Aprender en Casa: lo mismo pero en pantalla

El cierre de las escuelas y el intento de sostener la educación formal en casa han evidenciado la desigualdad digital, la insuficiente cobertura de la TV pública, las complicaciones para las familias y las elevadas demandas para los docentes, quienes, como todos los demás, enfrentan esta situación inesperada. Si bien esto se ha analizado en diversos medios y documentos, prácticamente no se ha comentado la estrategia  Aprende en Casa, en particular sus teleclases.

El 18 de abril el secretario de Educación Pública declaró que Aprende en Casa se realizaría con base en los contenidos de los libros de texto gratuito. Esta afirmación dio la idea de que, con el uso de los libros de texto gratuitos y con las clases en la televisión, la escuela podría seguir su curso normal porque todos los contenidos se cubrirían. Aunque las condiciones del mundo, del país y de las localidades habían cambiado radicalmente, propuso que era posible seguir con la escuela como siempre, como si el contexto no influyera en las actividades educativas y la actividad en sus significados.

Ilustración: Gonzalo Tassier

¿Cómo son las clases que se transmiten por televisión? Para iniciar, son sesiones temáticas pregrabadas y organizadas en una parrilla de programación con horarios y días definidos por nivel y asignatura. Contienen los elementos de lo que muchos consideran la escuela ideal: exposición del tema, presentación de definiciones, uso de diagramas y notas breves, preguntas de comprensión y —en algunas ocasiones— sugerencias para conversar con otros acerca del tema. Los contenidos siguen la organización de los libros de texto que sirven también de referencia y complementan los programas. También al revés: los videos complementan al libro de texto.

Los programas son extremadamente redundantes en sus mensajes y en su estructura: fijos en su formato, constantes, e inertes en lo que se pide a los estudiantes que hagan. Al inicio de cada teleclase de primaria, por ejemplo, el profesor, la profesora, o un personaje dice:

¿Qué tal, cómo estás? ¡Qué bueno que estás en casa viendo este canal! Lo padre de aprender en casa es que vamos a poder seguir aprendiendo de una manera distinta de como lo hacemos cuando vamos a la escuela […] Hemos seleccionado unos videos muy interesantes para ti […] ¿Qué tal andas en la lectura? ¿Y en la escritura? […] Ponte muy listo o lista porque al final te haremos unas preguntas sobre el video que vamos a ver.

Después de esta introducción, repetida al inicio de cada sesión —en cada nivel, en todas las asignaturas—, se presenta una serie de videos que se alinean con los temas curriculares. Aquí, una segunda observación: las sesiones también son altamente repetitivas, en las indicaciones, en los saludos, en los puentes entre un segmento y otro, en el tratamiento del contenido y en los ejercicios.

Intuyo que con estas repeticiones se intenta dar uniformidad a cada fragmento, estandarizar el conocimiento a transmitir y normalizar la experiencia de los estudiantes televidentes. Puede ser que le dé identidad al programa, pero también revela una visión ampliamente difundida de lo que es aprender y una versión común de cómo debe ser/es la escuela. La redundancia en sí no es mala: sirve para replantear las ideas desde distintos ángulos y, bien empleada, cuida el equilibrio entre lo que se repite y las nuevas opciones que se introducen; permite establecer vínculos intertextuales con otras maneras de pensar y ponderar un concepto desde diferentes contextos. Pero en este caso las abundantes reiteraciones no desarrollan el contenido ni fortalecen la propuesta, y la participación de los estudiantes se reduce a reproducir los contenidos.

Esto insinúa una conceptualización del aprendizaje en la que no importa la temática o su manera de articularse con otras ideas o situaciones. Aquí se representa al conocimiento como un objeto terminado y su aprehensión como un camino lineal, un terreno conocido, que se da siempre siguiendo la misma ruta: exposición de la temática, revisión de definiciones, repetición y reproducción del contenido y los llamados ejercicios de comprensión o aplicación. Esta propuesta estandariza el aprendizaje de tal manera que parecería que sólo seguir pasos ordenados (tema+definiciones+repetición+ejercicios) sería suficiente para “lograr aprendizajes”.  Los alumnos son los que aprenden rápidamente esta fórmula y es una de las razones por las que muchas veces su participación en las clases —presenciales y virtuales— se reduce a la repetición literal de contenidos. Esto está ampliamente documentado en los estudios sobre el aula, sólo cito un estudio reciente en México de Víctor Rendón para ejemplificarlo. Dicho autor citó a un estudiante de secundaria quien señaló que para realizar la tarea “hacemos lo necesario y ya”,  es decir,  buscar una definición o explicación, copiarla y entregarla a tiempo.

