La responsabilidad y la creatividad en tiempos de crisis

Tanto en tiempos de Covid-19 como en otros sucesos que han conmovido al país —los terremotos de 1985 y de 2017— la sociedad civil, además de su solidaridad y esfuerzos desde sus diversas posibilidades y capacidades, ha tenido un papel muy relevante, en donde el personal de salud de todos los niveles siempre ha desempeñado el suyo con gran responsabilidad humana y ética. Sin embargo, en la crisis por la que estamos atravesando existen varios elementos que me  parece importante destacar.

En primer lugar, a diferencia de las catástrofes mencionadas al inicio y no de menor importancia, es que en la crisis actual la incertidumbre es privativa en varios niveles: por la falta de medicamentos o vacunas que detengan el virus; por el  conocimiento preciso sobre el número de afectados a diferentes niveles desde un contagio asintomático, pasando por diferentes etapas que van desde tener algunos síntomas hasta la gravedad de los pacientes y la muerte. Segundo, la incertidumbre también juega en contra de los infectados debido al desconocimiento del comportamiento del virus y de su duración en otros países, de manera que la infraestructura clínica y hospitalaria puede no ser suficiente. Tercero, la ausencia de preparación de las autoridades de distintos ámbitos gubernamentales para atender una pandemia como la que estamos viviendo, agravada por el retiro de recursos que se ha hecho a  las instituciones de salud, refleja más que nunca la insuficiencia de equipos de protección, medicamentos, material médico, camas, aparatos para mantener con vida a los pacientes en la mayoría de los hospitales del país.

Ilustración: Kathia Recio

No obstante —frente a la  incertidumbre y los diferentes factores que juegan en contra de esta emergencia— hemos visto surgir, como en el pasado, la respuesta que la sociedad civil ha asumido con responsabilidad y creatividad. Sin dejar de lado una gran cantidad de esfuerzos de solidaridad y de apoyo, quisiera destacar la participación de científicos e investigadores de diversas disciplinas que están sumando sus capacidades no solamente con responsabilidad, sino  también con creatividad para contribuir en  beneficio de la sociedad.

Estas pautas entre científicos —que han estado presentes de manera intermitente desde el inicio del sexenio como consecuencia de los intentos de desmantelamiento de las capacidades de investigación del país y del desdén a lo establecido en la Ley de Ciencia, Tecnología e Innovación vigente— se han intensificado desde que se conoció la posibilidad de que el coronavirus llegara a México.

Frente a la ausencia de la mayoría de las autoridades gubernamentales, un primer esfuerzo ha sido a nivel de comunicación. Es necesario mencionar que este esfuerzo inició a través de diversas voces que después constituirían ProCienciaMx. Debido en gran parte a que los encargados de la política de ciencia, tecnología e innovación, como el Conacyt del gobierno de López Obrador, han dirigido sus esfuerzos a silenciar las críticas a los cambios que están imponiendo sin mediar justificación alguna —así como a la redirección del  presupuesto destinado a la ciencia,  la tecnología y la innovación de acuerdo a su ideología— otros actores han alzado la voz antes y durante la pandemia: exsecretarios de salud y, recientemente, investigadores eméritos de distintas disciplinas, han hecho llamados para que las autoridades gubernamentales consideren los avances y capacidades científicas y médicas con las que cuenta el país y no las desperdicien.

Destacan en dos sentidos iniciativas de científicos de diversas áreas. Por un lado, grupos de investigación que han hecho mención de los avances de sus trabajos sobre diferentes tipos de conocimientos, que abarcan desde investigaciones en laboratorio hasta resultados que podrían ser de gran utilidad para entender y combatir este virus. De igual manera, más recientemente, redes y grupos de investigación han planteado, apoyándose en las nuevas tecnologías, artefactos producidos en 3D, instrumentos necesarios y otras herramientas, tanto para atender a los pacientes como para proteger al personal médico.

