Desde el largo periodo de transferencia de poderes (julio-noviembre de 2018), el presidente electo —Andrés Manuel López Obrador— y la anunciada directora del Conacyt —María Elena Álvarez-Buylla— han realizado acciones que han sido mal recibidas por la comunidad científica. La primera de ellas fue una comunicación que Álvarez-Buylla envió al director en funciones del Conacyt —Enrique Cabrero Mendoza— en la que le solicitaba suspender las entregas de recursos a un gran número de proyectos previamente aprobados y en ejecución, así como cancelar algunas convocatorias ya en curso. Álvarez-Buylla, siendo parte del equipo de transición pero sin contar con un nombramiento oficial, no tenía atribuciones para solicitar tales acciones. De hecho, Cabrero habría incurrido en responsabilidades administrativas de haber obedecido la indicación. Por otra parte, una decisión de esa magnitud habría causado perjuicios a cientos, tal vez miles, de investigadores, estudiantes, becarios, proveedores y usuarios de los proyectos afectados. El famoso memorándum fue filtrado a través de redes sociales y divulgado en la prensa. Ante las protestas generalizadas de la comunidad, Álvarez-Buylla tuvo que revertir su decisión.
Ya en funciones, la directora Álvarez-Buylla realizó varios nombramientos que pueden calificarse, cuando menos, de inadecuados. Los dos primeros son las designaciones de Edith Arrieta Meza y de David Alexir Ledesma como Secretaría Ejecutiva de la Comisión Intersecretarial de Bioseguridad de los Organismos Genéticamente Modificados (Cibiogem) y como Subdirector y Coordinador de Comunicación e Información Estratégica, respectivamente. En este caso no hubo necesidad de filtraciones; al ser nombramientos oficiales, la información era pública. Nuevamente, la prensa y las redes sociales criticaron ampliamente la notoria falta de preparación y capacidades de ambas personas para ocupar los puestos señalados. El propio presidente trató uno de estos casos en sus conferencias de prensa y ambos funcionarios tuvieron que renunciar o fueron despedidos en cuestión de días.

Ilustración: Víctor Solís
Existe un tercer nombramiento que considero inapropiado y que —por razones que desconozco— no ha recibido la atención debida de la comunidad científica y de la prensa. Me refiero al nombramiento de Mario de Leo Winkler como director del Sistema Nacional de Investigadores (SNI). De Leo Winkler cuenta con una muy escasa producción científica, al grado que nunca ha pertenecido al SNI. Resulta difícil de entender cómo una persona que nunca ha pertenecido al SNI puede evaluar con justicia a grandes investigadores que cuentan con decenas o centenas de publicaciones y miles de citas. En cualquier sociedad profesional, los pares eligen a un miembro destacado de la comunidad como directivo de la misma. Aquí, Álvarez-Buylla procede a contrario sensu. Espero que esto no traiga consecuencias negativas en los resultados de la convocatorias de ingreso y reingreso al SNI, que se encuentran ya en curso. Aunque este nombramiento ha recibido poca atención de la prensa, quiero destacar que investigadores como Antonio Lazcano han abordado este tema en algunas entrevistas.
Otro caso muy comentado en la prensa fue el menú gourmet contratado por la directora Álvarez-Buylla para el comedor del Conacyt. El contrato incluye especificaciones sobre el origen de los alimentos que deben servirse (orgánicos, agro-ecológicos, sin tóxicos, de alta calidad y adquiridos a productores de la región). Además, especifica su contenido calórico y que deben ser avalados por un nutriólogo. El asunto no pasaría de una anécdota chusca si no fuera porque la directora destinó a este contrato 15 millones de pesos más IVA. La vigencia del contrato va del 22 de abril al 31 de diciembre de 2019 y beneficiará a 120 trabajadores. Unas cuantas operaciones aritméticas nos hacen ver que se destinarán algo más de 900 pesos diarios en alimentación por cada trabajador. El asunto no puede ser soslayado cuando, por otra parte, hay recortes presupuestales que afectan a 27 centros públicos de investigación, varios ellos al borde del colapso, y que han sido documentados, especialmente a partir del memorándum sobre austeridad que emitió el presidente de la República.
