La escuela privada en riesgo

El riesgo latente de que algunas escuelas privadas no puedan sobrevivir al próximo ciclo escolar como efecto de la pérdida de empleos y la disminución de ingresos de los padres de familia es un tema poco explorado. El presente texto tiene por objetivo caracterizar de manera general la composición de las escuelas privadas en México y, a partir de ello, detectar los problemas que enfrentan para dar continuidad a sus proyectos educativos. La Secretaría de Educación Pública (SEP) reportó que para el ciclo escolar 2018-2019 un 88.6 % de la población escolar de nivel básico —preescolar, primaria y secundaria— asiste a escuelas de sostenimiento público, mientras que un 11.4 % corresponde al tipo privado. Desagregando este último porcentaje, tenemos que los preescolares particulares ascienden a un 16 % de la población total, un 10 % está en primarias y un 9 % en secundarias. En números absolutos: 184 000 maestros se encuentran en aproximadamente 34 000 escuelas bajo sostenimiento privado, predominantemente localizadas en zonas urbanas del país. En cuanto a su estructura interna, las escuelas privadas están lejos de ser una configuración monolítica, más bien forman un mosaico diverso del que es preciso partir para entender los diferentes retos que enfrentan en estos tiempos de incertidumbre.

Ilsutración: Patricio Betteo

En primer lugar, es importante hacer un ejercicio de tipologías sobre las escuelas que, bajo la mirada oblicua del estado laico, se pronuncian abiertamente bajo un sello religioso. Entre las más relevantes encontramos las escuelas del Opus Dei, las pertenecientes a los legionarios de Cristo, las de adscripción lasallista y, en menor medida, las de padres josefinos.

En otro segmento tenemos a las escuelas privadas que agrupan en sus filas tanto a comunidades internacionales radicadas en territorio nacional como a mexicanos con un interés educativo internacional, por ejemplo: el Colegio Alemán, la Escuela Moderna Americana, el Liceo Franco-Mexicano, el Liceo Mexicano-Japonés, entre otras. Huelga decir que tanto los colegios de vertiente católica como este último tipo de escuelas ofrecen sus servicios educativos a las clases sociales más acaudaladas del país.

Por otra parte, están las escuelas privadas para niños provenientes de las clases medias. No se cuentan con datos precisos del número de establecimientos que integran este segmento. No obstante, por la composición económica del país, no es difícil deducir que entre éstas y las elitistas las proporciones varían considerablemente. Una manera de percibir tales diferencias es a través del cálculo en las erogaciones que los padres hacen en la contratación de uno u otro servicio. Por ejemplo, en la ciudad de México, una escuela primaria ubicada en la alcaldía Gustavo A. Madero puede tener un costo total por ciclo escolar —compuesto por la inscripción, diez colegiaturas y otros gastos— de $16 670 anuales, mientras que otra situada en Cuajimalpa llega a los $247 000. La distancia es enorme. Estas diferencias estarán relacionada a la (in)capacidad que tendrán unas y otras para sobrevivir a la crisis económica que atraviesa el país.

Un tercer tipo de escuelas privadas son aquellas que se encuentran en zonas con altos niveles de pobreza, por ejemplo en Ecatepec o Iztapalapa. Con cuotas muy bajas y formas de operación poco reguladas, este tipo de escuelas atravesarán por problemas de diversa índole. Por la extensión del trabajo, no se profundizará en ello.

Un fenómeno que se prevé es la migración de estudiantes al sistema público. A través de su plataforma web, Perú reportó que, en los primeros cinco días que abrió la posibilidad de cambio del sistema privado al público, recibió 69 000 solicitudes, llegando a 110 000 en dos semanas. Frente a ello habría que preguntarle a la escuela pública mexicana, y a los protocolos de regreso a clases, si están considerando un probable incremento del número de alumnos en sus aulas.

¿Por qué los padres eligen escuelas privadas para sus hijos?

