Voces del magisterio: La educación para la paz, un camino para México

Uno de los países más pacíficos de América es Canadá según diversas clasificaciones, por ejemplo,  el Índice Global de Paz (2015), dicho país se encuentra dentro de los primeros 10 países más pacíficos a nivel mundial y en el primer lugar en América; a diferencia de México, el cual es clasificado en un índice de paz bajo.

Varios países han desarrollado su propio concepto y estrategias sobre educación para la paz en base a su situación socio-histórica. Sin embargo, una de las definiciones más aceptadas es aquél desarrollado por Betty Reardon (en Fountain, 1999, p. 39), quien la define como “un proceso que prepara a la gente joven para la responsabilidad global; les permite comprender la naturaleza e implicaciones de su interdependencia global; y les ayuda a aceptar la responsabilidad de trabajar para un comunidad justa, pacífica y global viable”.

Pero, ¿hay alguna forma de alcanzar la paz en países donde actualmente la violencia se manifiesta tan recurrentemente en la sociedad? En efecto, varios países han implementado estrategias diversificadas para alcanzar la paz, la cual, educadores tales como Comenio y Montessori, ya veían la necesidad de una educación permeada por este enfoque. Actualmente, “la paz se ha convertido en parte de las ideas de un desarrollo democrático y mejoramiento del mundo” (Raviv, Oppenheimer & Bar-Tal, 1999, pp. 99,  27).

paz

Hoy en día diversas organizaciones a nivel mundial han difundido este enfoque, tales como la UNESCO, la propia ONU, la International Peace Research Association [Asociación Internacional de Investigación para la Paz] (IPRA), entre otras. Así mismo, han sido diversos países los que han adoptado y/o adaptado un enfoque de educación para la paz.

En este sentido, existen múltiples estrategias para alcanzar la paz pero en México todavía no hay un enfoque especialmente diseñado para combatir aquéllas prácticas violentas que tenemos arraigadas en nuestra cultura o que tratan de resolver algún episodio de violencia o de trauma como sí las hay en otros países (Serrato Mandujano, 2013).

La educación para la paz engloba diversos enfoques, tales como educación para la ciudadanía, educación para la resolución de conflictos, educación para la liberación y el empoderamiento, educación ambiental, pedagogía crítica, educación moral y espiritual, educación para la resiliencia, etc. Este tipo de enfoques han surgido para dar respuesta a eventos violentos.

En Japón, por ejemplo, surgió la Educación Anti-Bomba Atómica en 1950. Este enfoque educativo surgió a partir de los efectos de las bombas atómicas lanzadas por Estados Unidos a Hiroshima y Nagasaki en 1945 en la población. En este caso, los maestros realizaron campañas para ayudar a un proceso de sanación.

En Irlanda se creó la Educación para el Entendimiento Mutuo para terminar con las peleas entre católicos y protestantes (Harris, 2004; Harris, 2002), promover el respeto propio y por otros, y la mejora de la relación entre personas de distintas tradiciones culturales (NICC, 1990, en Smith, & Robinson, 1996). Este enfoque fue introducido en la currícula de ese país, por lo que se dice que sus efectos se han dejado ver en la educación formal.

En países multiculturales como Estados Unidos, Australia y Canadá surgió la Educación Multicultural. El objetivo de este tipo de educación es “ayudar a los estudiantes a entender y apreciar las diferencias culturales y las similitudes y reconocer los logros de los diversos grupos” (Nario-Galace & Navarro Castro, 2010, p. 43).

La Educación para los Derechos Humanos es probablemente uno de los tipos de educación más difundidos entre diversos países tercermundistas o en vías de desarrollo debido a las diversas violaciones a los derechos humanos de los ciudadanos. Este movimiento surgió en 1948 después de la Declaración Universal de los Derechos Humanos (Harris, 2008). En México existe una Comisión Nacional de los Derechos Humanos con presencia en todos los estados de la república y la UNAM cuenta con una Cátedra UNESCO de Derechos Humanos.

