En un mundo marcado por apremiantes retos y en el que el desarrollo científico y tecnológico está presente en muchas de las actividades de la vida cotidiana, es fundamental que las nuevas generaciones de niñas, niños y jóvenes dispongan de ciertos conceptos, habilidades y actitudes científicas que les permitan intervenir en él. De ahí la importancia de enseñar ciencias en los niveles obligatorios como parte de una formación integral.

Los resultados más recientes obtenidos por México en el Programa para la Evaluación Internacional de Alumnos (PISA, por sus siglas en inglés) —cuyo énfasis estuvo en ciencias— muestran que los estudiantes no están adquiriendo determinados conocimientos científicos. Cuando se reflexiona en torno a estos resultados, con frecuencia suelen ubicarse en el centro del análisis las comparaciones con otros países, el contexto sociocultural de los estudiantes o las condiciones escolares; pero pocas veces se reflexiona en torno a los planteamientos curriculares o a las áreas de oportunidad para que el sistema educativo mejore su oferta educativa. Independientemente de la postura que se tenga frente a tipo de evaluaciones, habría que preguntarse si los estudiantes que transitan por los niveles obligatorios están recibiendo la mejor educación científica que podrían recibir.
A continuación, planteo algunas áreas de oportunidad del currículo de ciencias para la educación obligatoria en México con el fin de contribuir a la mejora de la calidad de la educación científica. Con ello, no pretendo señalar que se cambie el currículo de ciencias para responder a una evaluación en particular. Más bien, me adscribo a la postura de que las reflexiones en torno a los resultados de cualquier tipo de evaluación educativa deben estar acompañadas de aspiraciones de mejora y cambio educativo; ahí es donde también radica el valor de la evaluación. Los puntos presentados aquí atañen principalmente a la dimensión del currículo como expresión formal y material del proyecto educativo, es decir, al conjunto de ideales retóricos en torno a la enseñanza de las ciencias; la implementación del currículo tiene su propia dimensión.
En primer lugar, la función principal de enseñar ciencias en la educación obligatoria es contribuir a la formación de todas las personas y no únicamente de quienes, en un futuro, se dedicarán profesionalmente a su estudio. En una sociedad democrática, enseñar ciencias a todas las personas debe contribuir al ejercicio de la ciudadanía, al desarrollo de una conciencia social y preparar para la toma de decisiones razonadas y fundamentadas en cuestiones relacionadas con la ciencia y la tecnología, pero con extensión a otros ámbitos de la vida. En nuestro país, si bien las ciencias se han ganado un importante espacio en el currículo de la educación obligatoria, una mirada a sus fines educativos denota una tensión entre ofrecer una educación científica básica que brinde conocimientos científicos generales o una formación especializada que sirva de antecedente para quienes decidan optar por las ciencias como una actividad profesional. La enseñanza actual de las ciencias en México, como parte de los niveles de educación obligatoria, tendría que redefinir sus fines educativos para poder cumplir con la función principal de su enseñanza: ampliar el panorama intelectual, ético y de conciencia del mundo que rodea a los individuos y de propiciar que tengan una mayor participación ciudadana.
En segundo lugar, enseñar ciencias implica promover una imagen de ciencia como actividad intelectual humana y colectiva cuyos productos tienen una conexión con asuntos de la vida cotidiana. La enseñanza de las ciencias no sólo ha de permitir que los estudiantes adquieran los conocimientos y habilidades científicas fundamentales, sino también que comprendan cómo funciona y opera la ciencia y la comunidad científica y cómo se construye y valida el conocimiento. Además, que sean conscientes de los valores implicados en la actividad científica, así como la relación que existe entre la ciencia, la tecnología y la sociedad. Si bien esta imagen de ciencia suele tener presencia en los fundamentos del currículo, su concreción a nivel de contenidos y métodos educativos es un asunto pendiente por resolver en los diseños curriculares. Cuando se plantean cambios en el currículo de ciencias, pocas veces se pone en cuestión la visión que se tiene sobre la ciencia, los científicos, sus procedimientos, por lo que los cambios son sólo superficiales. Renovar la enseñanza de la ciencia desde los planteamientos curriculares pasa necesariamente por revisar las ideas que se tienen sobre el mundo de la ciencia.
