La cuarta edición del reporte Patlani se publicó en línea el pasado 15 de marzo de 2018 presentando datos de la movilidad estudiantil internacional en México de los ciclos escolares 2014/2015 y 2015/2016. Patlani, del náhuatl “volar” o “tomar vuelo”, es —en el contexto de la educación superior en México— quizás el único esfuerzo por sistematizar información en el marco de las actividades de internacionalización de las instituciones de educación superior (IES) mexicanas, particularmente de la movilidad estudiantil. Desde sus inicios en 2010, Patlani ha contribuido a llenar parcialmente el enorme vacío de información respecto a las actividades de internacionalización, información que inclusive instancias gubernamentales no habían podido reportar a organismos internacionales como la UNESCO o la OCDE. Así, gracias a un grupo de académicos y directivos, a la ANUIES y a la participación de muchas IES en México que proporcionan sus datos, hoy es posible conocer el comportamiento de la movilidad estudiantil internacional y observar su trayectoria a lo largo de los últimos años.

La sección central del reporte Patlani se dedica al análisis de los datos obtenidos a través de una encuesta electrónica enviada a IES que forman parte de la ANUIES, donde éstas proporcionan sus datos sobre estudiantes de movilidad entrante (que vienen de otros países a México) y saliente (que van de México a otros países). Ambos tipos de movilidad pueden ser temporal (estancias cortas con opción a revalidación de créditos) o permanente (obtención de grado). Los datos recabados sobre movilidad estudiantil se comparan y complementan con información de otras fuentes, tales como los formatos 911 de la SEP, que concentran la estadística educativa del país, el Conacyt, la SRE y las representaciones diplomáticas extranjeras en México. No obstante, recabar datos de otras fuentes y contrastarlos con la información recabada sigue siendo un enorme reto.

Una modificación interesante en esta edición es que integra cuatro nuevas secciones con análisis más profundos sobre la movilidad estudiantil. Las primeras tres presentan un estudio más detallado, analítico y comparativo de la movilidad entre México y las regiones de América del Norte, Europa y Latinoamérica que se reporta en Patlani con otras fuentes, analizando las tendencias generales en cada región. La última sección aborda elementos teóricos sobre la internacionalización en las IES y el rol que la movilidad estudiantil tiene en este proceso. Esta sección sirve además de marco para entender los resultados de Patlani así como para integrar algunas ideas sobre el rumbo que podemos esperar en México derivado de lasituación geopolítica actual que pudiera atentar contra la internacionalización.

Con respecto a la movilidad temporal saliente, los resultados de la encuesta indican un crecimiento de 4,501 estudiantes entre los periodos reportados, es decir un 18% más (véase Tabla 1). Asimismo, el reporte evidencia que la mayoría de los estudiantes que hacen movilidad saliente se inscribe en cursos con valor curricular (85%) y que por primera vez hay una mayor participación de estudiantes de instituciones públicas.

Tabla 1. Patlani. Movilidad saliente y entrante en 2014/2015 y 2015/2016

 

2011/2012

2012/2013

2013/2014

2014/2015

2015/2016

Movilidad saliente

17,689

15,941

20,599

24,900

29,401

Movilidad entrante

8,795

18,125

16,685

15,608

20,116

Fuente. Elaboración propia.
Nota: La movilidad saliente es temporal. La movilidad entrante incluye temporal y permanente.

Con relación a los países que eligen los estudiantes como destino para realizar movilidad temporal, destacan —como cada año— España y Estados Unidos, países que acaparan casi la mitad de los estudiantes. La historia, el contexto, el idioma del primero —con sus respectivas facilidades— o bien, la cercanía y posibilidades de aprender o mejorar el idioma inglés del segundo, podrían explicar el alto interés por estos dos países. Sin embargo, en el reporte se aprecian algunos cambios interesantes: Estados Unidos, a pesar de seguir siendo un destino muy demandado, recibió 426 estudiantes menos en el último periodo reportado (2015/2016), lo que podría estar relacionado con las políticas nacionalistas del nuevo gobierno o con temas económicos. Por otra parte, llama la atención el caso de países que han ido posicionándose entre los destinos más importantes, como Colombia, que prácticamente duplicó el número de estudiantes que recibió de instituciones mexicanas entre un período y otro, o Argentina que incrementó un 50%.

