El 23 de enero de 2019 se dio a conocer, mediante un comunicado de prensa, que el Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE) suspendería el trabajo de sus Direcciones en los 32 estados de la República debido al recorte presupuestal de 300 millones de pesos incluido el anteproyecto presentado por el INEE a la Cámara de Diputados. Ante las consecuencias de la reducción presupuestal, es relevante realizar un balance sobre lo que se pierde al cerrar las Direcciones del INEE de las entidades federativas (DINEE); la mayoría de ellas, con 3 años de existencia. Esta dolorosa decisión será analizada a partir de lo que Luis F. Aguilar denomina como los cuatro valores para fortalecer el federalismo: la autonomía política; la participación ciudadana; el comunitario, y la eficiencia y la equidad. Estos valores son más vigentes que nunca, considerando —especialmente— que el federalismo se ha colocado como un tema de agenda nacional por las recientes declaraciones de los gobernadores, presidentes municipales, órganos constitucionales autónomos y de diferentes líderes de opinión.

Ilustración: Patricio Betteo

1) El valor de la autonomía. El mejor Estado es el que más distribuye y difunde el poder político en la sociedad, el que introduce más límites y contrapesos efectivos para detener cualquier concentración de poder. La denominación de “direcciones del INEE en las entidades federativas, perseguía el ideal de darles relativa libertad para adaptarse al contexto y realidad de cada estado con la finalidad de detonar acciones y proyectos pertinentes que atendieran las necesidades de su población, sus docentes, sus autoridades escolares, y de la autoridad educativa local (AEL).

Cada DINEE emprendió proyectos específicos que cubrían desde el fortalecimiento de capacidades evaluativas de los servidores públicos estatales, hasta -junto con la AEL- la realización de evaluaciones, cursos, talleres, seminarios y diplomados. Acompañaron un concurso abierto para la selección de los directores de las escuelas normales públicas; también, impulsaron acuerdos tales como el Acuerdo Interinstitucional para mejorar la atención educativa de la niñez jornalera agrícola migrante. La DINEE era la responsable de realizar de manera independiente y autónoma la operación de las evaluaciones que correspondían al Instituto. Por ejemplo: PLANEA, que da cuenta del logro de los aprendizajes adquiridos por los alumnos en matemáticas y lenguaje y comunicación, se aplica a una muestra representativa de escuelas para generar los resultados sobre los avances y retrocesos de los Sistemas Educativos Estatales (SEE). Dicha muestra era levantada por las DINEE, de manera paralela a la aplicación de la SEP.

Asimismo, con base en los lineamientos específicos, las DINEE supervisaban los procesos del servicio profesional docente en dos momentos: el primero, durante las etapas que se realizaban en las sedes de aplicación; el segundo, durante la asignación de plazas y promoción de cargos. Entre las limitantes para realizar de manera efectiva la supervisión, se encontraba la carencia de elementos para valorar los elementos siguientes: la vacancia ofertada; la información oportuna y suficiente sobre las listas de prelación, y las fechas de realización de los eventos públicos de asignación de los distintos niveles educativos y de los Organismos Desconcentrados de la Educación Media Superior.

2) El valor de la participación ciudadana. Este segundo elemento implica que desde la libertad política positiva se identifica el bien común o el interés general y se participe en construirlo desde lo colectivo. Un ejemplo de este valor tiene lugar en la elaboración de los Programas Estatales de Evaluación y Mejora Educativa (PEEME) los cuales son elaborados por funcionarios de la autoridad educativa de cada estado con el apoyo técnico del equipo del Instituto. Estos programas estatales dan lugar a la elaboración de Proyectos Estatales de Evaluación y Mejora Educativa (PROEME), que requieren que se realice desde la entidad un diagnóstico sobre sus necesidades educativas, y a partir de él, se establezcan acciones, responsables y fechas que permitan atenderlas. De esta manera, se participa en la identificación de los problemas públicos de la comunidad y en su tratamiento, así como en el establecimiento de indicadores para el seguimiento y evaluación de los programas emprendidos.

Con base en la experiencia de las DINEE en los estados, es posible potenciar la acción local como una estrategia de acción política que se cohesiona en el equipo que elabora el PEEME en los valores, intereses, preocupaciones y conocimientos del contexto compartidos. En los 32 estados, los PEEME son ejemplos de elaboración de política, además de basada en evidencias, construida desde lo colectivo, lo que se reflejó en programas para cada uno de ellos (como el caso de Oaxaca). La consolidación de los PEEME dio forma alPrograma de mediano plazo del sistema nacional de evaluación educativa (PMP-SNEE). Sin duda la inserción las Direcciones en los contextos estatales hizo posible la integración de proyectos que surgieron de la participación local y se beneficiaron de su acompañamiento técnico. 

