
El pasado 7 y 8 de enero, la Secretaría de Educación Pública (SEP) impulsó la formación y el desarrollo del personal docente, a través del taller intensivo “Narrativas: letras que hacen eco”. La finalidad del taller fue que el personal docente reflexionara sobre sus experiencias, analizara las condiciones de sus contextos y —con ello— tomara decisiones en torno al bienestar docente. Cabe referir que la investigación biográfico-narrativa se utilizó a principios de los años noventa del siglo pasado para abordar problemas educativos referentes a la formación y desarrollo profesional docente. En ese tenor, cabría preguntarse ¿qué elementos aportan las experiencias individuales de los docentes para la orientación de políticas educativas? El cuestionamiento se recupera a partir de lo que un colectivo docente de educación secundaria, constituido por centros escolares públicos y privados, perteneciente a la zona de Tlalnepantla del Estado de México, refirió durante el desarrollo del taller. Los comentarios del personal docente giraron en torno a tres aspectos: a) el atractivo de la profesión docente, b) la precarización salarial y, c) las necesidades de formación docente.
En cuanto al atractivo docente, un profesor comentó: “Me doy cuenta que la mayoría de nosotros ingresó al magisterio por accidente, no nos atraía de manera inicial, pero ahora está peor, los jóvenes no quieren ser maestros”. Es un hecho que la docencia no es una profesión atractiva en América Latina. Hace casi una década, mediante un cuestionario que se les aplicó a los estudiantes —en el Programa para la Evaluación Internacional de los Estudiantes (PISA, 2015)— el alumnado en México manifestó poco interés en ser maestro (sólo 10 %). Como contraste, en países con alto desempeño académico como Finlandia y Japón, el porcentaje de estudiantes que quieren convertirse en maestros supera al de los ingenieros. A ello se suma, que la matrícula de los aspirantes a formarse como docentes de educación primaria en las escuelas normales se redujo en un 57 % entre 2011 y 2020.
Son varios los factores que hacen de la docencia una profesión poco atractiva, pero uno que refería el colectivo docente en el taller es la precarización salarial. De manera general, tanto en las escuelas públicas como privadas, se tiene la imagen del docente como un profesional mal remunerado. En ese sentido, es pertinente referir que en los últimos años, por lo menos desde 2012 a la fecha, el incremento salarial magisterial no rebasa un 4 % en el sueldo base y, aunque se han impulsado diversas acciones con la finalidad de mejorar las condiciones laborales de los docentes, poco éxito han tenido. Aunque la carrera docente transitó de un enfoque credencialista —que se basa en criterios como la antigüedad y las certificaciones— a uno meritocrático —que está asociado a los resultados del desempeño docente y, con ello, mejora las oportunidades salariales a través de la promoción vertical, horizontal u horas adicionales—, la evidencia nos dice que no se ha conseguido del todo.
Por ejemplo, en cuanto a la promoción vertical se ha encontrado que hay entidades como Oaxaca y Nuevo León que no emiten ninguna vacante para la función de director o supervisor en sus convocatorias, a pesar de que a partir de 2019 en el sistema de carrera se crearon y adecuaron figuras educativas que antes no estaban consideradas, como la de subdirector académico y de gestión escolar. En relación a la promoción horizontal, en los años 2019 y 2020 las autoridades federales no emitieron convocatorias para participar en esta promoción. Para 2022, sólo el 9 % de profesores a nivel nacional participaron en el proceso de promoción horizontal; la baja participación de docentes se puede deber a los requisitos que se señalan en las convocatorias, pues los docentes deben contar con doce horas asignadas a la misma asignatura, cuestión nada sencilla, pues muchos docentes de secundaria imparten varias materias o no tienen ese número de horas asignadas. Cabe referir que poco más del 50 % de docentes en secundaria tienen una dedicación a la función por horas clase. Además, para el año 2019 hubo una disminución de los docentes incorporados a la promoción horizontal y en 2022 sólo se incorporaron el 21 % de los participantes a nivel nacional, lo que equivale a 26 214 docentes de un total de 123 986. Al respecto, en cuanto a la promoción por horas adicionales, la evidencia refiere que no se otorgan a los docentes por influencia del sindicato o porque se privilegia a los de nuevo ingreso, aun cuando se transgreda la Ley General del Servicio de Carrera para Maestras y Maestros, ya que, según la ley, los docentes en activo tienen preferencias sobre los de nuevo ingreso.
