El pasado 8 de septiembre, el INEE emitió por primera vez directrices con miras a mejorar la calidad de la educación. No es menor que las mismas se orienten por entero al tema de la formación docente, lo que revela la preocupación del Instituto por apuntalar una dimensión que la reforma actual había descuidado casi por completo. El documento es contundente al señalar la precaria situación del sistema de formación docente y el fracaso reiterado de los numerosos intentos de transformación: muchos formadores están pobremente calificados; la mayoría cuenta con jornadas laborales parciales; los criterios de contratación y promoción son discrecionales; los procesos de formación son pobres y están apartados de la práctica educativa; los programas de enseñanza ni siquiera están adaptados a lo que debe enseñarse en educación básica. Así de disfuncional e inercial; así el tamaño del desinterés heredado.
Las alarmantes consecuencias sobre la calidad docente se han hecho evidentes con los resultados de los exámenes desarrollados en el marco de la Ley General del Servicio Profesional Docente. La mayor parte de los examinados carece de competencias básicas, o al menos de las competencias para contestar un examen estandarizado. Aunque se trate de otras pruebas, los resultados de los maestros se parecen mucho a los resultados de sus alumnos. Las directrices del INEE reiteran, elípticamente, lo que muchos han sostenido: la evaluación por sí sola no va a mejorar la calidad de la educación.
Sesgada por la prisa y una fe cuasi-religiosa en las virtudes de la vigilancia, la reforma privilegia el control externo de los docentes, a quienes pretende volver idóneos a fuerza de exámenes, con independencia de su formación y sus condiciones de trabajo. Más allá del tufillo vindicativo y paternalista, se cometió un error primario al confundir el control con la calidad, y al atacar ambos problemas con la misma herramienta. Una cosa es poner orden en un sistema, terminar con la herencia de plazas y los favoritismos; eso se logra cumpliendo la ley. Algo muy diferente es mejorar la calidad de los maestros, lo que requiere de una buena selección y formación inicial, buenos sistemas de acompañamiento y, en su caso, evaluaciones con un fuerte componente de devolución. Se despreció o ignoró el conocimiento internacional al respecto; se eligió el camino corto, como si educar fuera trabajar en la Ford de 1921.
Esta reforma se está haciendo sin los maestros. Las prisas y la forma de su implementación han agudizado un problema histórico del sistema educativo: la desconfianza entre docentes y autoridades. La SEP, en particular, carece de toda credibilidad entre los maestros y no hay discurso capaz de revertir por sí solo esta actitud. No es solo un problema de comunicación; es un problema de quién comunica. El sentimiento predominante es de temor y enojo. Se extienden el victimismo y las verdades a medias, porque los educadores creen más en el peor de sus líderes que en el mejor de sus secretarios. Décadas de postergaciones y heteronomía explican en parte esta actitud, pero también las decisiones del presente. Podrá estarse en desacuerdo pero esto no justifica el menosprecio, sobre todo cuando la desconfianza se organiza y se convierte en oposición activa.
A esta altura debería ser evidente para todos los responsables que la lógica del garrote y la baby carrot es insuficiente para mejorar la educación; mucho más para poner a los maestros del lado luminoso de la Fuerza. Quizá sea en el INEE donde el tema está más claro, como resultado de la formación y experiencia de sus autoridades. Esto, sumado a que las representaciones docentes sobre el Instituto todavía no están completamente contaminadas, le confiere la oportunidad de convertirse en un interlocutor diferente, que logre imprimir un nuevo sentido a la evaluación. Para esto, sin embargo, es necesario que el INEE afiance su autonomía en el plano simbólico; que logre comunicar una visión propia sobre los problemas educativos y las posibles alternativas.
Tres áreas de oportunidad son evidentes; en todas es imprescindible la participación de la SEP. En primer lugar es fundamental mejorar la calidad de las evaluaciones y ofrecer garantías sobre cómo serán calificadas las pruebas. Existen elementos promisorios en este sentido. La propuesta para el ciclo 2015-2016 incluye instrumentos cualitativos que amplían y complementan el espectro de competencias docentes a evaluar. El problema aquí es cómo evaluar aspectos tan complejos de manera justa y confiable en un contexto de aplicación masiva.
En segundo lugar se requiere elaborar propuestas significativas de formación docente. Además de las carencias mencionadas sobre la educación inicial de los maestros, hoy existe el riesgo de que el currículum docente se reduzca progresivamente a un conjunto de trucos para pasar las pruebas. Las directrices del INEE son un avance promisorio en este sentido aunque se necesita mayor especificidad en los objetivos y métodos. Simultáneamente, es importante elaborar propuestas de formación continua relevantes y de calidad. Nuevamente, el principal reto es el elevado número de educadores para un sistema que sólo produce calidad en condiciones de laboratorio.
