Antes y después de Marx

Entre los personajes que han pasado por la SEP durante la 4T, Marx Arriaga representa el populismo más vulgar. Radical, presuntuoso, mentiroso, prepotente, grillo, verboso, Arriaga y socios nos dejan como herencia la “Nueva Escuela Mexicana” (NEM). Un modelo educativo conservador que se opone al liberalismo y defiende al comunitarismo, que rechaza a la persona y enaltece a la comunidad primitiva; la NEM es una propuesta educativa contraria a la modernidad, reivindica como ideal social a la comunidad indígena.

La NEM detesta a la persona autónoma, libre, autosuficiente, que toma decisiones sin depender de nadie. La persona emprendedora, capaz de proponerse por sí sola un fin lucrativo en la sociedad capitalista representa a una quimera, un ser esperpéntico, artificial, producto puro del capitalismo. En cambio, la NEM defiende el ideal de persona integrada y subordinada a la comunidad; la persona comunitaria, es la persona “natural” que se somete a la autoridad colectiva y comparte las creencias comunales.

En el proceso de enseñanza-aprendizaje de la NEM no hay aprendizaje individual; se apuesta al aprendizaje colectivo, grupal, comunitario, con base —se dice— en la teoría de Vygotski. Entonces se pide a las y los alumnos “aprender en grupo los versos del poema”, “repetir en grupo la lectura del texto”. El aprendizaje grupal es uno de tantos mitos de la NEM.

Por otra parte, Marx Arriaga y correligionarios repudian a la sociedad moderna. Según ellos, la modernidad se rige por valores como el individualismo y la competencia que son contrarios a la vida humana, opuestos a la felicidad y a la naturaleza del ser humano. Por tanto, la NEM rechaza el “progreso”: la idea de que, mediante el trabajo y el esfuerzo, la sociedad puede crear mayor riqueza material y superar el atraso. El progreso —según Marx y asociados— es un mito. Por lo mismo proponen no ver hacia el futuro, sino al pasado. La cultura debe desarrollarse, dicen ellos, reivindicando el pasado indígena prehispánico, el México milenario, la herencia de nuestros antepasados.

Este modelo educativo reivindica lo particular y se opone a lo general. La cultura indígena es una cultura de lo concreto, de lo que vemos, de lo que sentimos, no es una cultura de lo abstracto. El hombre es hombre cuando está ubicado en su contexto. El hombre abstracto es una entidad metafísica, no existe. Hablar de “derechos humanos universales” es una falacia, lo mismo que es un mito hablar de una “cultura universal”. Por lo mismo, la NEM rechaza la cultura universal y omite los derechos humanos universales.

Víctor Solís

Esta postura reduccionista explica que casi hayan desaparecido de los planes de estudio la Historia Universal, la cultura clásica Greco-Romana, las culturas europeas, asiáticas, africanas e indo-asiáticas. Pregunten a un alumno o una alumna de sexto grado qué le han enseñado de Roma o Grecia y se comprobará comprobar que han desaparecido del currículum. El colmo es que esa actitud antimoderna lleva a la NEM a renunciar a “la nación y a la dimensión nacional” como categorías analíticas de la realidad en que vivimos. Les sugiero que revisen los libros de texto (que tanto enorgullecen a este grupo) para comprobar que la realidad material del mundo sólo se explica por medio de la comunidad entendida como el territorio inmediato que rodea a la escuela. La nación es escamoteada. Desaparece. La Historia de México eclipsa. Las grandes transformaciones nacionales como la Conquista, la Independencia, la Reforma y la Revolución no se estudian directamente en la educación básica.

Una postura de principio de la NEM es que no ofrece una “educación básica común” para todos los y las niñas de México, la educación “no es nacional sino comunitaria”, es decir, los temas y problemas que trata (a través de los proyectos) son propios de la comunidad entendida como el entorno territorial de la escuela. La NEM, de hecho, niega la educación nacional.

¿Cómo se enseña y aprende en la NEM? En primer lugar, su objetivo de enseñanza y aprendizaje no es educar o formar al individuo hasta que alcance su autonomía, como lo proponen las pedagogías convencionales. No, en el caso de la NEM se trata de “transformar la realidad social”. Como se lee. Transformar la realidad social, entendida como la comunidad local o territorial siguiendo los valores de la justicia y la diversidad. Todo el proceso educativo se ordena en función de esta meta. ¿Cómo se logra ese objetivo? No se puede lograr, evidentemente, estudiando mediante asignaturas, que la NEM rechaza (por ser unidades de conocimiento abstracto, y descontextualizado). El conocimiento significativo es el que se aprende en un contexto social específico. Por lo tanto, en la NEM no se utiliza la enseñanza de conocimientos sistemáticos. La “transformación social» se logra por medio de la acción que es el principal componente de los proyectos.

