Mejoredu en el imaginario colectivo

A partir de febrero de 2024, derivado de la “Iniciativa con Proyecto de Decreto en materia de simplificación administrativa”, que forma parte del paquete de veinte reformas constitucionales presentadas por el titular del Poder Ejecutivo,se ha generado un debate rsobre la Comisión Nacional para la Mejora Continua de la Educación (Mejoredu) y su papel en el sistema educativo nacional (SEN).

Al respecto, vale la pena traer a la mesa diversas consideraciones. Comenzaremos por aclarar que en el imaginario colectivo hay varias ideas erróneas relacionadas con Mejoredu. En primer lugar, éste no es un organismo dependiente de la Secretaría de Educación Pública (SEP); se trata de un organismo público descentralizado no sectorizado, con autonomía técnica, operativa, presupuestaria, de decisión y de gestión, con personalidad jurídica y patrimonio propio, que tiene por objeto coordinar el Sistema Nacional de Mejora Continua de la Educación. Es decir, se trata de una entidad paraestatal, que no se encuentra adscrita a ninguna de las dependencias líderes de sector, pero está sujeta al control y vigilancia de la administración pública central, y fue creada con el objeto de hacerse cargo de una prioridad nacional: la mejora educativa (Ley Orgánica de la Administración Pública Federal, art. 48 y Ley Federal de Entidades Paraestatales, arts. 1 y 14).

Por otra parte, es necesario destacar que las atribuciones que tanto el artículo tercero constitucional como las leyes reglamentarias le confieren a Mejoredu1 no se limitan a la tarea de realizar evaluaciones. Su quehacer está orientado a desarrollar estudios e investigaciones especializadas y contextualizadas de temas prioritarios para el país; determinar indicadores educativos con un análisis que toma en cuenta la diversidad de contextos y promueve la mejora diferenciada; emitir sugerencias para fortalecer la mejora de los objetivos de la educación inicial, los planes y programas de estudio de educación básica y media superior, así como para la educación inclusiva y de adultos; proponer mecanismos de coordinación entre las autoridades educativas federal y de las entidades; emitir lineamientos para la mejora de las escuelas, los criterios y programas relacionados con la formación, capacitación y actualización del magisterio; y, por supuesto, realizar evaluaciones “diagnósticas, formativas e integrales”. Más adelante retomaremos el tema de las evaluaciones.

Todas estas tareas se han llevado a cabo en condiciones por demás adversas, Mejoredu opera con un presupuesto considerablemente menor al de otras instancias gubernamentales, e inferior en un 62 % en términos reales al asignado en 2018 al extinto Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE), su predecesor.

Ilustración: Estelí Meza

Los productos que se han generado a lo largo de más de cuatro años han sido posibles gracias al trabajo del capital intelectual de la institución (inferior en 50 % al que tenía el INEE), conformado por personal que se caracteriza por su enorme compromiso con la educación pública —docentes, investigadores, evaluadores, psicólogos educativos, pedagogos, estadísticos, especialistas en informática, economistas, sociólogos de la educación y especialistas en políticas públicas, entre otros— con amplio expertise en materia educativa y una gran solidez técnica para el desarrollo de sus funciones. Basta recordar que gran parte de las trabajadoras y los trabajadores de esta Comisión formaron parte de los equipos técnicos del extinto INEE, quienes por casi diecisiete años estuvieron a cargo, entre otras tareas, de las evaluaciones nacionales e internacionales de la calidad del SEN, aspecto que consideró la Junta Directiva de este organismo durante el proceso de creación de Mejoredu, y que la llevó a tomar una de las mejores determinaciones: conservar a la mayoría del equipo técnico del INEE.

En los últimos meses se ha mencionado que Mejoredu ha incumplido con sus funciones, pues se espera que este organismo continúe con las tareas que realizaba el INEE; no obstante, los productos desarrollados por Mejoredu se han realizado en estricto apego a lo que las leyes vigentes le ordenan, pues la reforma constitucional de 2019 establece la creación del nuevo organismo bajo una conceptualización y fines totalmente distintos a los de su antecesor.

En administraciones previas, las evaluaciones de gran escala ampliamente reconocidas tanto a nivel nacional como internacional fueron posicionadas como herramientas clave para la construcción de políticas educativas, a las cuales se destinaban recursos humanos y financieros suficientes para llevar a cabo su aplicación. La información que se generaba estaba dirigida principalmente a los diseñadores de política e investigadores.