Para ilustrar lo anterior desde Aprende en Casa, va un breve ejemplo de la programación. He puesto entre paréntesis algunas anotaciones sobre la narración y algunas imágenes para aclarar los textos. El tema es El relieve mexicano y es de una clase del 11 de mayo de 2020.1 Así se introduce el tema y el video:

“Hoy vamos a aprender de la distribución del relieve en nuestro país, es decir, de montañas, sierras, volcanes y mucho más […] Para esto seleccionamos algunos videos para ti. Al final tenemos unas preguntas para que pienses un poco más sobre lo que aprendiste.  Lo más importante es que disfrutes aprendiendo a distancia y que pongas mucha atención en los paisajes de montañas y llanuras”.

Una voz en off con acento español inicia el video: “¡Hola Happy Amigos! Miren estos paisajes”.

Son montañas, unas están nevadas. Otras, en una imagen de lo que aparentemente son los Alpes, parecen llegar al cielo. “Y otras son tan altas que cuando las escalamos nos permiten ver paisajes tan preciosos como éste —imágenes de un valle, lagos, bosques—”.

“Ahora, mira estos otros paisajes —paisaje plano, ciudades— No tienen montañas, son llanos. Y por eso, los llamamos llanuras. Hoy vamos a conocer los paisajes de montaña y de llanuras”.

“Todos sabemos que las montañas son grandes elevaciones del terreno. Varias montañas juntas forman una sierra; sí, sí, como una sierra de cortar. Y varias sierras juntas forman una cordillera”.

“En las montañas las personas suelen vivir en pueblos pequeños y las carreteras que llevan hasta ellos son estrechas y con muchas curvas. En las llanuras también hay bosques, lagos y cultivos y las personas que viven en ellas suelen hacerlo en grandes pueblos y ciudades —se ve una animación en la que cada elemento se va apareciendo—”.

Aparece un títere:  “Ahora es momento de apuntar las preguntas y las actividades para que terminando el programa las pueda responder tranquilamente”. Ahora, aparece la telemaestra. Pregunta: “¿Cuál es la diferencia entre las montañas y las llanuras?”

Por razones de espacio, aquí detengo mi reproducción de esta clase; apenas son los primeros dos minutos. Primero, vale la pena preguntarse: ¿qué se espera de los estudiantes con esta pregunta? ¿Qué es lo que tienen que hacer? Deben responder con un texto escrito, un dibujo o un diagrama donde señalen que las montañas son grandes elevaciones del terreno y que las llanuras no tienen montañas. Es decir, declarar el aprendizaje esperado repitiendo el contenido del video.

Existían otras posibilidades, aun con los límites del medio. Por ejemplo, evocar el conocimiento de su entorno, o preguntar por los lugares que conocen; pedirles crear algo más que un escrito o dibujo, o pedirles que formulen sus propias preguntas. ¿Por qué algunos lugares tienen montañas y otros no? ¿Cómo se formaron las montañas? Las llanuras, ¿alguna vez tuvieron montañas? ¿Y las montañas siempre existieron? Y, ¿cómo lo saben? ¿Cómo llegaron a saberlo?

