A través de su boletín del 30 de enero de 2022 “Convoca SEP a participar en asambleas para el diseño de los libros de texto gratuitos en educación básica”, la Secretaría de Educación Pública dio a conocer que “el proceso de construcción del Plan y los Programas de Estudio para la Educación Básica se llevó a cabo de julio a diciembre de 2021”y señaló que, por tal motivo, las “Asambleas de análisis del Plan y los Programas de Estudio para el diseño de los libros de texto gratuitos para la Educación Básica” se llevarían a cabo del 31 de enero al 25 de marzo. Así, el lunes 31 de enero se realizó la primera asamblea en Coatzacoalcos, Veracruz, encabezada por las autoridades educativas de la entidad y con Marx Arriaga —director de Materiales educativos de la SEP— dirigiendo sus trabajos. Como profesora en el estado de Veracruz, considero pertinente compartir algunas reflexiones a propósito de este evento.

En primer lugar me referiré a la convocatoria oficial. La nota signada por Alma Paola Wong en Milenio, un día antes del evento, señalaba: “Hasta esta tarde, maestros consultados por Milenio no habían recibido invitación para la celebración de las asambleas anunciadas por la SEP”. Este dato no es menor, pues la geografía veracruzana obliga a tener en cuenta el tiempo de traslado y viáticos de los participantes. No es lo mismo lanzar una invitación oficial en Colima o Aguascalientes que en territorio jarocho. Sin embargo, todo indica que sólo determinados docentes de esa región estaban enterados del evento, como se puede apreciar en los comentarios en vivo en la transmisión que se realizó a través de las redes oficiales de la SEP.
El viernes 28 de enero, las Jefaturas de Sector en Veracruz recibieron un comunicado que originalmente no incluía ni el lugar ni la hora. Sin embargo, posteriormente se difundió la siguiente información: “Por instrucciones […] remito a ustedes Circular No. SEV/SEB/CAEB/0021/2022 […] a fin de que tengan conocimiento del Foro que se llevará a cabo el próximo día lunes 31 de enero del presente año, a través de las redes sociales oficiales de Facebook y Youtube de la Dirección General de Materiales Educativos”.
La primera inconsistencia es la diferencia entre los conceptos de foro que manejaron las autoridades educativas en Veracruz y el de asamblea, utilizado en el boletín de la SEP. Por lo tanto, hay al menos tres preguntas que merecen ser respondidas en el ánimo de encontrar congruencia entre lo ofrecido por el discurso oficial y la realidad de lo que sucede en la convocatoria para el diseño de los libros de texto gratuitos y los planes y programas 2022: ¿por qué en Veracruz la invitación fue lanzada para docentes en calidad de espectadores o público cautivo más que como verdaderos intelectuales capaces de transformar la realidad (siguiendo a Giroux)? ¿Cuál fue el criterio de selección de los participantes en la reunión (foro o asamblea) encabezada por Arriaga? ¿Cuántas maestras y maestros frente a grupo, o que tienen experiencia probada como docentes en aula o tutores, participaron en este foro o asamblea?
En segundo lugar, me refiero a la manipulación del discurso. Siguiendo atentamente el video del evento por el canal oficial de la Secretaría de Educación en Facebook, en el minuto 49:40, Marx Arriaga afirma de manera contundente: “En su momento, el mismo consejo de la OCDE afirmó esto. Esto dijo la OCDE hace unos años, lo recordarán: ‘La reforma educativa es demasiado importante para el futuro de México como para dejársela a los educadores’”.
