Muchos son los llamados y pocos los escogidos
¿Será Mario Delgado un buen secretario de Educación? Si observamos la historia de los últimos treinta años la pregunta es irrelevante. ¿Por qué? Porque no importa quién sea secretario o secretaria, su margen de maniobra es muy limitado, ya sea por el tamaño de presupuesto, o por las decisiones de un jefe (en el futuro, jefa) que impone sus ideas y opiniones sobre lo que la mejor ciencia pedagógica y de política pública sugiere.
Por más de tres décadas, la SEP ha sido una agencia de colocación que premia, catapulta o encauza carreras políticas. Por ella han transitado secretarios con todo tipo de perfiles: abogados, economistas, politólogos, científicos, políticos, maestras. En realidad, no importa mucho la formación de base; sin embargo, lo que sí es posible señalar es que un auténtico secretario de Educación tendría que conocer a fondo los problemas educativos del país, estar comprometido con el desarrollo sano de los niños y jóvenes, y diseñar y aplicar las políticas educativas adecuadas independientemente de los intereses políticos en turno. En cambio, es lamentable que la SEP haya sido un cauce para robustecer el curriculum vitae del secretario o secretaria en turno o para perfilar, sostener, limpiar, premiar o catapultar carreras políticas. La SEP debería ser el fin de una carrera política y profesional, no el principio.

Recorrido de 32 años1
Salinas se lució con un récord de cuatro secretarios de educación. Manuel Bartlett fue su primer secretario. ¿Quién era Bartlett? Abogado y secretario general del Comité Ejecutivo Nacional del PRI, secretario de Gobernación y responsable de las controvertidas elecciones de 1988. Después fue gobernador de Puebla. Un detalle no menor para la era AMLO es que el padre de Bartlett fue gobernador de Tabasco.
Después de Bartlett llegó Ernesto Zedillo con un currículo personal muy sólido en economía, funcionario del Banco de México y autor del Fobaproa. Después de una fuerte carrera en política económica, Salinas lo envió a la SEP para de ahí saltar a la campaña de Donaldo Colosio. Era, efectivamente, el as escondido de Salinas para la Presidencia. La SEP le otorgó a Zedillo un currículo social por encima de su formación económica y lo planchó para la carrera presidencial. Con Zedillo, el 18 de mayo de 1992 (DOF 19 de mayo de 1992) se echó a andar el Acuerdo Nacional para la Modernización de la Educación Básica (ANMEB), con pompa y circunstancia, pero sin ningún impacto en la calidad educativa.
A Zedillo le siguió por un periodo muy corto el político, diplomático, banquero, ingeniero, filósofo y politólogo Fernando Solana, quien ya había sido secretario de Educación con López Portillo, pero antes de repetir fue director general del Banamex estatizado y secretario de Relaciones Exteriores, posición a la que renunció para iniciar una nueva trayectoria como senador. Por un período corto de fin de sexenio, Solana fue sustituido por José Ángel Pescador Osuna, quien quizá ha sido el titular con más credenciales para trabajar en política educativa. Es economista del ITAM y maestro en educación de Stanford, y antes de ser secretario fue rector de la UPN y vicerrector de la IBERO. Desafortunadamente, su paso por la SEP fue fugaz.
Pescador le heredó la SEP al controversial Fausto Alzati, abogado y politólogo, quizá el secretario más efímero de todos los tiempos con apenas un mes y pico en el escritorio de Vasconcelos. Alzati se ganó la confianza de Zedillo por su paso en el Conacyt, pero la perdió por el escándalo de la ostentación de grados y posgrados no concluidos. Siguió el abogado Miguel Limón Rojas, que fue subsecretario de Gobernación y secretario de la Reforma Agraria antes de ser secretario de Educación. Limón Rojas fue secretario prácticamente todo el sexenio de Zedillo; su paso por la secretaría fue llano y a pesar de que arribó a la SEP con un presidente considerado del ala tecnocrática del PRI y asociado con ideas neoliberales, sorprendió cuando no se publicaron los resultados para México de la prestigiada prueba TIMSS de 1995. Se perdió una buena oportunidad para iniciar un debate sobre la mala calidad de los aprendizajes del país.
