Desde 2013 el país ha estado inmerso en un profundo debate sobre la naturaleza, magnitud e impacto esperado –o deseado– de la reforma educativa que se plasmó en el Artículo 3º Constitucional y las Leyes Reglamentarias correspondientes. En esta reforma, a diferencia de las anteriores, no se plantea como eje central el cambio curricular.
Existen tres conceptos clave establecidos en nuestra Carta Magna que están en el centro del debate: primero, el reconocimiento de la educación de calidad como un derecho para todos los niños, niñas y adolescentes; segundo, que el Estado garantizará la calidad educativa, “de manera que los materiales y métodos educativos, la organización escolar, la infraestructura educativa y la idoneidad de los docentes y los directivos garanticen el máximo logro de los aprendizajes de los educandos”, y; tercero, que en todas las decisiones y actuaciones del estado se velará y cumplirá con el principio del interés superior de la niñez.
La Constitución no está equivocada. Ese principio rige el orden público nacional. Es la norma que aprobamos con un sistema imperfecto, pero es el único que tenemos. La Constitución se acata. Punto. No podemos debatir si cumplimos o no los preceptos constitucionales; eso no es un debate, es sedición. Si no nos gusta lo que dice nuestra Constitución podemos cambiarla si construimos un acuerdo político entre todos, pero no podemos violar sus preceptos y alegar incumplimiento simple y sencillamente porque no estamos de acuerdo con lo que establece. Creo, entonces, que en ciertos momentos el debate público no es tal y las expresiones críticas y discusiones tienen, peligrosamente, visos de rebelión.
A este respecto, una breve reflexión que desde mi punto de vista puede explicar la razón de por qué estamos discutiendo, racional o irracionalmente, el tema de la calidad educativa y su significado: el sistema educativo mexicano, construido después de la revolución, fue diseñado para consolidar el proyecto de nación con cara al futuro. Su propósito inicial y primordial fue ofrecer educación primaria obligatoria para todos, es decir, la estructura del sistema respondió al reto de la cobertura y de ofrecer una base común de conocimiento y valores que contribuirían a fortalecer el concepto de identidad nacional única. En ese diseño no estaba vigente el concepto de educación de calidad. En realidad el eje de acción fue “todos a la escuela básica”. Y estuvo diseñado para tal fin: construir escuelas por montones, formar maestros a granel, meter a todos los niños y niñas a la escuela. Su objetivo nunca fue la calidad, sólo la cobertura.
Ahora que el sistema educativo obligatorio ya no crece por presión demográfica, se enfrenta con el dilema de cómo responder al precepto constitucional de calidad de la educación. Y para ello, en la Constitución se establece que para garantizar la prestación servicios educativos de calidad, se crea el Sistema Nacional de Evaluación Educativa cuya coordinación está a cargo del INEE. Pero este Instituto es diferente a su antecesor: ahora es un organismo público autónomo, es decir, un nuevo poder público.
Enfrentar este nuevo contexto ha llevado a tratar de concretar el propósito fundamental de la evaluación educativa. ¿Para qué evaluamos? ¿De qué nos sirve evaluar si ya sabemos como estamos?, y lo más importante, ¿qué hacemos con los resultados de la evaluación?
Las diversas expresiones de distintos actores asociados o no con el tema educativo, han estado más centradas en la responsabilidad individual de los maestros, es decir, en cargarles el peso de los resultados de la evaluación de logro educativo de los estudiantes, que en apuntar la responsabilidad a un sistema educativo anquilosado, anacrónico y agotado que ha sido ineficaz en la provisión de una formación inicial y continua de calidad para todos los docentes. El equivalente sería pensar que el niño que reprueba en la escuela es el principal responsable de su bajo desempeño.