3) El valor de la comunidad. Este aspecto se refiere a la importancia de contar con organizaciones o comunidades intermedias y con función de interlocutores sociales con el gobierno, es decir, de constituir un puente entre ciudadanía y gobierno. En lo que toca a la educación hemos sido testigos de la falta de vinculación entre actores educativos (maestros, directivos, supervisores, padres de familia) y gobiernos (estatales y federales).  Precisamente por ello, las DINEE representaban una posibilidad de vinculación entre comunidades educativas conformadas a partir de sus intereses comunes con diversas instancias de las autoridades educativas.  Paradójicamente, éste fue uno de los mayores retos de las DINEE debido a que cada una estaba conformada por cinco funcionarios y las posibilidades de atender un proyecto de este tipo se encontraban con incosteables limitantes para su realización. Cabe señalar que, a pesar de ello, hubo esfuerzos por facilitar esta conformación de comunidades a través, por ejemplo, la conformación de una red de investigadores de evaluación educativa, así como de la difusión y acompañamiento para la elaboración de prácticas innovadoras que tenía como finalidad recuperar experiencias educativas en cada estado para su difusión.

4) El valor de la eficiencia y la equidad. Los gobiernos deben atender demandas y satisfacer necesidades, así como cumplir con las funciones públicas y fomentar el desarrollo en un marco de recursos escasos. La realización de proyectos institucionales desde las DINEE permitía la fortaleza de una selección cuidadosa de participantes en los equipos operativos de coordinadores de aplicación, digitalización y resguardo de instrumentos de evaluaciones de aprendizaje y de las condiciones de la oferta educativa. Por un lado, garantizaban el éxito operativo al dar confiabilidad de los levantamientos de datos y del cumplimiento de protocolos en respeto a los actores participantes; por el otro,  permitían realizar financiamientos optimizados de los operativos, en cumplimiento de las normas administrativas para la comprobación de gastos y la eliminación del costo derivado de la transportación de los instrumentos aplicados a  la Ciudad de México para su procesamiento. Al cierre, con los equipos operativos, se revisaba el proceso realizado para identificar aspectos de mejora y fortalecer un padrón de aplicadores.

La elaboración de las directrices para la mejora de la educación es una de las tareas fundamentales del INEE. Hasta el momento se han publicado cinco conjuntos de ellas sobre temas relevantes que buscan orientar la planeación de las secretarías de educación de los estados. Las DINEE, además de dar a conocer a las autoridades y actores educativos las directrices, atendían, a solicitud de los gobiernos estatales, con algunas orientaciones para la elaboración de la respuesta de dichas directrices; tales respuestas son públicas y por lo general daban cuenta de acciones concretas a través de las cuales cada gobierno estatal atendería las problemáticas señaladas en cada directriz (políticas de formación y desarrollo profesional docente en la educación básica; permanencia escolar en la educación media superior; atención educativa de niñas, niños y adolescentes indígenas; atención educativa de niñas, niños y adolescentes de familias de jornaleros agrícolas migrantes, y la formación inicial de los docentes de educación básica). Una de las tareas pendientes de las DINEE fue la de dar seguimiento puntal a las respuestas de las citadas directrices y al cumplimiento de las acciones que cada autoridad estatal propuso.

Una demanda de los docentes y sustentantes que participaban en los procesos del SPD fue la falta de información y la insuficiente respuesta a las inquietudes planteadas a la Coordinación Nacional del Servicio Profesional Docente. Por ello, fue necesario ofrecer atención directa a docentes y seguimiento a la atención de sus casos, además de la recepción de los documentos de sus reclamos legales para la tramitación de resolución de su situación particular. Una autocrítica a la labor de las DINEE, así como el propio INEE sin duda, es que debió existir una comunicación más eficiente y oportuna, digna para los docentes y sustentantes.

Finalmente, las Direcciones del INEE contaban en cada entidad con sólo cinco servidores públicos permanentes, pero del todo comprometidos, para realizar los diversos procesos de evaluación y supervisión. Así como del acompañamiento a evaluaciones locales; en la elaboración de los Programas Estatales de Evaluación y Mejora Educativa; difusión de resultados; directrices y publicaciones virtuales e impresas; integración de una red local de investigación en evaluación educativa, y fortalecimiento de las capacidades de evaluación educativa a través de talleres y conferencias, sólo por mencionar algunas de sus tareas más significativas.

La cercanía labrada con dificultad en los tres años de existencia de las DINEE se ve de pronto cercenada con base en suposiciones “persecutorias” sin fundamento. Cabe señalar que en las próximas dos semanas habrá al menos 150 desempleados más en México quienes, además de contar con perfiles relevantes, poseen un amplio conocimiento sobre la educación, la evaluación y sobre las condiciones que estas guardan en los 32 estados. Es así como los valores de la autonomía política, de la participación ciudadana, el valor de lo comunitario, el de eficiencia y equidad que alentaban el federalismo institucional, desaparecen de pronto enfocando la actividad del INEE sólo a consideración global del avance del sistema educativo nacional.

 

José de Jesús Luján Salazar
Director (hasta hoy) del INEE de Jalisco

Itzia Yunuén Gollás Núñez
Subdirectora de vinculación (hasta hoy) del INEE en Jalisco