Con Vicente Fox se continuó con la estabilidad de secretarios con un solo titular para todo el sexenio, el químico Reyes Tamez Guerra, quien antes de ser titular de la SEP fue académico y rector de la Universidad Autónoma de Nuevo León. De Reyes Tamez recordamos a los extintos y criticados prueba Enlace y proyecto Enciclomedia. Ambas iniciativas hoy son trebejos de la SEP. El sexenio de Fox en educación será recordado, para bien, como el que inició la política de la evaluación educativa con la creación del INEE, pero también con la posición reacia, por parte de la SEP, de soltarle el liderazgo evaluativo al INEE. De ahí que el INEE se lavara las manos con el tema de la prueba Enlace y las listas de ranking. Digamos que en este periodo se le dio un fuerte impulso a la evaluación, pero se tropezó con visiones diferentes, entre la SEP y el Instituto, con relación a sus metodologías, alcances y usos.
Felipe Calderón inauguró un estilo de tres secretarios por sexenio que repitieron tanto Peña como AMLO. Josefina Vázquez Mota, economista de la Ibero, fue la primera mujer en ocupar el escritorio de Vasconcelos. Vázquez Mota le trajo a la SEP una visión fresca, femenina y bien intencionada. Pero fue una administración difícil pues Calderón le colocó como cuña al yerno de la maestra Gordillo. El estira y afloja terminó por reventar el hilo en la parte más delgada:Vázquez Mota. Antes de ser secretaria de Educación Vázquez Mota fue diputada plurinominal del PAN y secretaria de Desarrollo Social con Fox. Su carrera política continuó como diputada y —posteriormente— candidata a la Presidencia de la República.
Como sustituto entró Alonso Lujambio Irazábal, egresado del ITAM en ciencias sociales, sin experiencia en política educativa. Sus credenciales estaban en política como consejero del IFE y consejero presidente del INAI. Su paso por la SEP se recuerda por tratar de rehacer el puente de comunicación que se había roto entre Josefina Vázquez Mota y Elba Esther Gordillo. Derivado de la prematura defunción de Lujambio, llegó a la SEP José Ángel Córdova, exsecretario de Salud, que será recordado, nada más, por su esfuerzo de sacar la comida chatarra de las escuelas.
Peña Nieto continuó con los bandazos en los perfiles de los titulares de la SEP. El sexenio comenzó con un político de mucha calaña, Emilio Chuayfett, exsecretario de Gobernación, exgobernador del Estado de México y excoordinador de los diputados del PRI. Con él se fracturó de manera drástica la relación con el SNTE y se encarceló a su lideresa nacional, además de iniciar un rompimiento con otras representaciones magisteriales. Después llegó el politólogo por la Ibero Aurelio Nuño Mayer, quien administró a la SEP con la ingenuidad de un estudiante universitario. Tal vez ahora pueda hacer un estudio de caso titulado: “La SEP y sus sindicatos”, pero será recordado por la evaluación docente de alto impacto y la crispación de la relación sindical, sobre todo con la CNTE. Para cerrar el sexenio —y por menos de un año— entró como relevo otro exgobernador, el abogado y politólogo Otto Granados Roldán, de la época de los Salinas Boys. Aunque bautizado por una agenda progresista e innovadora desde su gubernatura en Aguascalientes, en la SEP sólo tuvo oportunidad de cerrar el conflictivo y cuestionado sexenio de Peña.
Esteban Moctezuma Barragán, economista, fue el siguiente secretario, con “más vidas políticas que un gato”: secretario de Gobernación, de Desarrollo Social, senador, militante y secretario general del PRI, exzedillista y coordinador de la campaña de Labastida. En una digresión buscó suerte en el sector privado y la encontró en Grupo Salinas. Cuando regresó a la política se afilió a Morena. AMLO, en una de las contradicciones más notorias de su gabinete (vamos, por ser muy cercano a Zedillo y exsecretario general del PRI), lo nombró secretario de Educación por poco más de dos años para después enviarlo como embajador de México en Estados Unidos. Moctezuma fue un secretario de educación “bisagra” entre la vieja y la nueva política.
A los dos años de su gobierno, el presidente López Obrador le da un giro de 180 grados al perfil del titular de Educación. En febrero de 2021 llega Delfina Gómez a continuar con la reforma educativa de la Nueva Escuela Mexicana. Delfina fue maestra de primaria, presidenta municipal de Texcoco, diputada federal y candidata al gobierno del Estado de México por Morena. Al perder las elecciones recibe como consolación la delegación federal de los programas del bienestar en el Estado de México, y luego la SEP, claramente para darle visibilidad política para continuar con su carrera. Durante casi dos años administró una controvertida reforma educativa y firmó —en los últimos días de su titularidad— sendos acuerdos de reformas curriculares de educación básica, media superior y educación normal. Dichos acuerdos son contradictorios entre sí, pero bueno, cumplió con el mandato de Palacio Nacional mientras esperaba su turno para llegar a ser gobernadora.
