Modelo educativo: estrategia electoral y privatizadora

El nuevo “Modelo Educativo para la Educación Obligatoria. Educar para la Libertad y la Creatividad” se presenta en un gran evento de relumbrón que no podría entenderse sino en el contexto coyuntural que se define por la abierta carrera hacia la sucesión presidencial y la conducción de la nación, así como la crisis de legitimidad que atraviesa la administración de Enrique Peña Nieto, pero también el PRI y sus posibilidades transexenales en el poder.

 

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Entre los varios síntomas de ingobernabilidad que se han manifestado en el presente sexenio destacan los cuatro meses de paro magisterial –que de mayo a septiembre de 2016 consolidaron un ambiente generalizado de rechazo a la reforma educativa– que fue documentado ampliamente por los medios de comunicación, expresado en los análisis de las políticas de gobierno y reflejado entre los informes de los centros de inteligencia, en los que la resistencia docente aparece como un foco rojo para la seguridad nacional.

De suerte que el modelo educativo, inexistente en la praxis después de cinco años de oscurantismo pedagógico, se parece más a una plataforma electoral para recuperar la legitimidad y la gobernabilidad desde su punto más crítico: la reforma educativa. Tal plataforma comenzó, incluso, con el arribo de Aurelio Nuño a la SEP, pero toma mayor consistencia a través de una etapa prolongada de propaganda mediática so pretexto de consultar lo que se dio a conocer como documentos de discusión en 2016.

El nuevo modelo sólo será útil mientras aparezca en el discurso presidencial echando las campanas al vuelo porque ha nacido una “revolución educativa”, en tanto sirva para la persuasión del voto y el activismo político cada vez que los altos funcionarios públicos puedan seguir declarando, con sus matices cada uno, que los avances y la viabilidad de la reforma educacional se verán concretados si se da la continuidad del priismo en el próximo gobierno, de otro modo, un proyecto diferente que plantee la ruptura con el actual, pondría en riesgo el esfuerzo de todos los mexicanos.

Los tiempos del modelo educativo están encadenados a los del proceso electoral, más allá de éste perderá importancia en la agenda nacional; la evidencia implacable de su intrascendencia está en la ruta de aplicación en las escuelas, habrá que esperar hasta agosto-septiembre de 2018; es decir, después de las elecciones, en los últimos cuatro o cinco meses del actual gobierno, cuando ya estén empacando sus maletas para irse y al margen de poder concretar cualquier política pública por la transición hacia la nueva administración.

De ahí que sus conceptos pedagógicos repetidos, desgastados por la incongruencia entre el discurso y la realidad cotidiana de las escuelas –pero también de la sociedad– no hayan encontrado un lugar común donde habitar y que sean ejemplos palpables, vivos y orgánicos de que lo escrito en papel tenga evidencias; primero de que la reforma sea educativa y segundo de que haya dado muestras exitosas dignas de recuperarse. El propio slogan “educar para la libertad y la creatividad”, es la antítesis con la que se gobierna en México: el ejército en la calle intimidando a la sociedad civil es indicativo suficiente de tal incongruencia.
Además de ser una plataforma política, este modelo es la estrategia con la que hace dos décadas se inició el desmantelamiento del sistema educativo nacional público, el cual ha pasado de la descentralización federal a los estados, en algunos casos hasta la municipalización y ahora transita por esta nueva fase que coloca la “escuela al centro” como su atomización en núcleos separados de unidades autofinanciables, con la intervención cada vez más activa de la sociedad en el sostenimiento económico de las escuelas.

La pulverización de los sistemas educativos públicos no es la intención ocurrente de los políticos mexicanos, sino parte de las reconfiguraciones que se dan en la nueva organización de los consorcios económicos exitosos que se han acoplado a los cambios del capitalismo y sus revoluciones tecnológicas.

