Uno de los retos más grandes que enfrenta el sistema educativo mexicano es el de reducir las diferencias en aprendizajes entre estudiantes pobres y no pobres. Como lo he documentado en otros textos, el sistema educativo tiende a reproducir las desigualdades de origen y por lo tanto tiene una contribución limitada sobre la movilidad social. De acuerdo con los resultados de la prueba PLANEA 2015 para sexto de primaria, 5 de cada 10 niños en escuelas de baja o muy baja marginación están en el nivel I de matemáticas, el equivalente a insuficiente. Esta proporción —de por sí inaceptable— llega a 7 de cada 10 niños en escuelas de alta o muy alta marginación. Para cerrar estas brechas educativas es necesario proveer más recursos, insumos educativos relevantes y acompañamiento a las escuelas que atienden a la población en situación de pobreza. Intervenciones capaces de mejorar los aprendizajes, focalizadas a los más vulnerables, pueden fomentar la equidad educativa y de esa forma contribuir a la movilidad social.

Ilustración: Estelí Meza

El Programa Escuelas de Tiempo Completo (PETC) comenzó a operar en México en 441 escuelas de educación básica en 2007. Se expandió rápidamente: en 2012 contaba con más de 6,000 escuelas y en 2016 superó las 25,000 (ver Gráfico 1), cubriendo a más de 3 millones de alumnos de educación básica. La expansión del programa se dio priorizando las áreas marginadas del país. Cuando el programa inició en 2007, sólo 9% de las escuelas participantes estaban en localidades de alta o muy alta marginación; en 2012 esta proporción llegó a 27%, y en 2016 alcanzó 51% (ver Gráfico 1).

Gráfico 1: Evolución de escuelas participantes en PETC, por grado de marginación

En la mitad de las escuelas de tiempo completo, el programa amplía en 33% el horario escolar, pasando de 4.5 horas a 6 horas diarias y en la otra mitad la ampliación del horario escolar es de 66%, al pasar de 4.5 horas a 8 horas diarias. Adicionalmente, el programa provee servicio de alimentación gratuito en las escuelas que ofrecen 8 horas de horario escolar. El modelo pedagógico del PETC promueve la autonomía de la gestión escolar, permitiendo que las escuelas sean las que decidan cómo utilizar el tiempo adicional, dentro de ciertos parámetros fijados por la autoridad educativa. La anterior medida no significa dejar sola a la escuela, pues la Secretaría de Educación Pública (SEP) pone a su disposición materiales educativos, secuencias didácticas y asistencia técnica para hacer un uso efectivo del horario escolar adicional.

Sin embargo, cubrir el salario de los docentes para tener el tiempo adicional de instrucción, proveer material didáctico y comedores (en la mitad de las escuelas participantes) requiere de una gran cantidad de recursos públicos. El presupuesto total del PETC ascendió a poco más de 11 mil millones de pesos en 2016, lo cual representa un gasto anual por alumno beneficiado de 3,500 pesos. El PETC eleva el gasto total por alumno en educación básica en casi 18% de 19,600 a 23,100 pesos. Todo este gasto se convertirá en una inversión redituable en la medida en que tenga un impacto sobre la variable más importante del sistema educativo: los aprendizajes de los alumnos.

¿Cuál es el efecto que ha tenido el PETC sobre los aprendizajes de los alumnos, especialmente aquellos en localidades de alta y muy alta marginación? Un estudio reciente del Banco Mundial, utiliza las pruebas estandarizadas ENLACE y PLANEA para comparar la evolución de niveles de aprendizajes (2007-2016) en escuelas que participaron en el PETC contra la evolución en escuelas similares pero que no participan en el programa. Los hallazgos del estudio están resumidos en el Gráfico 2. Los resultados muestran que el PETC reduce la cantidad de alumnos en los niveles más bajos de la prueba estandarizada y aumenta la proporción de alumnos que están en los niveles más altos.

