Dialogar con la comunidad universitaria: la Ibero en la campaña electoral

Las comunidades universitarias son actores clave en el sistema de contrapesos dentro de una democracia. Quienes las integran desempeñan un papel fundamental para favorecer el control del poder político, especialmente cuando proporcionan análisis críticos, investigaciones imparciales y perspectivas independientes sobre los problemas públicos más acuciantes de una sociedad. Al estudiar los alcances de las políticas públicas y las decisiones gubernamentales también contribuyen a una toma de decisiones informada.

Además, el quehacer académico y universitario está caracterizado por una visión crítica del entorno sociopolítico. Esto —naturalmente— hace de las universidades espacios en los que se gestan protestas y movimientos sociales.

A cerca de un mes de las elecciones más grandes en la historia de México, vale la pena reflexionar sobre el papel que tuvieron las instituciones de educación en dicho proceso. Un ejemplo notable es el de la Universidad Iberoamericana Ciudad de México, institución que desde hace poco más de dos décadas ha recibido a personas candidatas en el campus con la intención de que su comunidad universitaria conozca de primera mano sus propuestas.

Ilustración: Estelí Meza

Del inicio de siglo a #YoSoy132: punto de inflexión

De acuerdo con el Archivo Histórico de la Biblioteca Francisco Xavier Clavigero, desde el año 2000 nuestra universidad promueve iniciativas en la materia. Con todo, fue a partir de las elecciones de 2012 cuando la Ibero se convirtió en espacio de referencia obligado gracias al movimiento #YoSoy132.

Nacido en oposición al entonces candidato presidencial Enrique Peña Nieto, dicho movimiento no sólo marcó un momento clave en la política nacional; también dejó una huella en el activismo estudiantil y en la manera en la que se conciben los encuentros con personas candidatas en universidades. El mensaje fue claro: nunca más podría haber una campaña electoral que dejara de lado a las y los jóvenes, o que subordinara su relevancia para el acontecer político nacional.

En el contexto de las elecciones de 2024 dicho legado fue relevante. En la tercera década de este siglo el diálogo de las personas candidatas con la comunidad universitaria ya no es un asunto opcional o de buenas voluntades. En un mundo digitalizado, donde la información y las opiniones fluyen con rapidez, el libre cuestionamiento y la participación de comunidades críticas, son elementos insoslayables para mejorar nuestra vida democrática.

Los encuentros por la democracia: el papel de Ibero Dialoga en 2024

Heredera de este legado crítico, a fines del año pasado surgió en el seno de la Universidad Iberoamericana la iniciativa Ibero Dialoga. Al tomar como pilares los valores de inclusión, representación, participación e incidencia, la nueva iniciativa tuvo el propósito de permitir que las personas candidatas que tomaron parte en el proceso electoral de 2024 pudiesen conocer las inquietudes de la comunidad universitaria de la Ibero y dialogar con sus integrantes.

En la primavera de este año, siete personas candidatas —entre las que figuraron dos aspirantes a la Presidencia de la República— acudieron a la Ibero en el marco de los “Encuentros por la Democracia” celebrados a partir del 19 de marzo. Al mismo tiempo, Ibero Dialoga también buscó contribuir, desde la crítica respetuosa y la generación de evidencia, a la toma de decisiones de una sociedad democrática como la nuestra.

Al respecto, queremos compartir tres dimensiones de Ibero Dialoga que consideramos importantes:

  1. La cuestión de la inclusión y representación al establecer Ibero Dialoga como grupo de trabajo,
  2. La experiencia del estudiantado en la moderación de los encuentros con personas candidatas, y
  3. El desafío de la incidencia: la publicación de un documento con recomendaciones de política pública.