Aquí no hay preguntas que invitan a la especulación, la búsqueda de otro tipo de respuestas, o la producción de un artefacto cultural  —sólo las definiciones de una montaña, una sierra y una cordillera. Aunque esta es una característica particular de este video, también es un rasgo común de muchos materiales educativos, incluyendo muchas veces los libros de texto. Parafraseando a Bill Bryson, el autor de Una breve historia de casi todo, parece haber un consenso entre los diseñadores de materiales audiovisuales y autores de libros de texto que lo que sigue a la exposición de los contenidos tiene que ser una sección de preguntas para “recuperar” —léase repetir— el contenido. Los materiales no son emocionantes en absoluto, como si se tratara de mantener en secreto lo majestuoso de nuestro planeta y lo intrigante de la ciencia.  Se exclama que lo más importante es que el alumno o la alumna disfrute, sin contemplar qué significa esto: ¿qué es lo que lo o la involucra y desafía? ¿Qué es lo que hace divertido el aprender?  No es suficiente mostrar de manera atractiva los contenidos, también hay que promover una propuesta pedagógica que lleve a los alumnos al límite de sus conocimientos y los invite no sólo a pensar en lo conocido de una manera nueva sino también a acercarse a lo desconocido.

Sé que muchos reclamarán que Aprende en Casa se levantó con toda premura, en un momento de emergencia y se tuvo que echar mano de lo que había. Esto es evidente: sólo así se explica que una lección llamada El relieve mexicano inicie con un video narrado por un español con paisajes europeos para explicar lo que son las llanuras y montañas en México. Pero que se utilice lo que existe es exactamente lo que quiero argumentar: este tipo de materiales es casi lo único que tenemos. Y no sólo nosotros: este video en particular es español; hay otros argentinos, otros de confección nacional. Corresponden a una visión anquilosada de la instrucción formal que ve a la educación como un asunto de transmitir y acumular aprendizajes —un sustantivo— e ignora la importancia de la actividad: aprender. Una de las grandes diferencias entre los verbos y los sustantivos es que los primeros se alteran de acuerdo al contexto de uso y se ajustan a los tiempos, objetos, personas y lugares mientras los segundos se dan en el mundo de manera constante. Una mesa siempre será una mesa; entendemos que consta de una superficie con soportes. Aceptamos algunas variantes: una mesa redonda, cuadrada o triangular, grande o chiquita, de tres o cuatro soportes, pero mesa evoca un objeto y un funcionamiento coherente. La diferencia entre el aprender y el aprendizaje está en la actividad: en el primero se entiende que lo que se hace es parte de lo que se aprende; en el segundo se cree que se puede transmitir y adquirir un contenido constante, inerte y determinado.

Las debilidades visibles en Aprende en Casa no son de ahora, sino de mucho tiempo atrás. En una entrevista reciente, el educador Francisco Tonucci comentó que en Italia “muchos no se han dado cuenta de que la escuela no funcionaba antes y en esta situación se nota lo poco que funcionaba”. Y, aunque haya maestros que entienden la importancia de la actividad y promueven situaciones complejas que implican la integración de múltiples saberes y la articulación de diversas acciones para propiciar el aprender, muchas veces tienen que justificarse con autoridades que sostienen una visión rígida del aprendizaje.

Al introducir los programas de Aprende en Casa, el secretario de Educación Pública anunció: “Hoy estamos aprendiendo una nueva forma de aprender”. Lo que es distinto para los niños y niñas es que se les pide que hagan la escuela en la casa. Pero las teleclases no son nuevas, existen desde hace décadas; la educación a distancia se hacía antes por correo, y la presentación de temas y preguntas de comprensión tampoco es una propuesta novedosa. Tonucci nos reta al decir que la situación actual nos ofrece “la oportunidad de pensar en la escuela de otra manera”, lo que significaría reorganizarla, repensar el uso del tiempo, rearticular los conocimientos y diseñar actividades complejas para promover el aprender en lugar de la acumulación de aprendizajes. Hay que repensar lo que se hace en la escuela: es tiempo de cambios profundos.

 

Judith Kalman
Investigadora del Departamento de Investigaciones Educativas del CINVESTAV.


1APRENDE EN CASA 3°Y4° 11MAYO20 Y GEOGRAFIA EL RELIEVE MEXICANO”, YouTube.


7 comentarios en “Aprender en Casa: lo mismo pero en pantalla

  1. Es tiempo de reflexionar y trazar nuevos caminos accesibles y significativos para el uso de la tecnología. Aprovechar lo que hay al alcance para fomentar el diseño de actividades que posibiliten otro tipo de interacciones entre estudiantes.

  2. Ojalá la escuela mexicana de verdad transmitieran y promovieran la acumulación de aprendizajes (una escuela sofista no estaría nada mal) en lugar de promover el «aprender» (una escuela mayéutica, pues).