Betsy DeVos, la recién nombrada secretaria de educación en Estados Unidos, y además esposa del director ejecutivo de Amway, encarna el ideal de nueva empresa cuya base es el trabajo piramidal, en redes personales de vendedores y vendedoras, que sin ningún sistema de interrelaciones físicas o laborables que los vincule, generan nuevos patrones de autogestión individual de la economía empresarial y de consumo personal en línea. De hecho, para la señora DeVos, el sistema educativo conocido hasta hoy es obsoleto y debería funcionar en la misma lógica de su emporio familiar, para tal efecto la inversión estatal tendría que hacerse de forma directa a los centros escolares, tanto públicos como privados para la autogestión de escuelas, currículos y modelos de aprendizaje que sean ofertas diversas en el mercado educativo. De hecho su propuesta más fina es la financiación personal a través de un sistema de vouchers para el ejercicio real de la libertad de consumo, así que no sería difícil imaginar escenarios similares para el contexto mexicano como parte del proceso descentralizador que forma parte de este modelo educativo.

Cuando el modelo para la educación obligatoria mexicano plantea que el desafío del siglo XX fue la cobertura y que el del siglo XXI debe ser la calidad, nos está anunciando el abandono de cuatro millones de menores en edad de estudiar que no están en la escuela, de miles de planteles rurales o urbano marginales en los que aún prevalecen carencias estructurales, pero que no serán parte de esa concreción de la política educativa que se presume llegará a cada centro escolar, porque no los incluye a todos por igual, sino que dependerá del número de alumnos y sus resultados.

Asimismo, la reconcentración escolar es una medida de la escuela al centro, en la que Aurelio Nuño propuso eliminar 100 mil planteles de organización incompleta, los cuales atienden una población dispersa que representa un 15 por ciento en el universo total de alumnos, absolutamente prescindibles, porque no son sujetos de consumo, porque su capital cognitivo no servirá para acrecentar la economía del empresario, según demuestran los bajos niveles de aprendizaje medidos en las evaluaciones externas que justifican su exclusión.

El derecho universal a educarse en el lugar de residencia, por el sólo hecho de ser mexicano, ya no será una prioridad, mucho menos es una propuesta inclusiva según sus propios preceptos, porque la calidad educativa sólo llegará a las ciudades, a las zonas de crecimiento poblacional y desarrollo económico del campo; será accesible únicamente para los que cumplan con las mediciones estandarizadas de los aprendizajes, con lo cual se violenta el principio pedagógico de la educación integral y humanista que se pregona en el modelo educativo.

Este proceso de pulverización va en avanzada en el sector de la formación docente, donde Ana María Luz Aceves Estrada, quien fuera premiada como “vendedora diamante” por la empresa Amway –propiedad de la familia de Betsy DeVos– es la actual titular de la Coordinación Nacional del Servicio Profesional Docente. Hasta hoy, la exvendedora estelar de Amway no ha aplicado ninguno de los trece principios pedagógicos de la labor docente que se describen en el modelo educativo, pero sí ha llevado a cabo los de su matriz ideológica economicista: la entrega de recursos públicos a través de contratos exclusivos con instituciones privadas como el Tecnológico de Monterrey, la capacitación docente precarizada desde espacios virtuales y la eliminación de instituciones públicas para la formación continua, como es el caso de los Centros de Maestros.

Finalmente, es necesario decir que sí hay una revolución educativa, pero no por decreto presidencial, sino que se gesta desde seno del magisterio democrático, se cultiva en las comunidades autónomas y experiencias colectivas de educación popular; se discute, construye y valora de forma permanente en encuentros de redes y congresos pedagógicos alternativos. Sin embargo, ninguna de sus aportaciones que han hecho crisis en el paradigma impuesto por la globalización económica, están presentes en el nuevo modelo educativo para la educación obligatoria.

 

Lev Moujahid Velázquez Barriga es profesor en educación básica y colaborador del Centro Sindical de Investigación e Innovación Educativa de la Sección XVIII-SNTE.