Se trata de tres dimensiones que dan cuenta de la complejidad del proceso de diálogo que la Ibero puso en marcha en la primavera de 2024. Marcadas por una lógica de aprendizaje permanente, cada una de estas dimensiones expresa el afán de crear dinámicas de encuentro cualitativamente significativas para beneficio de nuestra universidad y de la sociedad en su conjunto —en el pódcast de Agenda Ibero también podrán escuchar nuestras reflexiones al respecto.

Inclusión y representación: la organización del Grupo de Trabajo de Ibero Dialoga

Los encuentros con personas candidatas convocados por Ibero Dialoga son un reflejo del poder de las universidades y de la importancia de su voz en el panorama político. La naturaleza de la Universidad Iberoamericana, así como el perfil de su estudiantado, jugó un papel crucial en la planeación de cada encuentro.

Como es sabido, la Ibero se caracteriza por promover el pensamiento crítico, la participación y el compromiso social entre sus estudiantes. No es sorprendente entonces que haya sido el escenario donde se buscó el diálogo con las personas candidatas, más allá de escucharlas como ocurriría en un mitin.

En el contexto de las elecciones del 2024, el legado de #YoSoy132 planteó un desafío fundamental para la Universidad Iberoamericana y para quienes organizamos los encuentros con personas candidatas: abrazar el hecho de que éstos deben ser espacios que fomenten la participación estudiantil activa y el cuestionamiento libre y abierto.

En un mundo cada vez más interconectado y digitalizado —donde las redes sociales y la información están al alcance de todos—, los jóvenes están levantando la voz para influir en el proceso político y hacerse escuchar. Esto es así en México, pero también en otras sociedades de América Latina, como sucedió recientemente en Argentina.

De este modo, las personas que aspiran a competir por puestos de elección popular se enfrentan a un escrutinio público sin precedentes, vigorizado por la conversación en redes digitales. Los encuentros en universidades se convierten en espacios cruciales para el diálogo democrático y la confrontación de ideas. La participación estudiantil activa en estos encuentros no sólo enriquece el debate político; también fortalece la democracia al impulsar la rendición de cuentas y la transparencia.

En este marco de entendimiento, la Ibero convocó a un Grupo de Trabajo de Elecciones para la planeación de los encuentros, siguiendo un ejemplo de inclusión y horizontalidad. Representantes de diversos sectores de nuestra comunidad universitaria —entre los que destacó la presencia de académicas y académicos, personas egresadas y estudiantes— se sentaron periódicamente en una mesa redonda para discutir y planificar los encuentros.

La participación de cinco estudiantes —Samantha, Miriam, Marcos, Camila y Aarón—, tanto de licenciatura como de posgrado, fue fundamental. Ellas y ellos representaron la voz y la perspectiva estudiantil en el proceso de toma de decisiones, cosa que no se percibió en foros similares en otras universidades. Como apunta nuestro compañero Marcos Chávez, en la Ibero nos propusimos “crear espacios únicos, disruptivos”.

Así, la colaboración entre los estudiantes y el resto del equipo fue dinámica: una parte lideró los esfuerzos para involucrar a sus compañeras y compañeros en los encuentros, mientras que la otra se enfocó en aspectos logísticos, de comunicación o en las propuestas que se presentaron a las personas candidatas, de las cuales hablaremos posteriormente.

Uno de los diferenciadores que hicieron tan exitosos estos encuentros fue el nivel de detalle con el que se planearon. Desde la formulación de las preguntas, pasando por la convocatoria a moderadores, hasta la definición del formato, lo que buscamos fue que el ejercicio representara quiénes somos como comunidad universitaria y quiénes queremos ser a futuro. Posicionarnos como una comunidad involucrada, activa y crítica es nuestra apuesta en el largo plazo.

La iniciativa también refleja nuestra convicción de que quienes son más jóvenes tienen una perspectiva única y valiosa que merece ser escuchada, especialmente en un contexto donde se discuten temas políticos y sociales que impactan directamente en sus vidas. Por ello, la participación de estudiantes universitarios en la organización de los encuentros y el diálogo directo con las candidatas y los candidatos no sólo permitió que sus voces fueran escuchadas: también demostró el compromiso de la comunidad universitaria con la promoción de la participación estudiantil y la democracia.