Esta retahíla de decisiones cuestionables tuvo su más reciente episodio el lunes 29 de julio, cuando la directora del Conacyt emitió una dura comunicación contra el Foro Consultivo Científico y Tecnológico (FCCyT). La directora del Conacyt protestó porque el FCCyT realizó una encuesta entre los miembros del SNI sobre una eventual nueva Ley de Ciencia y Tecnología; lo acusa de “duplicidad” de funciones y de hacer mal uso de la base de datos del SNI. Además, amenaza al FCCyT con denuncias ante la Auditoría Superior de la Federación (ASF) y con “consultar ante las autoridades competentes la viabilidad de transferir recursos públicos” al FCCyT. Este nueva escaramuza es tan grave que el día miércoles 31 de julio el propio presidente López Obrador fijó su postura. Quiero analizar el asunto con cierto detalle. Para ello, recordemos que el FCCyT es una asociación civil cuyas actividades y financiamiento están autorizados por la Ley de Ciencia y Tecnología vigente (que data de 2002 y fue reformada en 2015).
La directora del Conacyt se equivoca al reconvenir al FCCyT por realizar una encuesta. Una de las funciones fundamentales del FCCyT es, precisamente, realizar este tipo de levantamientos estadísticos para tener información oportuna y de primera mano de la comunidad científica. Durante años, el FCCyT ha realizado encuestas sobre temas muy diversos y ha hecho llegar dicha información al gobierno federal. Sin ir más lejos, hace algunos meses el FCCyT realizó una encuesta sobre los posibles miembros a integrarse a las comisiones dictaminadoras del SNI y el Conacyt no externó ningún reproche. Tampoco creo que haya duplicidad alguna: si el Conacyt o el SNI quieren realizar sus propias encuestas, pues qué mejor. Así podríamos, idealmente, contar con más bases de datos para conocer la opinión de la comunidad científica con respecto a una nueva LCyT. Considerar que sólo el Conacyt puede realizar dichas auscultaciones es una actitud profundamente antidemocrática y, desde luego, contraria al método científico, la forma de hacer ciencia en donde se trata de contar con el mayor número de evidencia posibles. En mi opinión, aunque la directora Álvarez-Buylla negó tener que ver con la propuesta de LCyT promovida por la Senadora Ana Lilia Rivera,* parecería que la propuesta no le desagrada, sino al contrario. Por lo tanto, una encuesta amplia y con preguntas que no fueron diseñadas en el seno del nuevo gobierno pudiera resultarle incómoda. Tal vez esto puede explicar la dureza del comunicado 48/19 del Conacyt.
La directora del Conacyt amenaza al FCCyT con denuncias ante la Auditoría Superior de la Federación (ASF) y con “consultar ante las autoridades competentes la viabilidad de transferir recursos públicos” al FCCyT. La directora entra en terrenos pantanosos. Es muy rebatible que la ASF pueda auditar a una asociación civil, como lo es el FCCyT. Creo que aquí la denuncia no va a encontrar eco. Por otra parte, las “autoridades competentes” es el propio presidente de la República, vía la Secretaría de Hacienda. Por ello, el presidente López Obrador tuvo que fijar posición el miércoles pasado. Es posible pensar que el presidente se precipitó en sus declaraciones. El financiamiento al FCCyT está previsto en la LCyT vigente. Si el presidente suspende el financiamiento al FCCyT estará violando la ley. Así de simple. El presidente fue más lejos: dijo que no va a “mantener” al FCCyT, implicando que desea que desaparezca. El presidente no puede desaparecer una asociación civil. Se trata de un desliz muy lamentable.