Pensamos que lo que podría mover el sistema educativo a un cambio cualitativo para mejorar es la disponibilidad pública (transparencia) de la información sobre los resultados de evaluaciones y procesos de diseño de políticas educativas. Con la información creemos que se puede actuar pertinentemente. Qué se hace con la información es clave para mejorar: o se buscan culpables y se desacredita el proceso iniciado, o se toman decisiones que permitan en el mediano plazo, empezar a tener mejores resultados educativos.
El INEE ha sido impecable en su trabajo técnico. Este Instituto es dirigido por personas con un prestigio académico acreditado y reconocido. En su estructura encontraremos a los mejores técnicos en todas las áreas, temas y procesos que son o serán evaluados. Pero el INEE no es responsable del resultado de la evaluación, sólo del proceso.
Las consecuencias de la evaluación educativa, ya sea la de aprendizaje de los alumnos (PLANEA), la de desempeño docente o cualquier otra evaluación, deben ser para el sistema educativo en su conjunto, incluyendo a los maestros pero no sólo a ellos. ¿Cómo podemos condicionar al sistema para entregar resultados en un plazo perentorio y que las acciones que se emprendan tengan una visión de mediano y largo plazo? ¿Cómo garantizar que los responsables del diseño y ejecución de esas acciones no caigan en simplificaciones absurdas o planteamientos simplistas de corto plazo?
Los resultados de la evaluación de desempeño docente, por cierto alentadores, ponen en evidencia la responsabilidad del sistema educativo para replantear la política para mejorar los resultados de logro educativo de los niños. Era imprescindible contar con estos resultados para despejar dudas, aunque en ello nos planteara un nuevo camino incierto. Para mí, la conclusión inicial –provisional – para orientar la discusión es analizar la consistencia y continuidad de la política educativa a lo largo del tiempo, porque creo que los vaivenes en las decisiones de política pública han destrozado el esfuerzo sincero, tenaz y sostenido de los educadores de México.
Y aunque tengo un optimismo patológico de que es posible el cambio para bien, también tengo la certeza de que el nuevo contexto será campo fértil, desafortunadamente, para los apologistas de la mediocridad.
Lorenzo Gómez Morin Fuentes es profesor investigador de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (sede México).

Un excelente tema que es la voga del momento, apuesto por una mejor calidad de educación, apuesto a que existimos docentes con un gran desempeño académico que no hemos presentado resistencia a ser evaluados, lo que si difiero es que el INEE sea impecable en trabajo técnico como en su proceso, no cuestiono que el instituto es dirigido por personas con prestigio académico acreditado y reconocido, pero si pongo en tela de juicio los criterios (rubricar) estandarizadas que se utilizaron para evaluar. Si hubo mucho ruido en este primer momento piloto de Evaluación al Desempeño Docente. Fui una de las docentes a evaluar por ser la docente más destacada de mi zona escolar, llegue puntual a mi evaluación que fue de las primeras programadas, iniciando muy bien en el ordenador asignado a las 9:00 am y entre las 10 de la mañana entra un tumulto de maestros escandalizado que no los dejaban entrar evitando la concentración de quienes ya lo estábamos haciendo y en momentos después se me cierra mi programa sin motivo alguno lo cual reporte a uno de los evaluadores y después de moverle, pidió ayuda de un técnico y no pudo abrirse de nuevo, hice el reporte al maestro encargado del Sindicato sección 53 del incidente dándome cómo respuesta que ya se habían presentado anomalías similares en las otras sedes de evaluación, no me quedó de otra más que esperar para hacer la segunda parte de la evaluación que consistía en hacer la planeación didáctica argumentada, lo curioso es que me asignan el mismo ordenador ya encendido previamente y pude realizar mi planeación perfectamente aunque con la presión de que se me