Por su parte, las evaluaciones que tiene a su cargo Mejoredu responden a una perspectiva y una lógica distinta, bajo la cual se reconoce al magisterio como agente fundamental para la mejora educativa y, por ende, como los destinatarios primordiales (además de directivos y comunidades escolares, así como a las autoridades educativas) de las evaluaciones. Por tanto, se priorizó la generación de informes con un lenguaje claro y comprensible que le proporcione al personal docente información sobre lo que sus estudiantes han aprendido al inicio del ciclo escolar, sin descuidar los aspectos técnicos. La forma en la que se realizan las devoluciones casi inmediatas favorece el uso de los resultados con fines formativos en el aula. A través de los Mapas de atención prioritaria se identifican los contenidos que representan mayor dificultad para el alumnado; estos se comparten a maestras y maestros estableciendo una ruta clara para atender las necesidades individuales y grupales de sus estudiantes al inicio del ciclo escolar.

De la mano de las evaluaciones, Mejoredu también ha elaborado un conjunto de Orientaciones didácticas para promover la vinculación entre los resultados de la evaluación diagnóstica y la mejora de los aprendizajes por grado escolar, mediante las cuales se ofrece a los colectivos docentes sugerencias de estrategias de enseñanza, ejemplos de actividades de aprendizaje en el aula, material gráfico y preguntas de reflexión vinculadas con los aprendizajes de las áreas evaluadas.

¿Es perfectible el modelo seguido por Mejoredu para realizar las Evaluaciones Diagnósticas de Aprendizajes? Por supuesto. Pero eso no demerita su utilidad y mucho menos su solidez técnica; éstas cumplen con todos los criterios y estándares que acreditan su validez y confiabilidad, incluso a pesar de las limitaciones jurídicas, financieras y operativas para su aplicación. Tal como lo apunta el documento “Las evaluaciones diagnósticas de los aprendizajes de Mejoredu: reconceptualización, pertinencia y solidez técnica de sus resultados”, la Comisión promovió la integración de una muestra de resultados de las evaluaciones que analizó utilizando la teoría clásica del test y publicó un informe con los porcentajes de aciertos, con la intención de que las comunidades escolares tuvieran un referente directo para interpretar los resultados de sus estudiantes. Estos resultados también se analizaron utilizando las técnicas estadísticas comúnmente empleadas por las evaluaciones tradicionales de gran escala (teoría de respuesta al reactivo y valores plausibles) con la intención de generar resultados insesgados dirigidos a aquellos que deseen usarlos para diseñar planes o programas de mejora educativa. Toda esta información ha sido utilizada tanto por docentes como por las autoridades educativas para elaborar sus programas de recuperación y fortalecimiento de los aprendizajes. Cambiar un paradigma no es sencillo, pero no podemos seguir midiendo a Mejoredu con la misma vara con la que se medía al INEE, dado que la naturaleza de sus funciones es distinta.

En la actualidad Mejoredu tiene un papel central para el SEN; es a través de la generación de conocimiento e información, sustentada tanto en la investigación educativa como en los procesos de consulta y diálogo participativo con los diversos actores del SEN, que se puede brindar retroalimentación y orientaciones que permitan fortalecer los distintos procesos asociados a la mejora de la política educativa. Ante el escenario adverso al que se enfrenta el organismo por su posible desaparición, es necesario reconocer el valor público que ha aportado la Comisión, de tal forma que se evidencie la necesidad de su continuidad y más aún de su fortalecimiento. La mejora continua de la educación en México no debe quedar a la deriva.