Finalmente, es importante destacar insistentemente las condiciones en que se ejerce la docencia, particularmente en escuelas que atienden a alumnos en situación de pobreza y vulnerabilidad social. Las carencias de infraestructura reveladas por el Censo educativo reciente no solo afectan las posibilidades de aprender y enseñar sino que constituyen un incumplimiento cotidiano del derecho a una educación de calidad. El énfasis en estos aspectos contribuiría a acercar a los maestros y a enriquecer el debate público sobre la educación, actualmente empobrecido por la estigmatización y los dogmas.
El éxito relativo de una reforma limitada como la actual (con “éxito” me refiero a los objetivos modestos de introducir mayor transparencia en la asignación de plazas y de filtrar, eventualmente, a los candidatos con menores competencias) depende en partes iguales de sus virtudes técnicas y de sus aciertos comunicacionales. En los dos ámbitos el comienzo ha sido al menos cuestionable. Quizá quede tiempo para corregir, al menos parcialmente, el rumbo. Pero es cada vez menos tiempo.
Emilio Blanco es investigador del COLMEX.

INEE debe cerciorarse de que los maestros frente: a grupo y a las diferentes realidades sociales de cada alumno ,tenga a la manos lo recursos que le permitan realizar su tarea diaria.
Telesecundarias vive una etapa de crisis.
Cada reforma educativa ha diseñado planes y programas y libros para el alumno que ha hecho llegar en su momento a cada escuela en cada rincón de México .
Hoy tenemos planes y programas pero sin libros para el alumno.
Yo docente reclamo al ESTADO y a la SEP y a INNEE libros para el alumno e iniciar la propuesta pospuesta desde el 2011.
Hoy telsecundaria de la República mexicana trabaja con libros 2006.
Donde están lo libros?
¿Cómo trabajan los maestros?
Hasta la respuesta y pregunta Suenan ignorancia Y necedad.
Su artículo es provocador…..
El título me llamo mucho la atención, creí que era una propuesta de trabajar sin maestros como lo que alguna
El título del artículo me llamo mucho la atención, creí que era una propuesta para trabajar son maestros como la que en alguna ocasión llegue a pensar, ya que en este estado suspenden mucho clases en época de lluvias, veo que es una buena crítica. Creo que la realidad es peor aún. A pesar que no estoy ya frente a grupos, diálogo con maestras dicen que son idóneas a pesar de que no saben lo que envían en la evidencias con sus alumnos. Excelente crítica e interesantes comentarios,
Estimada María del Carmen, gracias por sus comentarios. Coincido en que hay maestros que necesitan mejorar mucho sus competencias y prácticas, y lo peor de todo es que hay muchos que ni siquiera son conscientes de ello. No creo, sin embargo, que el método que propone la reforma sea el mejor, no solo porque por ahora es débil en cuanto a la observación de tales prácticas, sino porque la reforma no está acompañada de una propuesta convincente de formación docente, inicial y continua.
Gracias por el comentario, Clemente. Coincido en la necesidad de tener en cuenta el entorno en el que se ejerce la docencia y en procurar los recursos necesarios. Esto, sin embargo, no le corresponde al INEE sino a la SEP y a las autoridades locales.
Saludos
Felicidades por el artículo.
Es increíble la configuración discursiva y práctica de la Reforma Educativa, muestra un rezago de casi medio siglo en la comprensión pedagógica. Darle al examen un lugar protagónico e ingresar en la lógica de la motivación extrínseca de premios y castigos resulta para cualquier educador mediano un verdadero anacronismo.
Estimada Irma, coincido totalmente. Seguimos pensando las reformas educativas desde la tentación faraónica, centralista y grandilocuente.
La crítica es buena, pero desmerece el hecho de que no aporta ninguna solución. Creo que la SEP debe desaparecer y cambiar el sistema educativo a un sistema de certificación por agencias que prueben una eficacia pedagógica.
La crítica leída abona al análisis, pero jo más; la propuesta sin argumentos está coko la reforma actual. No tiene juicios de valor.
Estimado Alejandro, gracias por el comentario. Con respecto a la falta de propuestas, creo que está equivocado. Al final del texto emito algunas recomendaciones que no me parecen tan insensatas, para el INEE. Con respecto a lo de desaparecer a la SEP, le preguntaría: ¿no tiene algo de neoliberal su propuesta?
Excelente artículo que pone en tela de juicio aspectos vitales de la reforma educativa que se va a implementar a nivel nacional. Siempre digo que México mira hacia el norte(EEUU) y no hacía Europa para buscar soluciones a todos sus problemas.
