La incertidumbre del concurso de la Comipems

Crédito: Gonzalo Tassier

Durante 28 años, el concurso de asignación a la educación media superior fue aplicado a las y los jóvenes que concluían la secundaria para obtener un lugar en algún bachillerato público de la Zona Metropolitana de Ciudad de México (ZMCM). Su extinción comenzó a bosquejarse a través de declaraciones de figuras políticas actuales como la presidenta de la República, la jefa de Gobierno de Ciudad de México y el titular de la Secretaría de Educación Pública (SEP). Al día de hoy, no hay certeza sobre el procedimiento que se implementará para que continúen sus estudios quienes egresen de la educación básica. Por ello, conviene hacer una breve contextualización sobre la Comisión Metropolitana de Instituciones Públicas de Educación Media Superior (Comipems) para intentar comprender el embrollo en el que están metidas las autoridades educativas. Al final, se presentan algunos cuestionamientos generados a partir de la falta de claridad en este asunto.

La Comipems fue constituida en 1995 por las instituciones públicas con el mayor número de lugares educativos en el nivel medio superior de la ZMCM. Uno de sus objetivos era ofrecer a los estudiantes del último grado de educación básica —y a los egresados de ese nivel— un proceso equitativo y transparente para elegir las opciones educativas que se apegaran a sus aspiraciones. Se buscó evitar la confusión de procesos, el empalme de fechas y el doble o triple desembolso que implicaba que cada institución estableciera sus propias convocatorias.

El primer concurso se realizó en 1996. Desde entonces fue considerado como una vía meritocrática para acceder al bachillerato público. Sin embargo, hay quien argumenta que las características sociodemográficas y de origen social están presentes en los criterios de asignación, aunque la Comipems enfatizara que ésta era resultado de los aciertos que los aspirantes obtenían en el examen. Inicialmente se solicitó un mínimo de 31 aciertos para tener un lugar, pero en 2013 —ya con la obligatoriedad de este nivel educativo— fue eliminado para solicitar como únicos requisitos presentar el examen y contar con el certificado de secundaria. Según Javier Olmedo, exvocero de la Comipems, el papel del examen no era evaluar los conocimientos de los aspirantes, sino aplicar un criterio de asignación y distribución (citado en Cobos, 2017).

Si bien, el concurso siempre tuvo posibilidades de mejora, no se encontró otro procedimiento más adecuado para distribuir a las y los estudiantes de educación media superior en los bachilleratos generales y tecnológicos o los profesionales técnicos en la zona metropolitana de Ciudad de México (CDMX) y 22 municipios conurbados del Estado de México. En la última convocatoria, correspondiente a 2024, se estableció como ventaja que el registro único y un mínimo de desplazamiento favorecía que los aspirantes solicitaran su ingreso hasta en veinte opciones educativas de las instituciones aglomeradas en la Comisión.

Bajo esas condiciones, el encargado de la educación pública en México —Mario Delgado— decidió eliminar el concurso de asignación mencionado. Antes de él, durante su candidatura en marzo de 2024, la actual jefa de Gobierno de CDMX hizo pública su intención de no continuar con el examen de la Comipems porque, según ella, esa prueba excluía, reprobaba, castigaba y dejaba fuera a miles de jóvenes. Expuso, además, que gestionaría un nuevo mecanismo de acceso para los aspirantes al nivel medio superior, pero no lo detalló. En una afirmación temeraria, y quizás sin sustento, indicó que se construirían tantas preparatorias como secundarias hubieran. La decisión fue confirmada desde la Presidencia en la toma de posesión, cuando la presidenta señaló: “En la Zona Metropolitana del Valle de México va a desaparecer el examen del Comipems. Que vayan a las escuelas que les quede más cerca de su casa”.

Al momento de escribir este texto no hay información que oriente a los principales interesados sobre cómo será el proceso de ingreso al bachillerato: a los aspirantes y sus padres o tutores. El sitio web de la Comipems está en blanco; la última publicación en su cuenta de X fue el 21 de enero de 2024, en la cual invitaron a consultar la convocatoria para ese año. Por su parte, el titular de la SEP no sustentó, al inicio de su gestión, el dicho de la presidenta sobre la extinción del concurso de la Comipems, ya que el 3 de octubre de 2024 sólo se refirió a que se complementaría la oferta educativa en el nivel medio superior. Es importante resaltar que en esta declaración confirmó que todos los estudiantes que participaban, obtenían un lugar en una preparatoria, aunque muchas veces no quisieran estar en la institución asignada, situación que propiciaba la deserción.