Experiencia del estudiantado en la moderación de los encuentros con personas candidatas

Moderar un encuentro en la Universidad Iberoamericana es una combinación de responsabilidad y privilegio. Es adentrarse en el corazón mismo del intercambio de ideas en una comunidad universitaria; es decir, un espacio donde se forjan los cimientos del pensamiento crítico y se alimenta el debate constructivo. Pero, como toda tarea de tal magnitud, conlleva un desafío único: separar las convicciones personales del deber profesional.

En este escenario, frente a un grupo diverso de estudiantes —cada uno con su visión del mundo, con preguntas esperando respuesta de quienes buscan asumir un cargo importante y, quizás, con sus propios reclamos—, la tarea es conducir el diálogo con imparcialidad, brindando a cada participante la oportunidad de expresarse mientras se mantiene el orden y el respeto.

Elisa Barragán recuerda en particular el encuentro que moderó con Clara Brugada el 20 de marzo. Fue una experiencia que desafió su habilidad para mantener el equilibrio entre la necesidad de exigir respuestas concretas y el llamado a fomentar un ambiente de respeto mutuo. Clara —con su carisma y un estilo único— demostró ser una figura controvertida. Por lo demás, sus intervenciones a menudo dejaron más preguntas que respuestas, como sucedió también con otras personas candidatas de distintas formaciones políticas.

Por estas razones, la responsabilidad de Elisa como moderadora se intensificó. Era crucial mantener el rumbo del diálogo, para asegurar que todas las voces fueran escuchadas y que se hicieran preguntas difíciles, aunque siempre desde un lugar de respeto y consideración. Hubo momentos de tensión, sin duda, pero también de claridad y entendimiento.

Aunque su opinión pudo haberse visto influida por las respuestas de Clara Brugada, el deber de Elisa —como el de todos los estudiantes que asumieron la moderación de estos encuentros— fue permanecer neutral, para proporcionar un espacio donde la audiencia pudiera formar sus propias conclusiones. Esto fue un recordatorio poderoso de la importancia de la imparcialidad en el ejercicio de un deber público, incluso cuando las respuestas desafían nuestras propias convicciones.

Al final del encuentro, mientras reflexionaba sobre los desafíos y las lecciones aprendidas, Elisa se sintió agradecida por la oportunidad de haber sido parte de un intercambio tan enriquecedor. Ser moderadora en la Universidad Iberoamericana no sólo conlleva una gran responsabilidad, también es una oportunidad invaluable para crecer como futura profesional y como persona.

El desafío de la incidencia: la publicación de un documento con propuestas de políticas públicas

El último pilar de los Encuentros por la Democracia fue el impulso a la incidencia en la toma de decisiones y la contribución al debate público. El conocimiento que se genera en instituciones de educación superior como la Universidad Iberoamericana es un insumo de gran valía para la reflexión sobre los problemas públicos, pero también para contribuir a su resolución. Con ello se busca lanzar una señal clara a la sociedad: la comunidad universitaria es crítica, pero también propositiva; cuestiona, pero también contribuye.

De este modo, la búsqueda de incidencia se articula desde la convicción de que en democracia la labor académica y científica puede y debe ser incluida en la generación de soluciones de política pública. Siguiendo a Bo Rothstein, en la Ibero consideramos que las universidades deben ser instituciones de producción de conocimiento “realista”; es decir, aquel que surge de una vocación clara: perseguir la verdad.

No es casual que uno de los indicadores de resiliencia democrática sea la libertad académica. Basada en los supuestos de la construcción plural de conocimiento y el intercambio de ideas propios de toda comunidad universitaria, esa libertad constituye uno de los bastiones más relevantes para la preservación del conocimiento basado en evidencia. También es una de las salvaguardas más importantes para combatir el fenómeno de la posverdad.