Dada la gravedad del comunicado 48/19 del Conacyt, el pasado martes 30 de julio, Julia Tagüeña, coordinadora general del FCCyT, dio una extensa conferencia de prensa para fijar su posición ante la comunicación de la directora del Conacyt. Me parece que la conferencia fue mesurada; evitó caer en estridencias y reafirmó la autonomía del FCCyT. Me sorprendió la pertinencia de las preguntas y la cantidad de información con que cuentan los reporteros de temas científicos. Tagüeña evadió con habilidad dar respuesta a preguntas que la hubieran confrontado directamente con la directora del Conacyt o el presidente López Obrador. Pero el desenlace de este nuevo episodio se avecina. El tema de la posible desaparición del FCCyT ha inquietado nuevamente a la comunidad científica y ya existen varios grupos que piensan redactar comunicados colectivos para pedir al gobierno federal revenir sobre la decisión de “no mantener” al FCCyT. Quiero también destacar un ensayo de Raúl Rojas en defensa del FCCyT que ha comenzado a circular en redes sociales.
Mi pronóstico: yo desearía que hubiera una diálogo abierto y productivo entre el FCCyT, la directora del Conacyt y la propia presidencia de la República, pero veo lejano este escenario. Creo que la directora del Conacyt se encuentra muy alejada y ajena de las opiniones de la comunidad científica. Más bien impera un clima de descalificación hacia las críticas. No ubico ningún CPI o asociación científica que haya salido a apoyar sus decisiones. Entonces no queda más que la vía de la protección de la justicia federal. En todo el país se promovieron alrededor de 27,000 juicios de amparo contra la Ley Federal de Remuneraciones de los Servidores Públicos, amén de varios juicios de inconstitucionalidad promovidos por la minoría del Senado y por la CNDH. En el pleno de la SCJN sólo faltó un voto para declararla completamente nula (la LFRSP no fue desechada por los dos votos de los nuevos ministros propuestos por el presidente). Sin embargo, se anularon artículos que han restituido salarios y prestaciones a miles de empleados federales en el país. También vale la pena recordar las suspensiones definitivas obtenidas por numerosas guarderías infantiles (notablemente en Chihuahua) contra la cancelación del financiamiento que recibían y las suspensiones definitivas obtenidas por quienes se oponen a la construcción de un aeropuerto en Santa Lucía.
Me atrevo a pronosticar que si el presidente López Obrador intenta desaparecer el FCCyT o eliminar su financiamiento, éste promoverá sendos juicios de amparo que ganará con facilidad. ¿De verdad es ésta la mejor vía para dirimir las diferencias de política pública y entre las diferentes comunidades involucradas?
Eduardo Aranda-Bricaire
Investigador titular del Departamento de Ingeniería Eléctrica del CINVESTAV.
* Por un error en la redacción original de este texto, se identificó a la promotora de la propuesta de ley a la senadora Ana Lilia Herrera. Ofrecemos una disculpa.
Un artículo preciso y valiente.
El primer defecto (deletéreo) de Conacyt es que ¡no tiene feedback de la comunidad de investigadores! Lo comparo a que un hospital esté totalmente en manos del administrador, y no tuviera retroalimentación de los médicos que saben de enfermedades, epidemias etc. El Segundo gran defecto es que jamás sabemos qué porcentaje del dinero que el Estado dedica a la ciencia, lo consume el mismo Conacit en administrarla. El tercero es simplemente ridículo: es imprescindible y urgente que una comisión de investigadores de alto nivel, eliminen aquellas medidas del Conacyt que van en contra (!) de la actividad cognitiva nacional. UNA COSA QUE ME ALIENTA: casi todas las barbaridades que comete Conacyt es por IGNORANCIA, IMPERICIA Y NEGLIGENCIA. O sea son culposas (no dolosas). Luego NO cabe que protestemos (cabe un proverbio inglés: to flog a dead horse). Si logramos que Conacyt tenga la retroalimentación de la comunicad de investigadores, muchas de estas cosas se resolverán en un día.
Esto no es un asunto de decisiones que «han sido mal recibidas por la comunidad científica». El apoyo a las actividades científicas, tecnológicas y de innovación ha sido mermado de forma sustantiva; no hay rumbo en cuanto a la política en esta materia; los foros de consulta convocados por CONACYT tienen muy escasa representación de investigadores y han sido mal organizados; no se difunden los resultados ni se invita a los actores del sistema a opinar o emitir recomendaciones; el apoyo a la innovación en las empresas fue cancelado, con base en argumentos y datos falsos; etc. En síntesis, la conducción es completamente inadecuada, personalista y sesgada ideológicamente.
