Los efectos de las becas Benito Juárez en el logro escolar

Si bien la cobertura educativa básica en México ha mostrado importantes avances, la calidad de la enseñanza es aún deficiente. Los resultados más recientes en pruebas internacionales muestran que en términos de aprendizaje se ha avanzado poco o nada en los últimos veinte años. Al problema de aprendizaje en los niveles de educación básica se suma uno de cobertura en el nivel educativo subsecuente: el medio superior. El mayor reto es que el abandono escolar se aglomera en la transición entre secundaria y media superior y en los primeros años de este nivel, por lo que en la actualidad sólo un 56 % de las personas de entre 25 y 34 años en el país concluyen la educación media (vs. 86 % en los países de la OCDE).

Ilustración: Estelí Meza

Las encuestas nacionales muestran que la principal razón declarada (un 20 % de los encuestados) como causa de abandono escolar es “la falta de recursos económicos”. Esto ha contribuido a la creencia común de que dotar de más dinero a las familias puede reducir el abandono y mejorar el aprendizaje, así como a reducir las brechas educativas entre grupos sociales. Por esto, una de las políticas más comunes en países de ingreso medio y bajo ha sido, precisamente, las transferencias monetarias para atacar directamente la falta de recursos económicos de las familias.

Dichas transferencias pueden estar condicionadas al logro escolar, al mérito académico, o a componentes socioeconómicos o, por el contrario, pueden no estar condicionadas. En esta tónica, el gobierno de López Obrador implementó el muy conocido programa Becas para el Bienestar Benito Juárez de Educación Básica(BBJ). El BBJ comenzó su operación en 2019 y brinda apoyo a las familias que tienen hijos menores de dieciocho años desde preescolar hasta media superior. Si bien para poder recibir la beca los estudiantes deben de estar inscritos en escuelas públicas, las BBJ no se encuentran condicionadas a la asistencia habitual a los centros escolares, ni al mérito académico. Las familias beneficiarias reciben una transferencia monetaria de 920 pesos al mes durante el transcurso de un ciclo escolar, independiente de la cantidad de hijos que tengan en el hogar. Desde el lanzamiento del programa, se ha otorgado a más de 10 millones de estudiantes en educación básica.

No obstante, a pesar de la amplia difusión de las BBJ y de su defensa como uno de los instrumentos más importantes para solucionar los problemas educativos de México, no existe evidencia empírica robusta sobre su cobertura y efectividad. Con base en los datos públicos disponibles en la plataforma datos.gob.mx y las Estadísticas 911 que provee públicamente la Secretaría de Educación Pública (SEP), me di a la tarea de responder dos preguntas: ¿se entregaron más becas BBJ respecto al programa de transferencias condicionadas que le precedió (Prospera)? y ¿fueron las BBJ efectivas para reducir abandono y rezago etario grave en primaria y secundaria? El rezago etario grave está representado por los y las estudiantes atrasados dos años o más en su grado educativo para su edad normativa. Es decir, un niño de 13 años en sexto de primaria es considerado en rezago grave, pues normativamente, el sexto año se cursa a la edad de 11.

¿Se entregaron más becas BBJ respecto al programa de transferencias condicionadas que le precedió (Prospera)?

La Figura 1 muestra la cantidad de apoyos Prospera entregados a estudiantes de educación primaria y secundaria entre los años escolares 2014-2018 y la cantidad de becas BBJ (2019-2023) por nivel de marginación del municipio donde habitan los estudiantes (del lado izquierdo se muestran los municipios menos vulnerables). Ahí se observa que, en realidad, la cantidad de alumnos beneficiados por año hasta el ciclo escolar 2022-2023 fue muy similar en ambos programas y que, si acaso, hubo un aumento en la cantidad de becas BBJ otorgadas a familias con estudiantes que viven en municipios con muy baja marginación.

Figura 1. Número de becas entregadas a estudiantes de educación primaria y secundaria por nivel de marginación del municipio donde residen: Becas Benito Juárez (2019-2023) y Prospera (2014-2018).

Nota: elaboración propia con datos del padrón de beneficiarios Prospera a nivel escuela y BBJ a nivel estudiante, provistos por datos.gob.mx y las estadísticas 911 de la SEP que indican el nivel de marginación en que se encuentran las escuelas.

