
Una promesa de campaña motivó a la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) a organizar una nueva jornada de lucha. La entonces candidata presidencial, Claudia Sheinbaum, ofreció: “vamos a echar para atrás la reforma a las pensiones de 1997 y de 2007 que condenaron a los trabajadores y trabajadoras del Estado y afiliados al seguro social a pensiones de miseria. Eso quedó atrás con el neoliberalismo”. La CNTE ha tomado las calles de la Ciudad de México a fin de presionar a la presidenta para que cumpla su palabra.
El mecanismo de movilización masiva
La CNTE mantiene el control masivo de los docentes en tres secciones sindicales de las 57 que integran el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE): la 7 de Chiapas, la 18 de Michoacán y la 22 de Oaxaca. De estas, la sección 22 es la más poderosa; en ella el clientelismo político tiene un profundo arraigo, tan normalizado que los trabajadores de la educación (maestras, maestros, técnicos, intendentes, administrativos) no lo cuestionan ni resisten. Lo acatan, porque de ello depende el ejercicio de derechos que debieran disfrutar de manera libre, sin ningún tipo de condicionamiento o coerción, como: obtención de plazas, cambios de escuela o centro de trabajo, ascensos laborales y acceso a becas.
Las personas que participan en las movilizaciones de la Sección 22 obtienen un documento fundamental: la Constancia de Participación Sindical, en la que se acredita el porcentaje o puntaje de participación. Cada tipo de acción (marcha, mitin, paro, plantón) tiene su propio valor, un plantón en la Ciudad de México tiene el mayor puntaje: “A muchos les da pánico ir a México, pero a mí no, son las actividades que espero porque tienen el puntaje más alto”, confiesa una maestra de la costa oaxaqueña. Prácticas clientelares como las de Oaxaca, están identificadas también en las secciones sindicales de Chiapas y Michoacán, lo cual explica la numerosa presencia de maestros de esas entidades en Ciudad de México.
La promesa de campaña de Sheinbaum activó una tarea agendada por la CNTE en los Resolutivos del XIV Congreso Nacional Ordinario, celebrado en mayo de 2021: “afianzar la ruta de lucha por una seguridad social solidaria, intergeneracional, colectiva y sin AFORES”. En el ambiente optimista de la campaña electoral, la candidata no calculó —ni se imaginó— las repercusiones que tendrían sus palabras en el futuro inmediato.
CNTE: de aliada a adversaria
La CNTE —aliada de Andrés Manuel López Obrador—disminuyó de manera notable la radicalidad de las movilizaciones sindicales en su sexenio. Esto pese a estar vigente la Ley del ISSSTE reformada en 2007 y tener otros motivos para movilizarse, como la demanda de aumento salarial y la abrogación de la ley de la Unidad del Sistema para la Carrera de las Maestras y Maestros (USICAMM).
El nuevo embate de la CNTE contra el gobierno federal se da en un contexto diferente. López Obrador supo granjearse la confianza de los dirigentes de la Coordinadora, en específico de los secretarios generales de ese momento. El clímax en la relación AMLO-CNTE fue el acuerdo, en diciembre de 2020, de hacer un homenaje de reconocimiento a la Coordinadora en Palacio Nacional, el cual se pospuso por la pandemia de Covid 19 y que nunca se llevó a efecto.
De los secretarios generales que entonces pactaron el homenaje con el expresidente, sólo sigue en el cargo el maestro Pedro Hernández Morales de la Sección 9 democrática. Estimulada por la promesa de Sheinbaum, la nueva camada de secretarios generales retomó con sus bases la tarea acordada en el congreso de 2021 para construir una nueva jornada de lucha.
Es probable que la presencia de la CNTE en la Ciudad de México, además de ejercer presión sobre la autoridad, tenga como objetivo limpiar la imagen de entreguismo al gobierno de López Obrador, en el que varios dirigentes ocuparon diputaciones, presidencias municipales y cargos en el gobierno federal.
Hacia la huelga magisterial
El detonante que desencadenó los acontecimientos que condujeron al paro magisterial fue la iniciativa de reforma a la ley del ISSSTE entregada por el gobierno federal a la Cámara de Diputados el 7 de febrero. En esta se dejó intacto el régimen de pensiones por cuentas individuales de 2007. La reacción de la Coordinadora fue de rechazo absoluto, condenó que el gobierno de la Cuarta Transformación consintiera la entrega del dinero de los trabajadores a las Administradoras de Fondos para el Retiro (Afore) y que no restableciera —como se demandó— el esquema de pensión solidaria por años de servicio. La respuesta del gobierno fue que no se contaba con el presupuesto suficiente para cumplir todas las demandas de la Coordinadora.