Por último, de manera general los docentes expresaron necesidades de formación, pues consideran que son de “baja calidad, inadecuadas e insuficientes”. Al respecto, en cuanto a la formación docente según el Consejo Nacional de Evaluación (Coneval) en 2020 sólo el 10.5 % de docentes de educación básica tuvieron la oportunidad de participar en la formación del Programa para el Desarrollo Profesional Docente (Prodep). Cabe mencionar que los recursos federales asignados al Prodep han disminuido considerablemente, pues si se compara el presupuesto destinado en 2016 con el de 2022, hay una caída del 95.15 %.
También es importante referir que en muchas ocasiones la formación docente ha estado desarticulada, pues la oferta no se vincula con las necesidades de los docentes. Por ejemplo, la Comisión Nacional de Mejora Continua de la Educación (Mejoredu) creó el blog institucional “entre docentes”, un espacio que tiene como finalidad fortalecer los recursos para el trabajo escolar, la formación continua y el desarrollo profesional docente. El blog, que comenzó en 2020 con publicaciones organizadas en diferentes secciones, muestra que la sección más visitada es la de “Itinerario arte, educación y emociones” en la pauta Conectando arte y escuela: los artistas de la comunidad, con un total de 526 062 visitas al 2024. En contraste, la sección “El cambio para la mejora educativa” en la pauta La práctica docente y el cambio en los planes y programas de estudio, tiene un total de 23 674 visitas. Lo anterior nos puede advertir que los docentes se interesan poco y dedican poco tiempo a conocer a profundidad el modelo de cambio curricular que impulsa la Nueva Escuela Mexicana (NEM). Además, en una investigación que realizó Mexicanos Primero, los docentes refieren que la consolidación del modelo de la NEM no es tan importante, ya que hay otras acciones de política educativa, como la infraestructura educativa o la insuficiencia presupuestal a la formación docente, que requieren prioridad. Ello es importante, pues independientemente de comulgar o no con el modelo, es necesario que el docente lo conozca; en teoría es la brújula del qué, cómo y para qué en el cotidiano de su práctica docente. La NEM no cuenta con evidencia de resultados de aprendizaje que permita constatar si el modelo responde de manera pertinente a las finalidades a las que aspira, entre ellas: la inclusión, la equidad y la excelencia.
Otra cuestión que comentó un profesor en el colectivo docente fue: “A mí ya no se me hizo un trabajo en una empresa, tenía un inglés avanzado, me formé en una universidad en Estados Unidos, pero no se me hizo, no sé la razón, me fui a la docencia, acá no me pedían mucho”. Es un hecho que contratar y retener a docentes cualificados es fundamental, la calidad del profesor tiene una relación con los logros de aprendizaje de los alumnos. Lamentablemente, la efectividad de los docentes en América Latina es carente. Y esto se da por varias razones: los planes de estudio de las instituciones formadoras de docentes son de baja calidad; no se da un proceso de nombramientos competitivos debido a la intervención y poder del sindicato. Los cambios culturales y sociales en el mercado laboral, propician que muchas mujeres talentosas no busquen a la docencia como una opción, sino a otras carreras con mayor prestigio y salario. A lo anterior se suma: el ausentismo de los docentes, carencias en las prácticas pedagógicas, limitado conocimiento de la materia que imparten, tiempo no aprovechado en el aula y dificultades para mantener el interés del alumnado, poco provecho de las tecnologías de la información, entre otras cuestiones.