4 comentarios en “Modelo educativo: estrategia electoral y privatizadora

  1. La cobertura, como dice el artículo es lo más importante, sin embargo: Entre cientos de periodistas el único que roba jerseys, mexicano y directivo de alto nivel, entre cientos de asistentes a la cumbre el único que roba celulares, mexicano y funcionario de alto nivel … ¿que esperaban? en el pais de la corrupción, contubernio, delincuencia organizada y desorganizada, la deshonestidad permea, para ellos ya es normal, ya han perdido o nunca adquirieron la capacidad de respetar a los demás miembros de la sociedad en la que se encuentran … porque además, eso no está contemplado en nuestra educación que, por consiguiente, es punto menos que inútil… 100 reformas educativas, si no contemplan lo que hay que enseñar no importan los controles pedagógicos y metodologías de enseñanza y medición y control magisterial que impongan. Por eso, eliges mesa directiva y roba … eliges administración de condominio y roba … los maestros se deslindan de educar cívica y moralmente a los alumnos y culpan a los padres; los padres responsabilizan a los maestros … y las autoridades son las primeras en poner el mal ejemplo … pero por eso somos tercermundistas y no salimos de ahí a pesar de milagro mexicano tras milagro, a pesar de competitividad, a pesar de trabajar hasta 16 horas diarias … todo se diluye y se pierde … y no me extraña que digan que es malinchismo, porque para ocultar la verdad también nos pintamos solos… LA ÚNICA MANERA DE CORREGIR EL PROBLEMA ES IDENTIFICARLO Y RECONOCERLO.

  2. Muy de acuerdo con la parte en la se discute lo electoral, pero después de eso… es una argumentación poco sólida y nada rigurosa para querer llegar a la conclusión de que el modelo es en el fondo una estrategia privatizadora. Dos ejemplos de porque me parece eso:

    1) La reconcentración de escuelas se menciona solo para los CONAFEs en localidades urbanas y que se haría después de una prueba piloto, examinar rutas de transporte y colaborar con las comunidades. Hay una diferencia entre planearlo y luego que sí lo hagan así, pero en ningún punto de modelo se menciona lo que dice el autor.

    2) Dice el autor que la ‘ «escuela al centro” como su atomización en núcleos separados de unidades autofinanciables, con la intervención cada vez más activa de la sociedad en el sostenimiento económico de las escuelas.’, lo cual no entiendo de dónde sale. La única intervención más activa de la sociedad será en la toma de decisión. El sostenimiento de las escuelas no se menciona, más que para en la actividad que marca «Dotar a las escuelas públicas de educación básica
    con recursos directos al plantel». Otra vez, probablemente no lo logren implementar, pero ese es otro asunto, separado a sacarse de la manga el que su intención es que la sociedad mantenga a las escuelas.

    Es muy valioso criticar el Modelo, pero ¿quien va a tomar la crítica en serio si no está fundada en algo sólido?

  3. La reforma educativa como la plantearon los priistas ni es reforma ni es educativa. Se implementó en un principio a través de una represiva evaluación de los docentes. El modelo actual de enseñanza sigue igual y cada inicio de ciclo escolar a nivel primaria nos siguen obligando a los padres de familia a comprar una guía que es la que se utiliza para el aprendizaje de matemáticas, español y sociales. Los libros de texto gratuitos son relegados y es deficiente la enseñanza de una segunda lengua, educación fisica, educación tecnológica y sobre todo educación cívica. Aurelio Nuño dice que esta en peligro de desaparecer su mal llamada reforma sino continúa en el poder el PRI. Lo que quiere decir que el compromiso no es con el pueblo de México sino con un grupo de poder que no quiere que los mexicanos tengan una verdadera educación nacionalista, crítica, creativa y progresista.

  4. Me parece aceptable por parte de algunos leer que el autor maneja puntos poco sólidos sin embargo, no considero que haya tenido la facilidad —en cuanto a formato— para explicar la diferencia entre «el modelo educativo» y «la ley del general de educación», en donde si revisamos con detenimiento, se plantea de manera más o menos sutil la cuestión auto-gestionada de las escuelas de educación básica. Un discurso por mucho conocido. Por otro lado el «modelo educativo» plantea la justificación a un planteamiento de reforma incompleto desde hace más de cinco años. No se busca a mi parecer, por parte del autor más que evidenciar la carga política-partidista en los planteamientos de la «revolución educativa»; más allá de sus «nuevos preceptos», está la historia que ha generado este tipo de discursos: las modificaciones constitucionales y reformas a las leyes educativas nacionales y estatales.

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