El 18 de marzo comenzaron las clases virtuales a nivel nacional: la llamada “escuela en casa”. Esto no fue tan nuevo para mí: durante tres años colaboré en un grupo de investigación como tutora en cursos virtuales de desarrollo profesional docente dirigido a profesores de matemáticas a nivel nacional; desarrollar contenido para clases virtuales de matemáticas no fue algo novedoso en mi caso.
Ante la contingencia, los docentes nos enfrentamos a un nuevo reto: dar clases de manera virtual o virtual-presencial (mixto). Como profesora de matemáticas mi objetivo fue aprovechar la situación para que los estudiantes desarrollaran habilidades —como leer, escribir y hablar matemáticamente— lo que me permitió identificar áreas de oportunidad para trabajar. Soy profesora en un colegio privado de educación media superior (programa UNAM) en la Ciudad de México e imparto las materias matemáticas IV, matemáticas VI y probabilidad y estadística. Además, en el mismo colegio, tengo a mi cargo un grupo de tercer año de secundaria (SEP) con la materia de matemáticas. La situación actual ha sido un reto para mí, considerando dos características actuales de los adolescentes y jóvenes de entre 15 y 19 años: por un lado, son más dependientes; por otro lado, valoran poco el conocimiento que no es popular o que esté de moda. Por fortuna tenemos casi un año trabajando juntos; conozco e identifico las necesidades y cualidades de cada estudiante, así como sus generalidades.

Ilustración: Estelí Meza
Las primeras decisiones que tomé fueron mantener el horario de trabajo normal, organizar las actividades que se podrían cubrir en el tiempo de clases y contabilizar desde cero las clases virtuales. Además, programaba una o dos sesiones a la semana (no eran obligatorias hasta antes del 20 abril) para aclarar dudas de quienes lo necesitaran (se conectaban una o dos personas por grupo). Aclaro que no considero que las clases virtuales sean iguales a las videollamadas. En lo personal considero que las clases virtuales proporcionan explicaciones, ejemplos, actividades y elaboración de material —teórico y de ejercicios— para las y los alumnos, así como retroalimentación de dudas y trabajos por medio de alguna plataforma digital.
Durante la primera semana, cada día publicaba material e indicaciones para cada clase; en cierto momento las autoridades del colegio tomaron la decisión de homogeneizar el trabajo en línea de la siguiente manera. Los docentes de cada coordinación tendríamos un día específico para enviar a los estudiantes, por classroom, la planeación de clases de toda la semana, así ellos tendrían una semana para entregar las tareas indicadas. Por ejemplo: los lunes a las 7:30 am enviamos, desde la coordinación de matemáticas, la planeación de clases para la semana; los estudiantes tienen hasta el siguiente lunes para entregar las actividades y tareas programadas. Esta decisión funcionó muy bien —al menos con mis estudiantes— porque redujo el nivel de ansiedad.
En el caso de mis clases de secundaria, puedo señalar que la experiencia ha sido mejor que en las clases presenciales. Percibo que las y los alumnos ponen más atención ahora: en su casa cada uno considera que prácticamente tiene una clase personalizada y no tienen las distracciones sociales que ellos mismo generan en el salón de clases presenciales. Las clases se mantuvieron en el mismo horario.
En general, la experiencia con mis estudiantes de preparatoria fue buena. No sólo fomenté la independencia, sino que además pude desarrollar con más detalle la explicación de algunos temas, o mostrarles diversidad de explicaciones que en ocasiones el aula presencial complica.
¿Cómo he organizado las clases? Para secundaria y preparatoria organizo un documento con la información de la semana. Incluye, grosso modo: número de semana, número de clase, fechas, enlaces para videollamadas de meet, actividades, tareas, fecha y hora de entrega. Utilizo el mismo formato para todos los grupos. Sin embargo, para los estudiantes de secundaria subo a classroom un PDF por cada clase. En cambio, para mis estudiantes de preparatoria subo un solo PDF con las indicaciones de toda la semana con el formato mencionado anteriormente. Los subo como material; como en secundaria, asigno al tema el número de la semana y solamente genero un espacio para cada tarea de la semana.
¿Qué recursos uso para dar clase por videollamada?
Me conecto a la videollamada desde mi computadora y desde mi ipad: en la computadora para verlos a todos y que ellos me vean; en el ipad solamente comparto mi pantalla desde la aplicación GoodNotes, donde escribo las explicaciones para cada materia. Al finalizar la clase envío estas notas a través de classroom. Por los comentarios de mis estudiantes, creo que ha funcionado.
El examen de evaluación del quinto bimestre y los exámenes finales presentaron un nuevo reto. Descarté la posibilidad de un examen de opción múltiple, así que planeé una estrategia con las siguientes indicaciones:
1. Cada estudiante tenía que adecuar su espacio de trabajo, de tal manera que la cámara para la videoconferencia permitiera ver sus manos, el cuaderno en donde estaba haciendo el examen y la pantalla de la computadora.
2. El estudiante debía mantener el micrófono y la cámara activos en todo momento durante el tiempo del examen. En caso contrario el examen sería anulado.
3. No podían usar el celular durante la hora del examen. En caso contrario el examen sería anulado.
4. Durante el examen el estudiante no podía hablar con nadie, ni abandonar el espacio que cubre la cámara. En caso contrario el examen sería anulado.