Bastó una rápida búsqueda para descubrir que lo dicho por el director de materiales educativos de la SEP no es verdad. El documento denominado “Acuerdo de cooperación México-OCDE para mejorar la calidad de la educación de las escuelas mexicanas” establece: “La reforma educativa es demasiado importante para el futuro de México como para dejar solos a los educadores en esta tarea”.1 La diferencia no es menor. Al margen de coincidir o no con lo dictado por el organismo internacional, manipular la verdad para amoldarla a los cánones político-ideológicos de turno es una pésima señal y una vergonzosa forma de comenzar a construir el plan y los programas de estudio que México necesita. Esta manipulación fue la base sobre la que Arriaga consolidó el discurso “ellos o nosotros” —siendo que el propio Arriaga no es docente, ni tienen una trayectoria en el magisterio— que ya es sello distintivo de esta propuesta:
[…] pero, ¿qué creen? No somos infantes, tenemos voz y cada uno de nosotros es un sujeto activo en nuestro territorio, así que no aceptaremos que nos impongan una reforma educativa sin que pase por un acuerdo nacional y estas asambleas son el primer paso para concretar los documentos rectores que el país requiere.
Lo que el director de materiales educativos pasó por alto es que los sujetos activos, críticos, analíticos y reflexivos no le prestan su voz a los líderes sindicales, ni militan necesariamente en organizaciones gremiales. Sin embargo, en el evento que presidió, él y las autoridades educativas de Veracruz otorgaron a los sindicatos y sus líderes un lugar preferente y preminente —como en los viejos tiempos del maximato— olvidando, de hecho, la voz de las maestras y los maestros de a de veras, a los que la patria debe todo, los que supuestamente serían revalorizados en este gobierno.
En tercer lugar, ¿a qué se refieren al hablar de neoliberalismo? Marx Arriaga comenzó así su discurso: “Luis Hernández Navarro señaló que vivimos en una época donde la educación es básicamente un negocio”.2 Lo retomo porque me parece significativo el uso de “negocio”, “neoliberalismo” y “mercancía” en un foro donde la plana mayor de los sindicatos magisteriales —oficiales y disidentes— ocuparon los mejores lugares.
¿Cuánto ha costado a México, a los mismos docentes, y ya ni se diga a los educandos mexicanos, el ruido y el silencio que han regentado la CNTE y el SNTE “en defensa de los derechos laborales de los maestros”? En realidad, las maestras y los maestros hoy tenemos peores condiciones laborales y somos testigos de los atropellos e ineptitud de una “parte oficial” que hace lo que quiere, cuando quiere, en la más absoluta impunidad. Simplemente habrá que revisar el trabajo de la Unidad del Sistema para la Carrera de las Maestras y los Maestros (USICAMM), o de la parte sindical que sólo se activa cuando se trata de dar pretextos para la toma de nota gubernamental.
Por eso, si se habla de neoliberalismo, también debería mencionarse el negocio —hasta más rentable— de la utilización de los sindicatos como parte de una aceitada maquinaria electoral. Hablemos no solamente del mercantilismo que vemos desde el paradigma político ideológico que confunde —¿o no?— la perspectiva comunista con la visión comunitaria tan necesaria para construir acuerdos de a de veras, no sólo para ganar votos, ¿o a ese debate no hay que entrarle? Es evidente que por ahí tendríamos que empezar.
En cuarto lugar, debe hacerse notar la falta de rumbo que prevalece en quien está al frente del cambio del plan y programas de estudio 2022 (y de paso de los libros de texto). Marx Arriaga señaló que: “Los documentos dan una pequeña respuesta incipiente […] creo que necesitamos del magisterio para decir si ese es el camino o no. Demos vuelta. Vayámonos por memorización. Vayámonos por contenido, si eso es lo que el magisterio pide”.
Esta falta de rumbo parece ser la única estrategia tangible en la propuesta, al tiempo que busca legitimar un desastre político-ideológico al que llaman “Plan 2022” con el argumento de que “antes” fue una imposición, pero “ahora” es un consenso. Es decir: que los maestros elijan el arma, la 4T pone el duelo.