    La realidad es que son una basura los contenidos, enfoques y fines que sigue la escuela mexicana. Sabemos que la escuela tiene más bien el papel de moldear a la mayor cantidad de población para su sometimiento condicionado. En ese sentido, muy bien la escuela mexicana! Y con la noticia de que el programa mas visto por los niños mexicanos es la Rosa de Guadalupe…pues se gradúa con honores nuestro modelo educativo!

    La escuela en Mexico es tan mala que bloquea y borra la innata capacidad aritmética con la que todo ser humano nace.
    Es tan mala la escuela mexicana que inhibe la innata curiosidad humana por entender la Naturaleza.
    Es tan mala que tiene a la mayoría de los niños con obesidad y los alimenta en sus «cooperativas» con basura (para gloria de Bimbo, Sabritas, refresqueras etc etc) .

    Hay dos soluciones: la nacionalista y la global.
    La primera consiste en únicamente contratar maestros con un IQ mayor al promedio (nacional).
    La segunda consiste en contratar maestros chinos (de China).

  3. Y por si no fuera suficiente toda esa problemática, vertida anteriormente, todavia puedo agregar una mas… En su momento implementé unas propuestas innovadoras en Lectura comprensiva que durante un tiempo las llevé a cabo con estudiantes del nivel de Secundaria y que dieron resultados extraordinarios. , Pues resultó que a mis autoridades les incomodó que los estudiantes adquirieran un nivel académico superior, y tuvieron a bien ordenarme que dejara de realizar esas prácticas lectocomprensivas, por lo que me fue dado un «ultimatum» so pena de establecer procedimientos legalesadministrativos en mi contra.
    Así que además de todos los inconvenites que prevalecen en el ámbito educativo, y que están arriba descritos, todavía está otro obstáculo a vencer:
    Que las autoridades reconozcan y apoyen los trabajos de cada docente, realizados en el marco de su responsabilidad profesional, principalmente cuando se observan de forma evidente los Buenos resultados . Sin dejar que les gane su «celo»por no poder colgarse el triunfo para su propia persona, o para no ser sacados de su zona de confort, por los cambios que eso les representaría, o inclusive, peor aún, por no tener la visión para distinguir una nueva y buena propuesta pedagógica. Que tristemente fue lo que a mi me ocurrió!.

    1. Buenas tardes, mi nombre es Cristina Raya y también soy docente en educación secundaria, en la asignatura de Historia. Me gustaría que me compartiera su experiencia y qué estrategia usó con sus alumnos. También estoy comprometida con el asunto de la comprensión lectora, por lo que estoy abierta a sugerencias y estrategias. ¿Cómo puedo contactarla? Gracias.

  4. Desde el punto de vista teórico este artículo resulta interesante; sin embargo, para los que conocemos la labor de la docencia en el salón de clases, no parece estar sostenido en la realidad. Las investigaciones en los libros y en la estadística pueden ser muy divertidas y llevarnos a creer que existe un mundo ideal al que le podemos describir sin falla y prescribir unas soluciones acordes a ese microuniverso que nos inventamos en el papel. Este momento sería una oportunidad de cambio en una sociedad responsable y capaz de comprender la oportunidad, pero la realidad es que el estado de la educación en México alcanza a todos los niveles socioculturales

  5. Excelente artículo, comparto en mucho las ideas que presenta. Mi opinión es que la reflexión debe centrarse en el diseño de un modelo educativo diferente que, desde luego integre la tecnología. Por medios digitales o en la presencialidad escolar seguimos reproduciendo el modelo que desde 1921 formalizara José Vasconcelos.

  6. La reflexión que provoca este articulo es buena. Llama la atención no sólo en los contenidos que se deben manejar, sino como se deben manejar. Hace falta incorporar a estos profesionales tecnológicos para que el método de transmisión sea efectivo, y el modelo educativo sea de vanguardia e innovador. Por lo demás, creo que se debe de echar mano de lo que existe para ilustrar los ejemplos de los textos. No hay que ser tan localistas en este sentido. Sino, como es que al final del artículo se cite a un italiano, y no a un mexicano para señalar las condiciones de la escuela en nuestro país.

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