El 18 de marzo, Sheinbaum se reunió con la Comisión Nacional Única de Negociación (CNUN) de la CNTE y se comprometió a retirar la iniciativa de ley, hecho que la Coordinadora asumió como fruto de las movilizaciones. El pago de la CNTE a la reunión con la presidenta fue un paro de 72 horas iniciado al día siguiente y un plantón que ocupó toda la Plaza de la Constitución. El 11 de abril la Coordinadora acordó estallar la huelga nacional el 15 de mayo.
El 1° de mayo la CNTE entregó al gobierno su pliego de demandas, entre las que destacan las que serían su bandera de lucha durante la huelga: 1) abrogación de la ley del ISSSTE de 2007; 2) abrogación de la ley USICAMM que rige los procesos de ingreso al servicio, promoción laboral y reconocimiento docente; 3) incremento salarial del 100 %; 4) democracia sindical; 5) mayor presupuesto para educación y salud.
Las apuestas de la presidenta
Los esfuerzos del gobierno federal se concentraron en evitar la movilización del magisterio. Además de retirar su iniciativa de reforma, ofreció aplicar condonaciones, quitas y congelamiento de deudas impagables a créditos del FOVISSSTE; detener las edades mínimas de jubilación (58 para hombres y 56 para mujeres, con 30 años de servicio); organizar foros en las escuelas para que los docentes hicieran propuestas para el ingreso, la promoción y el reconocimiento de maestras y maestros; e igualar, con los recursos del Fondo de Pensiones para el Bienestar, el último salario recibido por el trabajador, garantizando una pensión de al menos 16 mil pesos mensuales.
El día que estalló la huelga nacional, la presidenta aumentó su apuesta: anunció un incremento salarial del 10 %, reiteró el congelamiento de la edad de jubilación y anunció que se otorgaría una semana más de vacaciones a los docentes. Sin embargo, ninguna propuesta atendió la demanda básica de la Coordinadora: el retorno al sistema solidario de pensiones, la eliminación de las Afores y el cálculo de las pensiones en salarios mínimos, no en unidades de medida y actualización (UMA).
La huelga
El 15 de mayo, “Día de la maestra y el maestro”, mientras la presidenta Sheinbaum desayunaba en el Salón Iberoamericano de la SEP con docentes invitados, funcionarios públicos e integrantes institucionales del SNTE, miles de docentes marchaban coreando sus demandas (ni Umas ni Afores / sistema solidario de pensiones) e instalaban un plantón que ocupó toda la Plaza de la Constitución. En los siguientes días los contingentes magisteriales marcharon y bloquearon las principales arterias de la Ciudad de México y realizaron mítines en instituciones financieras, dependencias públicas, televisoras y embajadas.
La presión subió de tono cuando la madrugada del 21 de mayo la CNTE impidió la entrada de reporteros a la conferencia matutina de la presidenta, día crucial para ella debido al asesinato de dos funcionarios del gobierno de la Ciudad México ocurrido en la víspera. Además, la CNUN tenía acordada una reunión con la mandataria para el día 23. La acción molestó a la presidenta y fracturó el diálogo entre ambas partes. La reunión con la mandataria se suspendió y la respuesta de la CNTE fue bloquear el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México y amagar con boicotear las elecciones del Poder Judicial del 1° de junio.
La presidenta también cambió de tono. Dijo que sólo el 9 % de escuelas estaba en paro a nivel nacional, subrayando que la mayoría eran de Oaxaca, y que la inmensa mayoría de los maestros del SNTE estaba laborando con normalidad. También comparó a la CNTE con la derecha por su intención de sabotear las elecciones.
Movilizaciones de por medio, hasta el día 28 de mayo la CNTE se reunió de nuevo con los secretarios de Gobernación, Educación y el director del ISSSTE, quienes hicieron una nueva propuesta de 5 puntos, pero ninguno referido a la abrogación de la reforma de 2007 ni al retorno al esquema solidario de pensiones. Al contrario, se reiteró que la demanda de abrogar la ley de 2007 no podía atenderse por el impacto financiero que implicaba, pues comprometía los recursos destinados a los programas sociales, se generaría incertidumbre masiva entre los trabajadores que cotizan en el esquema pensionario actual y se pondría en riesgo el derecho de las nuevas generaciones para acceder a pensiones dignas en el futuro. El documento entregado a la CNUN se calificó como impreciso, demagógico e insuficiente.