Elegir una escuela pública o privada es una prerrogativa que tienen únicamente los padres de cierto segmento poblacional, aquellos que reciben ingresos que se ubican en los deciles altos o medios. Para la mayor parte de la población la escuela pública es su única opción. Este componente de clase, y la asimetría educativa que conlleva, tiene efectos negativos en la integración del tejido social. La población infantil es fragmentada desde sus primeros años de escolaridad y esto no abona a la construcción de una sociedad más equitativa para que las niñas y los niños de este país tengan las mismas oportunidades. En este sentido, y aunque no es el tema central que nos ocupa, habría que pronunciarse en defensa de la escuela pública, entendiendo lo público como el espacio de convivencia entre iguales; una institución escolar que garantice para todos el acceso a una educación de calidad pero —sobre todo— el lugar donde se fortalezcan los vínculos humanos y se construya la idea de colectividad y de bienestar común.

El elemento diferenciador más relevante para que los padres prefieran las escuelas particulares es el aprendizaje del inglés. Poseer una lengua extranjera entraña en sí mismo una ventaja para los estudiantes, y el inglés —en tanto lengua franca— es una manera de interactuar con el entorno globalizado actual. Desafortunadamente, la escuela pública, inmersa en problemas de otra índole, no ha podido enfrentar este reto. Los sistemas educativos en el mundo integran aprendizajes de lenguas extranjeras a sus diseños curriculares. La escuela mexicana tiene varias asignaturas pendientes: ésta es una de ellas.

Una diferencia más entre escuelas privadas y públicas en educación básica es el tamaño de la razón, o ratio, entre número de alumnos por docente. La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) reporta: “México es el país donde existen más diferencias en la ratio, con 12 alumnos más por profesor en las instituciones públicas que en las privadas. En secundaria la cifra crece a 17 alumnos más en las instituciones públicas que en las privadas”. El número de estudiantes por cada docente es un tema que ha tratado la literatura académica; en realidad existe evidencia contradictoria sobre el número de alumnos ideal y su relación con el logro académico.

Además, las escuelas privadas han obtenido mejores puntajes en pruebas internacionales de gran escala — específicamente en PISA— , o en el ámbito nacional con PLANEA. No obstante, habría que señalar también la variable de los antecedentes socioeconómicos de las familias de procedencia. Los estudiantes que asisten a escuelas particulares tienen padres con una mayor escolaridad y un mejor nivel de ingresos: ambos factores intervienen en el éxito escolar. Por otra parte, y bajo un análisis más local, habría que señalar una gran heterogeneidad en los resultados que alcanzan este tipo de escuelas. Algunas obtienen sistemáticamente resultados deficientes, inclusive por debajo de la media nacional, mientras que otras reportan de manera consistente puntajes más elevados que el resto del país.

Por último, el tema del tiempo escolar. Las escuelas de sostenimiento privado tienen horarios más extendidos que las públicas. En primaria la diferencia llega a ser hasta de tres horas por día; en secundaria se reduce a una hora. Esta diferencia no sólo se explica por una carga horaria más amplia para dar cabida al aprendizaje del inglés, sino también por la presencia de materias complementarias al currículo oficial. En esta intención habría que mencionar que el sistema público, a través del proyecto de Escuelas de Tiempo Completo, tiene planteles con jornadas de entre seis y ocho horas diarias. A pesar de la promesa de que este proyecto crecería de manera paulatina respecto a “la suficiencia presupuestal” que se fuera teniendo, el gobierno actual anunció, desafortunadamente, una disminución del 56 % del presupuesto para estas escuelas. Sin duda, un lamentable retroceso.