En tercer lugar, un currículo con contenidos especializados y cientificistas es una de las causas por la que los estudiantes llegan a tener una idea confusa de las ciencias, actitudes negativas hacia ellas y herramientas intelectuales insuficientes para usar, seleccionar y criticar la información, reconocer problemas socio-científicos y tomar decisiones y acciones responsables e informadas. En la educación obligatoria es imposible enseñar todo el conocimiento científico existente; por ello es preciso tener criterios para elegir los saberes que se busca sean adquiridos por los estudiantes, de acuerdo a su nivel de desarrollo y sin perder de vista las intenciones educativas. La selección, organización y secuenciación de los contenidos que se plasman en el currículo debe atender a criterios de relevancia y pertinencia. Los contenidos del actual currículo de ciencias para la educación obligatoria están centrados —prioritariamente— en una visión disciplinaria de las ciencias, por lo que es necesario valorar si la selección y organización de los contenidos atiende a la lógica de la disciplina o a la de su enseñanza. Así, en lugar de proponer como contenidos los grandes conceptos científicos, se podría transitar hacia un currículo que sugiera como objetos de enseñanza distintas problemáticas —de interés individual o social—. Por ejemplo, se podrían abordar los principios científicos del teléfono o celulares, así como las implicaciones de esta tecnología para la vida natural y social, en lugar de abordar temáticas de física en lo aislado y sin una conexión entre sí.
En cuarto lugar, las ciencias son una actividad humana orientada a la generación de conocimiento mediante tres grandes fases: de descubrimiento o construcción de conocimiento; de justificación, validación o evaluación de eso construido, y de comunicación o divulgación. Las actividades de aprendizaje promovidas desde el currículo deben equilibrar estas fases de la actividad científica, pero considerando las características cognitivas de los estudiantes y las condiciones escolares específicas de cada nivel educativo. No se trata de que el currículo de ciencias sea una descripción amplia, detallada y puntual de actividades de aprendizaje para llevar a la práctica; más bien, de que en él se planten los mejores ejemplos de situaciones de actividad didáctica. En el currículo de ciencias vigente para educación primaria se sostiene un enfoque de enseñanza basada en competencias y se plantean algunas sugerencias didácticas. Sin embargo, esto no se lograr concretar en las actividades propuestas en los libros de texto, en las cuales prevalecen objetivos relacionados con la obtención y aplicación de conocimientos, así como la promoción de procedimientos relacionados con la observación, la búsqueda de información y la comunicación. Esto plantea una tensión pues, al no existir congruencia y consistencia en el diseño curricular, se deja al profesor innovar en la incertidumbre. Tener desde el diseño buenos ejemplos de actividad didáctica podría apoyar la creatividad de los docentes para planear, organizar y evaluar actividades mucho más relevantes, situadas y contextualizadas.
Evidentemente la complejidad, diversidad y dimensiones de los niveles que articulan la educación obligatoria en México hace pensar que introducir mejoras en el currículo de ciencias resulte infalible para elevar la calidad de su enseñanza y, por ende, mejorar los resultados educativos. De hecho, mejorar el currículo es una acción que puede potenciar cambios en otros ámbitos del sistema educativo, de las escuelas, y de lo que ocurre en las aulas. Aún se desconocen las respuestas que el nuevo currículo de ciencias para la educación obligatoria, derivado del Modelo Educativo, ofrece a las cuestiones que son centrales en este campo de formación: ¿para qué enseñar ciencias? ¿qué ciencia enseñar? y ¿cómo enseñar ciencias? Los puntos aquí planteados pueden ser concebidos como un referente para valorar la calidad del diseño de la nueva propuesta curricular. Considero que aún debemos seguir reflexionando sobre las repercusiones de contar con un currículo científico único y de aplicación nacional, lo que exige un cuidado especial en su elaboración para garantizar no sólo una propuesta que sea relevante, pertinente y congruente, sino también que propicie la equidad de su enseñanza.
Desde luego, cualquier esfuerzo por renovar el currículo debe tener presente que los procesos de cambio educativo son paulatinos y que, para los docentes, la implementación de innovaciones curriculares implica un proceso de aprendizaje. Además, renovar el currículo de ciencias debe pasar por conocer lo que cotidianamente ocurre en las escuelas y aulas, garantizar condiciones de trabajo escolar y recursos materiales, repensar los tiempos de enseñanza asignados, ofrecer una formación docente amplia y sostenida, entre otras acciones. Las ciencias son una herencia cultural inalienable, su conocimiento es un derecho de las nuevas generaciones. Lo propuesto curricularmente es un camino para garantizar que se cumpla el derecho de niñas, niños y jóvenes a recibir una educación científica de calidad.