El proyecto es un método de enseñanza-aprendizaje de objetivo transformador que se logra privilegiando la acción en una serie de etapas desarrolladas por un grupo de estudiantes. El método de proyectos fue creado por William Kilpatrick, parte del movimiento pragmático estadunidense de la “educación progresiva” fundado por John Dewey. La diferencia entre el método de proyecto original y el de la NEM es que, en aquel caso (Kilpatrick), era concebido y realizado de manera autónoma por el alumno o la alumna, mientras que en la NEM la elaboración y desarrollo recae principalmente en el maestro o la maestra (aunque la retórica de los directivos dice otra cosa). En realidad, el diagnóstico de la realidad social, el análisis de los campos formativos, entre otras cosas, es materia exclusiva de los y las docentes (Consejo Técnico Escolar) que diseñan y guían los proyectos. El proceso del proyecto es eminentemente activo y entusiasma a alumnos, pero surge el problema no resuelto del aprendizaje. ¿Cómo y cuándo aprende el alumno o alumna? ¿Cómo saberlo? ¿Cómo saberlo si, por otro lado, la NEM repudia la evaluación?

En efecto, la NEM rechaza la evaluación tradicional basada en pruebas o exámenes y propone una sola forma de “evaluación formativa”. Consiste en que maestro y alumno dialogan y acuerdan en común cuál es el desarrollo de los aprendizajes. Pero no hay “calificaciones”, esta es una regla que no soluciona el problema de “quién pasa el curso y quién no lo pasa”. En realidad, no hay evaluación y las autoridades tienen que decidir por sí mismas cómo calificar al final del curso, situación que por lo conún se resuelve dando al alumno o alumna calificación aprobatoria. No hay reprobación.

Sería absurdo atribuir la autoría de la NEM a Marx Arriaga. Es más, ni siquiera la autoría de los libros de texto le corresponde exclusivamente a este personaje. El texto explicativo básico de la NEM es un texto sofisticado que reunió corrientes muy diversas de pensamiento (Freire, De Sousa Santos, Laclau, Lyotard, Giroux, Sen, entre otros) que difícilmente responden a una autoría personal. Es producto de un trabajo colaborativo que se integró en torno a una voluntad contra la sociedad moderna. Todo desde la perspectiva de “los oprimidos”. En cuanto a la elaboración de los libros de texto, sabemos que, aunque no había planes de estudio previos, Marx Arriaga convocó a un grupo numeroso de maestros a redactar directamente los libros. Convocatoria que tuvo una respuesta entusiasta. Este fue el éxito político de Arriaga, con esa acción formó su primer grupo de apoyo.

Arriaga fungió como agitador y organizador de la elaboración de los textos. Su personalidad frívola e irresponsable, sus complejos, se reflejan claramente en la factura de los libros. Los fallos puntuales abundan, los excesos de alusiones a las comunidades indígenas; el nulo tratamiento de temas urbanos; las ilustraciones (algunas muy hermosas) de motivos étnico-populares; entre otros. El problema principal de los libros, sin embargo, son los proyectos; son muy desiguales, carecen de orden jerárquico y algunos son repetitivos.

La trifulca grotesca que escenificó Marx Arriaga durante su despido fue algo vergonzoso, pero ilustra los graves desacuerdos que se manifiestan dentro de la 4T. En particular entre la presidenta y el expresidente, que está obsesionado en seguir al mando del Estado, aunque no le corresponda.

Lo que se puso de manifiesto, además, es que no obstante este desacuerdo, Claudia Sheinbaum ha reiterado su adhesión completa a la Nueva Escuela Mexicana y a los Libros de Texto Gratuitos. En otras palabras: aunque hubo atisbos de tormenta, nada importante cambió en el escenario educativo.

 

Gilberto Guevara Niebla

Director del Instituto de Investigación Educativa del Centro Universitario de Ciencias Económico Administrativas de la Universidad de Guadalajara

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Publicado en: Reforma Educativa

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