Se identifican dos factores de riesgo para que las escuelas privadas puedan sobrevivir a la crisis económica actual. El primero y de mayor impacto: la pérdida del empleo o la disminución de los ingresos de los padres de familia, sobre todo para aquellos centros escolares que atienden a las clases medias. El Banco Interamericano de Desarrollo sugiere que se tomen acciones inmediatas para garantizar la cabida de niños que migren de una modalidad a otra, o bien, implementar medidas temporales de subsidio a las escuelas privadas introduciendo un váucher (una especie de cupón) como desde hace décadas lo hace Chile, o pagando — es el caso de Argentina—  el salario de parte de los docentes de escuelas privadas. Sin duda, el tema es controversial porque arriesga efectos no deseados. Por ello, habría que explorarlo con cuidado y pensarlo sólo para grupos poblacionales de ingresos medios; calcularlo con el máximo de transparencia, temporalidad acotada y sobre todo, privilegiando el derecho de los niños y niñas a recibir educación de calidad.

Otro obstáculo que enfrenta la escuela privada proviene de dos percepciones de los padres de familia. En primer lugar, la idea de que la educación a distancia es de menor calidad que la presencial y, por ello, no están del todo dispuestos a realizar erogaciones similares. En segundo lugar, una cierta inconformidad respecto al número de horas-clase bajo esta modalidad. Ante ello habría que señalar el esfuerzo que ha representado para los docentes migrar intempestivamente el sistema de enseñanza; el tiempo invertido en capacitación intensiva y las horas destinadas a la elaboración de materiales. Igualmente, no es trivial sostener que la cantidad del tiempo de enseñanza frente a una pantalla no debe ser, bajo ningún principio pedagógico, el mismo que en la escuela física.

El último riesgo corresponde al nivel preescolar. Los padres que tienen hijos de esta edad probablemente consideren innecesario recibir clases a distancia. En este sentido, se espera que este nivel educativo sufra la mayor reducción de la matrícula. Habría que esperar las fechas definitivas para el regreso escalonado a clases y, sobre todo, los protocolos bajos los cuales se atenderán a niños de esta edad. De ello dependerá el futuro de este segmento educativo.

Reflexión final

Al preguntarles a políticos, autoridades educativas o académicos por su preferencia respecto a la escuela pública o privada, surge sin menoscabo —y en ocasiones con cierta vehemencia— una elocuente defensa por la primera. No obstante, en el ámbito personal, al elegir la educación de sus hijos deciden en sentido contrario. ¿Por qué sucede esto? Para algunos la respuesta es mera demagogia; para otros, quizá sea una disyuntiva de principio, digamos teórico-filosófico, que contrasta con una franca insatisfacción por el servicio educativo de la escuela pública. Tendríamos que aspirar a una sociedad donde todos tengan acceso a la escuela en condiciones de equidad y bajo exigencia de calidad. No hay incongruencia en pretender dar a nuestros hijos una educación en mejores condiciones y a su vez asumir que la escuela pública, secuestrada por un sindicalismo desbordado y una clase política corrupta e indolente, no está en condiciones de hacerlo.

Desafortunadamente, la clase media que opta por el servicio educativo privado resuelve sus demandas educativas al interior de la escuela que contratan; participan poco en el debate público para exigirle al Estado una educación de calidad. Por otra parte, los sectores más pobres se encuentran más bien insertos en actividades de supervivencia que en el reclamo de sus derechos. Esta dispersión en la exigencia hace que no exista un reclamo sostenido para que problemas de tal relevancia se atiendan de manera urgente y prioritaria.

La educación de los niños a través del espacio escolar debe concitar una profunda y amplia reflexión sobre la formación de seres humanos y la idea de ciudadanos que deseamos. El mutismo egoísta de la escuela privada frente a los problemas que sufre la mayor parte de los niños de este país tendría que contrarrestarse mediante la construcción de un vínculo más provechoso con la autoridad educativa. Es necesario resignificar los procedimientos de regulación a los particulares y renunciar a las muy arraigadas prácticas de vigilancia y control anteponiendo el interés pedagógico por encima del cumplimiento burocrático. Tal vez esto permita tejer una relación de mayor colaboración entre ambas, todo en beneficio de los alumnos.

