La Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) fue fundada en diciembre de 1979 en Chiapas. En sus orígenes, los maestros disidentes de la CNTE lucharon desde la base contra un poder muy superior que era parte del engranaje del sistema político corporativo. Los maestros agraviados por el sometimiento al que estaban sujetos por los dirigentes de Vanguardia Revolucionaria —la corriente hegemónica al interior del SNTE, de filiación priista— se organizaron y lograron sacudirse el yugo enarbolando las banderas de aumento salarial y democracia sindical.
De las decenas de documentos generados por la CNTE se deduce que esta organización sindical nació por la necesidad de enfrentar y resistirse a la antidemocracia sindical, el control corporativo y clientelar, la injusticia, la arbitrariedad, la persecución política, la violencia física, la represión, la amenaza y el chantaje. Sin embargo, al transformarse en la expresión hegemónica en algunas secciones, la CNTE repitió los vicios que antes combatió, aunque a lo largo del tiempo haya mantenido una retórica de combate disidente aderezada con una jerga emparentada con la ideología revolucionaria de la lucha de clases.

En las secciones 7, 18 y 22 los dirigentes se apropiaron y reprodujeron las prácticas que sus antecesores habían combatido. Se adaptaron a la cultura sindical dominante y, en lugar de promover un proyecto sindical distinto, ejercieron sobre sus agremiados el control político de antaño y los maestros críticos e insubordinados fueron acosados y sometidos.
Así, a lo largo de sus cuatro décadas de historia, la CNTE pasó de ser una expresión disidente al interior del SNTE (década de 1980) a ser un grupo de presión que basa su poder de movilización en el control político clientelar de maestras y maestros. Aunque en esas cuatro décadas la Coordinadora sólo ha podido conquistar cuatro secciones sindicales por la vía estatutaria, de las cuales sólo dos conservan ese estatus, su gran poder reside en la capacidad de movilización masiva del magisterio en Chiapas, Michoacán y Oaxaca.
Tabla 1. Secciones sindicales ganadas por la CNTE al SNTE
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Entidad |
Año |
Sección sindica |
Tipo de representación (a agosto de 2022) |
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Chiapas |
1981 |
7 |
Estatutaria |
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Oaxaca |
1982 |
22 |
Estatutaria |
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Ciudad de México |
1989 |
9 |
No estatutaria |
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Michoacán |
1995 |
18 |
No estatutaria |
La movilización es el alma de la CNTE y en ella basa su poder. Es el medio para presionar a las autoridades, es la forma de probar el grado de compromiso de los agremiados con el “movimiento democrático”, es el modo de hacerse visible ante la autoridad, los padres de familia y la opinión pública. Se ejerce de diferentes formas: marcha, mitin, plantón, bloqueo, toma, caravana; cada una se realiza con propósitos específicos y de acuerdo con la intensidad de presión que se desea ejercer. Por ejemplo, el bloqueo de vías de comunicación o de aeropuertos se lleva a cabo cuando no se han obtenido resultados con marchas o mítines.
La movilización es esencial para la CNTE, si se desmoviliza se vuelve invisible y pierde fuerza de presión, de ahí la importancia de mantener viva la llama de la insurrección. En entrevista, una persona comisionada a uno de los organismos auxiliares de la Sección 22 se refiere de la siguiente manera a lo que ella llama táctica de lucha:
Considero que la CNTE no es un grupo radical, nuestra bandera de lucha es la movilización-negociación-movilización. La base debe de estar movilizada al momento de la negociación. La CNTE no es un grupo de presión, lo que tenemos es una táctica de lucha que hemos defendido con mucha responsabilidad.
Con la movilización también se cultiva el clientelismo político. Audelo Cruz define el clientelismo como un sistema extraoficial de intercambio de favores entre un patrón y un cliente: “El patrón proporciona bienes materiales, protección y acceso a recursos diversos y el cliente ofrece a cambio servicios personales, lealtad, apoyo político o votos”. Se trata de una relación informal en la que una persona u organización poderosa (el patrón) pone su influencia y sus medios en juego para dar protección o ciertas ventajas a una persona menos poderosa (el cliente).
