Cada día aumenta la presión por regresar a una vida parecida a la que teníamos antes de marzo de 2020. En lo económico se habla de volver a niveles de empleo parecidos a los de antes de la pandemia. El 27 de julio, se redefinió quiénes son las personas en condiciones de vulnerabilidad, abriendo el paso a la reactivación de la vida social. En educación, el presidente López Obrador declaró el 24 de julio pasado que las clases presenciales iniciarán a finales de agosto “llueve, truene o relampaguee”.

Ilustración: Víctor Solís
El regreso a clases requiere de acciones concretas para asegurar el bienestar de los docentes y los estudiantes. En su artículo de la semana pasada en este mismo espacio, Andreu Comas y Rafael Bojalil dan una detallada lista de lo que hay que hacer. Educadores y analistas han examinado la necesidad de crear un programa de recuperación de alumnos en riesgo de abandonar la escuela; de resarcir lo robado en escuelas vandalizadas, dar mantenimiento y limpiar los planteles cerrados desde hace más de un año; de hacer los cambios necesarios a las aulas para conseguir una ventilación adecuada y asegurar la repartición oportuna de agua, jabón, y cubrebocas. Todas estas acciones requieren de presupuesto adicional urgente y tiempo para realizar los trabajos de reparación, limpieza y mantenimiento para organizar el funcionamiento de las escuelas en estas condiciones.
Suponiendo que estos aspectos puedan resolverse en tiempo y forma, queda por discutir cómo va a funcionar la escuela en los meses y años que vienen. El debate que realmente nos hace falta es qué vamos a hacer en la escuela con los métodos y con la concepción misma de aprendizaje, con el papel de las y los docentes, y con los contenidos que se enseñan. Aquí es donde todavía hay menos claridad. Tanto la Secretaría de Educación Pública (SEP) como los gobiernos estatales reconocen que en este momento el regreso a la escuela sólo será posible si se combinan encuentros presenciales con actividades a distancia, lo que se conoce como modalidad mixta o híbrida, muchas veces apuntando al uso de tecnologías digitales —ver, por ejemplo, el documento del Consejo Técnico Escolar—.
Tanto Puebla como Jalisco se han pronunciado a favor del desarrollo de una propuesta “híbrida”; han destacado que, si bien se plantea el retorno a las aulas, también se ofrece la opción de seguir a distancia. Por su parte, el presidente de la República ha señalado: “Vamos a ser respetuosos, nada se puede hacer por la fuerza. Se abren las escuelas, se regresa a clases, ¿no quieren que vayan sus hijos a las escuelas? Pues no los manden”. Al respecto, una pregunta crucial es: ¿cómo se organiza el trabajo educativo bajo estos lineamientos para estudiantes que asisten, otros que se quedan en casa y unos más que alternan su presencia en distintos esquemas temporales?
Si bien existe un consenso sobre que lo mixto se refiere a una combinación de lo presencial con una modalidad a distancia, la dimensión pedagógica —las actividades para aprender y cómo llevar simultáneamente el trabajo en casa con el trabajo en el aula— queda imprecisa. La SEP señala que se requiere un modelo que brinde "flexibilidad al combinar estrategias, métodos, herramientas y recursos de las modalidades escolarizada y no escolarizada”, pero este tipo de pronunciamientos dan pocas pistas sobre lo que los docentes y los estudiantes van hacer. En concreto: ¿qué significa integrar ambientes?, ¿en qué consiste la flexibilidad?, ¿cuáles son las estrategias y los métodos por combinar?, ¿con qué herramientas y recursos cuentan los profesores y los estudiantes? Sobre los materiales para el trabajo a distancia, la SEP también propone que “televisión, radio, libros de texto gratuitos, visitas personalizadas de maestros a alumnos en sus casas y materiales en lenguas indígenas, son medios para continuar con la difusión del conocimiento en las y los estudiantes”.1 Resulta, entonces, que lo híbrido señala simultáneamente la modalidad presencial y la modalidad a distancia; el aprendizaje autónomo y el acompañamiento; el trabajo en línea y las visitas a domicilio; así como el empleo de múltiples materiales, entornos y medios de distribución de contenidos y ejercicios.
