Que el plagio sea visto como un acto banal, por común, naturaliza el robo y la falta de ética pero lo que hay de fondo aquí es el hecho de considerar el acto de graduarse, de obtener un título de licenciatura, como un “trámite”: no se trata de la obtención de ciertos conocimientos y habilidades indispensables para el ejercicio de una profesión, sino de cumplir un requisito administrativo, al parecer sin contenido alguno, pero que permite, efectivamente, ser reconocido y ejercer como profesional.