Es un buen recuento de los eventos que han ocurrido en esta nueva administración del Conacyt; felicitaciones al Dr. Aranda-Briscaire por ello.
En las pasadas administraciones del Conacyt, incluyendo la últimad de Enrique Cabrero, ha habido omisiones, deshonestidades, erogaciones sin fundamento, actividades con alta inversión y nulos o insignificantes resultados; además de viajes internacionales onerosos, y salarios francamente exagerados. Y sin dejar de reconocer que ha habido aciertos históricos del Conacyt. Es precisamente este análisis y ponderación que está haciendo falta, en forma grupal e institucional, para procurar hacer correcciones de eventos pasados, y para insistir ante los nuevos funcionarios del Conacyt, incluyendo la Presidencia de la República, sobre consideraciones que deberían tomarse en cuenta en las nuevas estrategias.
Otra labor grupal e institucional, además de las reflexiones muy propias de nuestros académicos, que debe hacerse en el corto plazo es directamente con la titular del Conacyt y con su Consejo Directivo, de medidas recientes que no parecen las más acertadas, reconsiderar la guerra a la agricultura molecular, y las desafortunadas designacioens de funcionarios sin el perfil adecuado correspondiente. Pero igualmente reconocer las medidas que tienen una buena dosis de aciertos como son, entre otras, redireccionar los apoyos económicos a las grandes empresas internacionales, evitar el estrangulamiento a la ciencia básica con el sello fuerte y visible de Enrique Cabrero, los salarios inapropiados, y los gastos superfluos en actividades con productividades nulas, entre otras.
A todos nos conviene que enter el Conacyt y el FCCYT haya un trabajo coordinado y de común acuerdo. Tampoco dejemos de reconocer que los grupos del sector empresarial en el Foro Consultivo han tenido una participación económica de suma cero, y que se requiere una colaboración diferente y no solamente del sector público; necesitamos un Foro que aproveche los aciertos de su corto pasado y que se hagan los ajustes y definiciones estratégicas que reclama la innovación, ciencia y tecnología de características endógenas y al final la depauperada sociedad mexicana.
Espero que también ocurra un proceso de depuración científica en México, no son pocos los investigadores que se mantienen de los recursos del CONACyT para desarrollar proyectos deficientes y limitados, que son realizados por estudiantes de posgrado, quienes les «sacan las papas del horno» a los jefes. No hay duda de que los buenos investigadores se mantendrán, y muchos pseudo científicos se tendrán que retirar. Sólo quien ha estado en el medio académico y científico sabe del lado oscuro en dicha área.
El CONACYT nunca se ha acercado a la comunidad académica, si bien han habido académicos dialogantes con el CONACYT
La prensa nunca estuvo tan interesada en la discusión sobre la política hacia la ciencia
Se afirma que el CONACYT no ha tenido directores generales con atributos ni como investigadores de prestigio nacional tampoco internacional, en los últimos tres sexenios, ahora menos y sin comentarios porque da pena.
Excelente artículo muy claro y preciso de la situación que se vive en ese ámbito, felicidades y espero que Amlo tenga un visión más amplia y objetiva en bien de la comunidad científica y del este País.
Hablan de la comunidad científica como si fuera una sola. El articulo es un recuento p resumen de lo que ya sabemos todos. Deben hacer propuestas de cómo se puede cambiar toda esta política, de lo contrario no sirve de mucho la critica, porque en el fondo es vacía. Tal vez el autor del artículo no conoce la historia del Conacyt, pero en ella ha habido directores sin tener licenciatura, otros que solamente han tenido la Licenciatura terminada. Así que, de que han impuesto a quién han querido, desde hace sexenios se ha hecho. Me alegra que ahora todas estas cosas se estén ventilando. El Director del SNI es muy joven, peto es Doctor. En todo caso, si no se quiere alguien así que lo pongan directamente en los reglamentos, aunque me temo que es discriminación, así como lo es cuando dicen que ya se jubilen los investigadores, porque ya están viejos.
