De manera similar a la migración tradicional mexicana, la migración de profesionistas de este país tiene como destino principal a Estados Unidos. A nivel Latinoamérica, México figura por poseer el primer lugar entre todos los países de esa región con el mayor número de migrantes con educación superior viviendo en ese país. A nivel mundial, después de la India, China/Hong Kong, y las Filipinas, México también figura entre los primeros cinco países con el mayor número de migrantes con educación superior viviendo en Estados Unidos.
Ante esta característica de la migración mexicana contemporánea, se debe subrayar que la migración mexicana de profesionistas a Estados Unidos no siempre corresponde a una migración vinculada a una oferta de trabajo o a la realización de estudios de posgrado, como muchas veces se asume. Con suma frecuencia, esta migración es consumada vía sponsorship, una especie de apadrinamiento por parte de un familiar directo, por ejemplo, el cónyuge, uno de los hijos, o el padre o la madre que sean possedores de la green card —o la ciudadanía estadunidense por naturalization — y, por tanto, habilitados en Estados Unidos para emigrar legalmente a este país a su familiar mexicano profesionista. En mínimas proporciones, también cabe mencionar casos de profesionistas mexicanos viviendo en los Estados Unidos cuya migración legal a ese país ha sido bajo la aprobación de una solicitud de asilo tras experimentar privación de la libertad y violencia en México. Asimismo, se dan casos aislados —pero no por ello de poca importancia— de mujeres profesionistas mexicanas residiendo en los Estados Unidos quienes han legalizado su estatus migratorio como víctimas de violencia doméstica dentro del territorio estadunidense.

De manera que al profundizar en la realidad migratoria de muchos profesionistas mexicanos viviendo en los Estados Unidos, los relatos de MeXpatriates profesionistas en Arizona recogidos en la tesis doctoral: Brain-Waste Among Highly-Skilled Mexpatriates: The Underemployment Experiences of Tertiary-Educated Mexicans in the United States —Desperdicio de cerebros entre mexicanos migrantes altamente calificados: Experiencias de subempleo de egresados de la educación superior mexicana viviendo en Estados Unidos—, presentada en mayo 2023 en la Universidad de Arizona, revelan diferentes vías migratorias por las cuales los profesionistas mexicanos ejecutan una migración legal a los Estados Unidos, en donde, especialmente, prevalece la creencia en un futuro positivo una vez que esa migración ocurra.
En términos de integración laboral, generalmente los migrantes mexicanos (MeXpatriates) con educación superior viviendo en Estados Unidos no experimentan desempleo involuntario. Esto es, al buscar activamente empleo en el mercado laboral estadunidense, la tendencia es que obtengan un empleo. Sin embargo, como parte de sus travesías migratorias en dicho país, las y los profesionistas mexicanos frecuentemente experimentan subempleo, pues laboran en posiciones para las cuales no se requiere un grado académico universitario, en ocasiones en actividades que demandan gran esfuerzo físico, ajenas a sus campos de formación profesional; por ejemplo, en las áreas de cocina, limpieza, o construcción, como es el caso de una mexicana profesionista que me compartió su frustración a través de la pregunta: “¿Por qué estoy trabajando en la cafetería de la escuela de mi hijo haciendo sanwiches? Yo estudié mucho en mi país y trabajé mucho ahí”.
Poseer un empleo indudablemente se traduce en un beneficio económico tanto para la persona como para sus dependientes (en caso de tenerlos). Sin embargo, el subempleo conlleva serias implicaciones. En términos de salud, podría darse el caso de que, al estar subempleado, un profesionista padezca depresión, ansiedad, e incluso, problemas cardiovasculares. En términos profesionales, el subempleo puede promover el olvido de las habilidades y conocimientos propios de una profesión, llevando al estancamiento profesional. En términos económicos, puesto que el subempleo generalmente se relaciona con ingresos escasos, al estar subempleado se limita la posibilidad de tener una buena pensión al momento de la jubilación. Asimismo, el subempleo puede obstruir la movilidad social ascendente, no sólo para el trabajador sino también para sus familiares en los Estados Unidos como en México.
En la experiencia de los MeXpatriates profesionistas que han experimentado subempleo, las tres condicionantes principales que favorecen este fenómeno entre migrantes mexicanos con profesión en los Estados Unidos son, en primer lugar, limitaciones en el idioma inglés y un temor a utilizarlo como segundo idioma. Pese a contar con una carta de pasante o un título de licenciatura, puede suceder que cuenten con un nivel limitado de dominio del idioma inglés, lo que se convierte en la principal limitante en su empleabilidad en dicho país. Por ejemplo, la cita a continuación, compartida por un MeXpatriate pasante en agronomía, ilustra esta situación: “Me presenté a cuatro o cinco trabajos pero no hablaba inglés […]. Una semana después de llegar a Estados Unidos empecé a pintar apartamentos”.Aunado a las limitaciones del idioma, sobresale el caso de MeXpatriates quienes, por temor a hablarlo, evitan buscar empleo como profesionistas, autolimitando sus opciones en el mercado laboral estadunidense. En palabras de un MeXpatriate profesionista en comercio exterior:
Como no tenía mucho inglés o quizá porque me daba miedo usarlo, empecé a trabajar en un hotel. Empecé como afanadora en un hotel. Duré unos meses hasta enero o así. Lo dejé. Era un trabajo muy pesado, muy pesado. Estaba muy cansada.