De manera similar, la Figura 2 muestra la proporción de estudiantes becados por BBJ y Prospera en los mismos periodos. En efecto, por razón de escala, la proporción de alumnos becados es siempre mayor en los municipios que tienen marginación muy alta en ambos programas, pues tienen a menos estudiantes en total. Por lo que, en suma, no hubo un cambio sustancial post-2018 ni en la cantidad ni en la distribución por nivel socioeconómico de ambas becas. La diferencia sustancial radica en que, con Prospera, las becas se otorgaban por hijo o hija, mientras que con BBJ se entrega una por familia. Es decir, se alcanza la misma proporción de estudiantes por municipio-año, pero una mayor cantidad de familias se ven expuestas a las becas BBJ. Dado que en 2022 el promedio de hijos en México fue de 2.4, con estos datos podemos aproximar que en el ciclo escolar 2017-2018 casi dos millones de familias con hijos en primaria y secundaria estuvieron expuestas a los apoyos de Prospera, mientras que BBJ alcanzó, en 2022-2023, a unos 4.6 millones de familias.

Figura 2. Proporción de estudiantes de educación primaria y secundaria becados por año escolar y por nivel de marginación del municipio donde residen: Becas Benito Juárez (2019-2023) y Prospera (2014-2018).

¿Qué tan efectiva son las Becas Benito Juárez para mejorar el logro escolar?

Es un reto empírico poder evaluar el efecto causal de las becas BBJ en el logro escolar, porque muchos niños ya fueron expuestos a Prospera, por tanto, separar sus efectos de los de BBJ no es sencillo. Además, en 2019 comenzó la pandemia que afectó desproporcionadamente a la niñez en mayor desventaja social. No obstante, los resultados presentados en la Figura 3 buscan “controlar” estos factores al comparar escuelas cuya proporción de becarios creció con la llegada de BBJ por encima de la media municipal y las compara con escuelas en los mismos municipios que no vieron un aumento en la proporción de becarios. Es decir: compara escuelas más intensivamente expuestas a BBJ vs. escuelas menos intensivamente expuestas del mismo nivel y subnivel educativo, en el mismo municipio, año escolar y con el mismo nivel de marginación, que además tenían las mismas tendencias de abandono escolar y rezago en el momento que comenzó la pandemia de covid-19.

Los resultados presentados en la Figura 3 señalan que el programa Becas Benito Juárez para el Bienestar no tuvo efectos promedio significativamente distintos de cero, ni en deserción ni en rezago para ninguno de los niveles primaria y secundaria o el subnivel “primario indígena”. Si bien se observa una reducción en la tasa de abandono en secundaria, una vez considerados los intervalos de confianza estadísticos del estimador, estadísticamente no se puede decir que el resultado es distinto de cero.

Figura 3. Resultados del impacto de las Becas Benito Juárez en logro escolar entre los ciclos escolares: 2019-2023

Notas: Cada barra representa el efecto promedio de una estimación distinta, utilizando los estimadores de Chaisemartin y D’haultfoauille (2024). Cada línea representa el intervalo de confianza al 95 %. Los controles incluidos a nivel escuela son: la función cuadrática del número de maestros, maestros por cada 100 alumnos, el tamaño de la clase promedio y el porcentaje de maestros con licenciatura. Se incluyó una tendencia no paramétrica por nivel de marginación municipal por año, así como pesos estadísticos de alumnos por escuela. Los errores estándar se encuentran en clúster a nivel municipio. La cantidad de estudiantes expuestos a nuestra definición de tratamiento son: 1 258 298 en primaria general, 60 699 en primaria indígena y 528 349 en secundaria. Cada regresión (con excepción de las relacionadas al rezago grave en primarias indígenas y generales) presentó una prueba placebo conjunta con p-valor superior a 0.05 que sugiere la no existencia de pretendencias distintas entre escuelas menos y más intensivamente tratadas por las becas Benito Juárez.