Tenemos que reconocer que se requiere precisar con mayor definición lo que podría ser una modalidad híbrida o mixta; esas respuestas dependen del contexto, de las experiencias acumuladas en la pandemia, así como de los recursos disponibles en la comunidad y en la escuela. En teoría, la posibilidad de movilizar distintas opciones organizativas, materiales y formas de interacción suena enriquecedora, pero en la práctica exige resolver cuestiones como: ¿qué significa en el día a día en la vida en las escuelas?, ¿cómo se organizan los grupos? Si el grupo se divide: ¿la o el profesor debe planear para dos grupos a la vez, el que está en el aula y el que está en la casa?, ¿cómo —ante jornadas y grupos fragmentados— articular esfuerzos, contenidos, materiales?, ¿las actividades a realizar en la casa son las mismas que en el aula?, ¿el trabajo académico continúa de una modalidad a otra, de una organización colectiva a una individual? Mientras unos estudiantes están trabajando a distancia y otros en el aula, ¿quién los atiende?, ¿cómo son atendidos?, ¿cuál será el horario real de trabajo para el profesor?
Las grandes desigualdades en la conectividad y en los espacios físicos para asistir a las sesiones de clase a distancia, así como la disparidad en los dispositivos digitales y su distribución en las familias, impactan en las posibilidades de participación del personal docente y de las y los alumnos y sus familias. El Inegi reporta, por ejemplo, que en la gran mayoría de los casos los estudiantes de primaria y secundaria (72 % y 70 % respectivamente) cuentan con un celular inteligente para realizar las actividades escolares, y que el 75.6 % de los alumnos de primaria y 52.6 % de secundaria deben compartir los dispositivos con el resto de su familia.
Una alumna con una computadora y módem a su disposición tiene mejores condiciones materiales que una alumna cuya única manera de conectarse es con el celular que comparte con el resto de su familia y que su papá lleva al trabajo todos los días. Esta joven sólo puede escribirle a su maestra por WhatsApp para pedirle la tarea en la noche, cuando su padre llega de trabajar. A ellos hay que sumarles la porción de estudiantes que —por sus condiciones de creciente precariedad— no cuentan ni con conectividad, ni con soportes para la comunicación con sus profesores. Muchos estudiantes, sobre todo los más pobres, no cuentan con lo mínimo necesario para participar plenamente en una modalidad educativa a distancia. Pedir las tareas y entregarlas no es participar al igual que los demás.
Ante la falta de propuestas claras, en muchos casos los docentes han regresado a actividades escolares antes superadas: el dictado, el pase de lista en voz alta, el uso extendido de cuestionarios. Esto significa que, para efectos prácticos y debido a la alta heterogeneidad en las experiencias de los alumnos, los grupos serán, potencialmente, similares a los grupos multigrado; es decir, con diferencias importantes entre los saberes y experiencias de los estudiantes.
Ante el vacío de orientaciones y atención de la SEP, muchas profesoras y profesores han dispuesto de sus propios recursos para enfrentar la situación: pagan cursos, compran materiales, adquieren dispositivos, actualizan cuentas y software, financian la actualización de su conexión, etc. Hay que atender las necesidades de formación docente, crear oportunidades de formación y colaboración entre ellas y ellos y fomentar la construcción colectiva de nuevas formas educativas en la práctica. Igualmente, es necesario proveer a las escuelas, a maestros y a alumnos, de una canasta básica tecnológica, subsanar la conectividad con Internet de banda ancha en las escuelas, dotar o actualizar los dispositivos y accesorios digitales. Asimismo, se requiere atender esas mismas necesidades para los docentes y para sus estudiantes y familias, iniciando por los más necesitados: aquellos golpeados por su extrema precarización, los fallecimientos de sus padres y las secuelas del covid-19.
Nadia González ha señalado con certeza que el tiempo fuera de las aulas es irrecuperable y los llamados aprendizajes perdidos más bien son aprendizajes escolares que no se dieron durante este tiempo, pero se pueden dar ahora. Pero concentrarse en los "aprendizajes perdidos" no reconoce el extraordinario esfuerzo que han hecho los estudiantes, las maestras y los maestros en una situación sin precedente. Sin duda, lo que los estudiantes y docentes han vivido y experimentado los ha llevado aprender otras cosas, a veces de manera muy tempestiva.
