadas empezaron a consumir más contenidos en formato de podcast.
La creciente popularidad de este formato no es un caso aislado, sino uno de los varios síntomas del ascenso del audio como industria. Asistentes de voz, bocinas inteligentes, experiencias inmersivas y proyectos sonoros han encontrado un espacio para desarrollarse a la sombra del video y la realidad virtual.
Y para el periodismo se abre la oportunidad de llegar a más audiencias a partir de la escucha. Los podcasts aprovechan la oralidad y la fuerza de la voz para entablar conexiones más fieles y empáticas entre creadores, protagonistas y oyentes. Sobre todo, por su capacidad de conjuntar investigación periodística, narrativa y diseño sonoro en un solo archivo MP3. Así, las historias de cansancio y fatiga de Carolina, o la del profesor Gerardo en Chapingo, resultan muy distintas si sólo las leemos a comparación de si las escuchamos en los episodios de Latitudes en los que ellos hablan de los retos educativos que han enfrentado. No está por demás señalar también que los principios del periodismo en audio son los mismos que los del periodismo tradicional: investigar, entrevistar, verificar información, incluir diversas fuentes, escuchar y seleccionar momentos clave, entre otros.
En cuatro episodios de esta temporada de Latitudes, se recopilan las voces de estudiantes, personal docente y padres y madres de familia quienes viven la educación en pandemia. Son historias que de manera transversal señalan problemas que muchas personas vivieron durante el confinamiento: terminar e iniciar un curso escolar (a veces en el celular y otras en la pantalla de la computadora con una conexión a internet precaria); teletrabajo; estrés laboral y síndrome de burn out; y brechas digitales y sociales en regiones urbanas y rurales.
En Latitudes se ejerce un periodismo narrativo sonoro en primera persona que tiene la particularidad de trabajar con historias que son cercanas a sus productores y reporteros. Es un proyecto de jóvenes estudiantes investigando sobre niños, adolescentes y otros jóvenes que estaban haciendo lo mismo y al mismo tiempo: salvar el semestre o el año y —sobre todo— aprender en el intento. Contrario a lo que otros medios o podcasts puedan considerar sobre la objetividad y el distanciamiento, este proyecto subraya los puntos de inflexión entre las historias y quienes las narran.
Para quienes nos encargamos de editar estas historias, el proceso de crear el podcast fue un recorrido lleno de aprendizajes y satisfacciones, pero también una tarea complicada. A pesar de los desafíos, para nosotros es importante ser transparentes también en primera persona y explicar cómo investigamos estos problemas educativos, todo esto para decirles a jóvenes comunicólogos que están pasando por situaciones similares: estamos con ustedes.
Sus historias que también pudieron ser nuestras
• En “Cinco realidades, una pandemia” (el primer episodio de esta temporada) se aborda la crisis del sistema de educación privada en México a partir de cinco casos diferentes de alumnos y docentes. Mientras que algunos padres de familia buscaban disminuir el tiempo que sus hijos pasaban frente a la pantalla, los profesores tenían que maniobrar el aumento de sus horas de trabajo remoto. Pero puede que la historia más complicada sea la de aquellos jóvenes que debieron hacer una pausa en sus estudios por falta de recursos, tal y como le ocurrió a Emiliano, quien tuvo que suspender su carrera porque ya no había dinero para pagar la escuela.
• En “Quedarte en casa y no poder sudar” no sólo se relatan las dinámicas y los retos de quienes, de un día para otro, se vieron obligados a hacer ejercicio en interiores. Este episodio nos sumerge en las complejidades de practicar y enseñar deportes a la distancia, sin contacto físico y sin compañeros de equipo. Esta pandemia no sólo encerró a Verónica y Marco, sino que los puso en el peldaño del desempleo, el sedentarismo y el deseo de cuidarse más, de buscar nuevas maneras de ingreso y de esquivar a toda costa el contagio del coronavirus.
• “Sin conexión” es un episodio que habla de dos grandes problemas: la brecha digital y la negligencia de las autoridades universitarias frente a la violencia. Se trata del reportaje más largo de esta serie, pues relata la historia de vida de una estudiante que no pudo continuar su caso ante la defensoría de los derechos universitarios tras ser víctima de una violación. Conocemos también la experiencia de la poco conocida huelga de estudiantes de la Facultad de Medicina de la UNAM. También podemos escuchar la frustración de profesores de la Universidad Autónoma Chapingo, quienes tienen que esperar a que sus alumnos lleguen a lo más alto del cerro para que su celular tenga conexión y tener clase desde WhatsApp y en mensaje de texto. El internet no llega y pensar en tener una video llamada por Zoom simplemente es imposible.
• Finalmente, en “Un semáforo para aprender” conocemos la precariedad y el casi imposible acceso a la educación básica de infancias huérfanas y en situación de calle. Niñas y niños acompañan a sus padres en las esquinas mientras lavan coches, venden dulces o piden monedas. Se trata de infancias que no han conocido la escuela y para quienes acceder a una educación básica en la pandemia simplemente sonaba imposible. Esa, al menos, era la situación hasta que un grupo de voluntarios en Querétaro se organizó para contrarrestar esa desigualdad. Un semáforo para aprender se transformó de un ejercicio voluntario en una asociación civil que busca educar a infancias en situación de calle.
Quizá pueda parecer ingenuo pensar que con estos cuatro episodios se abarcan todos los temas posibles para discutir lo educativo en pandemia, lo mismo que pensar que el fin de ésta es próximo. Hasta que no haya una estrategia de salud organizada que privilegie la transparencia y la escucha de expertos y especialistas —en vez de discursos mañaneros—, difícilmente podremos regresar a las aulas sin miedo extremo al contagio. Y aunque ya comenzó un regreso paulatino a los salones en septiembre de 2021, nos toca a nosotros conocer, registrar y publicar en formato de podcast nuevas historias de vida en medio del encierro. Hay todavía muchas cosas que no sabemos: ¿qué pasó con los estudiantes que no volvieron a los planteles? ¿Cómo volvieron las y los estudiantes a las aulas? ¿Regresarán los alumnos que abandonaron la escuela? ¿Cambió la escuela, cambió el personal docente? ¿Cómo se han adaptado las familias a la vuelta a los planteles escolares? Creemos que el periodismo es una herramienta que contribuye a generar evidencia de los problemas a los que nos enfrentamos. Mientras podamos medir y dar cuenta de lo que hacen nuestros gobiernos, podremos mejorar lo que tenemos.
Margarita Morett
Editora de contenidos en Gustavito.Media. Egresada de Ciencias de la Comunicación de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales (FCPyS) de la UNAM.
Jesús Delgadillo
Productor sénior en Gustavito.Media y profesor adjunto en la FCPyS de la UNAM
Ulises Vera
Profesor de periodismo en la FCPyS de la UNAM y productor ejecutivo de Gustavito.Media