fuera a cerrar el programa de nuevo. Ya sólo quedaba esperar los resultados, puesto que los expedientes de evidencias de mis alumnos lo hice en tiempo y forma con los análisis de texto de los 12 enunciados emitidos después de subir las evidencias a la plataforma. Previo a subirlas fueron evaluadas por los maestros encargados de la evaluación en el Sindicato dándome felicitaciones porque eran excelentes no fui de las que estuvieran buscando trabajos de los alumnos a última hora ya que hice una página en el Facebook especial para mis alumnos dónde hacen reportes lectores, subo evidencias de sus trabajos y les dejo las tareas asignadas y para mi fue una indignación ver mi reporte de evaluación emitida por el INEE soy suficiente pero no hay puntaje en los expedientes de evidencias de mis alumnos ya que refiere que no fueron subidas a plataforma cuando cuento con el comprobante que casualmente me di la tarea de imprimir eso me da como referencia que ni siquiera fueron analizados y en la etapa donde se me cerro el programa ni que decir la manera en que fui evaluada. pero lo peor es que he leído otros resultados y eso quiere decir que utilizaron un sistema de influjo. Se evalúo de manera estandarizada y no personal, algunos comentarios de que ni terminaron la planeación argumentada y tienen muy buena puntuación. En fin, esta evaluación por no decirlo de manera grotesca fue una basura mal planeada organizada un acoso laboral y UNA INJUSTICIA para mi en lo personal amo mi trabajo lo disfruto cómo no tienen una idea, desde mi punto de vista esta evaluación es un proceso muy ambicioso, si se cuentan con personas muy preparadas y con un alto prestigio académico como es posible que no den con el punto clave para lograr lo que se pretende con los docentes y como consecuencia facilitar en los niños que accedan a los aprendizajes significativamente???? Soy docente de corazón no con fines políticos ni lucrativos, estoy en proceso de titulación en mi Doctorado en Pedagogía y Desarrollo Humano, y el único trasfondo que veo en estas evaluaciones es frío carente de significado educativo pero si con fines…. Mmmmmm
Estimada Maestra, le agradezco su comentario y creo que usted hace una precisión muy necesaria para el proceso en el que estamos. De la teoría a la práctica hay un gran salto. No es deseable, pero si era esperable, que ante un proceso nuevo a nivel nacional nos enfrentaríamos a los problemas de la operación, que por cierto estuvo en manos de la SEP y el SPD, no del INEE. Estoy seguro de que su comentario será muy útil para los colegas del Instituto.
Saludos cordiales
La última frase suena a resignación. Los profesores sabemos bien cual es el significado de calidad educativa, pero el gobierno necio se empeña en hacerle caso a los organismos internacionales que bajo su gran poderío económico subyugan y flagelan a una gran parte de los seres humanos.
En nuestro país hay una gran tradición pedagógica que de acuerdo a nuestros valores,los docentes de todos los niveles nos han señalado. Pero el ciego gobierno no desea fortalecer pues cree que al hacerlo al ciudadano mexicano se le abrirían los ojos y comenzaría a pensar en un modelo de Nación y por qué no, en un nuevo gobierno y en un hombre nuevo.
Todos los profesores que hoy poseen un título para ejercer la importante tarea de enseñar se sienten acosados y humillados por este gobierno que no vaciló en modificar la Constitución para detener la rueda de la historia que es inevitable: UN CAMBIO URGENTE DE MODELO ECONOMICO; que saque de la miseria a 55 millones de ciudadanos de la ciudad y el campo, y como ya lo están haciendo los compañeros de la CNTE, ahora sólo falta que nos decidamos a enfrentar con la legitimidad que nos da el ser los ciudadanos con más cercanía a esos 55 millones de mexicanos de comunicarles que la solución para salir de esa situación es organizándonos políticamente y protestando desde nuestros centros de trabajo en primer lugar y posteriormente tomar la calle como la opción de terminar con el miedo y la parálisis.
