Educación en Oaxaca: recuento de daños

Más de un año ha pasado desde que las escuelas de todos los niveles cerraron oficialmente el 20 de marzo de 2020. Días después, el 23 de marzo, la Secretaría de Educación Pública (SEP) presentó “Aprende en casa”, un programa diseñado para terminar el ciclo escolar. Sin embargo, esta estrategia nació muerta: además de no haber contemplado la desigualdad socioeconómica y de acceso a las tecnologías de la información que prevalece en el país, no ha tenido claridad en la instrumentalización categorizada para su funcionamiento, sin dejar de mencionar los diversos problemas que ha presentado la plataforma. Puede hablarse de la misma situación con “Aprende en casa II y III”.

Gráfica 1. Alumnos inscritos en Oaxaca, 2018-2021

Fuente: Elaboración propia con datos del Sistema Interactivo de Consulta de Estadística Educativa de la SEP

En este contexto, el cierre de escuelas, la improvisada estrategia educativa de la SEP y una crisis económica han afectado a la comunidad estudiantil. En el estado de Oaxaca, por ejemplo, durante el ciclo escolar 2020-2021 la mayor afectación se registró en el nivel medio superior, con tasas de decrecimiento de 2.27 % respecto al ciclo 2018-2019, y de 3.24 % en comparación con el ciclo 2019-2020. El nivel básico fue el segundo más afectado, con un decrecimiento de 2.47 % en el ciclo 2020-2021 respecto al ciclo 2018-2019, y de 0.82 % en comparación con el ciclo 2019-2020. Por su parte, el nivel superior —aparentemente el menos afectado—, registró en el ciclo 2020-2021 un crecimiento de 1.03 % respecto al de 2018-2019, y un decrecimiento de 0.21 % comparado con el ciclo 2019-2020.

Sin embargo, en cuanto a volumen, el nivel básico es el más perjudicado: en el ciclo escolar 2020-2020 se registraron 43 611 alumnos menos en comparación con el ciclo 2018-2019, y 7016 frente al ciclo 2019-2020. Los datos señalan que los hombres han sido los más afectados en cuanto a la deserción escolar, con tasas de decrecimiento de 3.94 % en el nivel medio superior, 2.70 % en el nivel superior y 0.91 % en el nivel básico. Las mujeres también presentan un mayor decrecimiento en el nivel básico y medio superior con el 2.57 % y 0.72 %, respectivamente; sin embargo, en el nivel superior existe un crecimiento de 2.04 %.

Gráfica 2. Tasas de crecimiento de la matrícula estudiantil 2019-2020/2020-2021

Fuente: Elaboración propia con datos del Sistema Interactivo de Consulta de Estadística Educativa de la SEP

Lo anterior tiene sentido al considerar que, de acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), dentro de los principales motivos de no inscripción se encuentran: situaciones relacionadas con covid-19 (35.9 %), falta de recursos económicos (25.7 %), y porque tenían que trabajar (18 %). El estudio también señala que, cuando la causa está relacionada con la pandemia, un 28.8 % perdió contacto con sus docentes, 22.4 % refirió que en su vivienda se redujeron los ingresos, 20.2 % lo hizo porque la escuela cerró definitivamente, y 17.7 % carecía de herramientas tecnológicas.

Al no haber considerado el contexto regional, el programa estrella de la SEP —Aprende en Casa I, II y III—  fue un rotundo fracaso en Oaxaca. Si bien fue presentada como una estrategia integral de educación para la entidad, ocasionó que los estudiantes dejaran sus estudios por no contar con las condiciones que el programa exigía. Dicho programa fue diseñado sin considerar que, durante 2019, en Oaxaca solamente el 29.5 % de la población usaba internet, 31 % de los hogares contaba con computadoras, 39.30 % con internet, y 62 % con TV digital. Tampoco contempló que Oaxaca es el segundo estado con menor cobertura de servicios de telecomunicaciones.

