La reforma que propone el presidente López Obrador en educación constituiría un enorme retroceso educativo. AMLO propone desbaratar el entramado de reformas que se construyeron para la rendición de cuentas en el sistema educativo: los concursos de ingreso y promoción, la evaluación de desempeño y el INEE como organismo autónomo. También queda claro que busca una alianza con el SNTE y de esta forma le presenta en charola al SNTE el botín más preciado: el control de las plazas.
Parece que el presidente favorece destruir para construir, aunque su destrucción es selectiva. Decide no perseguir la corrupción pasada de presidentes y altos funcionarios por no poner en riesgo "la estabilidad del país." Arremete, sin embargo, contra funcionarios y organismos de menor alcance político que le traigan frutos políticos a menor costo. Los argumentos en contra de la reforma educativa no son técnicos sino políticos. La estrategia está diseñada para causar el mayor impacto mediático y discursivo. Presenta su reforma como un pacto para la "revalorización del magisterio," cuando el verdadero ganador en todo esto es probablemente el SNTE. Así compra AMLO la estabilidad política que pretende.
Es difícil vislumbrar el impacto de la cancelación de la reforma dado lo reciente de su implementación. Apenas en el 2015 comenzaron los procesos de evaluación, con la correspondiente curva de aprendizaje que todo proceso supone. Con menos de tres ciclos completos desde su cabal implementación, no podemos decir si la reforma del 2013 ayudó o no ayudó a mejorar la práctica, los conocimientos y habilidades de los maestros. No podemos hablar —como lo señala la propuesta del Ejecutivo— de que no cumple con "los impactos deseados en el aprendizaje" (p. 4) dado que no tenemos suficiente información ni para establecer una simple tendencia. Aparentemente el Ejecutivo ya vio lo que tenía que ver y decide que no hay que seguir hacia delante, sino que hay que dar un gran salto para atrás.
En este y otros medios he sido crítica de como se ha implementado la evaluación de desempeño. Esa parte pudo haberse cambiado fundamentalmente, es decir, desligar de la permanencia, sin tener que afectar las partes valiosas de la reforma. En especial: los concursos de ingreso y promoción; el sistema de tutorías docentes especialmente dirigido a docentes nóveles (que también está pasando por su propia curva de aprendizaje) y la labor del Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE). Al respecto destaco tres puntos.
1. No podemos regresar a un sistema de venta y herencia de plazas. Esto no debería estar siquiera a discusión. Me decepciona profundamente que el presidente le ofrezca al gremio sindical esta concesión porque no hay razón alguna para defender el sistema que teníamos antes. La reforma de 2013 tuvo muchos errores, pero este fue su mayor acierto. Además, el SNTE no se distingue precisamente por ser un organismo democrático. Si lo fuera no podría ahora argumentar que la reforma se hizo a pesar del magisterio, dado que ellos mismos la firmaron. Regresar a un sistema donde el SNTE controla el sistema educativo es un error. El presidente debería saberlo, pero parece no importarle.
2. El INEE debe mantener su autonomía para poder generar la autoridad moral de tomar decisiones fuertes y alzar la voz. En un clima de profundas divisiones políticas y desconfianza, necesitamos un organismo independiente que de certeza sobre las mediciones de calidad y acceso a la educación. El paralelo sería INEGI o CONEVAL. El ejecutivo debería ver con buenos ojos —no con suspicacia— contar con un organismo independiente con autoridad moral para decir como van las cosas y tomarle el pulso a sus reformas. ¿Que sucedería si dejamos de confiar en las medidas de pobreza? ¿En el censo de población? ¿En los indicadores económicos y sociales? ¿Como justificar destinar enormes presupuestos sin medidas y evaluaciones que nos permitan saber si las cosas están funcionando? La "austeridad republicana" debería ver con buenos ojos este punto si quiere retener una visión de progreso dentro de lo que se está convirtiendo en un ejercicio de ahorrarse los centavos y gastarse los pesos.
Hay una enorme confusión sobre las tareas del INEE, confusión que parece haber sido iniciada o al menos promovida por el nuevo gobierno. El INEE no tiene a su cargo decisiones laborales que conciernen a los docentes. En su forma autónoma, el INEE tiene apenas 5 años de estar formalmente constituido (la ley de incorporación del INEE como instituto autónomo se promulgó en 2013, las leyes secundarias y demás reglamentos después). La nueva Junta de Gobierno del INEE entró con una visión crítica y reformadora sobre lo que tendría que mantenerse y lo que tendría que mejorar. El Ejecutivo debe darles la oportunidad de ejecutar esta visión y no hacerlos los villanos fáciles de esta historia que nada, absolutamente nada, tiene que ver con ellos.