La literatura internacional sobre este tipo de programas sugiere que intervenciones similares a las BBJ podrían no tener efectos en resultados educativos: las transferencias monetarias suponen que los recursos extras se gastan, en efecto, en insumos educativos. Además, asumen que los niños y niñas de alguna manera convierten estos insumos en aprendizaje, mientras otros aspectos en el proceso y sistema educativo no cambian en absoluto. Adicionalmente, una evaluación cualitativa hecha en 2018 a un Programa con operación similar a las BBJ (el “Beca-Salario” en Morelos) sugiere que, si bien las familias agradecen el apoyo monetario y, en efecto, declaran utilizarlo para enfrentar gastos escolares, de transporte y alimentación, al final, las decisiones educativas entre los más vulnerables no se relacionarían con el cobro de la beca. Dichas elecciones se tomarían a priori en función de que su valoración por la educación, sus aspiraciones y expectativas —sobre todo— son moldeadas por las limitaciones de su contexto: por ejemplo, la falta de motivación, la violencia, y el embarazo adolescente. Fue generalizada la opinión de que en condiciones económicas “muy desfavorables” que representan “enormes carencias de todo tipo”, la “beca-salario” no pudo hacer diferencia para mantener al alumno en la escuela o promover su asistencia.

En suma, la “falta recursos económicos” es más bien un resultado y no la causa de muchas condicionantes dadas por el contexto, las cuales afectan los resultados educativos de la niñez a través de múltiples canales. Estos son tan amplios y complejos como las políticas necesarias para mejorar la calidad educativa. Décadas de investigación en las ciencias sociales nos han mostrado que, al considerar la influencia del contexto económico en los resultados educativos, se debe tener en cuenta la educación de los padres, la salud de los niños y las niñas, la información y redes con que cuenta la familia, el tiempo de instrucción, la motivación, las aspiraciones y expectativas, la calidad de las escuelas y maestros a que se tiene acceso, el desarrollo infantil temprano, la violencia y los vecindarios en que crecen los niños y las niñas, entre otros aspectos relevantes.

En este contexto, el 4 de octubre pasado, el secretario de Educación Pública, Mario Delgado, anunció la creación de un nuevo programa de becas universales: “Rita Cetina”, que se otorgará a estudiantes de preescolar, primaria y secundaria. Dada la evidencia sobre los efectos de las becas universales, resulta más que pertinente continuar analizando la efectividad de este tipo de programas.

 

Francisco Cabrera
Profesor-investigador titular, División de Economía, Centro de Investigación y Docencia Económicas A.C.


3 comentarios en “Los efectos de las becas Benito Juárez en el logro escolar

  1. El artículo dice:
    «El BBJ comenzó su operación en 2019 y brinda apoyo a las familias que tienen hijos menores de dieciocho años desde preescolar hasta media superior»

    El BBJ solo abarca hasta secundaría, EMS queda fuera de la cobertura del programa.

  2. Francisco Cabrera: Antes que nada, un saludo mi profe y después permíteme escribirte, que estoy completamente de acuerdo contigo, respecto a que las disque becas Benito Juárez Bienestar, valieron para 2 cosas 2, para nada y para una… En lo personal, desde el México postrevolucionrio hasta hoy en día, la educación no se ha distinguido por su eficiencia, eficacia y excelencia (aquí no meto a los profes); somos un país de reprobados y hay la llevamos por la misma vía, qué pasará con las nuevas becas profesora Rita Cetina Gutiérrez, mi Paco, ni tú ni yo lo sabemos; lo que sí sabemos es que se seguirán gastando carretadas de dinero de los contribuyentes disque en educación y sólo se enriquecerán unos cuantos, porque la corrupción, protegida por el sacrosanto manto de la impunidad, seguirá viento en popa, en plena construcción del segundo piso de la 4T. No soy fifií ni neoliberal corruputo, solo un simple obrero (bueno, empleado) jubilado. Vale.

  3. Francisco Cabrera: Primeramente un saludo norteño y luego escribirte que…estoy de acuerdo con tu colaboración, respecto a las becas Benito Juárez Bienestar, pues desde el México postrevolucionario hasta hoy en día, la educación nunca ha navegado por la dura senda por donde han ido, los pocos sabios que en el mundo han sido, o sea, por el camino de la eficiencia, eficacia y excelencia, esperemos que las nuevas becas profesora Rita Cetina Gutiérrez, sirvan para algo mi Paco y no sólo para enriquecer a uno que otro vival de la 4T. Aclaro: No soy fifí ni neoliberal corrupto, simplemente un obrero o empleado jubilado. Vale.

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