La logística de construcción de los libros de texto y los planes y programas de estudio no tiene más legitimidad que la que tuvo en su momento el cuestionado proceso iniciado por el “Pacto por México”. Ahora dejan de lado a importantes asociaciones civiles —como Mexicanos Primero y otras consideradas de corte neoliberal—, así como toda evidencia que sugiera avances de la reforma de 2013 —como el ingreso al servicio educativo al margen del poder sindical—, aunque paradójicamente políticos como Mario Delgado sigan siendo protagonistas. Podemos estar o no de acuerdo con Mexicanos Primero o con su fundador, pero es indiscutible la lucha que por la vía legal han dado a favor de los derechos de los niños, niñas y jóvenes de este país. Reconocerlo es un buen punto de partida para construir un verdadero acuerdo para bien de todos, niños y maestros. Es innegable que la reforma educativa de 2013 tuvo en su implementación errores mayúsculos y en su estrategia de comunicación, su talón de Aquiles, pero a tres años de esta administración, nos siguen recetando lo mismo: “Es que antes”, “es que los otros”, “es que aquellos”. Parece que apenas llegaron al poder. Continúa Arriaga:
La derecha educativa fijó el rumbo de la educación, imponiendo términos como “calidad educativa”, “competencia”, “sociedad del conocimiento”, “eficiencia”, “productividad”, en donde los rankings, las evaluaciones, los diagnósticos se diseñaron para promover una ética laboral para justificar la desigualdad y los abusos […] Ahora, según ellos, somos los culpables de ello, porque no podemos capacitarnos bien, porque no somos emprendedores, porque no queremos competir.
Al final del día, la estrategia de la 4T también parece centrarse en distraer a la ciudadanía del desempeño de funcionarios como Delfina Gómez y Marx Arriaga con el fin de evitar que rindan las mínimas cuentas de su trabajo al frente de las oficinas que presiden desde 2018. Así, cualquiera.
Quinto y último punto, el desconocimiento sobre el trabajo pedagógico del personal docente es evidente. Cuando Arriaga mencionó “no habrá asignaturas, los campos formativos se trabajarán de manera holística” evidenció un desconocimiento total de la forma de trabajo por proyectos, ya no digamos de los términos transdisciplinariedad y transversalidad trabajados a partir de la perspectiva de Morin desde la RIEB. Es verdad que el plan 2011 tenía demasiados contenidos y que un profesional de la educación no necesita un tipo de especificidad técnica que al aterrizar en el aula complique la tarea docente en lugar de facilitarla, pero también lo es que el plan 2017 había enmendado en gran parte el entuerto.
Y qué decir de la evaluación que, a la pregunta expresa de una docente, Marx Arriaga afirmó: “No tengo respuesta para eso. No lo tenemos trabajado aún”. Al final, el director de materiales educativos de la SEP desaprueba públicamente el uso de términos neoliberales como “competencia” para formar a los niños de este país; mientras tanto, en privado, las competencias electorales de las organizaciones gremiales (esas que nadie de esta administración parece notar) y sus operadores políticos permanecen intactas, con todos sus privilegios y canonjías.
Una pregunta final pertinente e importante flota en el aire: ¿tenemos tiempo para construir un nuevo plan y programa de estudios y diseñar nuevos libros de texto en medio de la cuarta ola de la pandemia; frente a los retos de la USICAMM, los temas pendientes en torno a los consejos técnicos escolares, y la multa de la maestra Delfina? ¿Frente a la carga político-ideológica del titular de materiales educativos, el rezago educativo, la deserción, el abandono escolar, y la mortalidad de la pandemia, entre otros grandes y graves desafíos que enfrentamos diariamente los maestros?
La pregunta es válida para enfocar prioridades, porque a veces pareciera que mientras las autoridades educativas federales y estatales dan el saludo de bienvenida en alguna lengua originaria, podemos pasar por alto, por ejemplo, la desaparición del Instituto Nacional de Lenguas Indígenas (Inali). Y es que probablemente nos dirán que se trataba de un instituto de corte neoliberal. En todo caso, la presentación del Plan y los Programas de Estudio para el diseño de los libros de texto gratuitos para la educación básica no inicia de la mejor manera y no parece ser ninguna buena noticia para la educación de niñas, niños y jóvenes.
Anel Montero
Profesora en el estado de Veracruz
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2 Minuto 47:32.