Aprender en la escuela es sólo un escenario de muchos, pues aprendemos a través de la participación en múltiples actividades sociales en diversos contextos entrelazados. Desde luego que todo este periodo les ha modificado la vida y les ha impuesto adaptarse a un entorno cambiante: esto debe ser incorporado a las temáticas de la educación escolarizada. El currículo actual es muy amplio, cargado de temas con un valor cultural histórico, pero no necesariamente relevantes para nuestro momento. Hace falta pensar en una organización de los contenidos que recupere y articule lo que el alumno vive en casa y en el mundo con lo académico. Por lo mismo, resultaría productivo combinar algunas materias de acuerdo a temáticas articuladoras que permitan vincular distintas asignaturas. A la vez, esto impulsaría nuevas formas de colaboración entre las y los docentes. Por ejemplo, en varias escuelas en el Estado de México se ha abordado el tema de las vacunas, sus particularidades en el caso del covid-19, su desarrollo y su distribución con la participación consensuada de los docentes de geografía, ciencias, historia y español. La reorganización de los grupos y la redistribución del tiempo y el espacio obligan a reconsiderar los contenidos y los enfoques. En estos meses, las maestras y alumnas han vivido una disrupción en sus familias, su bienestar y múltiples pérdidas: de seres queridos, de empleo, de seguridad, territoriales y de vivencias, entre muchas otras. El Boletín 155 de la SEP propone difundir el conocimiento [sic] cuando los lineamientos curriculares actuales plantean enfocarse en el proceso de aprendizaje, tener en cuenta los saberes previos del alumno, diseñar situaciones didácticas que propicien el aprendizaje situado y reconocer la naturaleza social del conocimiento. ¿La SEP está proponiendo entonces un cambio en la propuesta curricular y un regreso a una visión transmisiva de la educación?
Más que difundir el conocimiento, la situación que estamos viviendo requiere un diseño que contemple la realidad actual, que permita analizar, reflexionar, aprender, y construir a partir de lo vivido. Los investigadores Wakkary y Maestri señalan que las innovaciones nacen de la necesidad de enfrentar un problema, una situación desconocida o un obstáculo y resolverlo con los recursos culturales disponibles. Por eso necesitamos recuperar las actividades de aprendizaje desarrolladas por las y los docentes que sí resultaron relevantes y rescatar cómo se emplearon los recursos a distancia para mantener la comunicación y fomentar la participación de los alumnos (combinaciones de entornos en línea, vídeo sesiones, chats en Whatsapp, correo electrónico, buzones en papelerías, mercados, portones de las escuelas, y cadenas de comunicación entre alumnos).
Todos anhelamos el regreso a las clases presenciales seguras, pero en este momento el escenario es tan complejo como confuso. Para ofrecer una propuesta educativa relevante a los desafíos que estamos viviendo es urgente repensar seriamente nuestras prioridades educativas, lo que se hace en la escuela y cómo lo hacemos. Vivimos en dos mundos paralelos —el de la apertura y el de la tercera ola de la pandemia— y esta situación va a continuar. Por ello, el desafío es diseñar situaciones y actividades de aprendizaje auténticas que reúnan lo que los alumnos aprendieron —y siguen aprendiendo— en la pandemia, los saberes que les permitirán seguir enfrentándola y anticipar lo necesario para la vida pospandemia. Esto significa transitar hacia una selección crítica de los temas para dar prioridad a aquellos procesos y contenidos que contribuyan a la formación de una ciudadanía capaz de entender las condiciones que nos llevaron a la situación actual y que pueda imaginar y crear un mundo sostenible. Retornar a clases en agosto bajo inercias, imprecisiones y con indicaciones verticales confusas, en lugar de empezar a sentar las bases para alentar transformaciones de fondo que permitan aprender y actuar ante la pandemia, es condenar a las comunidades educativas al retroceso.