 

Irma Villalpando
Profesora en la Facultad de Estudios Superiores Acatlán. Dirige una institución educativa de carácter privado.

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Publicado en: Educación básica

25 comentarios en “La escuela privada en riesgo

  1. Creo que la apreciación está sesgada, hay otras congregaciones que atienden a varios estratos económicos en todo el país, tenemos por ejemplo al Verbo encarnado con una diversidad de escuelas que no solo son en el área metropolitana, las Teresianas, y otras que en mayor medida están consolidadas y con soporte en sus comunidades. Por otro lado las autoridades educativas tienen una supervisión estrecha del desempeño de las escuelas, habría que explorar mas sobre esta supervisión y evaluación que no es tan ineficiente como parece y se efectúa con eficiencia en todo el país, hay sus excepciones y las autoridades educativas estatales y federales ponen mucho empeño en que sean atendidas las observaciones de los padres de familia.

    1. Por supuesto que la supervisión es tan ineficiente como parece. Hablando estrictamente del sector educativo público, no existe una evaluación con implicaciones reales al docente. Además, si el mismo docente pertenece al sindicato, aunque sus alumnos tengan malos resultados en las pruebas, él sólo tendrá la omisión de ciertos estímulos monetarios, pero no estará en riesgo su trabajo. Y es que ¡ESE ES EL PROBLEMA! Los profesores no quieren actualizarse sin que haya un estímulo de por medio, y se escudan bajo el pretexto de «¿cuánto me van a pagar por hacer X curso?». Peor aún, jamás entendieron la educación por competencias. Tenemos a generaciones de niños y adolescentes que pasaron al siguiente nivel sin siquiera saber hacer una multiplicación, o sin siquiera, por lo menos, entender la lógica de una división.
      Y es que no sólo es necesario hacer evaluaciones a diestra y siniestra. Es necesario Y URGENTE que haya una repercusión a los docentes que no estén haciendo bien su trabajo, pero mientras tengamos en la educación pública a docentes que heredaron sus plazas (permanentes) y que exprimirán su lugar hasta que de plano la enfermedad o la misma vejez ya no pueda para más, por mientras niños y adolescentes en esas escuelas estarán sentados frente a un profesor que jamás entendió (o tuvo la intención) de migrar a una nueva manera de hacer las cosas.
      Y es que, si comentas que la «evaluación y la supervisión no es tan ineficiente como parece»? Te pregunto ¿Cómo es posible que, en las pruebas PISA, estemos por debajo de la media según la OCDE en 2018, si los alumnos tienen la misma cantidad de horas en la escuelas que en otros países que salieron mucho más altos?

      El sistema educativo en instancias públicas es corrupto e ineficiente, punto. No intentes maquillar las cosas.

  2. No esperemos que el Gobierno vaya al rescate de las escuelas privadas. La crisis actual que enfrentamos en las escuelas particulares debe ser la oportunidad para innovar y proponer nuevas estrategias para impartir otra opción en la oferta educativa actual. Debemos tener presente que la actualización de los docentes de las escuelas particulares es una prioridad impostergable para garantizar la preferencia de su comunidad de Padres y Alumnos.

  3. Es lamentable decir que tiene mucha razón, personalmente tenía a mis pequeños en una escuela privada de mucho prestigio, pero definitivamente nadie nos volteo a ver, ninka escuela, ni el estado, y al igual que muchos padres de familia, llevaré a mis niños a una escuela pública, pues si bien no me encuentro en el grueso de la población, es decir tengo para cubrir mis necesidades básicas y un poco más, la escuela privada en este momento es un lujo.