De acuerdo con los resultados de PLANEA 2015 para matemáticas, el 60% de los alumnos que terminan la primaria lo hacen en el nivel I (insuficiente) y sólo 7% en el nivel IV (excelente). El PETC reduce la proporción de alumnos en insuficiente y aumenta la proporción de alumnos en excelente y el efecto es mayor entre escuelas de alta o muy alta marginación. La proporción de alumnos en el nivel I en matemáticas en escuelas que no atienden a la población vulnerable, pero que son parte del PETC, se reduce en 3.16 puntos porcentuales, mientras que la reducción es de 4.13 puntos porcentuales en escuelas de alta o muy alta marginación (ver las primeras dos barras en el Gráfico 2). Es decir, el efecto del PETC sobre los aprendizajes de los alumnos en escuelas de alta o muy alta marginación es 30% mayor al efecto en otras escuelas. El efecto diferenciado por nivel de marginación es todavía más amplio en el caso de lenguaje (ver la tercera y cuarta barras en el Gráfico 2). Aunque menor en magnitud y sin diferencias notables entre escuelas por grado de marginación, el PETC incrementa la proporción de alumnos en el nivel IV (excelente) en matemáticas y lenguaje (ver últimas cuatro barras a la derecha en el Gráfico 2).

Gráfico 2: Efectos del PETC sobre los niveles de logro, primaria

Debido al efecto diferenciado por escuelas según nivel de marginación, el PETC cierra las brechas educativas, incrementando, marginalmente, la equidad del sistema educativo. Como lo comenté más arriba, el diferencial en proporción de alumnos en el nivel I de PLANEA entre escuelas de alta y muy alta marginación versus las de baja o muy baja marginación es de 20 puntos porcentuales. El PETC disminuye esta diferencia a 19 puntos porcentuales, es decir reduce 5% la brecha de aprendizajes entre escuelas según nivel de marginación. El efecto del PETC sobre la equidad del sistema educativo podría ser mayor si el programa tuviera una mayor focalización. A pesar de que las escuelas marginadas fueron priorizadas durante la expansión del programa en los últimos años, hoy por hoy —en términos generales— el programa canaliza tantos recursos a escuelas de alta y muy alta marginación como lo hace al resto de las escuelas. No es suficiente diseñar e implementar intervenciones capaces de mejorar los aprendizajes; para diseñar un sistema educativo más equitativo es necesario priorizar a las escuelas que atienden a la población vulnerable. Esta priorización equivale a reconocer que la inversión necesaria para alcanzar cierto nivel de aprendizaje es mayor entre la población que nació con desventajas. 

Los resultados positivos encontrados por el estudio del Banco Mundial y otras investigaciones independientes lanzan un llamado claro a la continuidad y expansión del PETC, dando prioridad a las escuelas más marginadas. Si la futura expansión del programa se concentrara exclusivamente en las más de 120 mil escuelas de alta y muy alta marginación que existen en México, y los resultados resumidos aquí se sostienen, el PETC podría reducir en 20% las diferencias de aprendizajes entre ricos y pobres.

La administración de Andrés Manuel López Obrador ha puesto la equidad en el centro de su agenda política, lo cual es un gran acierto. Para mejorar las oportunidades educativas y laborales de los más pobres es necesario implementar intervenciones que, como el PETC, hayan demostrado su efectividad, que sean capaces de incrementar el capital humano de los menos favorecidos. El mejorar los aprendizajes de los alumnos pobres hoy se traducirá a una menor desigualdad del ingreso y una mayor movilidad social en el futuro. Aun sin tomar en cuenta otros posibles beneficios del PETC como el aumento en participación laboral de la mujer o una mejor nutrición entre los alumnos, tener un sistema educativo 20% más equitativo hace de los $3,500 pesos por alumno, una inversión altamente redituable.

 

Rafael de Hoyos 
Economista principal de la unidad de educación para América Latina del Banco Mundial.