A inicios de agosto una controversia se apoderó de las redes sociales en México. La polémica fue causada por los integrantes del grupo Yahritza y su esencia, tres adolescentes mexicoamericanos que interpretan música del género regional mexicano. La vocalista de la agrupación —Yahritza— expresó en una entrevista su desagrado hacia el ruido del tráfico nocturno en Ciudad de México, el cual interrumpía su sueño. Esta declaración se interpretó como un insulto hacia la cultura mexicana, lo que enfocó la atención de los medios hacia otro video publicado en TikTok en el que la misma joven expresó sorpresa y desagrado al recibir un refresco servido en una bolsa de plástico.
Para agravar la situación, uno de los hermanos de Yahritza comentó que le costaba trabajo acostumbrarse a la comida en México, ya que a él le gusta la comida casera del estado de Washington, que no está condimentada, sobre todo chicken sin nada de chile. En la misma entrevista, los músicos expresaron sin ambigüedad que México les había parecido bonito durante su primera visita, pero esta afirmación no recibió el mismo nivel de atención mediática. En respuesta a estas opiniones personales, la desaprobación y burlas populares no se hicieron esperar, así como llamados a “cancelar” a la agrupación y a boicotear su música y conciertos. La respuesta del público devino de tal manera que rápidamente incorporó tonos étnicos y raciales; algunos memes que circularon posteriormente mezclaron digitalmente las cabezas de los músicos con cuerpos vestidos en taparrabos y sin camisas, portando arcos y flechas, o hicieron referencia al color de cabello y ojos de los integrantes, dando a entender que sus comentarios estaban fuera de lugar por no ser rubios y de ojos azules.
Mi análisis de esta controversia y mi afirmación de que tiene implicaciones para la política educativa mexicana no reside en las preferencias gastronómicas o en el uso del espanglish,sino en la construcción de la juventud mexicoamericana en la cultura y la política educativa del país. Equiparar una queja acerca del ruido de ambulancias con un insulto a la cultura mexicana carece de sentido. De hecho, las críticas han enfatizado que estos jóvenes no tienen derecho a quejarse dada su constitución social, lingüística y fenotípica. Sugiero que el llamado insulto cometido por Yahritza y sus hermanos no es tal, sino más bien un desacato de los roles preestablecidos para la juventud mexicoamericana. El atrevimiento que cometieron Yahritza y sus hermanos fue ejercer su independencia y expresar opiniones propias.

Los niños no sabo y la construcción de la juventud mexicoamericana como sujeto de políticas educativas
La juventud mexicoamericana se construye como sujeto en las políticas educativas tanto mexicanas como estadunidenses desde una perspectiva de vulnerabilidad y rezago educativo. Tal perspectiva de déficit es característica de los grupos estudiantiles más excluidos en ambos países. Este grupo social se construye en relación con poblaciones transmigrantes —en muchos casos indocumentada—, así como en relación al programa DACA (Deferred Action for Child Arrivals), una política de acción diferida para niños migrantes que se ha usado en Estados Unidos como un peón político para polarizar a las personas votantes. Como tal, no se espera que la juventud mexicoamericana se exprese por sí misma, sino que otros actores políticos alcen la voz en su lugar y en su nombre. En este sentido, diferentes gobiernos de México han ofrecido acceso educativo a los mexicanos en el exterior, sobre todo para enfatizar que sus contrapartes estadunidenses cruelmente se las niegan.
Un segundo rasgo en la construcción de la juventud mexicoamericana como sujeto de políticas educativas es la expectativa de un rezago educativo lingüístico, sobre todo a través de la estigmatización del espanglish por desviarse de la tradición lingüística colonial mantenida por la Real Academia de la Lengua Española. En este sentido, los llamados niños no sabo son la juventud mexicoamericana que, por no recibir una escolarización en México o en español, no aprenden la conjugación correcta de los verbos en una edad temprana y cometen errores como lo indica la frase usada para designarlos.
Las instituciones de educación superior, y no sólo los gobiernos, participan en la constitución de este grupo como sujetos de políticas educativas. Por ejemplo, el Consorcio de Instituciones de Educación Superior para el Desarrollo de las Personas Mexicanas en el Exterior (Ciesdemex) es una red de universidades que trabajan con el Instituto de Mexicanos en el Exterior. Sus documentos constitutivos afirman que “la exclusión en el acceso y participación al sistema educativo puede convertirse en factor de acumulación interseccional de desventajas”. Aunque el Ciesdemex busca transformar esta realidad, dicha afirmación ejemplifica un discurso de rezago entre esta población.
Evidencia del racismo y colorismo interiorizados
Curiosamente, la falta de correspondencia de Yahritza y sus hermanos con los rasgos principales de la construcción de la juventud mexicoamericana en la política educativa mexicana y con su fundamento cultural más profundo acerca del estatus de las personas mexicoamericanas es lo que pudo haber causado el furor mediático y la cancelación de Yahritza y su esencia.
A pesar de apoyarse en el uso del espanglish, Yahritza y sus hermanos pudieron responder las preguntas de los periodistas sin un intérprete. Esto demuestra sus extensos recursos lingüísticos, no su rezago. Destaca también que las poblaciones mexicoamericanas, al igual que otras poblaciones bilingües en México y Estados Unidos, enfrentan estereotipos similares por no hablar exclusivamente inglés o español, dependiendo del caso. Como ciudadanos estadunidenses, Yahritza y sus hermanos tampoco encajan en el discurso de vulnerabilidad de la juventud DACA o indocumentada en los Estados Unidos.
Fue el hecho de expresar opiniones propias, y no el contenido de éstas, junto con las características fenotípicas de estos jóvenes lo que, desde mi punto de vista, causó la controversia. Como evidencia de ello están los insultos en redes sociales que van desde llamar “Tizoc” 1 y 2 a los hermanos de Yahritza, y la inserción de referencias a nopales en la cultura visual de la cancelación de la cantante.
Lecciones aprendidas
Está por verse si la cancelación cultural de Yahritza y sus hermanos en México será permanente. Sin embargo, queda claro que bajo las condiciones actuales, las políticas educativas mexicanas deben construirse con los mexicanos en el exterior y no meramente para ellos, ya que la juventud mexicoamericana no es homogénea y no siempre encaja con las construcciones actuales de las políticas públicas. El trabajo del Ciesdemex sólo puede alcanzar su potencial si este cambio de enfoque llega a ocurrir.
Una implicación bastante más ensombrecedora es la extensa evidencia de racismo y colorismo, no sólo interiorizados sino también normalizados, en las redes sociales mexicanas tan usadas entre nuestros niños y jóvenes. En este sentido, está claro que queda mucho por hacer en nuestras escuelas, universidades y hogares en la labor crítica de descolonización en todos sus aspectos.
Gerardo Blanco Ramírez
Profesor-investigador de tiempo completo en Boston College, donde es director académico del Centro para la Educación Superior Internacional