La Educación para la Resolución de Conflictos es un enfoque surgido en Norte América (sin incluir a México) y países europeos de primer mundo (Harris, 2002) a principios de 1980. En México se han dado algunas prácticas que implementan este tipo de educación en años recientes.

En internet actualmente existe una importante cantidad de recursos educativos sobre esta temática que son gratuitos y diversos países ofrecen cursos de posgrado que difunden algún enfoque de educación para la paz. En lo que respecta a México, definitivamente se han dado varias prácticas de educación para la paz; tales como educación sostenible y las mencionadas con anterioridad, entre otras. Actualmente, existen diversas instituciones que ofertan cursos sobre estas temáticas. Acerca de la formación docente, el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación ofrece cursos encaminados a la resolución de violencia familiar y escolar, educación sostenible, derechos humanos, igualdad y perspectiva de género, entre otros. Con el Sistema Nacional de Desarrollo Profesional (SINADEP), hay una gran expectativa no solamente en cuanto a cursos que apoyan pedagógicamente a los docentes para las diversas evaluaciones emanadas del Servicio Profesional Docente, sino también en cuanto a cursos para el desarrollo profesional de los docentes en diversas áreas dentro de las cuales, se encuentra la educación para la paz. En este sentido, los docentes cuentan con diversas alternativas para conocer este enfoque más a fondo y lo más importante, llevarlo a la práctica adaptándolo a la situación particular de su contexto educativo y social.

 

Yareli Serrato Mandujano
Coordinadora de Diseño Curricular del SINADEP.


Referencias

Alan, S., & Alan, R. (1996). Education for mutual understanding: The initial statutory years [Educación para el entendimiento mutuo: Lo años iniciales estatutarios]. Recuperado de http://bit.ly/1oHNPsn

Blackburn, S. (1996). The Oxford Dictionary of Philosophy [El diccionario de filosofía de Oxford]. Oxford, MA: Oxford University Press

Fountain, S. (1999). Peace education in UNICEF [Educación para la paz en la UNICEF]. Recuperado de http://uni.cf/1Tp0ZXS

Global Peace Index. (2015). Global peace index: Measuring peace, its causes and its economic value [Índice global de paz: Midiendo la paz, sus causes y su valor económico]. Recuperado de http://bit.ly/1QH3izs

Harris, I. M. (2002). Conceptual underpinnings of peace education [Fundamentos conceptuales de la educación para la paz]. En G. Salomon & B. Nevo (Eds.). Peace education: The concept, principles, and practices around the world (pp. 15-26). Mahwah, NJ: Lawrence Erlbaum Associates.

Harris, I. M. (2004). Peace education theory [Teoría de educación para la paz]. Journal of Peace Education, 1(1), 5-20. doi: 10.1080/1740020032000178276

Harris, I. M. (2008). History of peace education [Historia de la educación para la paz]. En M. Bajaj (Ed.). The Encyclopedia of Peace Education. Recuperado de http://bit.ly/1omtYyy

Nario-Galace, J., & Navarro-Castro, L., (2010). Peace education: A pathway to a culture of peace [Educación para la paz: Una vía hacia la cultura de la paz] (2nd ed.). The Philippines: Center for Peace Education, Miriam College.

Serrato Mandujano, Y. (2013). Peace education and violence in Mexico: What do junior high school students aspire to be? [Educación para la paz y violencia en México: Qué aspiran llegar a ser estudiantes de secundarias] (Tesis de maestría, Universidad de Manitoba, Winnipeg, Canadá). Recuperado de http://bit.ly/1Q03UUt

Raviv, A., Oppenheimer, L., &  Bar-Tal, D. (1999). Preface. In A. Raviv., L. Oppenheimer & D. Bar-Tal (Eds.). How children understand war and peace: A call for international peace education [Cómo los niños entienden la guerra y la paz: Un llamado a la educación para la paz internacional] (pp. 1-26). San Francisco: Jossey Bass.