Judith Kalman
Investigadora del Departamento de Investigaciones Educativas (DIE)- Cinvestav
C. Armando Osorio Chulín
Subdirector de la Secundaria General 63 “Coyolxauhqui” (Servicios Educativos Integrados al Estado de México)
1 SEP, Boletín 155.
Dra. Kalman, una pregunta importante ¿Por qué es tan complejo dotar a este país de Internet? Si no resolvemos el problema de la infraestructura relacionada con la Brecha Digital, no podemos resolver la educación a distancia mediada por Internet. Me asombra haber escuchado poco y leído menos sobre la infraestructura ya instalada de las telesecundarias, como una salida natural a este desafío..
Me parece que el haber pasado este tiempo de Pandemia sin duda es replantearse las formas de trabajo, y los diferentes obstáculos que se vivieron y por lo menos las autoridades tendrían que ya haber diseñado como tal los protocolos reales a seguir. El ciclo escolar pasado fue de aprendizajes tanto para maestros como alumnos, se tuvieron que buscar las estrategias que la.mayoría de las veces las enfrenta el docente solo. Han sido años de que las escuelas no cuentan con la infraestructura necesaria, no se ha priorizado en dotar internet ni computadoras, son espacios muchas veces olvidados y que ahora se les valora pero aún así se continúa sin resolver dicha problemática.
El regreso a clases no es claro ni seguro y como siempre las escuelas tendrán que buscar sus propios medios para poder ofrecer el servicio. Ahora las excusas para el regreso presencial es la obesidad, la violencia familiar, entre otros aspectos que siempre han existido y que los docentes siempre hemos trabajado con o sin apoyo desgraciadamente.
Me parece que México aún ya está preparado para la educación virtual., se requiere dotar a los niños pobres de un equipamiento adecuado para seguir su preparación en casa,,cuidando que no haya corrupcion y que cuiden la presencia de las ratas transgénicas ( las de dos patas )
Dra. Kalman buenos dias. Me parece muy aventurado sino es que un riesgo absoluto el regreso a clases presenciales, en la zona donde vivo los contagios están demasiado altos ademas que mi escuela secundaria donde trabajo esta en un estado lamentable, ya que no tenemos agua potable, los salones y estructura total de la escuela se esta cayendo y no podemos tener a nuestros alumnos en la escuela. Creo que es lamentable que en conjunto con la pandemia nos hagan regresar a las escuelas en las condiciones en las que se encuentran.
Falta mucha organización el kinder que está a la vuelta de mi casa regresaron ayer es un desorden nada de protocolos las mamás con el cubrebocas en el cuello los maestras no saben controlar o organizar al feo
Estoy de acuerdo que los alumnos regresen a las escuelas, con precauciones.
Me parece que no hay indicaciones claras de cómo se pretende que sea el regreso todo es confuso e incierto.
La solución de las irregularidades y alternativas de estrategias es misión de autoridades, padres de familia y personal docente
Un desafío muy grande , pues todo se complica y no tendemos una certera información., se comtinua con miedo , contagios y nadie sabe q se debe hacer realmente..
Por otro lado existe confusión en cuanto a organizaciones de clases y todo es run caos.
Excelente reflexión, nos muestra las dos caras de la moneda en nuestro país y quedan al descubierto las carencias que enfrenta la población más vulnerable y el gran reto que representa para los educadores llevar a cabo una educación significativa en las condiciones del contexto actual. Y me quedo con una pregunta, ¿exinten en este momento las condiciones para un regreso presencial a las aulas?
Si hay alguien conciente de lis retos que ha presentado la pandemia y el cierre de escuelas somis lis docentes, pues hemos experimentado cada una de las situaciones planteadas en primer plano, suempre tratando de privilegiar lis contenidos que resulten relwvantes para los estudiantes y diversificando lis medios para comunicarnos con ellos, sin embargo hsy temas que lamentablemente nos rebasan pues son estructurales y en muchos casos solo burocraticos, pero seguiremos ya sea a dustancia, presencial con los riesgos que esto conlleva o en una modalidad hibrida cumpliendo el deber pir el saber.
