Los desafíos que los tiempos  actuales  presentan  a la humanidad en el ámbito general son diversos y exigen de la participación colaborativa de toda la sociedad. El campo  educativo es un tema muy en boga en estos momentos —especialmente frente al debate de la  reforma educativa—  que  exige  de maestros y directivos esfuerzos compartidos con alto grado de participación y con la voluntad de colaborar responsablemente en el diseño y ejecución de proyectos escolares que contrarresten los efectos de la ineficiencia en el aprovechamiento escolar, especialmente si consideramos los resultados de pruebas estandarizadas de orden nacional e internacional que ostenta nuestro país.

Sin duda se debe reconocer que la situación que vive el país en términos de calidad en la educación respecto a los servicios educativos es multifactorial, por esta razón, debe partirse del contexto de las escuelas para diseñar desde cada centro escolar un proyecto de investigación que devele y atienda los factores que inciden y limiten el logro de la calidad educativa. Por otro lado, no se puede omitir el hecho de que una propuesta este demasiado fragmentada cuando se piensa en un proyecto nacional, como lo es propiamente la búsqueda de la calidad educativa para todas las escuelas del país. Desde esta perspectiva, la administración enfocada a la gestión educativa, representa coyunturalmente una estrategia de suma importancia para lograr con éxito la calidad educativa que —desde el Sistema Educativo Nacional— el país se ha planteado como meta y que representa la oportunidad de alcanzar el pleno desarrollo de México.   

La administración aplicada con pertinencia a la educación, genera las condiciones básicas indispensables para el éxito y cumplimiento de metas. Los principios de la administración para la eficiencia y eficacia son el motor de cambio en la mentalidad de los responsables del proceso productivo, que, en educación, se denominan protagonistas del proceso de enseñanza para potenciar los aprendizajes. Esto es, el o la maestro(a) a través de su praxis educativa, favorece los nuevos constructos en los niños o en los adolescentes y con su intervención, logra que estos, se formen integralmente; esta praxis se manifiesta en actitud positiva, responsable y un alto nivel de autoestima.

La educación hoy más que nunca necesita de la actuación de las autoridades, directivos y maestros, pero, con actitud proactiva y desafiante a los retos de los tiempos actuales; esto significa entonces que las autoridades deben construir las condiciones básicas para la enseñanza y así favorecer los aprendizajes significativos; y, que directivos y docentes participen con decisión, empeño y compromiso en los procesos de superación y profesionalización de forma permanentes para desarrollar las competencias docentes y atender con puntualidad las prioridades educativas. Además, es una premisa estar consientes de la importancia de evaluar permanentemente los materiales y resultados que se obtengan del propio actuar en la administración de los recursos de parte de directivos y docentes en el desarrollo de la praxis educativa,  para reorientar en tiempo y forma las estrategias didácticas que satisfagan a las características de desarrollo y estilos de aprendizaje de los educandos o bien, saber contrarrestar los factores que  limitan el logro de los objetivos y propósitos educativos nacionales.

Considerando el status que guarda el magisterio en términos de responsabilidad, entrega y compromiso en la praxis educativa, los maestros  se deben reconocer como seres sociales que evolucionan y por tanto, están dispuestos a  renovar y cambiar la actitud frente a la situación que prevalece  respecto a la educación en México; prueba de ello, es el alto índice de participación manifestado en los procesos de evaluación propuestos por la reforma educativa, aún, cuando las características que presenta, desvalora en su intención al magisterio, declarándolos únicos responsables de los logros limitados en términos de  calidad educativa. 