  4. Me gustó mucho tu artículo y sobre todo la razón en todo lo que menciona tu publicación.

  5. Mi comentario está centrado en lo que conozco que es el preescolar, donde yo considero que justamente un reto sigue representando la Escuela de Tiempo Completo (ETC) ya que la cantidad de horas no implica mayor calidad, ya que los docentes laboran largas horas con los alumnos dando clases y talleres con grados de cierta especialización que en ocasiones rebasa los niveles de conocimiento o prácticas pedagógicas que los maestros dominan, con recursos limitados y la diferencia con la escuela privada es que allí, se contratan tantos maestros de otras disciplinas como disciplinas se quiera impartir, en el servicio público el mismo maestro tiene que ver cómo resuelve las asignaturas de autonomía curricular y las clases normales, son maestros cansados, lo ideal sería contar con tantos docentes como materias extra se requieran. En el mejor de los casos en preescolar se cuenta con maestro de educación física y para 3° Inglés, no existen ya maestros de música para todos los planteles, sin embargo a pesar de estos inconvenientes la escuela pública hoy más que siempre es un ámbito altamente supervisado y regulado que cumple con altos estándares en el ejercicio de la labor pedagógica. El caso de la escuela particular con tantas facilidades para la población que se dieron a través de las becas a las madres de familia para que pudieran inscribir a sus menores en dichas instituciones resultó toda una oportunidad por el manejo poco transparente y hasta engrosamiento fraudulento de la matrícula para obtener los recursos del gobierno y sostenerse por dicho medio…. La realidad actual ante está situación fue la revisión y regularización de tales situaciones y que el gobierno actual este considerando cómo poder ayudar a la población de madres, padres y niños que así lo requieran para inscribirlos en la escuela privada, sin que se preste a un manejo inadecuado de los recursos. Hoy con la PANDEMIA a cuestas la escuela privada ciertamente tiene una gran empresa, reinventarse para continuar.

    1. Disculpa, respecto a tu aseveración: «El caso de la escuela particular con tantas facilidades para la población que se dieron a través de las becas a las madres de familia para que pudieran inscribir a sus menores en dichas instituciones resultó toda una oportunidad por el manejo poco transparente y hasta engrosamiento fraudulento de la matrícula para obtener los recursos del gobierno y sostenerse por dicho medio….» es totalmente falsa. 1) Las escuelas particulares en México nunca han recibido dinero público. 2) Las becas que se brindan en las escuelas particulares, las brinda la escuela, no el gobierno, aunque se cuelguen la estrellita. 3) La matrícula no se puede engrosar, las escuelas registran a los niños en los sistemas de la SEP con sus CURP, no hay manera de que existan niños fantasma, todo cuadra en el registro de población y la SEP.

      1. Así es, Germán, tiene toda la razón. Otra desventaja de las escuelas públicas son las inasistencias de los maestros, ya sea por que les dan ciertos días que pueden faltar, por enfermedad o por que el sindicato lo obliga a ir a marchas. eso no sucede en las escuelas privadas y si un maestro falta siempre hay un suplente.

      2. Yo apoyo esta aseveración, las escuelas particulares , NO reciben dinero del Estado , y las becas, las da el colegio con dinero propio , como apoyo para los padres , y no hay niños fantasmas , pues tenemos Supervision de la SEP , constantemente , de la Alcaldía, de Proteccion Civil , donde No podemos estar fuera de ninguna regla , y todos cobran por sus Servicios , cantidades súper altas , por una firma solamente, o por metro cuadrado , ocupado en el terreno escolar , hasta ahorcarnos , y cerrar , quitando la oportunidad a familias de tener trabajo , que tristeza , y hablo del nivel de educación Inicial y Preescolar

  6. Pues hay razón en su artículo, pero más que debatir solo habría que pedir una buena explicación que unificara bien el resultado académico xq aunque los encargados de estar al pendiente de la educación pública ( funcionarios) por más que digan que invierten recursos económicos y humanos más es x el beneficio de su bolsillo xq si xq ellos mismos ni mandan a sus hijos a las escuelas públicas pues xq saben que el resultado académico deja mucho que desear x eso mismo hay padres de familia que la clase media baja que hacen el sacrificio x pagar una escuela en la que saben pueden exigir xq están pagando y que los resultados académicos están x encima de los de las escuelas públicas