El artículo está muy bien explicado y redactado, muestra evidencia en algunas partes clave, me gustaría que mencionarán cuáles son las 27 dependencias al borde del colapso. Sería importante incluir ese dato porque al momento de mi lectura, eso es una falacia.
Si partimos de que la 4T nos va a venir como regalo del cielo o del poder, estamos fritos, reproduciendo patrones aburguesados individualistas. La 4T está en nuestra transformación personal, está en la búsqueda de una virtud moral y revolucionaria que pongamos en servicio de los demás. ¿Vale?
El primer error de Elena Alvarez fue, en efecto, una petición poco afortunada en el periodo de transición al entonces director de Conacyt. Pero el autor de este artículo añade de su cosecha: el oficio de marras pedía la suspensión de las convocatorias abiertas después del 31 de julio, y no «suspender las entregas de recursos a un gran número de proyectos previamente aprobados y en ejecución». El punto es que hasta los fríos y calculadores académicos se dejan llevar por las pasiones, las cuales resaltan en las primeras líneas del texto. Decía García Márquez que la piedra angular de una novela es la primera frase (Aureliano Buendía frente al pelotón de fusilamiento y recordando cuando su abuelo lo llevó a conocer el hielo). Como sea, es muy sano que la directora de Conacyt se lleve todas las críticas que se merezca, pero también es sano revisar que las fobias no introduzcan medias verdades o mentiras completas en nuestros reclamos. Sobre el FCCyT, no veo por dónde se le pueda atacar… pero tampoco defender. Después de casi 20 años de existencia, ¿ha jugado realmente un papel preponderante para la ciencia en México? Hacen una revista muy bonita por el trabajo visual que presentan artistas invitados, pero el contenido es bastante intrascendente: entrevistas a los de siempre, reuniones sin impacto, etc. (ojalá no la impriman en papel, porque eso sí sería un desperdicio de recursos). Sus libros también son bonitos pero somníferos. Y ¿realmente han influido en los Poderes Ejecutivo y Legislativo en todos estos años? ¿o promovido el diálogo y la integración de la comunidad académica?
Agreguemos que al personal eventual científico, la Secre de Hacienda del Peje se los fregó desde abril 2019 quitándoles muchas prestaciones, (aprox un 17% de sus ingresos) que en cambio si mantienen los de base violando el principio constitucional de equidad y aquel que dice a trabajo igual, igual ingreso. No se vale que no sea parejo por un lado y peor aún que un gobierno que dice ser distinto salga mucho peor en el tema científico que los llamados demonios «neoliberales» . El problema de fondo no es la Dra. Buylla, sino que a Peje no parece importarle el tema de Ciencia y Tecnología, hasta ver que dejó a la Dra. Buylla sola explicando «el plan de ciencia de la 4T» hace unas semanas. Una ironía e ignorancia de Peje que por una parte quiera hacer de México una potencia, quiera hacer grandes obras de infraestructura y hacer a México de verdad independiente y por otra afecte de tal grado a la Ciencia y la Tecnología Mexicanas, ésto ni Peña, ni Calderón ni Fox siguiera y menos Salinas ni Cedillo lo habían hecho, ninguno de los anteriores ni sus gobiernos se habían ganado tanto coraje de la Comunidad Científica Mexicana como Peje… Espero que en lugar de sentirse atacado reflexione. De cualquier forma la comunidad científica debe ejercer su gran presión intelectual y política para mejorar y no empeorar esta tan importante actividad de todo país que quiera ser o mantenerse próspero.
Un saludo al autor, exprofesor. Un gran gusto saber de su artículo.
Investigador graduado de CINVESTAV.
Estimado Dr. Dice que el titular de SNI está en deventaja frente a los grandes investigadores con decenas o centenas de publicaciones y miles de citas. Precisamente esto es lo que no dice nada de la CALIDAD DE LA CIENCIA. Conoce acaso la iniciativa DORA. Tenemos un ejercito de miles de investigadores buscando las citas, las citas, las citas; sacando a veces buenos doctores a veces muy malos. Todo por la evaluación cuantitativa. Sabe los vicios que se han señalado derivado de esta forma de evaluación en México. Sabe del desprestigio de la ciencia causado por esta tendencia. Solo algunas preguntas.