En otras palabras, en Oaxaca, como en otros estados del territorio nacional, el daño a corto plazo en materia de educación será severo —ya lo es, por ejemplo, el aumento en la deserción escolar—. Esto, a su vez, aumenta la inequidad social, agrava la brecha educativa y el déficit de capital humano, genera mayor migración y, ante la falta de oportunidades, podría incrementar el número de jóvenes en las filas del crimen organizado, desencadenando más violencia. Claramente el problema vulnera a la sociedad, y no es únicamente consecuencia de la falta de infraestructura educativa sino también de falta de recursos económicos. En muchos casos, se eligió entre seguir estudiando o trabajar para subsistir.

Ilustración: Pablo García

Luego de que el presidente de la República señalara que, “llueve, truene o relampaguee” el inicio del nuevo ciclo escolar será de forma presencial, e insistiera en que, sin importar que la mayoría de la población estuviera en contra, mantendría su postura, ha surgido un debate en torno al regreso a clases presenciales el próximo 30 de agosto. Ante tal situación, es importante cuestionarse: ¿existen las condiciones mínimas para un retorno presencial a las aulas en Oaxaca? En el caso del estado, la gran mayoría de las escuelas no cuenta con la infraestructura básica para un retorno seguro. De acuerdo con el Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE), en 2019, 41.9 % de las instituciones educativas de Oaxaca contaba con algún daño estructural, 29.3 % no disponía de agua potable, 68 % reportó no tener acceso al drenaje y 80.2 % no tenía internet. Sin olvidar, además, las 3011 y 1078 escuelas dañadas por los sismos de 2017 y de 2020, respectivamente.

Es necesario recordar que, a pesar de los 1870 millones de pesos anunciados por el entonces secretario de Educación Aurelio Nuño para la reconstrucción de escuelas afectadas por el sismo de 2017, y de los 724.3 mdp ejercidos en apoyo para la mejora de la infraestructura de las escuelas de la entidad por parte del gobierno estatal en 2018, en 2020 aún se registraban 209 escuelas con daños estructurales. Todo esto a pesar de que el gobernador aseguró que la reconstrucción por el sismo de 2017 terminaría a más tardar en diciembre de ese año. Sin embargo, y de acuerdo con un informe de Mexicanos Primero, durante 2018, tres de cada diez escuelas de Oaxaca no contaban con sanitarios; en 2019, los pisos de tierra, las aulas de lámina, los baños de madera y los pupitres de segunda mano seguían siendo característicos de las instituciones educativas; para 2020, al menos cuatro de cada diez escuelas continuaban sin acceso a agua potable.

Al respecto, es importante destacar el trabajo realizado por Francisco Ángel Villareal, director del Instituto Estatal de Educación Pública (IEEPO). Por medio de una jornada iniciada a finales de junio de este año, el Instituto ha dotado de mobiliario y equipo a escuelas de diversas regiones del estado. Además, ha logrado, a través del consenso, identificar con los protagonistas educativos los retos en cada región. Sin embargo, y teniendo el tiempo en contra, estos esfuerzos han sido insuficientes: debió haberse brindado más apoyo de las autoridades estatales y federales, y una mayor asignación de recursos para ampliar la logística utilizada por el Instituto.

En cuanto al tema concreto del regreso a clases presenciales en Oaxaca, el director del IEEPO ha fijado su postura: no se trata de un asunto político sino de salud pública; por lo tanto, el retorno será voluntario y paulatino en los tres niveles y cada escuela decidirá si regresa de forma presencial. El IEEPO ha argumentado, además, que deben atenderse los daños a las instituciones educativas durante la pandemia pues, en lo que va de 2021, 146 escuelas han sido saqueadas y el equipo de cómputo y los aparatos electrónicos se encuentran entre lo más robado.