Efectivamente, estimado Eduardo. Y el problema es que Estados Unidos es, en lo que toca al nivel medio de su educación, un país bastante mediocre.
Seguiremos haciendonos pen…os? O nadie sabe que se llegó a esta situación por las mafias sindicales? Cada lidercilllo, delegado o maestro comisionado por principio debe tener baja calidad moral y ser mañoso. Se han dedicado a tapar iniquidaes, bajezas, delitos, hacer negocios, solapar flojos en fin, alcahuetear flaquezas.
Estimado Mauricio, coincido solo parcialmente con usted. Las mafias sindicales, cuya existencia nadie niega, no nacieron por generación espontánea. Se necesitaron dos para bailar este tango. Cargar todas las tintas sobre el sindicato es licuar otras responsabilidades políticas, tanto o más graves.
Pues tal parece que si… seguiremos haciéndonos…
Pregúntele a un buen maestro, que los hay, de cualquier nivel, cuál es el problema con sus compañeros incompetentes? Le dirá que los solapa el sindicato y que por eso siguen y seguirán ahí, de perniciosos.
Y el daño es tal, que a la universidad llegan poco menos que analfabetos. Pídale a un compañero maestro universitario que le muestre cómo escriben los jóvenes y lo mucho que les cuesta entender y explicar un texto.
Emilio, destaco del texto el tema del contexto en el que se ejerce la docencia y que se encuentra tímidamente establecido en la Ley y prácticamente inexistente en las estrategias para encontrar a los mejores maestros, vía la evaluación, sabes que este es un factor que no está en manos de los docentes, de la escuela, de los planes de estudio o de la propia SEP, es responsabilidad de quién lleva el rumbo de este país, sus acciones o sus omisiones. He aquí el detalle, la educación por si sola no cambia el panorama, un engrane más de un escenario más amplio. Aquí la contradicción y la simplificación de un tema que toca otras responsabilidades. Comparto la posibilidad de esperar, pero es una historia que nos ha sido contada desde hace mucho tiempo y de tanto escucharla se hace más increíble.
Muchas gracias por su comentario, Catalina. Al respecto le comento que el INEE ha hecho un gran esfuerzo por contextualizar todas sus evaluaciones, algo que incluso está mencionado en la Ley correspondiente. También coincido con usted en que los factores más importantes para explicar los resultados educativos se encuentran fuera de la escuela. El tema es que no podemos esperar a que eso cambie de la noche a la mañana, y mientras tanto hay un espacio efectivo de acción para escuelas y docentes. La pregunta es cómo desatar esos procesos.
Excelente articulo, resume lo que el estado pretende hacer con el maestro, pero además, considero que otra grave problema que enfrentamos los maestros es el desprestigio social que padecemos gracias al gobierno y los medios de comunicación, ya no hay credibilidad de los padres para el maestro, ahora somos sus enemigos, y saben que llamando a cualquier medio de comunicación son escuchados y en muchas ocasiones sin fundamento, acaban con el prestigio del maestro. Después de 32 años en el servicio, 26 como docente y 6 como directora observo como poco a poco se debilita la imagen de muchos buenos docentes que se han formado por sus propios medios, ya que como lo menciona en su articulo, durante años no hemos tenido una formación de calidad de parte de la SEP. Gracias,
Muy buen artículo, uno no se espera esta reflexión con ese título por delante.
Por cierto, me llama la atención de que algunas personas se quejen de que nada sirve el texto si no propone soluciones. No sé si no han pensado que uno puede reconocer males, pero no conocer soluciones (de hecho por eso vamos al médico; si todos supiéramos cómo curarnos, nadie iría al médico).
Felicidades por el articulo. Destaco una de las advertencias que lanza en su escrito: el currulum se reducirá en una serie de trucos para pasar las pruebas…nada mas cierto, yo he podido someterme a 5 instrumentos de evaluación del CENEVAL y del INEE y puedo decir con seguridad que esto pasara tarde o temprano si no cambia la tendencia de poner al centro de la educación el tema de la evaluación.Efectivamente el docente recurira a esos trucos para pasar su evaluación, la cual tiene un punto ciego en este sentido, ninguno de los instrumentos tiene el alcance de saber o medir con certeza si un maestro paso o no la evaluación por que sabe o por que esta capacitado para pasar el instrumento con menos del mínimo que se requiere para estar dentro de un aula.Esto se puede hacer se los aseguro. Y abono al sentido de del titulo de su titulo: la escuela se quedara sin verdaderos maestros para darle paso a los técnicos en educación con certificación de calidad. Si no hacemos y movemos propuestas alternativas para otra educación el panorama sera sombrío, pues los fantasmas y temores de la reforma educativa se harán realidad. Saludos