Por lo anterior, durante el proceso de análisis y discusión de la “Iniciativa con Proyecto de Decreto en materia de simplificación administrativa”, debe recordarse lo siguiente:

  1. Al ser la institución pública que pone al centro de la política educativa la mejora continua de los elementos que integran el SEN, Mejoredu es uno de los mayores aciertos de la reforma educativa de 2019, pues a través de sus productos, ofrece pautas claras, para caminar hacia un horizonte de mejora, y contribuir a la excelencia educativa y la revalorización del magisterio.
  2. Entre sus fortalezas, destaca que se trata de un organismo público descentralizado, no sectorizado, con el paquete de autonomías antes referidas, bajo la dirección de un órgano colegiado conformado de manera plural con distintos perfiles, cuyos integrantes fueron seleccionados por el pleno de la Cámara de Senadores, con la finalidad de contar con contrapesos y con una mirada objetiva.
  3. Pese a las limitaciones tanto administrativas como presupuestales, esta Comisión conservó entre sus funciones la tarea de llevar a cabo evaluaciones del SEN, con un enfoque contextualizado y formativo. En caso de que se aprobara esta iniciativa, estaríamos ante un escenario que supondría la desaparición del último bastión de la evaluación del sistema educativo en nuestro país. Si México decide dejar de participar en el Programa para la Evaluación Internacional de los Estudiantes (PISA), las evaluaciones de Mejoredu serían lo único que nos quedaría para conocer los avances y las carencias en el desempeño de los estudiantes
  4. Hoy en día, es la única institución que anualmente publica los “Indicadores nacionales de la mejora continua de la educación en México”, documento en el que se identifican de manera detallada avances, brechas y retos a los que se enfrenta el SEN.
  5. Resulta inexplicable pensar en eliminarlo, pues su creación —propuesta por la actual administración— fue aprobada por mayoría luego de una ardua defensa del proyecto de reforma por parte del Congreso de la Unión, mismo que hoy está discutiendo su posible desaparición.
  6. El Estado mexicano no puede renunciar a tener un organismo que impulsa la evaluación diagnóstica del sistema educativo nacional, que realiza estudios e investigaciones en la materia, genera indicadores, lineamientos y sugerencias y promueve la formación continua y el desarrollo profesional docente como estrategia central de mejora continua de la educación; estas tareas no tendrían que estar bajo la responsabilidad de las autoridades educativas. Sin la Comisión estas tareas quedarían exclusivamente en manos de los organismos internacionales y privados en el mejor de los casos.
  7. Suponer que la SEP puede absorber las atribuciones de evaluación y el resto de las funciones técnicas de Mejoredu, tal y como lo prevé la iniciativa presidencial con Proyecto de Decreto en materia de simplificación administrativa, sería aceptar que el organismo operador del SEN, encargado de gestionar la política educativa, se convierta en juez y parte; de esta forma, se prescindiría de orientaciones para la mejora continua con un enfoque imparcial y objetivo, que solamente una instancia externa puede ofrecer.

En lugar de cuestionar su solidez técnica y de plantear su desaparición, especialistas, investigadores, organizaciones de la sociedad civil y la comunidad educativa deberíamos sumar esfuerzos para pugnar por su fortalecimiento. Un organismo con la relevancia del fin último de Mejoredu merece gozar de manera plena de las autonomías que la ley le confiere, contar con una mayor inyección de recursos humanos y financieros, ser consolidado administrativamente, robustecer su estrategia de difusión de los productos que ofrece a la sociedad y perfeccionar sus atribuciones.

 

Florentino Castro López
Comisionado de la Junta Directiva de Mejoredu

Oscar D. del Río Serrano
Comisionado de la Junta Directiva de Mejoredu


1 Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, artículo 3.º; Ley General de Educación, arts. 24, 74, fracción V, y 92; y Ley Reglamentaria del Artículo 3o. de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, en materia de Mejora Continua de la Educación, arts. 28, 12, 16, 17, 18, 19, 20, 21, 35, fracción VII, 58, 59 y 60.

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Publicado en: Reforma Educativa

Un comentario en “Mejoredu en el imaginario colectivo

  1. Coincido en lo que señalan los consejeros. Les invito a realizar junto con Alma Maldonado una o varias mesas de análisis en el Faro Educativo, sobre la evaluación educativa que necesitamos en México. Lo que no podemos permitir es el silencio con el que permaneció Mejoredu respecto a la evaluación de aprendizajes por tanto tiempo. Es muy necesario y positivo el que los resultados de la evaluación y el trabajo de Mejoredu oriente y apoye el trabajo en los colectivos escolares (y no sólo los trabajos y papers de los investigadores), PERO la evaluación también debe servir como un ejercicio de rendición de cuentas del Estado a la sociedad en su conjunto. No se pueden ocultar o reservar los resultados, aunque sean malos. Saludos,

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