Como señala Tom Ginsburg, las universidades, al igual que los medios de comunicación independientes, son árbitros epistémicos y fuentes autónomas de conocimiento. Así, la Ibero —a través de las muchas voces que integran su claustro académico— reunió más de una veintena de análisis y propuestas de política pública en torno a algunos de los temas más acuciantes que aquejan al país.

El resultado de este esfuerzo fue Construyendo en conjunto: propuesta de políticas públicas desde la Universidad Iberoamericana para México, documento de consulta pública concebido para enriquecer el debate en torno a las distintas plataformas electorales de la campaña. Por esta razón, dicho documento también se entregó en mano a las personas candidatas que acudieron a dialogar con nuestra comunidad universitaria. De este modo, el circuito que inició con el diálogo encontró su culminación con la búsqueda de incidencia.

Agrupado en nueve ejes temáticos —combate a la pobreza, economía, medio ambiente, política exterior, salud pública, seguridad ciudadana, género e inclusión, migración e inmigración, e interculturalidad y asuntos indígenas— Construyendo en conjunto incluye propuestas para algunos de los temas más visibles en las campañas electorales, como los sistemas de cuidados. Al mismo tiempo, también considera algunas áreas que son igualmente relevantes y que se han debatido menos, como la adaptación de la justicia para las infancias y la adolescencia.

A manera de conclusión: aprendizajes y lecciones para el futuro

Más allá de etiquetas y estereotipos, entablar una conversación de ida y vuelta con una comunidad universitaria como la de la Ibero es una señal de apertura, inclusión y tolerancia, todos ellos valores genuinamente democráticos. Por eso hay que celebrar la buena disposición de las personas candidatas al acudir a nuestros encuentros.

Ibero Dialoga trascendió en 2024 al resaltar el papel que las universidades desempeñan en la promoción de la democracia y el diálogo abierto. Al involucrar a estudiantes, académicos y personas egresadas en la planeación y ejecución de estos encuentros, la Universidad Iberoamericana hizo ver que la inclusión y la representación deben ser más que ideales. Se trata, en realidad, de prácticas esenciales para el fortalecimiento del tejido democrático.

Así, la relevancia de los encuentros convocados por Ibero Dialoga se hizo patente en la conversación pública y en los propios debates y campañas. Baste considerar que las personas candidatas que acudieron a la Ibero resaltaron en diversas ocasiones su participación, ello como muestra de la relevancia que otorgan al electorado joven y de su preocupación por integrar las demandas de este sector.

Además, los encuentros fueron cubiertos ampliamente por diferentes medios y retomados también en las redes sociales, contribuyendo así a la discusión pública sobre un tema tan importante como las elecciones de este año. Lo anterior es evidencia de que acudir a conversar con una comunidad universitaria no es un hecho trivial; antes bien, es una señal de apertura democrática y de contribución a la formación de una ciudadanía crítica.

Después de todo, la posibilidad de abrirse al diálogo es una invitación que también abre las puertas al cuestionamiento, a la rendición de cuentas y a la responsabilidad frente al electorado; es decir a la noción de answerability. Esto —que podría parecer secundario en otro momento histórico— es fundamental en un país llamado a trascender la estridencia para concentrar su atención en lo que realmente es importante: la construcción de una sociedad de derechos para todas y todos.

 

Camila Romero Ramos
Estudiante de sexto semestre de Ciencias Políticas y Administración Pública en la Universidad Iberoamericana Ciudad de México.

Elisa Barragán Lira
Estudiante de cuarto semestre de Psicología en la Universidad Iberoamericana Ciudad de México.

Grisel Salazar Rebolledo
Académica de tiempo completo del Departamento de Ciencia Sociales y Políticas de la Universidad Iberoamericana Ciudad de México. Es doctora en Políticas Públicas por el CIDE.

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Publicado en: Educación superior