El fantasma de la fractura
El 31 de mayo fue de incertidumbre para las maestras y maestros instalados en plantón de la Ciudad de México. La especie empezó a correr a mediodía: la Sección 22 levantaría el paro, pues el gobierno atendió sus demandas particulares. En un documento fechado el 30 de mayo, y firmado por los titulares de Gobernación, Educación y el gobernador de Oaxaca, se establece que se entregarán hasta 800 millones de pesos para contrataciones, recategorizaciones, promociones y ascensos, entre otros aspectos laborales. Asimismo, las autoridades se comprometen a basificar al personal con nombramiento provisional, construir un hospital, pagar el servicio de luz eléctrica de las escuelas, dotar de uniformes escolares e instalar mesas de trabajo tripartitas para atender las demandas magisteriales. El levantamiento del paro lo decidieron mediante votación las bases en Oaxaca, sin embargo, los líderes de la Sección 22 en la Ciudad de México, acodaron continuar en huelga.
El 2 de junio, los líderes de la CNTE se reunieron nuevamente con los funcionarios del gobierno federal, sin obtener respuesta favorable a su principal demanda: la abrogación de la ley del ISSSTE. También se les negó una cita con la presidenta. La huelga continúa.
Palabras finales
La presidenta Sheinbaum se topó con la CNTE justo en el momento que lidia con otros problemas monumentales: violencia, desapariciones forzadas, los resultados de las votaciones para el poder judicial, la narcopolítica y las agresivas políticas de Trump en materia migratoria y comercial. El panorama no es fácil para la mandataria. Aunque en reiteradas ocasiones la presidenta ha señalado que las finanzas del Estado no dan para eliminar el régimen de cuentas individuales (por muy neoliberal que sea) y volver al esquema solidario de pensiones, debe considerar que la CNTE no se irá con las manos vacías.
En la mesa de las decisiones también está el alcance real de la Coordinadora. En poco más de quince días de huelga no ha podido influir en los docentes de secciones sindicales que no están bajo su control. Además, la ausencia de otros trabajadores del Estado (médicos, enfermeras, académicos, personal operativo, etcétera) es evidente. ¿Por qué no están?
El apetitoso ofrecimiento del gobierno federal y del estado de Oaxaca a la Sección 22 del pasado 30 de mayo puede dividir el movimiento. Si Oaxaca levanta la huelga el movimiento pierde su principal sostén y la CNTE quedaría fracturada. Los líderes de la Coordinadora también están en un dilema, pues la huelga no puede ser eterna. El paso del tiempo desgastará a los contingentes e impacientará a las familias cuyos hijos no asisten a la escuela.
Por lo pronto, la CNTE ha puesto al descubierto que la separación entre el poder político y el poder económico sigue siendo un mito.
Alberto Sánchez Cervantes
Profesor en educación primaria. Periodista independiente. Autor de Maestros bajo control. Clientelismo político en la CNTE de editorial Sb México.
De cualquier modo las AFORES también van a quebrar y el gobierno tendrá que hacerse cargo de los pensinados como ocurrió en Chile.
La inversión de la pirámide poblacional hará que haya más personas jubilándose de las que hay entrando al mercado de trabajo. Las Afores tendrán que vender activos para hacer frente a sus compromisos con los pensionados pero al hacerlo el mercado reducirá los precios de dichos activos, lo que provocará minusvalías en las cuentas de todos los pensionados, como ya ocurrió antes cuando el fondo soberano noruego intentó vender activos para paliar los gastos del COVID. Las fusiones entre afores podrán encubrir las quiebras un tiempo, pero si alguna no logra hacerlo y quiebra ¿quién se hará cargo de sus cuentas de ahorro?
De cualquier modo las afores son un fraude para usar el dinero de los trabajadores para financiar el mercado de valores y a las empresas que cotizan en él, en lugar de financiar los programas gubernamentales como la seguridad social. Quizá los trabajadores reciban un beneficio si el financiamiento que dan sus ahorros mejora la economía, pero las ganancias no se reparten equitativamente.
Si una afore usa el dinero de los trabajadores para adquirir acciones de una empresa, debería recibir dividendos por las ganancias de dicha empresa. ¿quién se queda con ese dinero? ¿qué pasa si se compra un bono y el bono madura, qué hacen con el dinero?