Una propuesta alterna a la Nueva Escuela Mexicana

En el contexto educativo actual, en el que discutimos entre lo político y lo pedagógico, solemos olvidar la trascendencia e implicaciones del quehacer educativo en la vida de los más de 28 millones de estudiantes de educación básica en México. Lo anterior repercute en la actualidad social, pero también condiciona su corto y mediano plazo ante la falta de oportunidades propicias para que las y los estudiantes aprendan habilidades básicas para desenvolverse en su realidad, sobre las cuales también se cimenta el aprendizaje de otras más complejas, necesarias en el contexto de la globalización.

La Nueva Escuela Mexicana (NEM) es descrita por la Secretaría de Educación Pública (SEP) como un proyecto educativo con enfoque crítico, humanista y comunitario, a partir del cual se espera desarrollar una visión integral que permita que los estudiantes a la par de conocimientos y habilidades cognitivas, también se conozcan, cuiden y valoren a sí mismos; aprendan a pensar; dialoguen y convivan con los otros; adquieran valores éticos y democráticos; y colaboren y se integren en comunidad. Como puede identificarse, la NEM cuenta con una visión sustancial de las expectativas sobre los estudiantes, lo que implica asumir que habrán de existir las condiciones propicias para que éstos desarrollen conocimientos y habilidades cognitivas y la visión integral, entre las que destacan: docentes preparados, planes, programas y materiales acordes a las necesidades, condiciones y características del alumnado, así como pertinentes a la realidad actual, infraestructura, acceso a TIC, entre otras.

Respecto a estas condiciones, se ha escrito mucho en las últimas décadas sobre los desafíos que enfrenta el Sistema Educativo Nacional, lo cual se evidencia aún más al revisar los resultados de logro de aprendizajes obtenidos mediante evaluaciones estandarizadas. Aunque con algunas limitaciones o condicionantes, se asume que estas mostraban una parte de la “fotografía” del sistema y de sus componentes, con resultados lejos de lo esperado en conocimientos y habilidades cognitivas en áreas relevantes como la lectura o las matemáticas. Una muestra de ello es que, de acuerdo con la extinta Comisión Nacional para la Mejora de la Educación (Mejoredu) —durante el ciclo escolar 2023-2024—, los estudiantes del nivel de primaria en México obtuvieron, de manera global, sólo un 45.11 % de aciertos en el área de matemáticas, siendo preocupante la diferencia de porcentaje de aciertos entre la modalidad particular (52.77 %), la general (40.18 %) y la indígena (42.40 %).

Estelí Meza

Lo anterior vuelve a poner a discusión la recurrente frase de “origen es destino”, lo que sobre todo en el sistema educativo se agudiza en el contexto de las situaciones específicas de cada estudiante, así como a otras relacionadas al contexto social, cultural, entre otros. Guerrero ha sido reconocida como una entidad federativa caracterizada por el rezago económico, educativo y social, ello aunado a fechas más recientes donde el impacto de fenómenos naturales como los huracanes Otis y John han evidenciado la desigualdad entre los estudiantes y la población en general.

En 2024, muchas organizaciones civiles invirtieron de manera importante recursos para la recuperación de la población en Acapulco, lugar reconocido en México y en el mundo por su actividad turística, siendo algunas como Fondo Alternativa A.C. las que centraron sus esfuerzos en el ámbito social con un enfoque de soluciones a los retos más grandes en el país y de poblaciones específicas, buscando la eliminación de barreras y la generación de capital. Desde esta mirada surge Reto Guerrero, una convocatoria nacional que convocó a comunidades universitarias a desarrollar proyectos de regeneración en Guerrero tras el impacto de Otis.

Dicha convocatoria partió del desafío de contribuir a la recuperación desde una perspectiva regenerativa, basada en el potencial y en la educación, en la que las comunidades universitarias, a partir de sus capacidades técnicas, plantearán alternativas viables, inclusivas y justas para la sociedad guerrerense. Para ello se incluyeron cuatro ejes sobre los cuales se orientarían los proyectos propuestos (educación y reactivación económica sostenible; educación y reconstrucción sostenible y regenerativa de la infraestructura educativa; educación y trayectoria escolar; y educación para la contención psicosocial y comunitaria). Uno de los proyectos ganadores fue el “Programa de mentorías en línea de matemáticas: Integración de tecnología, Inteligencia Artificial y Método Singapur”, coordinado por Carolina Tapia Cortés y Paul Farias Peña, profesores adscritos a la Universidad de Monterrey (UDEM).

El proyecto tiene como objetivo general “Implementar y consolidar un programa de mentorías personalizadas en matemáticas, basado en el Método Singapur y apoyado por la Inteligencia Artificial y la tecnología educativa, para fortalecer las habilidades matemáticas y la autoeficacia académica de estudiantes de primaria en comunidades vulnerables de Guerrero”. Lo anterior deriva de la necesidad de considerar que, tras vivir situaciones de emergencia (como los huracanes), así como la pérdida del tiempo efectivo de clase presencial (como sucedió en la pandemia), el desarrollo de habilidades básicas (como las matemáticas) queda condicionado; de allí derivó la decisión del equipo de trabajo de elegir las matemáticas como área de oportunidad dentro de este proyecto.