La movilización es el medio para condicionar a los maestros el ejercicio de sus derechos laborales. En cada zona escolar el delegado sindical y su comité son los responsables de vigilar que se cumplan los acuerdos de las asambleas y los maestros se movilicen.
En la época de Vanguardia Revolucionaria el control político del magisterio se ejercía mediante la amenaza, la extorsión, el chantaje, la corrupción y la violencia. Los derechos laborales de los maestros fueron subordinados a la lealtad y disciplina mostradas hacia el sindicato y sus líderes. La fidelidad se pagaba con plazas, ascensos (a dirección y supervisión), comisiones, préstamos económicos o asignación de escuelas con ubicación preferente. La deslealtad se pagaba con cambios arbitrarios de escuela, acoso laboral, marginación, violencia, descrédito ante los padres de familia y obstaculización para ejercer derechos laborales. Con los matices que corresponden a cada sección, esta historia se repite en las secciones 7, 18 y 22, donde la CNTE logró establecer su hegemonía.
En los años noventa, René Bejarano —uno de los pioneros de la Coordinadora— escribía que el nuevo sindicalismo debía rechazar todo tipo de totalitarismo anulador del disentimiento o de la crítica y combatir la política de la denuncia, la calumnia, el chisme, la difamación, la satanización, la intolerancia y la exclusión que generan campañas de desprestigio. Pero la CNTE caminó en sentido contrario a esta aspiración, inclusive mejoró y superó algunas prácticas de control y sometimiento de los maestros, y sobre todo fortaleció el clientelismo sindical. A los maestros que no participan en las movilizaciones se les limitan sus derechos, se les amenaza, intimida, violenta y extorsiona.
La piedra angular de la movilización forzada es la llamada constancia de participación sindical, sin ella los maestros están impedidos de ejercer plena y libremente sus derechos laborales. La constancia es la llave de entrada a cambios de adscripción, interinatos, ascensos, incremento de horas, becas para los hijos y préstamos económicos, entre otros derechos. Para ello, se espera que cada maestro participe en las actividades sindicales programadas: asambleas, paros, marchas, mítines, plantones, cooperaciones económicas.
Hay constancias expedidas por dirigentes sindicales que avalan a los maestros para participar en la cadena de cambios de escuela, cobrar pagos pendientes y solicitar beca comisión para realizar estudios de posgrado.
En una constancia de participación sindical, impresa con la imagen de Ernesto Che Guevara en sello de agua, se lee que el secretario general de la delegación D-I-154 de Motozintla:
Hace constar que el C. profesor **** **** **** **** con RFC ******** se encuentra adscrito a esta delegación y/o centro de trabajo donde participa de manera activa en las acciones que el movimiento magisterial y popular mandata, por la defensa de la educación pública y el empleo. Este documento solo tendrá validez para los efectos de cadena de cambio 2019-2020.

En otra constancia, expedida por una delegación sindical de la Sección 22, se lee:
Los que suscribimos, C. C. Profr. Lucio Martínez Sánchez y Profr. Agustín Fernando Cruz López, secretario General y secretario de Organización, respectivamente, de la delegación sindical D-II-87, hace constar que la profesora **** **** **** **** participó activamente en las actividades de nuestro movimiento magisterial obteniendo una participación sindical de 97 por ciento. A petición de la parte interesada y para trámite de beca comisión, se extiende la presente constancia […]
Según el testimonio de varios maestros, la constancia también puede adquirirse por otro medio: pagando por ella. El maestro Eduardo Mercado (seudónimo) de Chiapas, sostiene que quien no participa en las movilizaciones puede pagar por la constancia. “Hay compañeros que han pagado 10 000 u 8000 pesos. Ese dinero no llega a las bases, es un dinero que se queda con los dirigentes”, dice. El maestro Ovidio, también de Chiapas, comenta al respecto: “La constancia se obtenía por amiguismo con los representantes sindicales, o simple y llanamente pagando, dando una cuota de 2000 o 3000 pesos”.