  7. La escuela privada te da , en ,México, más herramientas no solo por el idioma, por todo lo demás, es decir en muchas hay seguro para continuar tus estudios por si tus padres mueren , hay revisiones de drogas por parte de instituciones especiales que llevan a perro para detectar las drogas, el seguimiento es mucho mejor pues lo exigen. No hay París, ni huelgas, ni gente que cierre la escuela por algún motivo del sindicato. Es una lastima decirlo pero no se ve reflejado nuestros impuestos en la educación. En las privadas si. Habemos padres que preferimos privarnos de cosas secundarias y pagar una colegiatura. No tienes que pertenecer a las clases super alta, están las escuelas privadas no tan caras. La verdad salen mejor preparados , mayor seguridad y siempre hay clases

  8. Estaría bien que las escuelas privadas reconsideraran cobrar la mitad de lo que cobran, porque seguirán cobrando igual que cuando estaba todo normal y pues no es justo.

    1. Perdón,pero a los maestros se les sigue pagando lo mismo ,porque a pesar de lo que muchos creen,trabajan aún más que en clases presenciales,la escuela privada paga impuestos,seguro social ,servicios etc,no tienen ningún apoyo del gobierno.al bajar colegiaturas se tendría que bajar el salario y no es Justo.,es una pena que las clases en linea no sean tomadas con la importancia que tienen,porque aún en ese modo,la calidad de cada escuela es diferente.

      1. María Naveda y sin embargo, sí, las escuelas privadas sí están bajando sus colegiaturas e inscripciones para apoyar a los padres y alumnos.

  9. La calidad de la educación, aparentemente está centrada en el el factor económico, sin embargo, es una falacia considerar que las mejores escuelas son las escuelas privadas, las que dan mas horas de clase a los alumnos, lo cual es cierto en parte, pero no consideran que las horas de clase incluyen otras actividades como danza, yoga, y otras actividades no académicas. Consideremos que en la educación superior las mejores universidades en México y en Latinoamérica son las públicas (UNAM, IPN, UAM etc) mientras que las instituciones privadas solamente aparecen en las listas de las dedicadas a negocios, lo que confirma que no son instituciones de enseñanza superior, sino que son empresas, cuya misión es obtener utilidades, no generar conocimiento.

  10. Creo que el título del artículo no refleja su contenido. Pensé encontrar un diagnóstico y un análisis de la situación de las escuelas privadas en el contexto de la crisis económica actual, pero encontré una opinión personal sumamente debatible sobre educación privada en México. Llama la atención que no se hace mención a la palabra «libertad» en ningún momento.

  11. Irma, muy claro y conciso tu artículo. Describe la realidad educativa mexicana, resultado de una serie de decisiones de clientelismo político electoral para cooptar al profesorado, y no de un interés del estado por construir un camino consolidado de la educación que contribuya al desarrollo del país. La elección de un tipo de educación: pública o privada, demuestra que la población espera mucho del estado, pero desconfía de él y lo evita. Es como el caso de exigir suministro de agua potable, pero se compran garrafones a un privado para tomar el agua. Esperemos que salgamos pronto de la pandemia, y de esta brecha difícil del escenario educativo con muchos retos que superar y podamos construir un proyecto sólido y con un derrotero claro en este tema.

    1. Gracias por la lectura y tus comentarios. Tus últimas líneas reflejan también mi deseo, por el bien de los niños, niñas y jóvenes de este país. Saludos cordiales.