Por último, el tema de formación docente es un tema espinoso y difícil de implementar. Todas las administraciones, desde la de Salinas de Gortari con el famoso PRONAP diseñaron procesos de amplio alcance para mejorar la formación docente y revalorizar el magisterio. Todo estos esfuerzos han fallado. La formación continua en México no ha tenido resultados y eso si lo sabemos por estudios y evaluaciones. ¿Que propone este Gobierno que sea diferente?
Es cierto que el grave problema de desigualdad en México tiene que atenderse. Hay un lugar importante para políticas de redistribución y generación de mejores empleos que aumenten la calidad de vida de la mayoría de la población, dicho anhelo alimentó la ola que llevo a AMLO al poder. La respuesta no estriba en bajar los sueldos a funcionarios o desaparecer un Instituto con potencial, empeñado como nunca en mejorar su quehacer al servicio del país. Me preocupa el discurso que divide: ustedes y nosotros. Fifís y pueblo. Altos funcionarios que ganan sueldos exorbitantes por trabajo de escritorio y los trabajadores que realmente se ganan lo que reciben con el sudor de su frente. México necesita de todos para salir adelante. Maestros, abogados, ingenieros, investigadores, albañiles, empleadas del servicio doméstico, artistas, vendedores ambulantes, taxistas, doctores. Necesita también al INEE. Y necesita sobre todo maestros que sientan que se ganaron su plaza por sus méritos y no por ser amigo, familiar o hasta amante de alguien en el SNTE o la autoridad educativa. Necesitamos ir hacia adelante y no rescatar los viejos vicios. Azuzar el conflicto de clases para avanzar su agenda no debe ser la estrategia a seguir por más popularidad que le genere a nuestro nuevo presidente.
Lucrecia Santibañez
Profesora asociada del Claremont Graduate University, de Estados Unidos.
El asunto es fácil de resolver:
El IQ promedio de los mexicanos es 88: https://es.m.wikipedia.org/wiki/IQ_and_the_Wealth_of_Nations
Bastaría con contratar nuevos maestros con IQ arriba de 90. Directivos serian aquellos con más de 100 y a los maestros que tengan menos de 88 no habría que ponerlos a dar clases, mientras se jubilan, que hagan otras tareas ¡ pero no dar clases!.
Pero el asunto nunca a sido mejorar, sino administar el problema. Dejaríamos de ser lo que somos sin las amplísimas bases sociales que han sostenido el estus quo desde hace 500 años.
Está demostrado que el IQ, no sirve!!! El que tiene alto IQ, es porque se le da bien hacer IQ’s. Es una concepción muy reduccionista de la inteligencia humana!!! Pocos, pueden tener las condiciones de ser maestro!!! No cualquiera puede!!! Y DEBE SER MAESTRO SÓLO QUIEN TIENE EL TALENTO PARA SERLO. Ser abogado, médico, arquitecto, o lo que sea, puede ser aunque tengan carácteres insoportables!!! Pero un maestro NO!!! Los atributos que debe reunir un maestro son otros, y se resume en DOS palabras, TALENTO + PASIÓN!!!
Es necesario informase, tal parece que algunos puntos que menciona no están actualizados. Dejemos de polarizar al
y mejor proponer alternativas.
Yo me pregunto cómo pueden hacer comentarios y hasta poner en tela de juicio la decisión compartida del presidente de cancelar la mal llamada «reforma educativa» si no conocen el trasfondo de la misma y más aún sin haber pisado una escuela rural de alta marginación en la sierra y por más de una semana, los análisis políticos y tintes mediáticos lo siguen haciendo sin fundamentos. No se puede uno sentarse a esperar resultados de una reforma fuera de contexto y copiada del extranjero de un proyecto educativo para países con otras necesidades y recursos.