 

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Publicado en: Voces del magisterio

4 comentarios en “Voces del magisterio: La educación para la paz, un camino para México

  1. Estimada Yareli Serrato Mandujano, en primer lugar una felicitación por tan excelente propuesta y aportación para ser eventualmente implementada en el sector educativo mexicano. La propuesta es buena, la prueba es que menciona algunos países como Canadá y Japón, donde iniciativas similares tuvieron éxito. Sin embargo existen algunos «asegunes» (como de manera coloquial dicen en mi rancho) a su escrito. Usted pone como ejemplo Primer ejemplo a Canadá como uno de los países menos violentos, no sólo de América sino del orbe entero, pero ¿no pensó en ningún momento relacionar o, en su caso, analizar qué relación puede tener la paz con un concepto que usted ni siquiera menciona en su escrito y que es la corrupción y la cultura de la legalidad? Lo mismo sucede con el caso japonés y cualquier otro caso habido y por haber de países que han superado el problema de la violencia. Creo que ya con esto que menciono se da usted una idea sobre a dónde me dirijo, ¿cierto? Carl Bruner promueve en varias de sus obras la enseñanza por medio de estrategias lúdicas (no tengo las citas exactas en este momento, pero creo que usted me disculpará, puesto que sabe de qué hablo); es decir por medio del juego, actividades que interesen y motiven al niño a aprender, mientras que pasan un momento agradable. Sólo que Bruner aclara que para tener éxito con este enfoque es indispensable exponer las reglas del juego, de cada actividad, de manera clara, democrática y en ambientes de inclusión y respeto. Si esto se garantiza tendremos un desarrollo significativo de la actividad, y en efecto así es porque yo lo pongo en práctica cada vez que las condiciones me lo permiten. En fin, Dra. Yareli (supongo que es doctora), haciendo una analogía de la teoría de Bruner y trasladándola hacia la vida de nuestro país en general, ¿no considera usted que los primeros enfoques educativos que se necesitan promover en México son aquellos que vayan tendientes a atacar la corrupción (nuestro mal endémico) y a consolidar un régimen de la cultura de la legalidad? Creo que esos serían los mejores fundamentos para, a partir de ahí, lograr la disminución de la violencia, la impunidad, la desigualdad, la pobreza, la inequidad, y muchas, muchas otras lacras más que como país arrastramos. Por otro lado no puedo soslayar que me sorprendió la bibliografía que usted consultó para su propuesta: puros libros en inglés, de países que tienen otra historia, otro modus vivendi, otro status quo. (That doesn’t matter, though, they seem to be pretty interesting and insightful!) Saludos!

    1. Estimado Horacio, primeramente, muchas gracias por su amable comentario. Respecto a si consideré en mencionar los factores de la violencia en México, así es, sin embargo, me quise concentrar en este artículo en exponer algunos enfoques de Educación para la Paz. Concuerdo con usted en que la corrupción es uno de los tantos factores que nos han impedido alcanzar la paz. Al respecto, lo invito a revisar la sección “Barriers of PE” (pp. 63-68) de mi tesis de Educación para la Paz y Violencia en México donde precisamente expongo algunas de las barreras más sobresaliente para la educación para la paz en nuestro país. Y en efecto, antes de hacer cualquier propuesta de educación para la paz en nuestro país, primeramente es necesario analizar qué es lo que tenemos, cuáles son nuestras raíces (quiénes nos antecedieron), quiénes somos los mexicanos, qué estamos haciendo para no conseguir la paz, etc.,; después de este análisis, imaginarnos cómo es el México en donde nos gustaría vivir y plantear una propuesta de paz en México que englobe lo que necesitemos y cómo queremos vivir la paz (porque cada país tiene un concepto de paz distinto por muchos factores).
      Interesante su propuesta. Definitivamente hay muchísimos constructos sociales y características culturales en las que tenemos que trabajar cada uno. Si miranos hacia nuestra historia, encontraremos la violencia arraigada en ella. Es una labor titánica lo que nosotros como educadores tenemos que hacer y no sólo como educadores, sino como ciudadanos. Considero que uno de nuestros deberes es promover la paz en todos los espacios en donde podamos.
      Finalmente, le comento que en el SINADEP hemos diseñado un curso llamado “Introducción a la Educación para la Paz” que por cierto está próximo por comenzar. Muchos docentes (o la mayoría de docentes en nuestro país, yo incluso era uno de ellos hace un par de años), no conocen este enfoque, enfoque que también lo deberíamos de hacer nuestro y trabajar desde nuestras trincheras. Aparte de este curso que está muy bien diseñado, se estarán ofertando otros en esta temática de la paz, la cual es muy amplia.
      Saludos cordiales.