Obviamente se siguen los dictados de los organismos internacionales que tienen en el neoliberalismo a la doctrina ideal de dominación. México produce en las escuelas personas con mentalidad de esclavos… Se antepone la mediocridad como objetivo y no se alinentan a los alumnos inteligentes y avanzados (obviamente me refiero a la educación pública, la cual está en la mira para ser destruída por su esencia social pero eso significa que desaparezca sino que produzca individuos menos que mediocres)… En fin, no habrá tal salto de calidad porque no interesa tener una sociedad bien educada ni que desarrolle un espíritu crítico…
No es alinentan sino alientan
Un apunte. Se supone que las leyes emanan del pueblo. Lamentablemente en un sistema representativo, el pueblo realmente no decide esas leyes. ¿Si una ley es injusta debo obedecerla? Por supuesto que si, pero es de esperarse que haya gente descontenta. Discutir una ley o incluso estar en desacuerdo, parece ser una parte de la esencia democrática de un sistema libre (el mexicano no lo es, aquí la libertad mejor defendida es la de que eres libre de morir donde alguien mas lo desee). Las leyes están hechas para solventar los problemas de la sociedad y adaptarse a sus necesidades, no viceversa.
Otro apunte. Hay demasiados factores que influyen en la calidad del aprendizaje. En México el principal problema, es la falta de valores en el ámbito familiar. Los niños no quieren aprender y a los padres no les importa. El maestro, puede tratar de usar todas sus dotes de psicólogo, pero al final se enfrenta a una tarea que lo rebasa. No puede ejercer ni aplicar disciplina, ni en consecuencia, intentar que el niño aprenda algo. Es cierto, hay malos maestros, pero en general hay más malos estudiantes, fomentados por malos padres. Si en el hogar no se enseñan valores y disciplina, es difícil que el niño aprenda algo más en la escuela.
Estimado Roberto,
Como comenté al inicio de mi artículo, nuestro sistema democrático es imperfecto, pero preferible, desde mi punto de vista, a una dictadura disfrazada de «democracia popular». En esta reforma, me consta, participaron y fueron fundamentales, las organizaciones de la sociedad civil que no tienen poder económico pero que han tenido muchos años de labor en el campo educativo. Así que se abrió un camino para plantear cambios en el futuro.
De acuerdo con usted en que la Escuela no sustituye lo que falta en el hogar. Los resultados que tenemos son producto de ese sistema educativo ineficaz, al que hay que cambiar.
Saludos cordiales
No hay nada más dictatorial que esta frase » el debate público no es tal y las expresiones críticas y discusiones tienen, peligrosamente, visos de rebelión. «
Se ha dicho hasta el cansancio: «no necesitamos nuevas leyes, lo que necesitamos es que las que ya existen se cumplan». En efecto, necesitamos de manera urgente un sistema basado en la legalidad, «apegado a derecho» como acostumbra a decir la clase política que tenemos en México. ¿De qué sirven las reformas que se han emprendido en esta administración, entre ellas la pseudo-reforma educativa, si no existe una cultura de la legalidad? ..¡es como tratar de edificar un palacio (una «casa banca») sobre unos cimientos débiles, que se componen de basura! Y, por supuesto, el mejor ejemplo de ello es la «reforma» educativa donde los que no se someten a la evaluación son despedidos ipso-facto, y a los que presentan la evaluación, sea de ingreso o permanencia, y la aprueban con niveles altos, de excelencia, no se les cumple con lo que indica la ley (del Servicio Profesional Docente). Aquí en Zacatecas estamos 28 docentes inmersos en una lucha para que las autoridades educativas cumplan con la parte que les corresponde, es una lucha contra la corriente, cuesta arriba, porque el gobierno tiene al ejército, a la policía federal, e incluso al «crimen organizado» para hacer a los ciudadanos cumplir las leyes, cuando así conviene a sus intereses. Pero a ellos ¿quién los hace cumplir con la parte que les corresponde? Nosotros como docentes ya cumplimos con la evaluación… ¡ahora que cumplan las autoridades!