Hoy, el Método Singapur se considera una metodología desarrollada a partir de un compendio estructurado sobre la resolución de problemas, que, a su vez, da pauta para la enseñanza de las matemáticas. Sus bases pedagógicas se centran en los estudios desarrollados por Bruner, Skemp y Dienes, sin olvidar la aportación de teorías como la de Vigotsky sobre el desarrollo y el aprendizaje, y se basan en principios básicos tales como: 1) visualización; 2) resolución de problemas; 3) matemática mental; 4) dominio comprensivo; y 5) estrategias.

Para la implementación de este proyecto en su primera fase, fue elegida la escuela primaria vespertina “Capitán Antonio Abarca Memije” ubicada en Acapulco, donde actualmente se desarrolla el proyecto y en la que participan 10 estudiantes de 6º grado, quienes a través de la tecnología (sesiones virtuales tres a cuatro veces por semana), reciben acompañamiento por parte de tutores quienes son estudiantes de licenciatura de la UDEM de distintas carreras (que cumplen su servicio social), con la finalidad de alcanzar a través de mentorías un desarrollo progresivo de su autonomía, la autogestión, la colaboración y las habilidades digitales, utilizando tecnologías dispuestas para potenciar sus habilidades matemáticas

Para lograrlo, fueron necesarias algunas etapas las cuales a continuación se describen brevemente: 1) una organización previa que incluyó el contacto entre las dos instituciones participantes, así como la adquisición de materiales y recursos necesarios (recurso proporcionado por Fondo Alternativa A.C.); 2) diseño de materiales y selección de plataformas de apoyo; 3) rapport y contacto inicial entre estudiantes y mentores, lo que se llevó a cabo con sesiones previas donde los participantes del proyecto se conocieron y compartieron gustos e intereses; 4) orientación previa sobre el uso de TIC (tabletas, audífonos y manejo de aplicaciones), trabajo realizado en la escuela primaria con los estudiantes, con la finalidad de dotarles de un “piso parejo” en términos del uso de las TIC; 5) evaluación diagnóstica, para conocer sus fortalezas y áreas de oportunidad en cuanto a condiciones para propiciar su aprendizaje y un componente relevante en los contextos actuales, su mirada socioemocional; y 6) implementación de las mentorías en dos etapas (hoy nos encontramos en la 2ª).     

A la fecha, se cuenta con resultados preliminares de la implementación de las mentorías, a partir de la triangulación de los siguientes instrumentos: una prueba diagnóstica de matemáticas para evaluar los dominios conceptual y procedimental, mediante la cual se obtuvo el Índice de Dominio Ponderado (IDP), la aplicación de una escala de autoeficacia en matemáticas, cuestionarios estructurados para estudiantes y padres que permitan identificar factores escolares, familiares, socioeconómicos y contextuales asociados al desempeño, las métricas registradas en la plataforma digital Kouchea, como el tiempo de práctica, la frecuencia de acceso, el número de intentos y la reducción progresiva de errores en los ejes prioritarios, las bitácoras de seguimiento de los mentores y los testimonios recabados con el director y el docente de grupo. Algunos de los principales hallazgos preliminares se enlistan a continuación:

  1. Progreso emocional y de participación: el desarrollo de habilidades socioemocionales, como la autorregulación y la tolerancia a la frustración, se asocia con mejoras en la participación y la autonomía de los estudiantes. 
  2. Autoeficacia matemática: se observa una mejora de la confianza matemática, lo que favorece la disposición al aprendizaje y la persistencia ante la dificultad.
  3. Desempeño en plataforma Kouchea (las actividades trabajadas en la plataforma reportan hábitos de práctica, consolidación de habilidades básicas y avances hacia contenidos más complejos.
  4. Diagnóstico del Índice de Dominio Ponderado (IDP) muestra fortalezas en operaciones básicas como suma y resta, así como en algunos casos en multiplicación y división, además de desempeños sobresalientes en ciertos ejes específicos del aprendizaje matemático.

Una de las ventajas de la implementación de proyectos de esta naturaleza es que no están sujetos a intereses de índole política que muchas veces caracterizan exclusivamente los esfuerzos institucionales públicos. La participación activa de tres componentes centrales: Fondo Alternativa A.C., la UDEM y la escuela primaria, junto con sus representantes y participantes, han generado una sinergia que podría potenciarse más en los contextos actuales donde discutimos los qué y los quiénes en la educación de México, omitiendo muchas veces en estos debates la importancia y finalidad última de cualquier sistema educativo: que los estudiantes aprendan lo que deben aprender para enfrentar los desafíos de su contexto, sin omitir la relevancia de responder a condiciones de globalización de la cual son parte.

La NEM, como cualquier proyecto educativo, es susceptible de mejora, sin embargo, para que ello ocurra es necesario hacer ejercicios de monitoreo constante que den cuenta de lo que existe y funciona, así como otras condiciones que son necesarias cambiar o reorientar, siendo esto último el mayor desafío hoy. 

Asimismo, se reconoce la necesidad de fortalecer de forma más explícita y sistemática el trabajo en áreas fundamentales como la lectura y las matemáticas, considerando que estas competencias resultan esenciales para el aprendizaje y desarrollo integral de los estudiantes. En una próxima entrega, esperamos ofrecer un resumen más amplio de las conclusiones del proyecto.

Irving Donovan Hernández Eugenio

Director de la escuela primaria “Capitán Antonio Abarca Memije” 

Carolina Tapia Cortés

Profesora de la Universidad de Monterrey y lideresa de proyecto

Juan Paul Farias Peña 

Profesor de la Universidad de Monterrey y líder de proyecto

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Publicado en: Educación básica

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