En suma, la experiencia del uso del enfoque biográfico-narrativo debería ser el punto de inflexión para reorientar las políticas educativas que se implementen en la presente administración, si de verdad se quiere escuchar a los docentes y revalorizar al magisterio. Concuerdo con Carlos Ornelas cuando refiere que tenemos ya un sistema educativo extenuado o fatigado debido a las constantes modificaciones; y sí, las y los docentes estamos cansados porque las condiciones laborales no mejoran, se hacen más precarias y el rumbo de la educación parece no tener brújula. Es necesario hacer atractiva la docencia, a partir de incrementar el presupuesto a la formación docente; mejorar la política salarial; transparentar y adecuar los diferentes procesos de promoción docente, a los que el maestro aspira en aras al incentivo económico que permita mejorar su calidad de vida; mejorar la oferta de los cursos que hacen las instituciones responsables, que sea acorde a las necesidades del docente y de la educación; desarrollar y permitir la autonomía docente, no que sea sólo una simulación con una excesiva carga administrativa. Parece que estamos a tiempo de reorientar el rumbo en esta administración: esperemos que así sea, aunque se vea complicado.
Juan Rubén Compañ García
Profesor de educación secundaria en el Estado de México
Es indispensable tomar en cuenta la experiencia de los profesores para mejorar la práctica educativa.
Pero sigo cuestionando la visión «meritocrática» basada en las evaluaciones docentes. ¿Cómo se supone que es un buen maestro? Ser buen profesor no sólo implica enseñar contenidos o habilidades, sino estar cerca de los alumnos para guiarlos y motivarlos, y eso no se evalúa en las pruebas estandarizadas. Además los alumnos no siempre saben que les conviene más; un profesor de universidad de programación fue evaluado como el peor por sus alumnos de primer semestre porque los obligaba «a programar como si fueran profesionales» (según sus propias palabras), mientras que ese mismo profesor dando la misma clase en último semestre se le consideró el mejor que habían tenido.
Para evaluar correctamente la labor docente habría que darles a todos los profesores grupos iguales al iniciar el año y al finalizar hacer toda una serie de evaluaciones de conocimiento, psicológicas y de habilidades a los alumnos para ver cuanto han avanzado.
La experiencia puede mejorar la labor de un docente, aunque nadie expida certificados por experiencia.
La eficiencia terminal no es una buena medida de la calidad de una escuela. Las universidades deben verificar que los profesionales egresados cumplan un mínmo indipensable, pero no hay garantías que todos los alumnos lo consigan, sin importar cuanto gasten. Las escuelas no son fábricas.
En investigación científica, es imposible que gastando «x» cantidad de dinero se logre Y cantidad de conocimientos, así no funciona la búsqueda de conocimiento. Ya me imagino a Leibniz y Pascal buscando inversionistas para financiar sus proyectos de construir máquinas que hagan cálculos y razonen pero que tardarán cuatrocientos años en construir un prototipo viable. Leibniz creó el sistema de numeración binario y Pascal inventó una máquina mecánica para hacer operaciones aritmética básicas, la pascalina. A finales de siglo XIX George Boole matematizó la lógica aristotélica usando el álgebra de Boole. Pero fue hasta los años 1930’s que en Inglaterra, EEU y Alemania surgieron las primeras computadoras electrónicas y electromecánicas.
«Medir» la «calidad» de la investigación científica contando los papers publicados en un sinsentido que sólo infla el tamaño de las revistas y perjudica seriamente el avance científico pues se debe «publicar o perecer» sin importar la calidad de lo publicado.
Un saludo mi profe: Estoy de acuerdo con tu opinión educativa, es cierto, la docencia en México, no es una profesión atractiva, es más, nunca lo h sido en este país de volcanes, por eso los jóvenes mexicas de hoy no quieren ser profesores o maestros; la docencia en nuestro país, no tiene ningún atractivo, ningún futuro, los salarios dan lástima y como si eso fuera poco, maestros y profesores, no hayan cómo sacudirse la enorme corrupción sindical que padecen desde siempre. Lo bueno es que a lo niños de l capital, para que tengan un futuro «alagüeño» y no ingresen al magisterio, ya les van a enseñar, según Clara Brugada, una de las lenguas maternas más hermosas de los pueblos originarios EL NAHUATL, por si alguno de ellos, quiere ser antropólogo o lingüista de lenguas muertas, aunque no lo estén. Cosas veredes Mio Cic. Vale.
México cuenta con 68 lenguas indigenas incluida en nahuatl. El traductor de google ya incluye en nahuatl en su catálogo y permitirá acercar a los hablantes de lenguas originarias en la educación formal.