La promoción por horas adicionales: un acierto en la política educativa

Crédito de la imagen: Estelí Meza

Si bien, la política educativa de la promoción en la función tiene una deuda importante con los docentes de México, fue un acierto por parte de la reforma educativa 2013 implementarla y darle continuidad en la reforma educativa 2019. La Ley General del Servicio Profesional Docente (LGSPD) señaló que la única manera de que a los docentes se les pudiese asignar un incremento de horas, era a través de obtener un resultado idóneo en las evaluaciones de los concursos de oposición. Por su parte, la Ley General del Sistema de Carrera de Maestras y Maestros (LGSCMM) le da continuidad a la evaluación y le suma el criterio de la experiencia docente, como un elemento fundamental, para aquellos que aspiran a la asignación de horas adicionales, con una ponderación —una máxima de 30 puntos sobre un esquema de 100— igual al criterio de apreciación de conocimientos y aptitudes.

Los aciertos de una política

Es un hecho, que la política de la promoción por horas adicionales abrió la puerta para que las vacantes de horas disponibles existentes en el sistema educativo nacional se ofertaran a concurso, con ello, limitando de manera parcial la participación del sindicato y ciertas autoridades educativas en la asignación de horas. Antes de la reforma educativa 2013, no existía la política educativa de la promoción de horas adicionales, el incremento de horas en la educación secundaria se otorgaba a partir de la propuesta oficial por parte de los directivos, supervisores o por medio del sindicato magisterial. Esta política otorgó la posibilidad de que el docente incrementara sus horas por mérito, a través de una evaluación o, revalorizando al docente, a partir de considerar como criterio relevante y prioritario, la experiencia docente en el servicio educativo nacional.

Ese acierto por parte de las administraciones de gobierno responsables en torno a la política educativa de la promoción en la función pretendía ser ambicioso. Las recomendaciones por parte de organismos internacionales como la OCDE en aras a mejorar la calidad educativa y las condiciones laborales de los docentes se incorporaron. En el diseño y en la normativa, el objetivo parecía tener cierta claridad: mejorar las condiciones laborales de los docentes. La política educativa de la promoción por horas adicionales buscaba a partir de ciertas acciones concretas coadyuvar al bienestar docente, por ejemplo: 1) Dar prioridad en la asignación de horas a los docentes que ya están incorporados al servicio educativo nacional, sobre los de nuevo ingreso, ya que el Acuerdo que contiene las disposiciones, criterios e indicadores para la realización del proceso de promoción de horas adicionales en educación básica, señala en su artículo 32 que las vacantes que se generen durante el ciclo escolar, se asignarán de acuerdo a lo siguiente: un 60% de las plazas vacantes de tres o más grupos dependiendo del número de módulos por nivel y asignatura, serán destinadas al proceso de promoción por horas adicionales y un 40% al proceso de admisión. 2) Dar la posibilidad de asignar las horas adicionales en el mismo centro escolar en el que el docente tiene su plaza principal, siempre que estén disponibles; ello era importante, pues según el Estudio Regional Comparativo y Explicativo (ERCE) que aplicó en 2019 la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), señala que en México, un 16.9% de los docentes trabajan en dos centros escolares; además, la evidencia empírica señala que los docentes tienen sus horas fragmentadas en varios centros escolares. En ese sentido, la promoción de horas adicionales abre la posibilidad no sólo de incrementar el número de horas, sino otorgar las horas adicionales en el centro escolar donde principalmente el docente presta sus servicios. 3) Según el Acuerdo que contiene las disposiciones, criterios e indicadores para la realización del proceso de promoción de horas adicionales en educación básica, se pudiese otorgar hasta un máximo de 20 horas adicionales al docente. El incremento de horas adicionales otorga la posibilidad de que el personal docente mejore sus condiciones laborales, pues más del 50% de los docentes en educación secundaria tienen un nombramiento con menos de 19 horas.