A estas alturas de la Reforma Educativa no es conveniente perder de vista justo lo que propone este artículo: el uso de los resultados de evaluación para la mejora en los aprendizajes. Pero hay que reconstruir ese andamiaje institucional que favorezca que los resultados de las evaluaciones lleguen a donde tienen que llegar para tomar las decisiones pertinentes. Y en esta reconstrucción hay que recuperar necesariamente las voces de los profesores, supervisores escolares, asesores técnico pedagógicos para saber qué se ha hecho en el pasado con los resultados de las evaluaciones y qué habría que hacer hoy. Lo mismo vale para el proceso de toma de decisiones desde la autoridad educativa: qué se ha hecho en el pasado y qué se requiere hacer hoy. Que sigue: construir desde el debate crítico y estar atentos a un nuevo diseño de gestión de los resultados para el cambio.
Gracias Gloria por tu comentario. Los resultados de las evaluaciones, empezando por la de los docentes, están poniendo al sistema en crisis y a prueba, y no estoy seguro de que pueda enfrentar el reto adecuadamente. La prueba de fuego de esa respuesta es el Servicio de Asistencia Técnica a la Escuela -SATE- del cual no se habla ni se anuncia nada. Si la respuesta al resultado de la evaluación es la «capacitación» en un curso de 120 horas, igual que antes, entonces nada cambiará. Yo quisiera ver como el sistema invierte su lógica de trabajo por la calidad, ahora que sabemos fehacientemente que contamos con buenos maestros.
Saludos cordiales
No encontré en ninguna parte del artículo cómo define la reforma educativa el concepto «calidad»
En México, una de las características de la ley es la heteronomía (que es sujetarse a un querer ajeno), esto que quiere decir que el Congreso de la Unión decide sobre las reformas a nuestras leyes, a los mexicanos no nos van a preguntar si nos gusta esa reforma, esa ley o no.
Así que siempre estaremos sujetos a reformas que un grupo de personas deciden son las idóneas para el país, además que en México todo quieren medir, todo es evaluación, exámenes y que arrojan estos resultados que México está en los peores lugares en educación de acuerdo a la OCDE, pero realmente el proceso del INEE es confiable, son las preguntas las correctas para evaluar tanto a maestros como a alumnos. Un examen realmente te dice que sabes o no sabes nada? Evaluación para cada rubro, todo es medible.
Nos hablan de garantizar calidad educativa en el proceso de formación de los estudiantes, con un trabajo colaborativo ideal, profesor- alumno y padres de familia, para que se pueda responder ante circunstancias sociales y profesionales. He aquí mi postura critica cuando el sistema educativo estipula que ningún alumno sea reprobado y que sea promovido aun cuando no se cuente con las habilidades y aptitudes, ¿Dónde esta aplicado el termino calidad educativa?
Donde a partir de una evaluación docente se determina si el profesor es idóneo, si esto funciona como cimientos estamos en el camino correcto, pero si la estructura (estudiantes) son débiles y no pueden soportar el peso de una carrera profesional, ¿A quien se le atribuye dicha responsabilidad?.
De acuerdo con reforma educativa, expresada en el artículo 3º constitucional que considera la pretensión de lograr calidad educativa.
Graells, 2002) menciona que la calidad en la educación asegura a todos los jóvenes la adquisición de los conocimientos, capacidades destrezas y actitudes necesarias para equipararles para la vida adulta.
Cabe mencionar que entre los aspectos considerados en la reforma educativa contemplan como eje central la evaluación. De cierta manera se le atribuye al magisterio una considerable responsabilidad de la calidad educativa y bajo esa postura implementaron procedimientos y mecanismos para el ingreso de docentes al servicio en caso de ser idóneos, así mismo consideran la promoción dentro de la profesión docente y la permanencia en la función magisterial, estos criterios son considerados por el Instituto Nacional para la Evaluación; organismo auxiliar encargado de evaluar al Sistema Educativo Nacional.
Mas sin embargo, considero que la evaluación puede ser una área de oportunidad en cuanto a la mejora, más sin embargo, no se están considerando otros factores externos (psicológicos, sociales, económicos, etc.) los cuales intervienen en el proceso educativo con mayor o menor influencia.