"Llegamos todas": Una mujer al frente de la UAEMéx

Crédito de la imagen: Estelí Meza

Por primera vez en casi 200 años, la Universidad Autónoma del Estado de México (UAEMéx) será dirigida por una mujer. El 17 de julio de 2025, la doctora Martha Patricia Zarza Delgado asumió la Rectoría de una de las instituciones más grandes y significativas del país. Su elección representa más que un relevo administrativo, es un parteaguas simbólico y estructural. Le acompañan todas las que han impulsado la transformación de las universidades desde una mirada de género, inclusión y justicia. También es una oportunidad para preguntarnos el significado real de que una mujer, formada en la educación pública, con visión internacional y amplia trayectoria académica, ocupe el espacio de mayor poder en la vida universitaria mexiquense.

Durante siglos, para las mujeres la esfera pública ha sido una asignatura pendiente. Lo privado nos fue asignado; lo público negado o restringido. El ingreso al mundo de las decisiones no ha sido espontáneo ni lineal, ha sido el resultado de luchas sostenidas, de silencios rotos, de la incomodidad de quienes —desde el aula, el laboratorio o la marcha— han exigido un lugar. Por eso la llegada de Patricia Zarza a la Rectoría debe leerse como una victoria que va más allá de su biografía. “Llegamos todas”, se repite y no es un exceso retórico, es una afirmación política.

El ámbito universitario no está al margen de las relaciones de poder que estructuran a la sociedad. La academia tampoco ha sido ajena a las desigualdades de género. Basta observar los indicadores que reflejan que, aunque las mujeres representan hoy más del 50% de la matrícula universitaria en México, y el número de profesoras e investigadoras ha crecido de forma sostenida, menos de una de cada cinco rectorías de universidades públicas estatales están encabezadas por mujeres. Esto muestra un “techo de cristal” persistente. La baja presencia de mujeres en las máximas posiciones universitarias envía un mensaje implícito a las nuevas generaciones: la formación está abierta, pero el poder y las decisiones, aún no lo están. La UAEMéx, no era la excepción, hasta antes de este proceso, el poder universitario permaneció fuera del alcance de las mujeres.

Con dos siglos de historia, una matrícula cercana a los 100 mil estudiantes y presencia institucional en casi todos los municipios del Estado de México, la Autónoma mexiquense es más que una institución educativa, es un actor estratégico del espacio público. Su impacto en el desarrollo económico, social y cultural es innegable. La UAEMéx aporta decididamente a la formación de cuadros técnicos, científicos y humanistas, así como al fortalecimiento del tejido social a través de la movilidad intergeneracional. Diversos estudios en México respaldan que la educación superior tecnológica promueve movilidad social al favorecer cambios significativos en el estatus ocupacional e ingresos de los egresados. Asimismo, aunque la expansión de la oferta educativa ha elevado los niveles de escolaridad, no ha logrado modificar plenamente las oportunidades de movilidad sin políticas públicas complementarias que garanticen equidad. Por ello, lo que ocurra en el seno de las universidades públicas estatales tiene repercusiones que trascienden lo académico. El liderazgo que las encabeza define la orientación formativa y el tono ético, político y simbólico de toda una generación universitaria.

La elección fue también resultado de un proceso inédito. Por primera vez, la comunidad universitaria participó en un ejercicio democrático, con candidaturas exclusivamente de mujeres. Este hecho no responde a una moda de coyuntura, ni tampoco es un gesto de corrección simbólica, es el reflejo de una universidad que empezó a mirar su futuro desde otro lugar.

Zarza Delgado arriba al cargo con el aval mayoritario de su comunidad, con una trayectoria académica e institucional que la respalda. Diseñadora Industrial, maestra en desarrollo y creación del producto por la Universidad de Cataluña, maestra en ciencias del diseño por la Universidad de Arizona y doctora en Ciencias Sociales por el Colegio Mexiquense, profesora-investigadora, exdirectora de la Facultad de Arquitectura y Diseño, y exsecretaria de Investigación y Estudios Avanzados. Llega también en un momento crítico. La Universidad atraviesa una etapa compleja, marcada por demandas estudiantiles, desconfianza, denuncias de opacidad y una comunidad cada vez más exigente.