Es más que horas adicionales

La política educativa de la promoción en la función no sólo posibilita lo anterior, sino puede tener un alcance más amplio, como las siguientes:

a) Cumplir con el mínimo de horas que solicita el sistema educativo nacional para poder participar en la promoción a un cargo directivo; por ejemplo, para poder participar en la promoción vertical se requiere que el o la docente cuente con un mínimo de 19 horas según la LGSCMM y, con ello, mejorar las condiciones salariales del docente.

b) Concentrar todas sus horas en una sola asignatura, lo que implicaría mayor profundidad en los contenidos, calidad en la enseñanza, estrategias didácticas específicas para la disciplina que imparte el docente y mayor eficiencia en el sistema educativo, entre otras. La información existente nos indica que un número considerable de docentes imparten varias asignaturas en los centros escolares, lo anterior, no es cuestión menor, pues cumplir con un mínimo de 12 horas en una misma asignatura, según la normativa vigente, posibilita participar en la promoción horizontal y, con ello, incrementar el salario docente. Un resultado favorable en lo anterior implica incrementar el salario que inicia con un aumento que va del 30% al 35% del sueldo base; el no tener cierto número de horas implica pausar o detener una carrera docente próspera en muchos sentidos.

c) Mejorar las condiciones salariales al momento del retiro del servicio docente. En ese tenor, la participación en este proceso tiene un alcance a largo plazo, no sólo se mira la mejora salarial de forma inmediata o corta, sino el incremento de horas se convierte en un proyecto de vida para el retiro del docente del servicio educativo, no es lo mismo retirarse del servicio en términos económicos, con menos de 19 horas que con un mayor número de horas. Además, muchos estímulos económicos a los docentes se otorgan en función del número de horas, por ejemplo, el estímulo por el día del maestro —en el Estado de México— el cual se puede otorgar doble, según el número de horas que tiene un docente.

Entre la desesperanza y la esperanza

Sin embargo, la política de la promoción por horas adicionales se desdibujó en su implementación. Aunque falta mayor evidencia empírica para afirmar que la política educativa de la promoción en la función tiene poco éxito en el magisterio, parece que encuentra su mayor debilidad al momento de la omisión a la ley, no se cumple la norma y, debido a ello, las promesas que se plasman en esta política se diluyen en acciones que cobran otro sentido en las prácticas docentes. Cuando las decisiones se dejan en los hombres, en este caso a las autoridades escolares o las del USICAMM y, no en las leyes, el resultado no siempre es favorable.

En el informe sobre el personal docente, la UNESCO refirió que en México un docente de secundaria gana un 30% más, que un profesional con una instrucción comparable, sin embargo, aunque es un referente importante, habría que tomar este dato con cierta cautela, ya que las condiciones de los docentes de secundaria son muy diversas, lo cual genera un salario distinto entre docentes, en la mayoría de los casos precario. Pues, por lo menos el 50% de los docentes a nivel nacional tienen menos de 19 horas, lo que no sólo impacta en un salario precario, sino que en muchas ocasiones lo limita a participar en diversas promociones que coadyuvan a mejorar sus condiciones laborales, entre ello, el salario. Y ello no es cuestión menor, pues se sabe que un docente que trabaja en condiciones favorables tendrá un mejor desempeño docente.

En suma, la política educativa de la promoción a la función docente es un acierto de las últimas administraciones de gobierno, a pesar de los cuestionamientos que se le pueden hacer. La política de la promoción de horas adicionales mejora las condiciones laborales de los docentes en un sentido más amplio pues, aunque el común denominador puede ser mejorar el salario, no sólo es ello, es trabajar en condiciones de menor estrés, cuestión no menor, ya sea por laborar en un solo centro escolar, concentrar las horas docentes en una sola asignatura, percibir un desarrollo profesional o vislumbrar un retiro del magisterio con dignidad. Por todo lo anterior, la política de la promoción en la función merece una atención minuciosa, parece que puede ser un elemento importante para mejorar las condiciones docentes. Ahí está una clave y en tiempo estamos.

Ante un USICAMM que la presente administración de gobierno prometió desaparecer y —que tal vez goce de sus últimos días— se espera que llegue otro sistema que regule la carrera docente. Hasta ahora no se sabe mucho del nuevo mecanismo, no se conoce cuándo se pondrá en marcha y bajo qué condiciones, es dudoso. Ha generado sólo incertidumbre en la comunidad magisterial, que se traduce en la posibilidad de perder lo que medianamente había logrado la política de la promoción de horas adicionales, que es la limitación de la participación parcial del sindicato y la oferta de plazas docentes que antes no se concursaban. Ya inició el ciclo escolar 2025-2026 y lo que menos se merecen los docentes es especular, sino claridad en un sistema de carrera docente que hasta el momento poca justicia le ha hecho al magisterio. 

Juan Rubén Compañ García 

Profesor de educación secundaria en el Estado de México.

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Publicado en: Reforma Educativa