La Red ProCienciaMx ha lanzado, desde 2019, diversos comunicados a través de distintos medios de comunicación que han abordado dos temáticas principales. La primera, y que ha continuado durante la crisis, es no dejar de poner el acento en la posibilidad de que se aprovechen estos tiempos para aprobar la nueva Ley de Ciencia, Tecnología e Innovación sin tomar en consideración las diferentes iniciativas que han trabajado distintos actores, entre ellos ProCienciaMx. La segunda, hacer públicas y darles notoriedad a  algunas iniciativas que atentan en contra de la comunidad científica del país como son la integración de los comités  de evaluación del SNI, ello sin dejar de mencionar algunos cambios en términos de disminución de recursos de todo tipo, como la sustitución no justificada de los directivos de algunos centros de investigación e institutos nacionales, o el reciente intento de eliminar  los fideicomisos vinculados a la ciencia y desarrollo tecnológico. En gran medida muchas de estas iniciativas son respuestas a la centralización de decisiones en Conacyt, que ha acabado con los esfuerzos que tanto le han costado a la comunidad científica para que sus opiniones y propuestas sean tomadas en consideración en los diferentes órganos autónomos entre los que destacan las sociedades científicas y el verdadero Foro Consultivo Científico y Tecnológico.

Un  esfuerzo muy reciente de la red ProCienciaMx es el lanzamiento de la plataforma Unidos Contra el Covid-19, dirigida a vincular a la comunidad científica y académica mexicana con actores involucrados como empresarios, funcionarios de gobierno y gestores de la sociedad civil para enfrentar la pandemia. La convocatoria se apoya en dos propuestas: la búsqueda de apoyo para  proyectos específicos en Covid-19, y la  vinculación y colaboración entre especialistas y/o personas dispuestas a ayudar. En este contexto se hace un llamado a:

1. Integrar un grupo de trabajo con representación de científicos, empresarios, funcionarios de gobierno de todos los niveles, y gestores de la sociedad civil para colaborar con el Consejo de Salubridad General.

2. Usar la ciencia para acciones puntuales y buscar asesoría de países que han implementado acciones conjuntas con la ciencia y la tecnología.

3. Publicar de manera inmediata convocatorias abiertas que apoyen la investigación en todos los asuntos relacionados con Covid-19.

La convocatoria ha recibido una importante respuesta —alrededor de 40 proyectos— provenientes de investigadores de centros públicos de investigación, institutos de salud y  diversas universidades que cuentan con  importantes  capacidades científico-tecnológicas, recursos humanos e infraestructura.

En primer lugar se han ofrecido proyectos que incluyen diagnósticos del Covid-19 a partir de técnicas que van desde consultas remotas, imágenes de rayos X, utilización de microchips, y prototipos para pruebas serológicas, hasta análisis de imágenes y aprendizaje computacional apoyado en redes neuronales. En segundo lugar,  sistemas de monitoreo, desarrollo de modelos matemáticos y estadísticos para entender y controlar la epidemia, así como aplicaciones para el seguimiento de la pandemia. En tercer lugar, fabricación y desarrollo de material médico específico para protegerse y atacar la pandemia como ventiladores, gel antibacterial y para recubrimientos,  caretas de protección y máscaras producidas en 3D, así como varios diseños de respiradores. En cuarto lugar, un conjunto de propuestas de ensayos clínicos con diversas sustancias, monitoreo del avance del Covid-19, y laboratorios para su detección. Finalmente, también se proponen proyectos directamente relacionados con el manejo de la población y el impacto socioeconómico en sectores y comunidades vulnerables. A esta iniciativa se han unido más de 200 especialistas con una gran riqueza de capacidades y habilidades compuesta por investigadores, profesionales de la salud, estudiantes de diversos grados y técnicos con la idea que a través de la red se establezcan contactos  y se puedan llevar adelante los proyectos.

Esperamos que estos esfuerzos organizados desde la comunidad científica del país sean escuchados y apoyados. Consideramos que son resultado de los nuevos tiempos en los que las voces de la sociedad civil, y en particular de los científicos, están transformando  y recreando  el conocimiento en tiempos de crisis. Sería un craso error desperdiciar y abandonar las capacidades de investigación, tanto en recursos humanos como en infraestructura, que tanto trabajo le han costado construir a nuestro país, y dejar a la ciencia fuera de la resolución de los principales problemas de la sociedad. Más aún en momentos de crisis.

 

Rebeca de Gortari Rabiela
Investigadora  del Instituto de Investigaciones Sociales de la UNAM y  miembro de ProcienciaMx.

Escribe tu correo para recibir el boletín con nuestras publicaciones destacadas.


Publicado en: Política científica

Un comentario en “La responsabilidad y la creatividad en tiempos de crisis

Comentarios cerrados