El silencio de la jefa de Gobierno sobre este asunto tal vez se deba a que excedía sus funciones al instruir fuera de su jurisdicción. En su declaración,el 19 de noviembre del año pasado, el secretario de la SEP, secundó la propuesta de la presidenta de asignar a los aspirantes a los planteles más cercanos a sus domicilios. El modelo está basado en la organización por distritos escolares estadunidense. Así, se buscaría ser más inclusivo para que todos los jóvenes tengan acceso al bachillerato sin depender de un examen único. Lo anterior generaría que las instituciones ofrecieran una mayor oferta de carreras técnicas y perfiles académicos para que las y los estudiantes continuaran con los estudios en el nivel superior.

La convocatoria al concurso de la Comipems era publicada en las primeras semanas de enero, el examen se aplicaba en junio y los resultados se daban en agosto. Este año las cosas serán distintas, aunque no se conoce la dinámica que seguirá el proceso de ingreso al bachillerato público en la ZMCM. Cabe aclarar que el Instituto Politécnico Nacional (IPN) y la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) podrían tener libertad de establecer sus mecanismos de selección. Esta última ya diseñaba, aplicaba y calificaba su propio examen a los aspirantes que elegían uno de sus planteles como primera opción, como se sabe, la UNAM es autónoma y el IPN depende de la SEP.

La incertidumbre puede influir en quienes están por ingresar al bachillerato en la Zona que contemplaba la Comipems. Muchos padres y tutores enviaban a los aspirantes a cursos de preparación para el examen e investigaban acerca de las opciones. El reloj corre en contra de las autoridades educativas responsables de este nivel educativo para responder si cada institución aplicará sus propios exámenes; si los estudiantes que cumplan con los requisitos y soliciten la inscripción, la tendrán; si el criterio de cercanía de los planteles es conveniente en alcaldías como Azcapotzalco, que tiene sólo dos planteles, uno de la UNAM y otro del IPN, los cuales tendrán sus propias reglas; ¿el mismo criterio se utilizará para los municipios mexiquenses de Atizapán de Zaragoza y Ecatepec de Morelos, con cuatro y 44 planteles respectivamente?

La convocatoria de la Comipems contemplaba cuatro tipos de aspirantes, entre ellos los foráneos, quienes cursaron el tercero de secundaria fuera de la ZMCM, ¿qué sucederá con ellos? Si se sigue la propuesta de asignarlos de acuerdo con la cercanía de sus domicilios a los planteles, ¿quedarán fuera de las opciones que daba el concurso? Esto puede provocar el tráfico de comprobantes de domicilio que seguramente se dará en Zona Metropolitana.

Para la UNAM se vislumbra un gran problema, ya que la última vez que aplicó su propio examen de ingreso aceptó sólo al 26% de aspirantes para el ciclo 1995-1996. Esto generó un movimiento de “rechazados” junto con los de educación superior. La Comipems incluyó en su primer concurso al bachillerato de la máxima casa de estudios del país para evitar ese tipo de conflictos; además, a partir de 2013, garantizó que todos los concursantes que cumplieran con los requisitos obtuvieran un lugar en el bachillerato de la ZMCM

Es de esperar que las cifras de aspirantes a la educación media superior se dupliquen o tripliquen como sucede con el ingreso a la licenciatura, por lo menos en Ciudad de México, ya que de los catorce planteles del bachillerato de la UNAM, sólo uno está en el Estado de México. Ante este panorama, la presidenta de la República señaló el pasado 13 de enero que sólo habrá dos sistemas de educación media superior: el Nacional General y el General Tecnológico, con esto los egresados tendrán la validación de estudios general con un certificado único, además de otro validado por la el IPN o por el Tecnológico Nacional de México. Al igual que con el concurso de la Comipems, son declaraciones sin indicios sobre su implementación

Como se sabe, la asignación de lugares en el nivel medio superior es muy compleja, más que el tránsito de la primaria a la secundaria en el cual los estudiantes nunca se cuestionan, y que, según la presidenta, debería ser igual para el bachillerato. Es muy importante considerar que en este nivel las y los jóvenes inician y concluyen procesos de maduración y toman decisiones vitales para su futuro, por lo que las autoridades responsables deben asegurar información precisa de cada una de las opciones, así como un mecanismo de acceso claro. Es una obligación estar pendientes en las próximas semanas.

Daniel Mendoza Bolaños
Posdoctorante de la Secretaría de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación (Secihti) en el Departamento de Investigaciones Educativas (DIE) del Cinvestav y profesor del Colegio de Bachilleres, plantel 17.

 

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Publicado en: Reforma Educativa

Un comentario en “La incertidumbre del concurso de la Comipems

  1. felicitaciones por el análisis y descripción Clara respecto al proceso de selección de nivel medio superior crisis actual que tenemos y que muchos jóvenes y padres de familia estamos desconcertados que ocurría.

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