La sustituyó Leticia Ramírez, quien fue maestra de primaria treinta años atrás y construyó su carrera en las bases de movimientos políticos a nivel sindical. Fue responsable de atención ciudadana, primero en Ciudad de México y luego en la Presidencia de la República con AMLO. López Obrador sorprendió nuevamente a la comunidad educativa al nombrar a una persona con poca experiencia en política, en política educativa y en pedagogía. El paso de Leticia Ramírez por la SEP será recordado por una gestión superficial e irrelevante; únicamente siguió instrucciones superiores y mantuvo una agenda de visitas escolares sociales con discursos a la teleprompter (apuntador electrónico), para evitar descalabros en entrevistas espontáneas.
Finalmente, llegará a la SEP Mario Delgado, economista del ITAM, reconocido por el World Economic Forum como un joven líder mundial, exsecretario de Educación en Ciudad de México, diputado y senador por diferentes partidos, y presidente nacional de Morena. Su vaivén ideológico entre instituciones etiquetadas como neoliberales y otras completamente opuestas al neoliberalismo lo marcan como un enigma. ¿Cuál de sus dos almas seguirá? La política siempre mata a la académica.
El nuevo secretario
Mario Delgado Carrillo llegará a la SEP maniatado:
- con un presupuesto bajísimo en educación, mal asignado y decreciente por años en relación con el gasto sectorial programable
- con el compromiso de ampliar aún más las abultadas becas universales
- con un nuevo rosario de programas curriculares recién inaugurados
- con libros de texto gratuitos fuertemente cuestionados por los especialistas
- con organizaciones sociales acostumbradas a un corporativismo de antaño
- con un cuerpo magisterial débilmente formado y dañado con presupuestos decrecientes y prácticamente inexistentes para capacitación y profesionalización del nivel básico
- con una política de evaluación educativa desmantelada
- con desempeño de los estudiantes en pruebas estandarizadas, tanto nacionales como internacionales, que demuestran una seria crisis de aprendizaje
- con una Secretaría polarizada en su interior por la imposición de un modelo educativo poco pedagógico
- con demandas judiciales que “obligan” a la SEP a realizar acciones que de otra manera no haría
- con una Secretaría que enfrentará por primera vez a un Conahcyt aparentemente empoderado como Secretaría de Estado
- con una fuerte y desequilibrada asignación de recursos a una sola dirección general que maneja el programa La Escuela es Nuestra (LEEN), tan grande como el presupuesto total de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, o mayor al presupuesto total del Poder Legislativo, o casi igual que el presupuesto total del Conahcyt, todo ello sin reglas claras de transparencia o sin una evaluación independiente sobre el uso y beneficio de sus recursos
La futura presidenta de México ya le dictó al futuro secretario de Educación Pública la agenda educativa, que se resume en continuar con La Nueva Escuela Mexicana. ¿Cuáles son los programas estrella en términos presupuestales de la NEM? Las becas y la LEEN. ¿Cuáles son los programas curriculares de la NEM? Los nuevos programas de estudio de la educación básica y los nuevos libros de texto gratuitos iniciados en el ciclo escolar 2023-2024. En materia de educación media superior, lo que ha resaltado es su intención de eliminar el examen Comipems, y en educación superior el fortalecimiento de la Universidad Rosario Castellanos de la Ciudad de México y la creación de nuevas Universidades para el Bienestar Benito Juárez García.
Conclusión
¿Qué podemos concluir de este breve recorrido biográfico de secretarios de la SEP? A pesar de que existieron, en este recorrido de 32 años, tres secretarios de Educación —José Ángel Pescador Osuna, Reyes Tamez Guerra y Otto Granados Roldán— con mejores credenciales para ocupar el cargo, dos de ellos fueron designados por un año o menos para cerrar un periodo sexenal, y el tercero, con más experiencia en educación superior e investigación que en educación básica.
