Cada año, más de 700 mil jóvenes abandonan la educación media superior (EMS) en México. Para la gran mayoría de ellos, el abandono escolar será el comienzo de una vida caracterizada por la precariedad laboral, bajos ingresos y un gran potencial no explotado. Como se documenta en de Hoyos, Rogers y Székely (2016), el abandono escolar es el factor subyacente detrás del fenómeno de los jóvenes que no estudian y no trabajan y éste, a su vez, se traduce en menores tasas de crecimiento económico de largo plazo e incrementos en la desigualdad del ingreso.

Desde hace ya varios años, el gobierno de México ha implementado múltiples estrategias para reducir el abandono escolar en media superior; una de ellas fue la creación del “Programa de Becas de la Educación Media Superior” (PROBEMS). El programa inició en 2007 y desde entonces ha beneficiado a millones de estudiantes. Los criterios de elegibilidad de las becas PROBEMS son muy sencillos, si el estudiante proviene de un hogar con ingresos por debajo de la línea de la pobreza —de acuerdo con información provista por el propio candidato y la definición de pobreza del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (CONEVAL)— y hay suficiencia presupuestaria, el candidato recibe una beca de alrededor de $800 pesos mensuales.

Ilustración

Ilustración: Víctor Solís

Durante la convocatoria de marzo de 2009, el número de candidatos elegibles fue significativamente mayor al número de becas que se podían asignar dado el presupuesto del programa. Bajo este contexto, la Secretaría de Educación Pública (SEP) decidió evaluar el PROBEMS utilizando un diseño experimental. A través de una lotería, 3,600 candidatos elegibles fueron asignados al grupo de control —que no recibió beca— y 3,600 candidatos fueron asignados al grupo de tratamiento —que sí la recibió—. Todos los estudiantes en la muestra eran jóvenes que estaban por terminar la secundaria (grado 9) en marzo de 2009 y planeaban ingresar a la EMS (“prepa”) en agosto del mismo año.

Utilizando la Clave Única de Registro Poblacional (CURP) fue posible aparejar a los individuos de la muestra con sus resultados de la prueba censal ENLACE de finalización de la secundaria en 2009. Esta base de datos permite medir el nivel de logro en matemáticas y español con el que los más de 7,000 jóvenes en la muestra ingresaron a la prepa. Por otro lado, aparejamos a los individuos de la muestra con los resultados de ENALCE Media Superior del 2012 y 2013 lo cual permite medir el impacto de PROBEMS sobre la tasa de graduación de la EMS y sobre las calificaciones de matemáticas y español al finalizar la media superior. En un documento de trabajo recientemente publicado, Orazio Attanasio, Costas Meghir y el que esto escribe describimos el impacto de las becas PROBEMS sobre cuatro variables: la tasa de graduación de la EMS, nivel de logro en matemáticas, nivel de logro en español al finalizar la EMS y un promedio simple de ambas asignaturas. Los resultados están resumidos en el Gráfico 1. Sorprendentemente, las becas PROBEMS no aumentaron la tasa de graduación y tuvieron un impacto nulo sobre los niveles de logro de matemáticas y español al finalizar la EMS; todos los impactos reportados en el Gráfico 1 son, desde el punto de vista estadístico, indistinguibles de cero. 

Gráfico 1: efecto de las becas PROBEMS sobre indicadores educativos (desvíos estándar)

Efecto de las becas PROBEMS sobre indicadores educativos

Un efecto nulo en promedio no necesariamente significa que las becas PROBEMS no hayan beneficiado a un grupo poblacional particular: mujeres, alguna región del país, entre otros. El tamaño relativamente grande de nuestra muestra nos permite probar esta hipótesis, comparando los indicadores educativos (graduación y niveles de logro medidos por ENLACE EMS) entre el grupo de tratamiento y control al interior de distintas poblaciones. Los resultados de este ejercicio indican que los efectos del PROBEMS sobre los indicadores educativos fueron nulos para hombres y mujeres, estudiantes en localidades urbanas y rurales, y en distintas zonas geográficas del país (noroeste, noreste, centro, suroeste, y sureste). Lo que sugiere que el impacto no-significativo del PROBEMS es robusto y se mantiene para distintos grupos poblacionales.

 

Quizá la falta de efectividad de las becas PROBEMS se explica por una focalización (a los más pobres) deficiente o quizá los candidatos elegibles tienen una baja motivación, o podría ser que los estudiantes de nuevo ingreso a la EMS tienen niveles de aprendizajes y competencias tan bajos que las transferencias monetarias no son lo que necesitan para evitar el abandono. Para probar estas hipótesis, definimos tres conceptos:

1. Alumno de escasos recursos: tomando la información sobre las características del hogar creamos un “índice de activos del hogar”. El índice resume información sobre cuatro activos del hogar: (1) piso de concreto, (2) agua entubada, (3) baños conectados al drenaje, y (4) techo de concreto. Cada uno de estos activos tiene un valor de uno y, por lo tanto, el índice obtiene valores que van de 0 a 4, en donde a menor valor del índice, mayores las carencias económicas. Definimos como “alumno de escasos recursos” a quien vive en un hogar con un valor del índice de 0, 1 y 2 (30% de la muestra cae en esta categoría).