5. En la clase siguiente al examen la profesora haría una entrevista individual a cada estudiante respecto a sus respuestas en el examen. Cada duda, titubeo, respuesta incorrecta, entre otros, restaría un punto en la calificación obtenida en el examen.
6. Inmediatamente después de terminar el examen tenían que tomar fotos y enviarlas por medio de classroom. En caso de que hubiera fallas con la plataforma, el estudiante debería de enviar su examen por correo electrónico y luego por classroom.
7. El examen debía ser escrito con pluma, no estaba permitido usar corrector.
8. Tenían que escribir claramente todo su desarrollo.
9. La profesora iba a proyectar el examen en tiempo real.
Estas indicaciones fueron enviadas por escrito una semana antes del examen. En la clase anterior al mismo hubo tiempo para que los estudiantes organizaran su espacio de trabajo con las características solicitadas, así no se perdió tiempo el día del examen.
El punto nueve fue decidido de esa forma para evitar las posibilidades de enviarle el examen a alguna persona que se los resolviera. Ellos no sólo se copian entre ellos, tristemente es muy común que le envíen fotos del examen o el examen mismo a otra persona para que se los resuelva, o usan alguna aplicación para resolver algún ejercicio.
Observaciones el día del examen:
• Fue difícil que todos acomodaran su cámara como fue solicitado; sin embargo, se les dio la opción de conectarse desde dos equipos: celular (para que yo los observara) y computadora (para que ellos vieran el examen).
• Como el examen estaba en formato PDF, no podía presentarse todo al mismo tiempo al momento de proyectarlo. Esto atrasó un poco a los que se avanzan rápido o los distraía. Dada esta experiencia, en el último examen se pusieron todos los reactivos en una sola diapositiva y se pudo mostrar el examen completo al mismo tiempo. Así, cada estudiante podía hacer zoom y avanzar a su ritmo.
• Algunos estudiantes trabajaron en hojas sueltas o las arrancaban de su cuaderno y las alejaban de ellos, así fue posible detectar si recibían ayuda (algunos alumnos tienen personas cercanas que les pueden ayudar). Se les pidió entonces que todo el tiempo sus hojas debían estar en el cuadro que abarcaba la cámara.
• Cuando ya estaba compartiendo el examen no faltó quien dijo que se le estaba terminando la batería del celular o de la computadora; no se les permitió levantarse y tuvieron que pedirle a algún familiar que les pasara el cargador.
• No les falló el internet.
• No les falló la energía eléctrica.
• La entrevista mencionada en el punto cinco sólo se hizo con los grupos de Matemáticas VI. Sin embargo, para no estresarlos más, se tomó la decisión de cambiar el uso de la entrevista, en este caso fue para mejorar su calificación. El objetivo fue el mismo: verificar si se habían copiado o si habían recibido ayuda externa. En sus exámenes no se observó que hubieran copiado y, si lo hicieron, no lo hicieron correctamente. Entonces se les pidió que explicaran algunas partes de sus exámenes para entender lo que habían hecho (esto fue al día siguiente). Esta acción les permitió entender cosas que aún no entendían y lo explicaron muy bien en la entrevista.
• A los estudiantes de matemáticas IV y probabilidad y estadística no se les pudo entrevistar por cuestiones de tiempo.
• Para el punto seis de las indicaciones que les envié, no podían desconectarse sin antes haber enviado su examen. Se iba revisando que lo enviaran, que hubieran tomado bien las fotos y que subieran completo el examen. Hasta entonces podían desconectarse.
¿Cuáles fueron los resultados de los exámenes? Nada fuera de lo normal: a los que siempre les va bien, les fue bien, y a los que no les va tan bien, en este caso fue lo mismo. Digamos que al menos se mantuvo el nivel. ¿Por qué tantas restricciones para hacer el examen? En gran medida porque siempre hay quienes quieren “aprovecharse” de la oportunidad de un examen en línea y, por tanto, se restringió la posibilidad de hacer trampa para que no les quedara otra opción más que estudiar lo máximo posible. Esto se logró hasta cierto punto.
En general, la experiencia ha sido positiva, ya que los alumnos sí aprovecharon las clases para aprender de manera significativa. Esto gracias a la posibilidad de recursos que tienen en su casa y que brinda el colegio (internet, computadoras, celulares, GSuite de Google, entre otros). El contacto profesores-estudiantes es únicamente mediante school control, classroom y correo institucional, por lo que no se recurrió al uso de medios de comunicación personales como whatsapp, como sé que sucede con estudiantes que desafortunadamente no tienen la facilidad de contar con estos servicios. Dadas las características sociales y económicas de la población con la que trabajo, pudieron usarse esas plataformas para establecer el tipo de comunicación que describo.
Sin duda esta contingencia sanitaria muestra sobremanera la desigualdad económica y social en el país. Considero que, desde el punto de vista socioeconómico, estoy en un escenario privilegiado ante esta situación, pero al mismo tiempo espero que esta reflexión sea de utilidad para otros maestros de matemáticas o de otras materias. Por último, comparto que a raíz de los efectos de la pandemia varios estudiantes externaron reflexiones personales sobre la importancia del valor del conocimiento, de los profesores y de la vida en general.
Gabriela Márquez García
Profesora de matemáticas en el nivel medio superior y en secundaria.