la nueva reforma educativa, debe ser hecha por maestros mexicanos, no comprar modelos educativos que ni la autoridades que los compran entienden ni pueden explicar sus fundamentos y virtudes. Estados Unidos, Finlandia; Japón, por mencionar algunos cuando cambiaron sus modelos educativos no compraron, sino que encerraron a sus mejores maestros para que construyeran los mismos y los resultados fueron diferentes con la ventaja que no desviaron recursos en las compras y si entendieron lo que necesitaba su educación, además no estaban tan invadidos de corrupción como nuestro país. se tiene que cambiar casi todo porque si seguimos haciendo lo mismo con la misma gente, los mismos lineamientos y principios, vamos a tener los mismos resultados. Necesitamos centrar la educación en el ser humano, potencializar a cada uno de los alumnos en sus capacidades mentales y predisposiciones productos de la evolución y de su historicidad familiar, así como en sus habilidades de aprendizaje y centrar el curriculum en las interrelaciones con su entorno para que aprecie su cultura y su patrimonio, para que pueda cuidarlo y garantizar la subsistencia de sus recursos naturales, en fin es muy largo de explicar lo que debemos hacer en educación, pero es este mismo hecho que nos debe indicar que es lo que tenemos que hacer, yo creo que peor no nos puede ir ya. solo habría que lidiar con los suspirantes de los últimos sexenios y sus añoranzas del ayer.
Evidentemente no están informados, Quiero que veas en You tube, los experimentos de Sugata Mitra, que ha revolucionado la educación con un método desarrollado en la India, probado y medido por la Universidad de Newcasttle de Inglaterra y que ha recibido un premio por el grupo TED, de 1.000.000 de dòlares. Y somos los profesores los malditos que no permitimos los cambios, porque hemos aprendido paradigmas con los cuales seguimos «encantados» a pesar que los tiempos cambiaron exponencialmente. Su conclusiòn es «cualquier niño, puede aprender cualquier cosa, en cualquier idioma» Los niños, están diseñados para aprender, porque es la garantía de su supervivencia. Las materias que se enseñan, fueron determinadas en 1.892, y nadie tiene el valor de cambiarlas. Por cobardìa, por desidia o porque tememos que los cambios, nos saquen del sistema. Saludos desde Paraguay.
Olvida lo mejicano para los mejicanos. Debería ser «lo internacional para los mejicanos». El mundo globalizado, exige otros paradigmas. Una propuesta muy buena, de cambio del sistema educativo, es el del Dr. Sugata Mitra (físico teórico de la Universidad Newcasttle de Inglaterra) que ganó el premio TED, al sistema màs innovador (1.000.000 U$S) te invito a que lo veas. https://youtu.be/VW31eOorx-I Es un breve resumen. Hay muchos más videos en YouTube. La mayorìa de los que quieren cambiar los sistemas educativos, NO PROVIENEN DEL MAGISTERIO. El docente quiere quedarse en su zona de confort. Que lo disfrutes.
Una de las deficiencias de nuestras Universidades, (sobre todo latinoamericanas) es que no incluyen en sus mallas curriculares, el profundo estudio de sistemas educativos que son exitosos a todas luces, y que año tras año, encabezan los rankings de calidad educativa, (Finlandia) o el sistema ideado por el Dr. Sugata Mitra (Univ. Newcasttle), que es revolucionario. Los docentes, se han quedado en el tiempo, y rechazan al que cometa la herejía de innovar. Se han quedado con, para ellos, paradigmas anacrónicos, obsoletos, perimidos, porque cualquier innovación, les sumirá en una profunda incertidumbre sobre su trabajo, su sobrevivencia académica o su futuro. Se sigue enseñando «la tabla rasa de Piaget» cuando la Neurocientífica de la Univ. de Berkeley, Alison Gopnik, ha publicado «El bebé filosófico» que rompe montones de paradigmas, sostenidos por siglos y que ha sido posible mediante los avances de las Neurociencias, a través de equipos de resonancia magnética funcional, entre otros, que nos han permitido saber «en vivo», por primera vez en la historia de la humanidad, lo que sucede en un cerebro en actividad, y sin procesos invasivos. Estos cambios de paradigmas, que suponen una revolución científica, son ignorados por profesores que piensan que estos cambios de paradigmas, podrían en riesgo sus puestos de trabajo, entonces, los ignoran hasta que sea inevitable, causando un daño irreparable en tiempo y en conocimientos a generaciones de chicos ilusionados por conocer lo «último» en ciencias. Hoy los decanos de las Universidades, se han convertido en «asistentes administrativos» y no en prospectores de la realidad y del futuro, buscando cambios en un mundo de cambios exponenciales. Y cometiendo el mayor error epistemológico, «no ver, «que no ven» la situación catastrófica de nuestros sistemas educativos». Nuestros sist. educativos, «están maravillosamente construidos, pero para la primera mitad del siglo XX»