2. Alumno motivado: utilizando los cuestionarios de contexto de ENLACE 3º de secundaria (2009), identificamos a los estudiantes que querían alcanzar, como máximo grado de estudios, un posgrado y estos fueron clasificados como “alumnos motivados” (el 47% de nuestra muestra).

3. Alumno académicamente preparado: utilizando los resultados de matemáticas de la prueba ENLACE de 3º de secundaria (2009) dividimos a los individuos de la muestra en tres grupos del mismo tamaño (terciles): el tercio con menor rendimiento, el tercio con resultados medios y el tercio con mejores resultados. Estos últimos fueron clasificados como “alumnos académicamente preparados”.

Utilizando estas tres definiciones, estimamos el impacto de las becas PROBEMS sobre la tasa de graduación de la EMS entre alumnos de escasos recursos, motivados y académicamente preparados, respectivamente. Los resultados están resumidos en el Gráfico 2. Entre los alumnos de escasos recursos, el impacto de las becas sobre la probabilidad de graduación es muy cercano a cero y estadísticamente no-significativo. Por otro lado, la motivación, o ausencia de ésta, no parece explicar la falta de impacto del programa.

Los únicos que mejoraron su tasa de graduación como resultado de haber recibido una beca PROBEMS fueron los alumnos que estaban “académicamente preparados” al iniciar la EMS. Para estos jóvenes, el recibir una beca aumentó, significativamente, su tasa de graduación en 3.7 puntos porcentuales, de 76% a 79.7%. Paradójicamente, los alumnos que tenían la preparación académica para hacer frente a los requerimientos de la EMS fueron también los menos pobres y menos propensos a abandonar la prepa. La gran mayoría de los alumnos académicamente preparados obtuvo resultados por encima del “insuficiente” en la prueba ENLACE de matemáticas de 3º de secundaria. Para el 55% de los alumnos que obtuvo un resultado “insuficiente” en matemáticas al finalizar la secundaria, la beca no hizo ninguna diferencia en su probabilidad de concluir la educación obligatoria. Estos resultados indican que para los jóvenes que no tienen la preparación académica mínima necesaria, la barrera más importante entre el comienzo de la prepa y su graduación son sus bajos conocimientos de matemáticas.

Gráfico 2: efecto de becas sobre la tasa de graduación EMS (puntos porcentuales)

efecto de becas sobre la tasa de graduación EMS

Nota: Impacto con asteriscos (**) significativo al 95% de confianza

Los resultados de la evaluación de impacto de PROBEMS muestran que ese programa de transferencias no fue efectivo para reducir el abandono escolar en México. Quizá todavía más relevante, los resultados corroboran que una transferencia monetaria, sin un vínculo explícito al desempeño académico de los estudiantes, no fue capaz de mejorar los aprendizajes. De poco o nada sirven los esfuerzos para reducir el abandono escolar si son incapaces de mejorar los aprendizajes porque sin estos no se enriquecen las trayectorias educativas y, por lo tanto, las oportunidades laborales de los jóvenes.

Una estrategia más eficiente para mejorar las oportunidades educativas y laborales de los jóvenes en México son las acciones remediales, capaces de subsanar parte de los déficits en habilidades básicas. Estas acciones remediales, con un foco en las matemáticas, pueden ser complementadas con intervenciones para fortalecer las habilidades socioemocionales. Programas bien diseñados y focalizados a jóvenes vulnerables como “Becoming a Man (BAM)” en Chicago han demostrado que se puede reducir el abandono escolar en media superior a través de la combinación de acciones remediales en matemáticas y el fortalecimiento de las habilidades socioemocionales. Otro ejemplo más relevante para el contexto mexicano es el programa piloto “PODER”, con un diseño similar al “BAM”, el cual obtuvo resultados positivos entre jóvenes de 20 prepas públicas en la Ciudad de México.

Los jóvenes en México merecen más y mejores oportunidades educativas y laborales. Es su derecho y una inversión inteligente en términos económicos, por eso celebro que la actual administración haya priorizado esta agenda. Sin embargo, la evidencia presentada aquí deja claro que, si México está comprometido con el futuro de sus jóvenes, es necesario eliminar esquemas que asumen que es posible mejorar las oportunidades de vida de los jóvenes sin antes proveerles las competencias y habilidades necesarias para ser los arquitectos de sus propios destinos.

 

Rafael de Hoyos
Economista principal de la unidad de educación para América Latina del Banco Mundial.