Por su parte, la Universidad Autónoma Benito Juárez de Oaxaca y el Instituto Tecnológico de Oaxaca, dos de las instituciones de educación superior de mayor reconocimiento en el estado, no cuentan aún con alguna fecha definida para regresar presencialmente. De acuerdo con fuentes internas, se está analizando que sólo se permitan prácticas de laboratorio con un 25 % de capacidad. Otras fuentes subrayan que deben diseñarse protocolos estrictos para el control del aforo en las aulas y disminuir los días de asistencia presencial de cinco a tres a la semana. Se ha señalado que las autoridades directivas tienen la obligación de proveer equipos sanitarios básicos como gel antibacteriano, medidor de temperatura, agua, jabón y limpieza constante en los sanitarios, así como una desinfección periódica de aulas y espacios de trabajo para proteger a la comunidad estudiantil, docentes y trabajadores administrativos. Pero, hasta el día de hoy, no existe claridad sobre si se contará con dichos materiales.

En lo que respecta a la parte sindical, la sección 22 de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) advirtió que el regreso a las aulas no será por decreto presidencial y seguirá siendo en línea. La CNTE consideró los principales resultados de su  Consulta nacional sobre el regreso a clases presenciales. De acuerdo a estos, siete de cada diez maestros aseguran formar parte de la población de riesgo, ya sea por edad o por alguna comorbilidad. Además, el 64 % de los consultados advierte que existe un peligro elevado de contagio en el traslado de su casa a la escuela.

En resumidas cuentas, es necesario regresar a las aulas; sin embargo, sería un grave error hacerlo en un escenario en el que la variante delta ha vuelto vulnerables a niños, jóvenes y no vacunados. Esto aplica especialmente en el caso de Oaxaca: en la mayoría de los municipios la estrategia de vacunación aún no ha completado el esquema para la población de 18 a 40 años. Tampoco se puede dejar de mencionar los complejos problemas en materia de infraestructura en las escuelas en la entidad. Por tal motivo, y considerando la evidencia científica de los riesgos de volver a clases sin contar con las condiciones mínimas necesarias, un regreso generalizado a las aulas no es lo correcto en el estado. Tampoco lo es la forma en la que, conjuntamente, la SEP y el gobierno federal insisten en un regreso a las aulas sin responsabilizarse de las posibles consecuencias.

Al anteponer intereses políticos por encima de la ciencia y la razón se atenta contra la soberanía de México y se pone en riesgo al capital humano que en un futuro impulsará el desarrollo de nuestro país. Por tal razón, es necesario un retorno escalonado con los respectivos protocolos de seguridad sanitaria. Mi propuesta es que se inicie con el nivel superior, una vez terminado el esquema de vacunación de la población mayor de 18 años. Mientras se autorizan vacunas para los menores de edad, las autoridades correspondientes tienen la obligación de diseñar estrategias para disminuir los efectos negativos en la educación en México, como la deserción escolar, sin poner en riesgo la vida del alumnado. Un buen número de madres y padres de familia han manifestado que prefieren perder el año escolar que a sus hijas e hijos.

 

Christian Martínez Olivera
Estudiante del Doctorado en Desarrollo Regional y Tecnológico en el Instituto Tecnológico de Oaxaca

Escribe tu correo para recibir el boletín con nuestras publicaciones destacadas.


Publicado en: Educación básica

Un comentario en “Educación en Oaxaca: recuento de daños

  1. La problemática educativa se extiende en todo el país, hay cientos de escuelas que no tienen los servicios necesarios para el reinicio de clases, nunca los han tenido, hay escuelas que son una vergüenza por las instalaciones que tienen. La gran mayoría de las escuelas en el país operan por las aportaciones económicas que hacen los padres de familia y esto ha sido siempre, lo cual ha sido y sigue siendo muy cómodo para el gobierno, es lamentable que esta situación y más lamentable que el gobierno actual vaya a gasta casi cuatrocientos mil millones de pesos para la revocación de mandato ……cuando ese dinero lo deberían de emplear para mejorar la infraestructura educativa……para tener escuelas casi de primer mundo.

Comentarios cerrados