José Luis Blancas Hernández es jefe de proyecto en la Dirección de Evaluación de Contenidos y Métodos Educativos del Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE).
Concuerdo con que la enseñanza de la ciencia, es una parte muy importante dentro de la educación básica, que se parte de ella para brindar muchas explicaciones dentro de los hechos de la vida cotidiana, es la ciencia quien abre la mente hacia un mundo de conocimiento. También, coincido con que, es por medio de las cambios en los contenidos curriculares es, donde se puede dar los cimientos para iniciar los cambios y mejoras en la enseñanza de la ciencia a nivel básico, pero, ha tocado un punto importante, el contexto, si bien el currículo es importante, el contexto cultural también lo es. el vocabulario, los conocimientos previos sobre la ciencia que tiene el joven, etc. influirán en la adquisición y comprensión del conocimiento científico, ya que todos estos elementos se encuentran dentro del contexto sociocultural del estudiante. Muy buen artículo
Solo desde el curriculo se puede enfocar desde otra perspectiva a las ciencias y su enseñanza en la educacion basica, la nocion actual de tecnociencia distrae de lo medular de la enseñanza de las ciencias y el conocimiento cientifico, al menospreciar lo cientifico que no tiene aplicacion como avance tecnologico, ni referente en la realidad actual, el conocimiento de tipo cientifico deberia ser transversal a todo los contenidos, para lograr un conocimiento cientifico, critico y autocritico, que se relacione con el pensar correctamente y validamente. En este sentido vale mas enseñar cientificamente que enseñar ciencias, solo como un complemento integral de la educacion, sino como un enfoque primigenio de la actividad cognitiva e intelectual, y no como algo introductorio a la especializacion cientifica, sino mas bien como algo humanista de una expresion humana que nos conecta con el conocimiento, las personas, la sociedad, la cultura y el mundo
Me parece que a partir de la ciencia es como surgen todas aquellas dudas que desde niños nos hacemos, es decir, surgen preguntas, ejemplo claro de ello son: ¿cómo nacemos?, ¿por qué hombre y no mujer?, ¿por qué llueve?, ¿ por qué la sangre es roja?, ¿por qué un globo va hacia arriba? etc, entonces a partir de esto se empieza a tener contacto con la ciencia, el pero se encuentra cuando al llegar a las instituciones educativas, el currículo cierra toda posibilidad de análisis y solo centra el contenido de lo ya estipulado por el Estado.
Desde ese momento pienso, que la capacidad de entender a las ciencias de otra manera es compleja, ya que se convierte en limitante y de cierta manera aburrida para el niño y el adolescente, pues mostrándonos formulas y ejemplos alejados de la realidad lo hacen ver de esa manera.
El artículo, me parece bueno en el sentido de que me hace pensar en cómo son vistas las ciencias desde los diferentes contextos educativos, que van desde la cultura escolar hasta cómo es manipulada desde la organización escolar, que va desde lo general hasta lo particular.
Saludos.
Hola Jose Luis me gusto tu reportaje porque coincido plenanente que ya estamos inmersos en llamada sociedad del conocimiento donde las personas, empresas o países que desarrollen el conocimiento seran los triunfadores.
Pero….
Bueno, hay que definir una parte muy relevante
Que pasa si enseñas ciencias (cualquiera que esta sea, naturales, quimicas, fisicas, matematicas, materiales, etc) si (he aqui los problemas)
1. El pais es maquilador no desarrollador de tecnologia porque desde hace mucho tiempo el cluster que tenemos es mano de obra barata y calificada
2. Ningun gobierno se ha preocupado y ocupado seriamente en el desarrollo tecnologico para venderlo al mundo y con ello, crear parques tecnologicos para que los jovenes se interesen en la ciencia y tecbologia
3. A pesar de que nuestra Carta Magna establece que se debe invertir el 1% del PIB en ciencia y tecnologia pues….no se cumple porque seamos honestos, no es importante para ningun gobierno aunque en el discurso digan otra cosa
Creo que hay que empezara cambiar primero mentalidades de los gobiernos para que entiendan que las ciencias contribuyen a la riqueza de un pais