La tabla 1 también permite apreciar que el número de estudiantes en movilidad entrante es sensiblemente menor al de los salientes y que la tendencia había sido a la baja en los últimos tres ciclos escolares; sin embargo, el ciclo 2015/2016 representa el mayor número de estudiantes internacionales en México hasta ahora reportado por Patlani con 20,116. El atraer estudiantes de otros países representa un reto importante para las IES mexicanas, más aún si provienen de países con mayor desarrollo. A esta situación se añaden el contexto de violencia en México y el efecto de la difusión de noticias negativas que llegan a los medios internacionales, lo que puede limitar el incremento de estudiantes internacionales en el país. Los cinco principales países de orígen de los estudiantes internacionales en México, por orden, son: Estados Unidos, Colombia, Francia, Alemania y España. Al igual que en la movilidad saliente temporal, en el ciclo 2015/2016 se observa por primera vez que la mayor parte de los estudiantes internacionales entrantes están matriculados en IES públicas.

Patlani permite una reflexión que consideramos importante explorar en investigaciones futuras. Según cifras de la SEP, existen en México 3.7 millones de estudiantes inscritos en cerca de 3,500 IES. De éstas, sólo un 10% reportó en la base 911 haber tenido al menos un estudiante participando en un programa de movilidad en el extranjero durante el ciclo escolar 2015/2016. Los datos son aún más desalentadores al observar el número total de estudiantes de movilidad, que, dependiendo de la fuente consultada —la encuesta Patlani o la base 911 de la SEP—fueron entre 23,000 y 30,000. Es decir, en México apenas entre 0.6% y 0.8% de los estudiantes de nivel superior tienen la oportunidad de realizar actividades temporales de índole académica en el extranjero. Estos datos invitan a realizar algunas reflexiones: ¿por qué estudiar un proceso en el que sólo se involucran un 10% de las IES de este país y en el que no participa ni un 1% de los estudiantes matriculados?; ¿quiénes forman parte de ese 1% de estudiantes que se benefician de estas experiencias?; ¿qué acciones emprenden las IES para hacer que todos sus estudiantes tengan las mismas posibilidades?; ¿vale la pena que las IES u otros organismos destinen recursos para que los estudiantes participen de la movilidad?

La mayoría de los que realizan movilidad son estudiantes que cuentan con el capital económico, social, cultural o relacional que les permitió sortear los obstáculos que supone estudiar en el extranjero. Sin embargo, con el tipo de información recolectada en la encuesta (datos agregados a nivel institución y no demográficos individuales), resulta difícil justificar estas ideas sin caer en estereotipos y generalizaciones basados sólo en el tipo de institución de adscripción de los estudiantes, tales como pensar que en las universidades privadas de prestigio con altas colegiaturas todos los estudiantes tienen recursos para realizar movilidad internacional. Aún así, es alentador ver cómo incrementa el número y diversidad de las instituciones que reportan participación en actividades de internacionalización. Universidades tecnológicas y politécnicas y pequeñas instituciones públicas y privadas se unen a las grandes universidades estatales y a las prestigiosas instituciones privadas en la labor de acercar a sus estudiantes la posibilidad de cursar parte de sus estudios en el extranjero.

El valor de la movilidad estudiantil radica en los múltiples beneficios que conlleva, no solamente a nivel personal, sino también familiar, institucional, estatal y nacional, por lo que se ha posicionado como una forma de movilidad ascendente en lo cultural, económico y social. Quien participa en programas de movilidad internacional puede ampliar su capital cultural e interés por estudiar en otros países, así como desarrollar habilidades importantes, entre las que destaca el aprendizaje de idiomas. De ahí la importancia de que realizar movilidad durante los estudios universitarios sea una opción asequible para más estudiantes, incluyendo aquellos de contextos desfavorecidos.

La continuidad del reporte Patlani constituye en sí mismo un importante avance en movilidad estudiantil en México, pues ha sido un referente para el análisis y la toma de decisiones en diversos niveles. No obstante, la participación de un número cada vez mayor de IES es imprescindible para incrementar la validez y confiabilidad del reporte, por lo que la invitación a sumarse a este esfuerzo sigue vigente para las IES que aún no participan. Lamentablemente, a pesar de que hoy se sabe más sobre la movilidad estudiantil en México gracias a Patlani, poco se ha aprovechado la estadística construida en los últimos 6 años para apuntalar el diseño e implementación de una política pública en pro de la movilidad estudiantil universitaria en el país.

Santiago Castiello-Gutiérrez es estudiante de doctorado en educación superior en la Universidad de Arizona en Estados Unidos.

Christian Iván Cortes Velasco es asistente en algunos proyectos de investigación en el DIE-Cinvestav-IPN.

Magdalena Bustos-Aguirre  es profesora-investigadora  en la Universidad de Guadalajara.