En segundo lugar se encuentra la falta de familiaridad con el mercado laboral y el sistema de educación superior estadunidenses. Muchos y muchas MeXpatriates profesionistas son formadas en su totalidad en el sistema educativo mexicano y, en caso de contar con experiencia laboral, muy probablemente ésta fue adquirida en el contexto laboral mexicano. Entonces, al migrar al vecino del norte, estos MeXpatriates profesionistas pueden carecer de un conocimiento sistemático en torno a las regulaciones para su profesión tanto en el mercado laboral propio del estado al cual han migrado, así como en Estados Unidos en general. La historia de una MeXpatriate arquitecta ilustra cómo su primer empleo en los Estados Unidos fue (negativamente) condicionado por su desconocimiento de los empleadores locales:
Un centro de tutoría fue el primero que se puso en contacto conmigo con una oferta de trabajo. Fui una estúpida […] Cuando una organización medioambiental se puso en contacto conmigo, yo ya había aceptado la oferta. No tenía experiencia [en Estados Unidos]. El trabajo en esa organización era 1000 veces mejor que mi trabajo como tutora en el centro de tutorías, ¡pero yo no lo sabía!
Asimismo, un profesionista mexicano viviendo en Estados Unidos puede no poseer familiaridad con las revalidaciones, certificaciones, cursos de acreditación, becas, entre otros, que podría aprovechar en el sistema de educación superior estadunidense e, incluso, en programas universitarios binacionales. Como uno de los MeXpatriates profesionistas expresó: [El subempleo] “sucedió porque yo no sabía ni cómo ni dónde empezar”.
En tercer lugar, el capital social por desarrollar. Al arribar a Estados Unidos, muchos MeXpatriates carecen de conexiones sociales y profesionales, teniendo nula o mínima interacción con otros profesionistas que les orienten en torno al funcionamiento local de su especialización. Como se discutió en párrafos anteriores, la migración a Estados Unidos por parte de muchos MeXpatriates profesionistas va ligada a diferentes situaciones de vida y no estrictamente a una oportunidad formal para trabajar o atender una institución universitaria. Por ejemplo, existen casos de MeXpatriates profesionistas que finiquitan sus empleos y dejan a sus familiares en sus comunidades en México para acompañar o alcanzar a sus cónyuges en los Estados Unidos y empezar “una nueva vida”. El extracto a continuación ilustra las dificultades asociadas a la falta de conexiones en la empleabilidad como MeXpatriate profesionista de recién arribo a los Estados Unidos:
Ni siquiera tenía la menor idea de “¿En qué voy a trabajar aquí?”. Fue hasta cierto punto estresante […] Ya me había desarrollado profesionalmente en México […] venir aquí y empezar de cero, sin tener idea de nada, eso fue realmente difícil en el sentido de que yo no tenía mucho… quiero decir, ¡nadie con quien contar!
“No tenía contactos, ni conexiones aquí […] mi esposo trabaja en otro campo”,expresó otra MeXpatriate. Al llegar a un país, que en muchos casos no se ha visitado anteriormente, muchos MeXpatriates profesionistas pueden experimentar alto grado de aislamiento social, con la única alternativa de confiar en sus nuevos contactos para informarse de oportunidades de empleo. En ocasiones, estos contactos (vecinos, familiares, nuevos amigos, etc.) pueden no poseer educación superior formal ni en México ni en Estados Unidos, o pueden estar subempleados en el mercado laboral estadunidense. Entonces, al menos en los primeros años posteriores a la migración, es común que un MeXpatriate profesionista acepte empleos de fácil contratación en los que no se requieren cartas de recomendación profesionales, como por ejemplo, en la casa de cambio de un connacional, en casas de su colonia cuidando infantes, en la cafetería de su hijo, entre otros empleos de servicio similares.
En suma, entender las experiencias en el mercado laboral estadunidense por parte de mexicanos profesionistas en Estados Unidos tiene sentido por la relevancia actual del fenómeno de la migración y para brindar un camino menos adverso para las mexicanas y los mexicanos profesionistas quienes, tras aprobar los filtros inherentes a la aplicación y aprobación de una visa para estudiar o trabajar dentro de las fronteras de Estados Unidos, logran irse a dicho país. Asimismo, para que aquellos MeXpatriates profesionistas que muestren una actitud proactiva para mejorar su dominio del idioma inglés, para informarse de fuentes confiables sobre los sistemas estadunidenses de educación superior/mercado laboral, y para expandir y fortalecer sus conexiones sociales y profesionales en el lugar donde vivan en los Estados Unidos, tengan acceso a mejores oportunidades laborales que aquellos profesionistas que no lo hacen. El fenómeno de subempleo entre profesionistas mexicanos viviendo en Estados Unidos es un problema serio que impacta negativamente a las dos naciones involucradas. Estados Unidos podría beneficiarse no sólo económica, sino socialmente si se diseñaran e implementaran más programas enfocados en la inserción cultural y el desarrollo profesional de su migración calificada, pues así se aprovecharían los talentos y conocimientos de orden superior adquiridos en México. En el lado mexicano, es urgente incrementar los esfuerzos en políticas públicas promotoras de la educación bilingüe, que formen a nuestros egresados de educación superior en el idioma inglés para que posean las competencias lingüísticas para participar de manera más justa en el mercado laboral estadunidense.
Zazil-Ha Baruch Verduzco
Investigadora posdoctoral en el Departamento de Investigaciones Educativas del Centro de Investigaciones y Estudios Avanzados (Cinvestav). Becaria Fulbright 2023-2024