Es indispensable valorar la importancia de la administración de los recursos educativos por parte de las autoridades responsables en términos de proveer los recursos humanos, económicos y materiales, necesarios para atender el desarrollo del proceso de enseñanza, tal como lo considera la misma reforma educativa y que en la realidad los hechos, sólo han sido letra muerta en la práctica; en consecuencia, el impacto social ha resultado desfavorable, pues, los padres de familia exigen que se cumpla con la propuesta de desarrollo educativo, mientras que los docentes, además de atender estas demandas, deben de adecuar los recursos disponibles para medianamente alcanzar las metas propuestas enmarcadas en el sistema educativo nacional, porque el docente siempre asume con compromiso y responsabilidad la tarea que le corresponde. Muy vinculada a la función administrativa, la  gestión educativa resulta fundamental para el logro de metas en todo proyecto, pues,  implica planear con base en las condiciones físicas y necesidades educacionales para desarrollar con éxito el proceso de la enseñanza y así generar ambientes favorables para potenciar los aprendizajes. Dentro de la gestión, resulta trascendental el monitoreo, seguimiento y evaluación del proceso de enseñanza, acción que corresponde al docente específicamente y a las autoridades, proveer de los insumos necesarios para dar cumplimiento con la  tarea  de enseñar, como docente se debe buscar los recursos que la autoridad deja de suministrar en su función administradora de la educación, para satisfacer las necesidades propias y de los educandos; al mismo tiempo se debe gestionar al interior de la escuela las mejores prácticas educativas y al exterior buscar los apoyos en asesoría para saber atender las necesidades educativas particulares de los estudiantes. Una reforma que provoca distracciones permanentes de los responsables del proceso de la enseñanza, por atender funciones propias de la autoridad, siempre impactará negativamente. En términos relativos, el éxito en el proyecto educativo nacional se sustenta en el financiamiento, el trabajo responsable y comprometido, en la colaboración y una administración pertinente, pues son la garante de la calidad.

El centro escolar —la escuela— como célula básica en el proyecto educativo nacional debe ser por siempre el objeto de observación, porque en él se desarrollan las acciones de mayor trascendencia para el desarrollo del país, “la formación integral de los individuos”. En este aspecto, las autoridades tienen la responsabilidad de crear las condiciones básicas indispensables para desarrollar el proceso de  la enseñanza y contar con ambientes de aprendizaje favorables; estas refieren, infraestructura suficiente y digna para alumnos y docentes; estructuras organizacionales completas, que cada función en los centros escolares sea atendida por sus responsables, de lo contrario, provocará  distractores en la función; para ser parte de la sociedad del conocimiento, contar con conectividad de calidad, no como la que se ofrece actualmente; recursos didácticos y materiales educativos suficientes; espacios de recreación y esparcimiento y servicios de agua potable y luz eléctrica.  Reconocer que estos factores son determinantes en el desenvolvimiento profesional de todo servidor público y por ende, el impacto será favorable para el desarrollo y formación integral de presentes y futuras generaciones de ciudadanos.

El mayor reto del país es garantizar las condiciones  para ejercer las acciones favorables para la educación, sin descuidar las condiciones que permitan el  bienestar del magisterio para desarrollar una vida laboral, porque éste, es el binomio que todo proyecto requiere tener para lograr las metas con la calidad que se han  proyectado. Se requiere que se cumpla con las condiciones básicas para la enseñanza y el aprendizaje como lo establece el Instituto Nacional para la Evaluación Educativa (INEE) y se garantice la seguridad y certidumbre de los maestros.

La educación requiere de reformas educativas que atiendan las necesidades de la sociedad en constante evolución, la actual reforma educativa ha impactado negativamente entre la sociedad y los maestros en el sentido de considerarla más una reforma laboral, al ocuparse del desempeño y no integralmente en lo que implica desarrollar la práctica educativa visionaria y de calidad, situación que provoca reacciones de choche entre los docentes y que al final están colapsando socialmente a nuestro país.

Las reformas como la económica, energética, ambiental, educativa, entre otras,  son y serán siempre ícono vanguardista del desarrollo de los pueblos, por ende, estas deben ser construidas por consenso y pluralidad, considerando todos los factores que influyen en su ejecución para los mexicanos. Toda reforma debe considerar los antecedentes y consecuentes para proyectar el desarrollo sustentable y exitoso pero, sobre todo, que la misma haya sido aceptada por la sociedad que es su principal objetivo.

 

Crispín Ceja Acosta es maestro en la Telesecundaria “Isaac Benítez Arias”, en la comunidad de “la Culebra”, Municipio de San Blas, en Nayarit.