La realidad es que sin importar quién llegue a la SEP, con qué credenciales, virtudes o ambiciones, el único director de la orquesta educativa es el presidente en turno, que, con un menú de ocurrencias y preferencias, dicta, a su gusto y placer, la política educativa. Ha sido el presidente de México quien maneja a los secretarios como títeres. Ellos han seguido —y seguirán— sus decisiones pues algún día podrían ser titiriteros. Por ello, gobiernos van y vienen y seguimos igual o peor.
Lo que todo esto marca es que tendremos más de lo mismo. No veo por ningún lado la posibilidad de que Mario Delgado, como ha sucedido con los otros secretarios, tenga algún margen de maniobra. No sé por qué le podría interesar ser secretario de Educación Pública. ¿Será que tiene otros intereses?
Eduardo Andere M.
Investigador visitante del Boston College en Estados Unidos y afiliado al CREDOMEX en México.
1 Para algunas fechas, perfiles y puestos se consultaron portales como Wikipedia y SEP.
Este articulo resume la crisis por la que ha pasado la Educación en Nuestro País, Cuando hablamos de «Política Educativa» de manera singular no es lo correcto deberíamos de expresarnos como las Políticas Educativas puesto que están al capricho de los mandatarios en turno, como lo menciona Usted en este artículo, el apostolado educativo se empezó a perder hace tres décadas.
Hoy en día la educación Privada le está ganando a la Publica, ya que en los grupos corporativos sindicalizados de oposición al SNTE, hoy en día tienen el control de la Educación en nuestro País, La CNTE siempre ha estado en contra de los Regímenes en turno y no es la excepción el actual, y no ha demostrado que saben hacer las cosas bien » en mi punto de vista esta administración ha perdido la visión educativa de la niñez mexicana,
Todo tipo de perfiles y ninguno adecuado para el puesto. Pero primero habría que definir cuál es el perfil adecuado, y qué tipo de sistema educativo se quiere construir.
Debería permitirse que los maestros frente a grupo pudieran ser funcionarios de las secretarías de educación y viceversa, para que todos tengan algún conocimiento de primera mano de la realidad en las escuelas. Además las escuelas también necesitan personal administrativo o que no esté directamente frente a grupo, como los psicólogos y los maestros de educación especial.
Desde hace 40 años, la regla no escrita era no reprobar a los alumnos para no saturar el sistema educativo debido a la enorme cantidad de niños que se debían atender. Pero el problema es otro, ¿por qué los niños no aprenden a leer y escribir en el ´primer año, si hace 60 años los grupos eran de 60 alumnos y todos salían de primer año leyendo?
Con tantos cambios en la cabeza, ¿existe realmente un plan para estructurar la educación? ¿De dónde reciben sus ideas, quien los asesora? Hay que tener cuidado con los asesore, no vaya a ocurrir lo de hace 200 años, que Poinsett sugirió que para establecer pesos y contrapesos, el presidente debía ser del partido ganador y el vicepresidente del partido perdedor de las elecciones.
La única presencia constante en la educación desde 1988 hasta 2012 fue Elba Esther Gordillo. No voy a mencionar sus defectos, que si fueron muchos, sino su función. La función de la SNTE es mediar entre el gobierno y los profesores para que la SEP implemente todas las reformas que quiera sin problemas. La Gordillo colaboró con Salinas, Zedillo, Fox y Calderón. Quizá Peña Nieto la encarceló por considerarla una traidora.
Gordillo no tuvo control sobre los dos millones de maestros del sistema oficial, sólo sobre la estructura sindical, la que utilizó para operar electoralmente. Su intento de crear un partido de profesores, Nueva Alianza, fracasó porque no tenía manera de obligar a los profesores a seguirla.
Gordillo negoció con Salinas la Carrera Magisterial, pensada para aumentar el salario de los maestros y beneficiar a los alumnos. Se crearon cuatro niveles, y para subir había que o presentar un examen de evaluación (muy exigente) o emprender estudios superiores (licenciatura, maestría doctorado, diplomados, etc). Con el paso del tiempo se le quitó peso a los estudios superiores para pasarlo todo al examen y a los diplomados.
Al subir de nivel, los profesores percibían un mejor sueldo, aunque sus jubilaciones se siguieron calculando sobre el salario base. Al terminar el esquema de carrera magisterial, cerca de cuatrocientos mil profesores participaban regularmente en ella.
Regularmente se organizaban conferencia y se les repartía libros gratuitamente a todos los profesores. En una ocasión, se invitó a Fernando Savater a dictar conferencias y se imprimió una edición especial de su libro «El valor de Educar».