La educación está atravesando por un momento de innovación, incertidumbre y adaptación en el cual todos los participantes de estos procesos de aprendizaje buscan formas nuevas de propiciar y adquirir aprendizajes clave. La forma en que se trabajan las sesiones es un reto dónde los profesores y alumnos en conjunto desarrollan formas de trabajo a distancia o mixta para que el proceso de enseñanza-aprendizaje se realicé de la mejor forma posible aún que no se logre en el porcentaje que se desearía
Me parece que lo que se menciona en cuanto al regreso a clases y los aspectos que determinan las acciones a seguir para fortalecer la educación de los alumnos. Es un tema delicado y complejo. Sin embargo considero que no debemos permitir un retroceso a la educación. Es un compromiso, encontrar estratégias reales y significativas, para que maestros y alumnos. Retomen de manera segura y certera, su papel en la sociedad.
El hecho de que nuestro sistema educativo se encuentre en un proceso de adaptación, atendiendo a todos los posibles panoramas que puedan presentarse ante este retorno a clases presenciales; sigue siendo y será un reto para el aprendizaje de los alumnos; ya que como se menciona no tenemos una base que sustente lo procesos, más bien imprecisiones e indicaciones confusas; las cuales son cambiantes. Debemos ser conscientes de las limitantes que se tienen en todos los factores que intervienen en el proceso educativo así como los riesgos que intervienen en el mismo.
Una de las necesidades básicas del ser humano es la educación, sin duda. Por ello, es un reto para los docentes de la actualidad, otorgar un servicio educativo de calidad a todos los alumnos que están enfrentando este nuevo tipo de educación híbrida. No sólo para alumnos, sino también para padres de familia y docentes. Para ello, se requerirá el apoyo y colaboración de todos los involucrados para salir adelante en esta nueva modalidad que está y ha sido cambiante para todos con el fin de rescatar la educación del mundo.
Pienso que las condiciones del sistema educativo mexicano se ha mantenido al margen de la situación, aunque e michas comunidades o localidades no se cuenta con los recursos necesarios para atender a los estudiantes a distancia, los profesores ha logrado desarrollar las estrategias necesarias para llegar a todos (o la mayoría) de alumnos y así avanzar en los aprendizajes esperados, sin embargo desde que inició la pandemia sabíamos que tarde o temprano regresaríamos a las aulas y aunque el panorama se muestre incierto, como lo hicimos anteriormente lo haremos ahora.
La preocupación es que todos los alumnos aprendan, obligados por la pandemia nos adaptamos, estamos consientes que hay mucha desigualdad económica. ¿Pero cuál es la solución arriesgar vidas de niños, papás y maestros.
Definitivamente estoy de acuerdo , ya que todas y cada una de las palabras definen la realidad que estamos viviendo y que son muy claros en sus comentarios , ya que todos padecemos la misma incertidumbre , y de que todos estamos conscientes de las necesidades de los alumnos pero en un regreso seguro .
Pienso que estamos los docentes ante una situación compleja ya que en concreto no sabemos cómo es que vamos a trabajar, lo importante de la brecha digital y de la gran responsabilidad que se le está relegando a los docentes. La incertidumbre de como es que vamos a trabajar de acuerdo a nuestros horarios.porque aparte de trabajar también tenemos una vida que vivir.
Coincido en algunas puntualizaciones que realiza esta publicación de manera general, sin embargo, en terminos locales, cada lugar tienes sus particularidades, por ello, es difícil entender los diversos cambios en estas épocas, no es igual organización de un estado a otro, como se menciona en la publicación, pero sólo menciona a dos estados de la República, tomándolos como referencia, pero para algunos sistemas será funcional, para otros no tanto, por ello es necesario que cada escuela tome sus propias medidas.
Padres, maestros y alumnos se dieron a la tarea de aprender nuevas estrategias y nuevas herramientas para poder seguir estudiando y dando clases. Muchos padres de familia se han involucrado mucho más con la educación de sus niños y los maestros se han capacitado para esta nueva forma de vida. Debemos tomar en cuenta que este método, llegó para quedarse y es necesario avanzar y enfrentar el mundo pandemics y post pandemics.