En un video que hizo público el portal Televisa News, se capta el momento en que una maestra de Chiapas negocia el pago de la constancia con un individuo que, según la reportera Fátima Monterrosa, es delegado de la CNTE:
—¿Cuánto le voy a dar entonces para que me dé la constancia?
—Ya le dije pues, mínimamente 1500 pesos. Si tiene los 1000 ahorita lo dejamos así, para que ya deje de estar llorando.
Los maestros que por algún motivo no participan en las movilizaciones sindicales o no acatan la línea establecida por los dirigentes, sufren consecuencias. Algunas terribles.
Un maestro de educación indígena, originario de Zaachila, se presenta ante el supervisor de zona para iniciar el ciclo escolar 2015-2016. Sin embargo, se encuentra con dos noticias inesperadas: la primera es que ya no trabajará más en la escuela de San Antonio Huitepec; la segunda, que se le asigna a un nuevo centro de trabajo ubicado a 22 kilómetros de distancia, en San Miguel Piedras. Declara el maestro:
A raíz de no haber participado en las movilizaciones sindicales en vacaciones de julio y agosto por no estar de acuerdo con tales acciones, el supervisor me cambió de centro de trabajo a San Miguel Piedras […], comunidad donde se considera de castigo como medida de represión, pero a la edad de 51 años, con 24 años de servicio y con diabetes y sin tener ningún problema laboral en mi centro de trabajo […]
El argumento del supervisor fue que el cambio lo hizo en coordinación con el comité delegacional y por tener muy bajo puntaje en la participación sindical por no haber participado en las marchas y plantones del mes de julio y agosto [de 2015].
Otro caso es el de una maestra de la mixteca que presentó una queja ante la Defensoría de los Derechos Humanos del Pueblo de Oaxaca (DDHPO) porque la secretaria general de la delegación sindical y los representantes sectorial y regional de la Sección 22 le negaron la constancia por no asistir al campamento de la CNTE en la Ciudad de México en agosto de 2013.
En Michoacán, por consejo de su directora, la maestra Alma debió ocultar a sus compañeras que era “maestra idónea” (es decir, que obtuvo la plaza por concurso de oposición), pues podría poner en riesgo su seguridad y su permanencia en la escuela.
En San Gaspar Yagalaxi, una localidad zapoteca del municipio de Ixtlán de Juárez, un maestro es obligado a participar en las movilizaciones sindicales de la Sección 22. Según la queja remitida a la DDHPO, fue presionado para participar en las marchas convocadas por la Sección 22: “De no participar, se me encarcelaría por 48 horas en los separos de la agencia municipal”. El maestro fue privado de su libertad de la una de la tarde a las nueve de la noche.
Estas historias tienen un común denominador: los maestros que desafiaron la línea de sus dirigencias sindicales sufrieron consecuencias que afectaron su seguridad, su honor y su dignidad como personas. No se ahorraron calificativos para ellos: traidores, charros, espurios, entreguistas, punitivos. La historia se repite.
Alberto Sánchez Cervantes
Profesor de educación primaria. Estudió Historia en la Escuela Nacional de Antropología e Historia (ENAH) y periodismo político en la Escuela de Periodismo Carlos Septién García.
Excelente trabajo de investigación, con el rigor periodístico necesario para que el lector se adentre en el verdadero y tortuoso mundo de la CENTE, en el que siguen existiendo un sinfin de anomalías sobre todo en lo referente a ascensos laborales y en el que se condiciona a los profesores, siguen los líderes charros acaparando el magisterio.