El sexenio de Peña Nieto fue una comedia de enredos. Todos los medios internacionales decían que «salvaría a México». ¿De qué lo salvaría, si los mismos medios afirmaban que Calderón le había dejado un Ferrari?
En ese sexenio, resultó que el «nuevo PRI» tuvo todos los defectos del antiguo sin ninguna de sus virtudes (sé que exagero y estoy siendo injusto).
Supongo que hicieron cuentas y vieron que estaban gastando mucho en incentivar a los profesores a estudiar. Así que quitaron la zanahoria de la Carrera Magisterial para sustituirla por el garrote de la Evaluación Docente. De paso, aprovecharon para reducir los salarios. Eso si, las reglas para el ingreso y promoción al magisterio ganaron el claridad.
Para culminar la comedia, el grupo AtracoMucho, los forjadores del «Pacto por México», se unió a la cuatrote.
Conviene recordar que los integrantes de ese grupo son dueños de los terrenos alrededor del aeropuerto cancelado, y también inversionistas en el mismo, pero recibieron generosas compensaciones.
También son dueños de parte de la deuda de Pemex y reciben cuantiosos ingresos por el pago de intereses.
Detrás de la mayoría de los !análisis» que se publican en los medios, está la idea de que los maestros del sistema público son sinverguenzas de la peor calaña y que sólo entienden a golpes; que la culpa de los malos resultados educativos es de ellos y sólo de ellos. El problema es que también los alumnos de escuelas privadas han salido mal en los exámenes internacionales (datos que convenientemente se les olvida), así que está ocurriendo algo más.
Dejar fuera de la toma decisiones en materia educativa es tan aberrante como excluir a los investigadores de la toma de decisiones en el Conahcyt.
La reforma educativa de Peña suponía que todos los docentes antes de 2012 son corruptos e ignorantes, pero por ley no podían despedirlos; lo que sí podían hacer es sustituirlos, así que cualquier profesionista pudo competir por una plaza de maestro. Al inicio funcionó porque las mujeres podían desarrollar una carrera profesional sin descuidar a su familia, y no hay suficientes empleos en otros sectores. (aunque hubo problemas como rechazar a los maestros de artes o de educación física por no pasar los exámenes de español y matemáticas). Pero después se dieron cuenta que los salarios son muy bajos, los docentes son los profesionistas que menos ganan; ganarían lo mismo vendiendo mercancías en los semáforos, y mucho más con un local de comida; las prestaciones marcan la diferencia. De hecho, el dueño de una taquería bien aclientada puede ganar más de 30,000 al mes, más que un médico especialista del IMSS.
Habría que añadir que el trabajo docente dia a dia no deja mucho margen de maniobra. La SEP da los libros, el programa y el calendario, y los docentes deben ajustarse fielmente a esos parámetros.
No quiero decir que esté mal o sea injusto que los taqueros ganen más que los profesionistas. No quiero apoyar la idea autoritaria y jerárquica de que nadie debe ganar más que el presidente. O la idea elitista, clasista y antidemocrática de que la gente con estudios debe gobernar y el resto sólo les queda obedecer, porque su experiencia no vale y son ignorantes y no saben nada del mundo y hacerles caso es populismo.
Lo que quiero decir es que no es cierto que los estudios permitan un mejor nivel de vida respecto a quienes no estudian, al menos en México. No ha sido verdad los últimos treinta años. Eso si, permiten obtener trabajos con menor desgaste físico. Si un profesionista quiere un mejor nivel debe irse del país a Alemania o Canadá.
Excelente recorrido con todos los que han sido secretarios de educación y sus diversas aportaciones. Ayudará a quien esté interesado en saber cómo ha avanzado la educación con todos estos personajes. Todos podemos criticar su hacer pero dificilmente comprenderemos su proceder porque no hemos estado en su lugar.
Ha de ser muy interesante estar al frente de una secretaria encargada de conducir la educación de millones de estudiantes de todos los niveles, en un pais lleno de diversidad cultural. José Vasconcelos decía que parecia que estaba en un México con muchos Méxicos, por toda la diversidad que encontraba, cuando intentaba educar a la gente de manera integral.
¿Cuál es la propuesta?
Para mí el secretario debió ser usted doctor, creo que es de los pocos investigadores que no revuelve realidades y política. Además de su amplio conocimiento de sistemas educativos exitosos.