  12. Existe una brecha importante en el nivel de conocimiento , herramientas de enseñanza, capacitacion de maestros, instalaciones dignas y suficientes entre las escuelas publicas y privadas. Las escuelas privadas deben bajar el costo para sobrevivir y eliminar actividades no necesarias como por ejemplo competencias, acitividades sociales, cafeterias que parecen restaurantes, materiales costosos para tareas, fiestas, pasteles de cumpleaños, halloween, la primavera, etc todo eso incrementa el gasto de los padres y la escuela paga personal para preparar todo eso que no contribuye al conocimento y aun mas si tienen 2 o mas hijos. Se comprende que esas actividades son para que socialicen, lo pueden hacer “sin gastar”.
    Los horarios de permanencia extra en escuela debe ser para deportes, arte, musica, literatura, con medida, con prudencia. Es factible que realicen reingenieria de actividades NO necesarias y realicen ejercicio costo-beneficio.

  13. Con el sistema de CTZ (consejo técnico de zona) y en donde las escuelas privadas entran a la regulación en el mismo paquete que las oficiales este tipo de organización conlleva a qué las particulares realizan trabajo burocrático para cumplir las exigencias de la supervisión y además trabajar simultáneamente el verdadero trabajo para seguir en la vanguardia educativa que es vital para permanecer en la oferta educativa.

    1. La carga burocrática es tremenda,realmente los directores de las escuelas privadas y yo creo que también publicas,se pasan mas tiempo haciendo papeleo para la SEP,qué haciendo el trabajo que como directores les corresponde que es la supervisión del trabajo de lis docentes,la atención a los padres de familia ,atención a los alumnos en cuanto a su entorno social etc.,,yo creo que lo que está pandemia dejó muy claro es la gran deficiencia en salud y en educación,ojalá las escuelas públicas fueran tan buenas como en otros países ,ahí no habría punto para discusion,pero seamos realistas y veamos las condiciones de las escuelas públicas,además que la educación en Mexico está regida por los sindicatos,como es eso posible? Tenemos el ejemplo Justo en este momento,ya se había dado la instrucción del inicio de clases en Septiembre,y ahora van a cambiar una vez más,líos cursos remédiales van tres veces que cambian la orden,como es posible trabajar así y tener una educación de calidad? La escuela privada por conveniencia tiene la obligación de hacer bien su trabajo,pues dando servicios de calidad es cómo atrae alumnos ,siendo firme en sus desiciones y congruente en lo que dice y hace.Debian dar más libertad a la escuela privada para tomar sus propias desiciones en cuanto a la educación de lis alumnos.Los mismos gobernantes tienen a sus hijos en escuelas privadas,porque será?

  14. Que buen artículo, con todo y sus sesgos. Sería interesante convertirlo en un estudio de la educación privada en todo el país, pues los que sucede en la CDMX y sus zona conurbada no representa la realidad completa; que es variada y diversa. Considero que es tiempo de que la autoridad educativa y las propias escuelas analicen y definan el papel transcendental que tienen en la formación de miles de estudiantes mexicanos que a la postre participarán en la toma de decisiones.
    Sería esta una de las grandes ganancias de la pandemia que ha venido a mover las distintas zonas de confort en que hubiéramos estado TODOS. Lo más lamentable, creo yo, en materia de educación es creer que tras la contingencia, sigamos haciendo las cosas como hasta ahora.

    1. Gracias Carmen por tus comentarios. Estoy de acuerdo contigo, hace falta un estudio más profundo y serio sobre la escuela privada en México. Hay poca investigación en este campo.

  15. Hay que considerar también, los modelos formativos. En el sector público, no existe tal cosa, sino, una serie de maestros con visiones individuales del proceso. En las privadas, no en todas aclaro, sino en el sector medio a elite, hay una dirección de conjunto que otorga filosofía y sentido, bajo diferentes perspectivas (Freinet, Montessori, Piaget, neopiaget, Motolinia, etc) lo que cambia la perspectiva sobre la influencia y trabajo del docente con y hacia el estudiante.

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