  2. Aunque para muchos un mundo de paz parece una utopía imposible, en realidad es una meta que requiere conocer a fondo tanto las causas y consecuencias que originan la violencia en la sociedad. Puede venir desde los sectores más humildes (como una familia disfuncional) también en ámbitos superiores (gobiernos), dado que por errores y fallas insignificantes pueden desencadenar molestias que generan no solo incomodidad por un periodo corto, algunas de las guerras más crueles de la humanidad fueron innecesarias. Es una gran alternativa que las instituciones fomenten los valores suficientes para que los futuros reparadores de la humanidad; creen un entorno sano. Para que la paz no sea un componente surrealista para el futuro, sino un componente con el que nacemos. Cada país tiene sus problemas y diferencias, nos adentraríamos en un caldo heterogéneo de idiosincrasias; pero existen algunos donde la violencia hace que el temor reine en la mente de sus habitantes, es una motivación negativa que impide la libertad. México no es la excepción, en numerosas ocasiones la violencia es fruto de la injusticia social; hay que encontrar y formular situaciones que propicien las oportunidades para que los ciudadanos hallen un mejor modo de vida y no caigan en la tentación de cometer actos ilegales, como violaciones, robos y asesinatos. Desde los primeros años los niños toman como ejemplo de vida el compoertamiento de sus padres, un hogar en donde impera la violencia puede ser un «nido de crueldad». Hagamos de los hogares y las escuelas los templos de la sabiduría pacifista, hagamos que las guerras sean borradas del pensamiento universal, que cualquier conflicto puede omitirse con una conversación y llegar a un apretón de manos. Nunca es tarde, aún los ancianos pueden ofrecer su apoyo para fortalecer el pensamiento de armonía, los maestros puedan inculcar ejemplos claros e inspiradores. La paz no es imposible, toma tiempo y esfuerzo; la paz es la mejor alternativa para descubrir amigos que una vez estuvieron separados por fronteras.

    1. Estimado José Pablo, sus palabras refuerzan mi pensamiento, mi deseo de crear un mundo mejor. Estoy convencida que aquél/aquélla que haya dejado de creer en la paz, estará contribuyendo a que en efecto, la paz nunca se logre.
      A mí me gustan las personas que soñamos y lo más importante, que desde nuestra posición, trabajamos para moldear el futuro que previamente imaginamos. No importa si soy docente, una ama de casa o una costurera, la paz se puede construir con pequeñas acciones también que sean ejemplos de vida para los demás. Todos tenemos mucho por hacer y qué labor tan importante tienen los padres de familia y tutores para que los niños y jóvenes se desarrollen con un marco de referencia que les permita identificar lo que es paz y lo que no. Menciono esto porque estamos viviendo tiempos difíciles en donde varios jóvenes desean para su futuro cosas alejadas de la paz. Están en una época de mucha confusión generada por diversos factores como la injusticia social que usted menciona y muchos otros.
      Lo único que me queda por decirle es que tratemos de promover entre las personas con las que tenemos contacto la paz y lo más importante, realizar acciones que aporten a crearla. Definitivamente hay muchas estrategias para abordar la paz, ya usted mencionó algunas, pero antes de eso y concuerdo con usted, es necesario analizar los factores que originan la violencia en México.
      Saludos.

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