El reto que hereda no es menor, se trata de transformar la figura de la rectoría en un eje de autoridad moral, de construir desde ahí un liderazgo sólido pero sensible, firme pero dialogante. La universidad es un organismo vivo, cambiante, plural y profundamente humano, que en los últimos meses ha enfrentado una crisis profunda, expresada en paros estudiantiles, rupturas del tejido institucional y demandas postergadas. En este contexto, el liderazgo de la rectora ha comenzado a tejer puentes de mediación y reconciliación, abriendo espacios para el diálogo y sentando las bases de una recuperación que además de ser administrativa, es ético-política.

En este escenario, el liderazgo de una mujer cobra un matiz especial. No por caer en esencialismos —las mujeres no lideran por ser mujeres— sino porque quienes llegan al poder desde trayectorias marcadas por la escucha, el cuidado y la resiliencia, suelen hacerlo con una sensibilidad distinta. En este caso, esa sensibilidad es una estrategia para reconstruir vínculos rotos.

Hoy la UAEMéx necesita una pacificación institucional. Las heridas provocadas por años de desencuentros, simulaciones y excesos requieren ser atendidas. La comunidad —académica, estudiantil y administrativa— precisa volver a reflejarse en su institución. Además de administrar, Zarza tiene la encomienda de reunificar, mediar, sostener y escuchar. Transformar el poder rectoral debe generar un espacio en donde todas las voces encuentren eco y las decisiones respondan a la legalidad y a la legitimidad social.

En su discurso de toma de protesta, se delinearon algunos de sus compromisos más relevantes como mantener apertura permanente al diálogo con estudiantes, fortalecer la transparencia presupuestal, reducir los sueldos del gabinete universitario y dar atención prioritaria a las demandas de género. «La confianza se gana con hechos», afirmó, reconociendo que el momento que vive la UAEMéx exige firmeza, sensibilidad y reconciliación.

Patricia Zarza, además, cuenta con una formación internacional, apoyada por becas obtenidas por mérito, refleja su esfuerzo individual y las oportunidades que el sistema público puede seguir garantizando. Su perfil es inspirador para las nuevas generaciones de mujeres. Ser rectora en la Autónoma mexiquense ya no es un ideal inalcanzable, sino una realidad concreta. En ella se conjugan trabajo, inteligencia y visión global.

Su liderazgo será observado con atención, pero no será una observación cualquiera. Al ser la primera mujer en asumir la rectoría de la UAEMéx, su gestión se vuelve emblema, espejo y símbolo; para muchas representa un orgullo legítimo, pero también implica una responsabilidad mayor y un compromiso histórico. El juicio social será más severo, la lupa más exigente y el margen de error más estrecho que el tolerado para sus antecesores. Porque abrir el camino siempre conlleva el peso de lo colectivo. Quienes aman a la UAEMéx y han padecido el deterioro institucional reflejado recientemente, necesitan recuperar la esperanza. Muchos le han conferido su confianza y no basta con reconocer el valor de su llegada, hay que acompañarla en el ejercicio cotidiano de su cargo, con exigencia crítica, lealtad institucional y compromiso social. Porque cuando una mujer llega al poder, no basta con que llegue, hace falta apoyarla para que transforme.

Sin duda, la elección de Patricia Zarza Delgado es un momento de conquista para las mujeres en la vida universitaria mexicana. Y también es un recordatorio de que la igualdad sustantiva dista de haberse alcanzado porque las universidades aún arrastran inercias patriarcales, estructuras opacas y mecanismos de exclusión profundamente arraigados. Sin romantizar su llegada, sí la celebramos con lucidez, exigencia y esperanza. Sabemos que no bastan las intenciones ni los símbolos. Lo que está en juego es el presente, y sobre todo el futuro, de una de las instituciones educativas más importantes del país.

La nueva rectora ha asumido una responsabilidad histórica y el verdadero desafío está en traducir ese acto simbólico en una transformación estructural y sostenida. Porque la universidad no es una abstracción, la construyen día a día cada estudiante, docente y trabajadora y trabajador administrativo quienes forman parte de un entramado vivo, valioso y profundamente interdependiente. Y es en este tejido común, que Patricia Zarza representa hoy la cabeza legítima de un proyecto que involucra a todas y a todos. Confiar en ella es una apuesta activa por una universidad más justa, más abierta y más humana.

Yolanda Eugenia Ballesteros Sentíes

Profesora-Investigadora de la Universidad Autónoma del Estado de México.

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Publicado en: Reforma Educativa