La pandemia ha hecho visible la gran cantidad de problemas que arrastra el sistema educativo en México, desde el descuido y desinterés de los anteriores gobiernos, hasta las condiciones en que viven la gran mayoría de los niños, niñas y adolescentes, particularmente en sectores marginados. Resolver problemas que aquejan en la actualidad a la educación será todo un reto que debe resolver todos los sectores que involucran a la educación, desde los planes y programas de estudio, la documentación, la mejor comunicación y organización desde los jefes de sector hasta los directivos de cada centro educativo, realizar la prioritaria y urgente recuperación de los centros educativos, dando prioridad a las mas desfavorecidas, y por otro lado, dar asistencia a los alumnos que se encuentran en situaciones precarias, en todos los aspectos: salud, bienestar y seguridad social, proveerlos de recursos tecnológicos, etc. Se vea por donde se vea, es la unica manera de proveer un sistema educativo que realmente funcione.
Por un regreso seguro a clases presenciales; el proceso de enseñanza aprendizaje continua aún en la distancia, aunque es importante retomar las clases presenciales, existen inconvenientes que afectan la práctica educativa y quedan fuera del alcance del docente.
Nuestro Sistema Educativo ha sufrido muchos cambios derivados de la pandemia por Covid-19. Actualmente hay que aprender a trabajar con esta nueva normalidad, sin embargo las condiciones en las que se encuentran nuestras escuelas y las familias no son adecuadas para este trabajo a distancia o presencial.
Esperamos que nuestras autoridades educativas sean concientes te da realidad en la que nos encontramos y de esta manera diseñar la mejor estrategia de intervención.
El nuevo aprender a raíz del confinamiento no solo en la educación sino también en las relaciones intrafamiliar y con la nueva normalidad, marca un re aprender donde la comunicación (qué en muchos de los casos era escasa o nula) juega un papel de suma importancia. Así entonces comunicarse de forma asertiva tiene el papel principal tanto en el núcleo familiar como en el educativo para poder transmitir información, instrucciones y lo que se desea obtener de los demás. Los medios electrónicos son solo el canal pero el usuario debe ser re orientado.
Los diferentes estilos de aprendizaje, representan mayores retos a las diferentes formas que se están derivando en estos tiempos de la pandemia y los compromisos educativos serán mayores y el trajo colaborativo cera relevante.
Mucho se habla y se discute sobre los cambios y desafíos por los que estamos atravesando en estos tiempos, pero es una realidad que no se cuenta con un plan bien estructurado desde nuestras autoridades gubernamentales ni educativas, lo que genera esas confusiones e inseguridades para toda la comunidad escolar. Sin embargo, nuevamente, estaremos haciendo lo necesario para cumplir con nuestra labor
Estoy totalmente de acuerdo en que las realidades da cada escuela son diferentes, y hay muy pocas indicaciones claras, respecto al como abordar el regreso a clases, además que los problemas por los cuales de pretende el regreso a clases presenciales tiene más que ver con problemas preexistentes al covid, y que muestran la desigualdad de condiciones de los alumnos, y aún ahora la inversión destinada a la educación fue mínima, aún cuando el tiempo lo ameritaba con urgencia y además lo permitía al tené los planteles vacíos. sin embargo no hubo una visión progresista que considerará l dotard para un regreso. además también es un tanto grosero el decir que no hubo aprendizajes a nivel general, puesto que, con las diferencias socioeconómicas existentes, hubo planteles que lograron una comunicación que les permitió aprender, con nuevas estrategias pero logrando usar distintas plataformas. y en su mayoría estar conectados.
Muy buen artículo, muy objetivo, mi hija no asistirá a clases presenciales mientras estemos en esta situación de alto contagio y lo más llamativo es que he encontrado varias escuelas particulares que ofrecen clases a distancia, híbridas y presenciales, o sea, educación a la carta, pero claro que cuesta, yo considere que tal vez sería mejor opción pagar para que mi hija pudiera tener clases en línea todo el año, no creo ser la única, aquí lo real y lo triste es que, como siempre, los que no pueden tener conectividad no equipos serán los que tengan que ir a arriesgarse a la escuela y los que puedan pagar pueden elegir, los que no se amuelan, siempre es así